64 EL MANTENIMIENTO DE MI AUTO

Hace algunos años tenía un auto maravilloso, un auto Station Wagon Datsun Modelo Ejecutivo que lo había comprado en la Planta Autodelta de Surquillo, o sea fui su único dueño. La siguiente persona que lo manejó fue mi hija Charito quien hizo sus pininos en esta móvil.

Lo cuidaba como al elemento más preciado de nuestra familia, que nunca nos dejó botado y se adaptaba a todas las circunstancias: Recorrimos el Perú en nuestro auto maravilloso, La Oroya, Huancayo, Chimbote, Trujillo, Huaraz, Callejón de Huaylas, Ica, Pisco, Nazca, Arequipa, etc.

Pero, como corresponde, lo limpiaba y cuidaba su mantenimiento con esmero. Nunca fue necesario hacerle “bajada de motor” pues era un carro eterno.

En el Hotel Accolla en el distrito de El Tambo, Huancayo

A pesar de esto no tenía un “lugar” apropiado para hacerle el mantenimiento; En Autodelta el mantenimiento me salía demasiado caro y a Maquinarias nunca fui porque me habían hecho el “avión” cuando buscaba comprar mi carro. Eran tiempos difíciles.

En cierta oportunidad, que tuve necesidad de conseguir bujías pues se había producido una escasez en todo Lima, recordé haber visto una tienda de autopartes en  General Varela en Breña, cercana a la Comisaría. No tenían bujías pero me dijeron que en el taller que estaba al lado sí tenían.

En este taller nuevo, toda una Planta de Mantenimiento Mecánico, solicité bujías y me ofrecieron “ponerlas” ellos si contrataba el mantenimiento. Me dijeron que tenían que cambiar la empaquetadura de culata porque está mal. Total, un mantenimiento de mil soles.

Acepté dejar el carro en ese taller y le dije al “ingeniero” que iba a retirar mis pertenencias, pero me dijo que no era necesario, que él respondía por sus “trabajadores”.

  • ¿Está seguro?
  • Pongo las manos al fuego por mis “trabajadores”
  • Bueno, allí dejo el manómetro, el plano de Lima y una colonia nueva

Jamás lo hubiera hecho, porque se los robaron. Cuando se lo dije me contestó

  • Francamente no sé lo que ha pasado

Fastidiado me retiré y al día siguiente, mi esposa me dijo que tenía que ir a la Carretera Central, al Centro de Esparcimiento del Seguro Social, el Koricancha, a dejar una “cortesía” de la Cervecería que habían solicitado, raciones de Guaraná, para sus amigas del Seguro Social.

Nunca el carro estuvo tan duro, tan incapaz de avanzar, por más que presionaba todo el acelerador, el carro iba muy lento y la pierna derecha me dolía y se me inflamó porque tenía que pisar a fondo el acelerador. No entendía que podía haber pasado. Acababan de hacerle mantenimiento y esto no era lo que esperaba.

Después de cumplir con el encargo volví al trabajo y al salir a las 3 pm me dirigí a buscar un mecánico. Recordé haber visto un taller en el cruce de la Av. Venezuela con Av. Naciones Unidas en Breña.

Allí conocí al mecánico de autos Carlos Eduardo Patiño Vargas y desde entonces fue el “Mecánico oficial” del Datsun. Desarmó el carburador y al hacerlo encontró que las válvulas de “alta” estaban amarradas con alambre.

Como todos saben, un carburador de gasolina tiene 4 válvulas tipo mariposa, dos son de “baja”, que se abren cuando aceleras a baja velocidad y dos de “alta” que funcionan cuando conduces a altas velocidades. Pues bien, las válvulas de alta estaban amarradas.

¿Por qué?

Esta es la pregunta del millón. Carlos Patiño, mecánico capaz pero muy humilde, solamente se limitó a decir

  • Para mí, para mí, puede ser que le hayan amarrado con alambre para que cuando usted regrese a ese “taller” le digan que el carburador está malogrado y lo tienen que cambiar. Para que, una vez que usted acepte su precio, simplemente le sacan el alambre y entonces le dicen que ya lo cambiaron. Un negocio, malos trabajadores, pero para ellos un negocio.

