361 EL SUEÑO DE LA TIENDA PROPIA

                        Desde que mi amada esposa prefirió dedicarse al negocio, renunciando a la Dirección del Centro Educativo Nº 1119 en La Victoria, solamente vivía pensando en poner una cevichería.

            Por donde quiera que andaba, si había una tienda en alquiler, se interesaba, preguntaba por el arriendo,  las características del local y su posible ubicación como probable tienda para vender ceviche y demás cosas relacionadas.

            Averiguó las obligaciones tributarias de la Sunat, de la municipalidad a que corresponde y del Ministerio de Salud: Sabía todo lo que tenía que saber para poner una cevichería. Menos el negocio del ceviche.

            Cuando nuestra amiga, paisana y colega Maestra Nora Acheng puso su cevichería en Lince, fuimos a ver su funcionamiento, nos enteramos los arrestos que necesitó nuestra amiga para al fin  lograr ese hito histórico.

            Todo parecía andar bien, pero a los tres meses Nora cerró su local. Dijo que era muy matador, tenía que levantarse a las cinco de la mañana para ir al Terminal pesquero para conseguir las especies frescas para surtir su tienda, que los cocineros (en aquel entonces no existía el uso generalizado de la palabra chef) tienen su sindicato que regula las horas que deben trabajar en un restaurante, fuera de eso es el dueño quien tiene que cocinar y servir las mesas para poder atender a su clientela. Al cocinero no le importa si tienes éxito o no.

            Esto enfrió por completo las ansias de Maria Judith por tener su propia cevichería, pero no su deseo de tener su propia tienda.

            Andaba para todos lados con su amiga, paisana, vecina y colega Antonieta Arévalo Borbor, a quien llamaba “pata” y en nuestra casa era la “tía patita”, y se apuntó para adquirir una tienda en secreto, no nos había comentado absolutamente nada sobre ella.

            El presidente García dio un decreto ley ordenando que todas las propiedades inmobiliarias vendidas a plazos que ya estuvieran canceladas se tenía que negociar nuevamente el precio final. Algo totalmente ilegal e injusto pero nadie le hizo frente, no sé para qué existe tanto abogado en el Perú.

            Allí fue donde mi amada esposa me dijo:

  • Papi, me he comprado una tienda y ya le he cancelado pero ahora la inmobiliaria dice que debemos pagar quinientos dólares más porque así lo ha dispuesto el gobierno. Y no tengo esa cantidad. ¿Puedes dármelo tú?
  • ¿Una tienda, donde?
  • En el Centro de Lima, en Galerías Mercado Central.

            Le di el dinero, siempre teníamos ahorros.

            Se juntó con nuestra amiga, paisana y vecina Paquita Vásquez, llevaron una mesita pequeña con cuatro sillas, mi segundo mueble que adquirí cuando vine a vivir en Lima, solo, el primero fue mi cama somier, y fueron a poner un negocio en su tienda.

            No tardó en aburrirse porque en su sueño la gente entraba y salía a raudales a comprar en su tienda, pero la realidad no siempre es como lo soñamos: es decir, el negocio era muy lento.

            Cerró la tienda y lo alquilamos, con lo cual teníamos una renta regular mensual que ayudaba en nuestros ingresos.

            Por algo dicen  que: Los sueños, sueños son.

            Tan inquieta como es, también se compró una “Combi” (Toyota Hi Ace) de la ruta Chama. Una tarde se presentó y me dijo:

  • Papi, me he comprado una combi de la ruta Chama.
  • ¿Y quién lo va a manejar?
  • Lo compré con chofer y todo. Allí está afuera. Vamos para que lo veas y así damos una vuelta por la ruta como inauguración.

            Para guardar la Combi adquirió un estacionamiento cercano a nuestra casa a fin de poder controlarlo directamente.

            Es increíble lo que esta mujer es capaz de hacer y nunca deja de sorprenderme, por eso la amo hasta el delirio.

            Dios bendiga a esta buena mujer que Él me la dio como esposa.

