Wikipedia nos dice que es una locución adverbial cuyo significado puede ser: con imprecisión o usando una medida simplemente estimada. Sus sinónimos pueden ser al ojo o al ojímetro.
Antiguamente la cuba era, además de un recipiente para guardar vino, una medida de capacidad.
En mi niñez escuché muchas veces esta referencia señalando que se ha determinado sin utilizar ningún metro o cadena de agrimensor y, menos aún, una wincha.
El metro es una herramienta de carpinteros, de madera y plegado cada 10 centímetros, la cadena de agrimensor es una herramienta usada por los topógrafos para medir los terrenos, tiene una extensión de cien metros, la wincha es un instrumento que puede ser pequeño, 3 o 5 metros, de metal, o puede ser una cinta enrollable de tela de 50 a 100 metros.
Cuando trabajaba en la Cerro de Pasco escuché decir “al ojímetro”. Todo instrumento de precisión lleva la terminación metro: goniómetro, telémetro, potenciómetro, etc. entonces quería decir que fue calculado al ojo pero con un ojo de experto.
Fue en Backus cuando trabajando en el Laboratorio Central llegó un nuevo Biólogo y a él le escuché decir “al ojo por ciento”, una solución preparada sin usar la balanza que teníamos para eso.
Muchas veces esta expresión o concepto lo utilizamos para significar la magnitud grandiosa de lo que estamos viendo: las Ruinas de Pachacámac, las Ruinas de Puruchuco, el tamaño de la Huaca La Bandera, etc.
Así decimos que Pachacámac (ubicado en Lurín) tiene una extensión aproximada de 400 hectáres, El sitio monumental de Puruchuco (ubicado en Ate) mide aproximadamente 80 hectáreas y la Huaca La Bandera, también denominada Mateo Salado (ubicada en Lima en los límites de Breña y Pueblo Libre) se calcula en 16 hectáreas.
Las expresiones que hacen referencia a una dimensión sin indicación de la unidad de medida se hacen, más que todo, para significar su magnificencia y enormidad, con énfasis en su grandeza.