Y este fulano decían que era “ingeniero”. Carlos agregó que no parece que hayan cambiado la empaquetadura de culata ni de ninguna otra parte del motor de mi carro. Un sinvergüenza es lo que es.

 

63 LA AMABILIDAD

La amabilidad se define como el acto o comportamiento que realiza una persona con respeto y educación hacia otras personas y es por ello digno de ser tomado en cuenta y ser tratado con amabilidad.

Muchas veces basta una simple palabra para lograr que la otra persona se sienta bien, se sienta aliviada y con ganas de retribuir tu actitud.

Cuando uno va a un restaurante donde sirven menú, donde uno es solamente uno más de  los que acuden a este lugar, pero desde que llegas te haces notar con un simple “Buenas tardes” y ”Muchas gracias” al salir. Definitivamente quienes están atendiendo te volverán a mirar y al principio como a un bicho raro, pero después como alguien que definitivamente “tiene educación”. Y están dispuestos a  corresponder igual.

Puede también hacer la diferencia y levantar el ánimo de las personas con quienes interactúas.

Esto lo pude comprobar muchas veces, pero de manera especial recuerdo el siguiente episodio que me tocó vivir.

Estaba fallando el auto Nissan Primera de mi hija Charito y lo había dejado en una calle de Surquillo. Fui a buscar un mecánico en los talleres que conozco en Breña. Un mecánico que conocía, Javier Yanayaco Ramos, me aceptó ir hasta Surquillo para reparar la avería del Nissan.

El Nissan Primera

Me dijo que era un tanto complicado y que deberíamos llevarlo al taller que su tío tiene allí cerca. Mientras lo soldaban, lo invité a almorzar. Tampoco él conocía el barrio.

Encontramos un restaurante pequeño, bonito, limpio y buena comida. El dueño en persona atendía a los comensales.

Cuando terminamos, Javier se comió todo su menú, pero yo solamente puedo comer la mitad de un menú. Esa es la razón por la que cuando salía con mi esposa comíamos un menú entre los dos, puesto que ella jamás fue de mucho comer.

Cuando el dueño se acercó a retirar los platos que yo ya había alejado de mí, se le notaba un tanto desilusionado porque, me pareció, pensaba que no me había agradado su comida. De inmediato reaccioné y le dije

  • Señor, su comida es excelente, lo que pasa es que no como mucho, pero nos agradó a los dos – señalando los platos de Javier que estaban “limpios”.
  • Gracias, muchas gracias estimado señor

Se le notaba la alegría en el rostro y la satisfacción en todo su ser. Fue un buen momento para ser amable y lo logré. Pero lo cierto es que yo como poco y además, estaba excelente la comida. Era verdad todo lo que le dije.

 

62 SETIEMBRE NEGRO O EL SALINAZO

            El nombre «Septiembre Negro» surge del conflicto homónimo iniciado el 6 de septiembre de 1970, cuando el rey Hussein I de Jordania impuso la ley marcial en respuesta al intento de los fedayínes de derrocarlo.

Fuente Wikipedia La enciclopedia libre

Es evidente que en nuestro país los periodistas usaron esta expresión para referirse a una situación política completamente diferente al de su origen.

Creo que es pertinente una breve explicación para ponernos en contexto. Durante la última etapa del gobierno del Presidente Belaunde se producía una inflación controlada del 2% mensual y la gente ya estaba acostumbrada a que los precios suban cada mes en esa pequeña cantidad.

Cuando entró el Presidente Alan García el 28 de julio de 1985, subió los precios en 25% y los congeló con el “canto de sirena” de que los precios ya no van a subir hasta diciembre. El Ministro de Economía era Luis Alva Castro.

Durante este período la población, sobre todo la más ingenua, se veía sonriente y feliz.