358 ROSA Y EDITH

            Doña Aurelia Castro era nuestra vecina en la calle Tacna primera cuadra en Iquitos. Tenía dos hijas: Edith, la mayor, y Rosa, la menor. Las tres lavaban ropa y su labor era tan cuidadosa que se hicieron las lavanderas “oficiales” del Hotel de Turistas, entonces el único hotel de importancia en la ciudad y todas las celebridades se hospedaban allí.

            Después nacería Leopoldo, un muchacho esmirriado, flaco y enteco, pero muy inteligente. Luego pasarían a vivir en la calle Nanay, a la vuelta de la calle Putumayo. Allí tenían un árbol de albaricoque y siempre que las visitábamos nos regalaban las frutas.

            Cuando llegamos de visita las chicas nos ponían “al día”, sabían todo de todas las chicas de los alrededores. Mi mamá se sorprendía: ¿cómo se enteran si no salen?

            En el Hotel de Turistas se alojaban principalmente los turistas que dejaban sus revistas en inglés. Esas revistas doña Aurelia se las pedía al Administrador para su hijo. Así Leopoldo aprendió inglés por su cuenta, de manera autodidacta.

            Rosa y Edith nos dijeron que le habían advertido a Leopoldo: “si te aplazas en el colegio, te compramos tu costal y tu pretina y te mandamos al Puerto de Belén a trabajar de chauchero”.

            Un chauchero es un cargador de bultos y Leopoldo, con ese “cuerpazo” no hubiera durado ni un día. Nunca se aplazó. Sus hermanas estaban seguras que era por esa “advertencia”. Nosotros pensamos que era porque era muy inteligente.

            Cuando alguna chica del barrio se embarazaba sin casarse, ellas nos lo contaban y agregaban: “es por la calor, doña María, por eso pasan estas cosas”. Mi mamá les decía: “¿por la calor? ¿Y ustedes que hacen cuando hace mucha calor?” Ellas respondían: “tenemos un bidón, doña María, le llenamos de agua y allí nos metemos para refrescarnos” Todos nos reíamos de esa gracia.

            Un día Rosa y Edith fueron al dentista, en el salón estaban algunas personas y entre ellas una dama ya entrada en años. Quisieron dárselas de “educadas” y saludaron, a la dama le dijeron: “buenas tardes, señora”, habida cuenta de que era mayor, pero la dama les aclaró: “señorita, por si acaso”. Rosa no se aguantó y le soltó: “entonces ponga su letrero” y se sentó sin más.

            Esto si nos hizo mucha gracia, el imaginarse el gesto educado, la respuesta tonta y el gesto brusco de la verdadera Rosa, tal cual era.

Rosa y Edith

357 ESTE PARTIDO NO ME LO PIERDO

            Un niño pregunta al enamorado de su hermana:

  • ¿Usted es un pescado?
  • ¿Lo dices por mi cara de bagre?
  • No, sino porque mi mamá y mi hermana dicen que usted ya mordió el anzuelo.

            Este chiste  solamente denota que las más de las veces es la mamá la artífice de la formación de la nueva pareja y pone en juego una serie de recursos para acabar de convencer al “futuro yerno”.

            Escuché a una señora decir emocionada porque su hija mayor estaba enamorando con un Cadete de la FAP (Fuerza Aérea del Perú), Este “partido” no me lo pierdo. En ese entonces un piloto militar ascendía de golpe a la más alta aristocracia de Iquitos.

            A ese nivel ascendía toda la familia cuya hija se casaba con un piloto y por ello el empeño que ponía la señora. Convenció a su hija para que celebraran en la casa de ellas el cumpleaños del cadete e invitaron a todas sus amistades para que se llenaran de envidia.

            Yo estuve en la orquesta que amenizó el evento y la señora prácticamente “botó la casa por la ventana”. Fue una fiesta muy brillante y llena de encanto.

            Lástima nomás que el cadete regresó a Lima a continuar sus estudios y el compromiso nunca se afirmó.

            Pero una cosa es cierta, los padres nos preocupamos hasta que nuestras hijas se comprometan y se casen. Entonces respiramos aliviados y satisfechos.