  • Ya no suben los precios se oía decir

Nunca llegué a comprender el grado de ceguera de estas personas. Los precios no subían porque ya habían subido de “golpe y porrazo”. Con Belaunde la inflación del 2% mensual habría llegado en diciembre a 24%, pero con García en julio subió todo en 25%. ¿Cuál es la ganancia? ¿No era bastante obvia la situación?

En una oportunidad estábamos en un Centro de Esparcimiento en la Carretera Central toda la División de Producción de la Cervecería Backus para celebrar el Día de la Producción. Cuando a David Cruz se le ocurrió, sin por qué ni para qué, comentar

  • Antes no tenía plata, ahora en cambio ando con plata en el bolsillo desde que entró Alan García. Ahora sí estamos bien –Entendí que nunca fue realmente inteligente, pero llegar a este extremo me encendió la ira
  • Te felicito “Deivid” por la casa que te has comprado en Las Casuarinas
  • ¿Casa? ¿Cuál casa? Yo no me he comprado ninguna casa y menos en Las Casuarinas
  • Entonces te compraste un Toyota del año
  • Nada, hombre, no me he comprado ningún carro
  • ¿No te compraste ni un equipo de sonido cuadrafónico, ni una moto, ni siquiera una bicicleta o un patín
  • No
  • Entonces dime Deivid ¿Para qué diablos te sirve tener plata en el bolsillo si no puedes comprar absolutamente nada?

Me parece que David se merecía esta reprimenda

18 meses duró esta “felicidad” de los ciegos porque la realidad no perdona y se produjeron deformaciones en los precios que trataban de ocultar, como si fuera posible ocultar el sol con un dedo.

El nuevo Ministro de Economía Abel Salinas, el 6 de setiembre de 1988 tuvo que hacer una devaluación de shock, un desembalse de precios brutal que trastornó no solamente la economía sino también el ánimo de la población.

A esta devaluación los periodistas peruanos le llamaron “Setiembre negro” porque ocurrió en setiembre y acabó con los sueños de muchos. También le llamaron “Salinazo”.

Si los sueldos no alcanzaban antes, menos iban a alcanzar ahora. Vi a una señora mandar a comprar dos empanadas, ir al fondo del Laboratorio y engullírselos atragantándose como si el mundo se fuera a acabar en ese momento. Le había producido un fuerte nerviosismo la situación. El “futuro diferente”.

El Ministro de Economía

 

52 LA DIETA

Se define como dieta a la cantidad de sustancias alimenticias que consume una persona para mantener una salud óptima en función de las actividades que realiza.

Generalmente cuando uno hace dieta por razones de peso o de salud, debería tener siempre una válvula de escape para no perder la razón y no “morir en el intento”.

He visto en la Cervecería Backus a personas, generalmente mujeres, andar cono idas a la hora del almuerzo. O traen su comida en portaviandas o aceptan cuando les invitan una entrada o una fruta. He visto a una chica que estaba haciendo dieta aceptar 4 entradas y 4 frutas.

También he visto a un Supervisor que, como era delegado de su sindicato, en el comedor se servía dos entradas, dos sopas y dos segundos, pero al café le ponía Sucaril, para “no engordar”.

Cuando consideré que había subido mucho de peso fui al Policlínico de Backus con el Dr. Bentín, de Medicina Interna. Le dije que tenía 40 años, estaba pesando 106 kilos y normalmente hacía cuatro largos en la Piscina Municipal de Iquitos, pero ahora no puedo.

Fue muy curiosa su respuesta: Ya tiene 40 años ¿Qué otra cosa espera? No puede seguir nadando lo que hacía antes.

Después del Análisis de la tiroides en la sangre y comprobar que mi organismo estaba bien, me indicó una Dieta

  • ¿Dieta doctor? He visto aquí en la Fábrica que las personas que hacen dieta andan como idiotas.
  • Deberá procurar que a usted no le pase eso
  • ¿Qué no beba cerveza? Doctor, trabajo en una Cervecería
  • Bueno, de lunes a viernes haga una dieta estricta, sin tortas, ni gaseosas, ni licores, y el sábado se pega su “bomba”.