            También nosotros pasamos por esa etapa, casar a nuestras hijas, pero jamás dijimos y ni siquiera lo pensamos, la frase en cuestión. Cada una de nuestras hijas nos presentaron en su debido momento al elegido de su corazón. Eso sí vale.

            En el Primer Volumen de Cuentos de mi Blog incluí el post ESA DOCTORA ES UNA BURRA. Allí narro lo siguiente:

            “En un examen de rutina para detectar osteoporosis, la Traumatóloga cometió una terrible equivocación: metió la pata.

            El resultado de la Prueba decía «Aumento de la densidad ósea en la base del cráneo». La doctora envió a mi esposa a Oncología. La cita era en 30 días.

            Mi esposa se asustó mucho y se pasó los 30 días llorando. ¡Cáncer! La pobre repetía con temor:

  • Mis hijitas aún están pequeñas. Ninguna se ha casado todavía. No las puedo dejar así. No me puedo enfermar de esta manera”.

            Es, pues, una cuestión de estado para los padres casar a sus hijas, dando de ese modo por finalizada nuestra labor en este mundo

            El ciclo vital de los seres humanos: nacer, crecer, reproducirse y morir, ha debido siempre incluir una fase más; Nacer, crecer, reproducirse, casar a sus hijas y morir. Y con esto cumplido quedaremos más que satisfechos.

            Y que mayor felicidad podemos sentir los padres que ver a nuestras hijas conformar una nueva familia feliz con su esposo e hija que nos llena de orgullo legítimo.

356 PEDRO

            Mi hermano Pedro Ángel Suárez Sandoval, nació en Iquitos, el 01 de abril de 1953, en la calle Ricardo Palma primera cuadra.

            Desde pequeño mostró su carácter reacio a cualquier autoridad y siempre hacía las cosas según las veía él mismo. No era estudioso pero tenía habilidades que lo hacían sobresalir.

            Era delgado pero fuerte y resistente, le gustaba cargar pesos y hacer trabajos físicos y andaba siempre en busca de oportunidades de realizar trabajos.

            Vendía periódicos. En aquel entonces los periódicos locales salían a las 6 de la tarde y los canillitas recorrían las calles voceando su periódico. Así conoció la casa de su Maestro, quien se volvió su principal cliente.

            En el colegio le gustaba marchar y recitar poesías. Allí sí era disciplinado. No se hacía la vaca y siempre estaba estudiando la lección, pero de una manera muy sui generis, propia de él.

            Convertía la lección en un partido de fútbol, con toda la emoción, Alto Amazonas le pasa a Marañón, Marañón le pasa Loreto, Loreto le pasa a Ramón Casilla, Ramón Castilla le pasa a Maynas, Maynas le pasa a Putumayo, Putumayo le pasa a Requena, Requena le pasa a Ucayali y gooool. Las provincias del departamento de Loreto  ya no se le olvidaban.

            Cada Fiestas Patrias llegaba de Lima una feria que se instalaba en la Plaza 28 de Julio. Había tómbolas, quina, tiro al blanco, rifas, etc. pero lo más llamativo era la ruleta que al girar encendía alternadamente sus luces de colores.

            Quien manejaba la ruleta era un maestro en el arte de atraer al público y si caía en una figura siempre tenía una frase para ella: La culebra tal y verde, póngale que nunca pierde; Celín Celín Celidonio primo hermano del demonio, y si salía la bruja el tipo gritaba mi suegra.

            A estas frases Pedro le puso música y lo cantaba al compás de valses criollos y en la casa todos disfrutábamos de su ingenio.

            Era aún muy joven, 12 años, cuando alguien le dio una guitarra. Yo soy músico pero ninguno de mis hermanos quiso estudiar música. Pedro con su guitarra vieja se sentó en una silla en la calle y se amaneció tocando la guitarra. Al día siguiente ya sabía tocarla a la perfección. Así era su carácter.

            A los 15 se escapó de la casa con su guitarra y regresó después de tres meses. Contó que había visitado muchos pueblos y se lo había pasado bien.

            En el barrio había un muchacho de su edad que formó una orquesta con mi hermano como guitarrista. Le decían El Oso. Le animó a realizar una gira.

            Realizaron varias giras. Una fue a Yurimaguas donde fueron contratados para amenizar el Gran Baile Social por el Aniversario de la Fundación de la ciudad. Ocurrió que para el Gran Desfile  Cívico, Escolar y Militar, se presentó la Banda de Músicos de la Fuerza Fluvial del Amazonas. Mi hermano Enrique era miembro de la Banda. Él nos contó el desastre: la corriente eléctrica era muy fluctuante por lo que los equipos electrónicos de la Orquesta estaban regulados por un equipo especial, que sin embargo, debía ser operado manualmente. Para ello había un encargado de la Municipalidad. Cuando subía la corriente lo regulaba, cuando bajaba mucho lo regulaba, de manera que todos los equipos pudieran funcionar normalmente. Pero el encargado estaba enamorado o, quizás, la música era muy contagiosa, lo cierto que el encargado se puso a “tonear”. Se produjo un pico muy alto y se quemaron todos los equipos electrónicos de propiedad de la Orquesta de mi hermano Pedro. Se acabó la fiesta.

            Enrique encontró a Pedro sentado en la vereda rumiando su pena.

            Pedro nunca nos contaba lo que ocurría en sus giras pero en una reunión por su cumpleaños en Lima, en casa de la tía Marta Moreano, los otros jóvenes integrantes de la orquesta contaban  todas las penalidades que sufrieron y se mataban de risa. Solo Pedro no se reía.

            Contaban  lindezas como:

  • ¿Te acuerdas Pedrito? Cuando llegamos a Tarapoto, primer día Hotel, segundo día bancazo en la Plaza de Armas.
  • Cuando fuimos a cobrar encontramos en el camino un tronco de papaya, las frutas estaban pintonas, volvimos a la casa para tajar la cáscara para que suelte la leche y madure más rápido. Cuando llegamos resulta que el contratista había viajado a Iquitos. No importa – dijimos – vamos a la casa a comer papaya verde. Volvimos a la casa y no había ni una sola papaya. La mujer del Oso se los había comido toditas.

            Una de sus orquestas se llamaba Los Silver’s y grabaron dos discos de 45 rpm: Por una varita de caña y Muchachita.

            Pedro se afincó en Lima con su esposa Nancy y sus hijos, Antonio, Jessica y Ricardo.

            Se dedicó a la Imprenta. Tuvo su propia empresa de impresiones y siempre tenía encargos, sobre todo para tarjetas personalizadas de Navidad y polladas.

            Varias veces fueron contratados para trabajar en Uchiza. Parece que festejaban mucho allí que se daban el lujo de llevar orquestas tropicales de Lima.

            Una vez, cuando regresó de su gira, me convidó choclo cocido que había traído de allí. Choclos enormes y dulces.

            Luego de lo cual regresaron todos a Iquitos, el origen de toda la historia y se quedarán allí para siempre.

            Cuando recuerdo a Pedro me pongo a pensar, quizás él hizo lo que todos hubiéramos querido hacer, pero nunca nos atrevimos.

353 EL GENERAL CARLOS HERRERA LYNCH

            El Comandante General de la División de Selva del Ejército Peruano, por lo general, es solamente un ave de paso en nuestra tierra. Después nunca nos ocupamos de él, y sabemos quién es únicamente quienes estamos ligados al mundo militar.

            Pero el General Carlos Herrera Lynch fue una persona que caló hondo en nuestra idiosincrasia y durante muchos años se habló de él.

            Mi padre, don Pedro Suárez Soto, fue soldado de la patria donde alcanzó el grado de Sargento Primero por acciones distinguidas en el frente de combate en 1933, con Colombia, y en 1941, con el Ecuador. Dedicó 43 años de su vida al Ejército Peruano pues al darse de baja entró a trabajar como empleado civil hasta su jubilación. De conformidad con la legislación vigente, al jubilarse con tantos años de servicio fue ascendido al grado inmediato superior de Subteniente.

            El año de 1954 el General Herrera Lynch dispuso que a todos los hijos menores de los trabajadores civiles se les entregara  un presente por navidad. Eran juguetes costosos. En el barrio éramos la admiración con nuestros buenos juguetes. También dispuso que en el día de Navidad tuviéramos un desayuno en el cuartel, con chocolate caliente y panetones con mantequilla.

            Los hijos menores debíamos llevar nuestro propio jarro para tomar el desayuno, para lo cual nos entregaron un ticket. Pero se suscitó una situación que preocupó a los militares que estaban atendiendo el desayuno: afuera había una cola grande de niños sin ticket. Un oficial dijo “Ellos son quienes más lo necesitan”.

            Al rato nos vimos acompañados en las mesas con chicos de todas partes, también de nuestro barrio. Mi padre era el único empleado civil del Ejército en el lugar donde vivíamos. Fue un buen desayuno con bastante asistencia. Los soldados prestaron sus jarros a los niños agregados a última hora.

            Toda esta actividad ocurrió solamente una vez en nuestra vida, porque hubo un General que pensaba en las personas no solamente en las estrategias y reglamentos, sino, principalmente en el bienestar general.

            Por donde iba escuchaba a todas las personas ligadas al mundo militar, comentar: “El General Herrera Lynch si es un buen jefe”. Durante mucho tiempo lo escuché porque fue la única vez que alguien daba que hablar.

            Fue para nosotros una suerte que estuviéramos en la época del General Herrera Lynch.

352 DISQUISICIONES SOBRE EL AMOR

            En temas del amor, lo más prudente es mantener la boca cerrada. El ser muy expansivo y minucioso puede resultar contraproducente y, a la larga, afectar tu matrimonio.

            Eso no lo sabía nuestra amiga Profesora de nombre Reina, quien le contó a su esposo una aventura juvenil y él jamás se lo perdonó. Al final ella perdió la cabeza, se volvió demente, quizás como una manera de evitar el rencor.

            Nos acostumbramos a vernos siempre los mismos rostros en las fiestas y reuniones familiares en los que las parejas de esposos se mantienen siempre unidos y las parejas de enamorados culminan en el matrimonio. Nos causa asombro y pena que no ocurra así.

            Mientras todas las damas de nuestro círculo de empleados de la Cervecería Backus hacían buenas migas, había una sola excepción: una señora joven que parecía estar siempre de mal humor y no se hacía con ninguna de las damas.

            Llegando incluso al maltrato: en un matrimonio en el que estábamos presentes todos los del grupo, el esposo, empleado de Backus, se sintió tan bien que pidió a unos amigos, sobre todo a uno que tenía carro, que le acompañen a su casa en el Centro de Lima para traer a su esposa a la fiesta. No sólo no vino ella sino que él se tuvo que quedar en su casa sumamente abochornado. Ellos estaban sorprendidos por los gritos de ella.

            No causó entonces sorpresa que el amigo buscara conocer a alguien más. Sus compañeros de Sección la llamaban burlonamente a esa nueva dama que no conocían, la “virgen del cerro”. Supongo que vivía en alguna parte elevada de Lima. Cuando su esposa lo supo le botó de la casa y él se fue feliz a vivir con la otra. Lo triste fue que cuando su esposa vino a la fábrica a informar del fallecimiento de su hija de 9 años de edad, nadie sabía dónde vivía el Tecnólogo y no le pudieron avisar hasta que regresó de sus tres días libres. Muy triste.

            Una pareja de enamorados muy afines, ella bien educada, alegre y juvenil era amiga de todos nosotros. Un buen día el novio fue a una fiesta de las que organizaba mi tocayo Jorge Villar, conoció a una zamba y en menos de tres meses se casaron. Se había olvidado de su novia con la que estuvo varios años. Al poco tiempo el flamante esposo comenzó a engordar. Al parecer, la dama, nunca la conocimos, era experta en la cocina criolla que nunca fue una buena opción para mantener la línea. Fue una pena porque perdimos a una buena amiga.

            Mi tocayo, dicen que “desde chiquito ya organizaba fiestas”, le encantaba organizar fiestas de todo tipo, fiestas para familia y fiestas para “canal dos” en las que estaba prohibido llevar esposa, novia o hermana. Él se encargaba de proveer el elemento femenino, nos decía siempre que son chicas de dos Institutos. Bueno, como relacionista público era formidable, vendió Ataris a todo Backus menos a mí porque yo sabía computación y tenía mis propias computadoras.

            A una de estas fiestas asistió Micky Casafranca quien estaba de novio con una dama a la que él llamaba “la reina de la chatarra” porque su nombre era Maricarmen, el cual era, según dicen, el nombre del personaje de la telenovela. En esa fiesta a Micky se le prendió una morena y él no sabiendo qué hacer para escapar del asedio se tiró a la mesa “borracho” y nada que hacía la chica lo podía “despertar” así que se fue para otro lado, momento que él aprovechó para tomar las de Villadiego. Micky y Maricarmen se casaron en la Parroquia Santa María Magdalena habida cuenta que él era exalumno agustiniano y vecino del barrio. Linda la boda.

            En La Oroya los empleados no profesionales viven en unos edificios de varios pisos y en todas las fiestas que realizaban éramos los Ingenieros los primeros invitados, lo cual es normal porque había muchos Ingenieros solteros y alguno tenía que picar.

            Una chica de 15 años se hizo mi amiga y todo el tiempo en la fiesta quería conversar o bailar conmigo porque estaba enamorada de mi compañero. En cierta oportunidad me planteó en forma bien clara:

  • Jorge, tú eres mi amigo, dile pues a Pipo que esté conmigo.

            En verdad que me puso en un problema y no sabía qué hacer. Conocía a la novia de mi compañero en Huancayo y sabía que su compromiso era formal, pero tenía que dar una respuesta a mi amiga, de manera que se lo dije:

  • Pipo la chica insiste y quiere una relación. Es mi amiga.
  • Jorge ¡tiene quince años! Además mi compromiso es firme y ya estamos para casarnos.
  • De acuerdo, ya veré qué le digo para calmar su vehemencia. En verdad le tengo mucha simpatía.

            Cuando la volví a ver le dije que él piensa que aun eres muy joven y todavía no sabes lo que es el amor. Que con el tiempo lo entenderás mejor.

            Continué, tú debes dedicar todos tus esfuerzos a tus estudios y alcanzar una carrera profesional con la cual habrá oportunidades en las que más de una persona buscará acercarse a ti y puedas así realizar tu sueño.

            Espero haberlo hecho bien y sobre todo haberla ayudado.

            Por mí no había problemas, nunca me quité el aro de mi mano y en todas partes hablaba de mis hijas mellizas recién nacidas y mostraba las fotos que me enviaba Judith, mi amada esposa. Sus colegas le aconsejaron que me compre un grueso anillo de oro incaico para ocultar mi aro y así no tuviera que sacármelo nunca. Nunca me lo he sacado y menos ahora. Por si les queda dudas, me gusta estar casado aun cuando ella ya no lo sabe.

            En las fiestas de Backus asistía siempre mi colega Enrique con su esposa y dos sobrinas señoritas y una amiga de las chicas. A las sobrinas las presentaban siempre con un preámbulo, pobrecitas, a su papá le asesinaron. El objetivo era relacionarlas con algún soltero de nuestras filas, pero uno de ellos comenzó a interesarse no en las sobrinas sino en la amiga por lo cual dejaron de llevarla a nuestras reuniones. Pero “el mal” ya estaba hecho. El Ingeniero Luis Alberto la buscó la enamoró y se casó con ella. A la boda vino la mamá de Luis Alberto desde Iquitos y se lució al presentar una fuente de congompes loretanos, caracoles gigantes, al sillao. En tiempos en que no se conocía la palabra chef ni el término comida gourmet, ella rompió todos los moldes.

            Pero, así es el amor y nos consta a todos los enamorados.

La boda