Santo remedio, cuando tienes una válvula de escape la cosa funciona mucho mejor. En tres meses bajé 26 kilos que nunca más los recuperé.

Pero lo que me da coraje es que cuando haces fiesta en tu casa y te esmeras en atender y servirles lo mejor, sale una señorita que te dice

  • Estoy a dieta, no puedo tomar gaseosa. Tráeme agua de botella.

Ganas de estrangularla sería poco, puesto que tendría que ir a la bodega para comprar la dichosa agua de botella.

El colmo fue cuando mi amada esposa preparó una “Tacachada”, lo hacía cuando de nuestra tierra nos enviaban cecina y chorizo los familiares y amigos.

Hace ya varias décadas que se puso de moda realizar actividades gastronómicas comerciales con la intención de recaudar fondos con alguna finalidad y se llamaban Parrilladas, Polladas, Lechonadas, Cebichadas, etc. Miky Casafranca tenía dificultades para pronunciar el evento al que iba esa tarde, una Caucauqueada. Inclusive personajes famosos los realizaban como Lucila Campos “La Reina de la Pollada”

Pero en nuestro caso era solamente un evento familiar y gratuito y únicamente tenía como significado el mantener intactas nuestras raíces loretanas.

La tacachada loretana

Una Tacachada es un plato en que se sirve “Tacacho”, es decir plátano bellaco verde asado y machacado con harta manteca y amasado formando bolas. Se acompaña con cecina y chorizo fritos. Una gran fiesta para los loretanos, los cónyuges de nuestras hijas, “nacionalizados” loretanos, y sus hijas.

Pues bien, nuestra hija Charito, queriendo acercar más a la familia a una sobrina, una señorita adulta, la invitó a nuestra Tacachada familiar.

Llegó y, a la hora de comer, dijo que no come Tacacho y no le gusta la cecina. Y ahí tienen a mi amada esposa, luego de la agotadora jornada para servirnos la tacachada, cocinando arroz y friendo huevitos para nuestra “invitada”.

En mi mente giraba el mensaje en los polos que se ponen los jóvenes que acuden al Festival de la Vendimia en Ica

Si a Ica vino y no tomó vino

entonces  para qué vino

Si estás a dieta y no puedes tomar gaseosa o cerveza, entonces trae tu propia agua de botella. No molestes.

Si vas a una Parrillada, mínimo te tiene que gustar la carne a la parrilla, igual si vas a una Cebichada o Pollada. Pero nunca, nunca aceptes una invitación a una Tacachada si no lo vas a comer. Es una tremenda falta de respeto y consideración.

47 CON LA ESPADA DESENVAINADA

Era el Analista Químico del Laboratorio Central de la Cervecería Backus y me encargaron ver un asunto de etiquetas en el Salón de Embotellamiento.

Habían llegado los Técnicos de las Máquinas Lavadoras de Botellas y habían manifestado que las etiquetas de papel que se estaba usando no eran las adecuadas.

Las etiquetas de cerveza Cristal son troqueladas en papel couché con el gramaje correspondiente, resistentes al agua helada y a la soda caliente. Deben salir enteras de la máquina lavadora de botellas.

Las máquinas lavadoras tienen un sistema que filtra la soda caliente eliminando las etiquetas por un costado de la máquina y se recibe en contenedores dispuestos para esa función. Pero el papel fabricado por Papelera Atlas se desintegraba en nuestras máquinas lavadoras, obstruyendo los filtros y saturando la soda con polvillo de papel que ensucia las botellas. Y era el único proveedor en el país.

El jefe conocía mi afición por la lectura por lo cual me había encargado administrar la Biblioteca del Laboratorio Central. Mayormente catálogos de materiales de laboratorio de diversos fabricantes, manuales técnicos y también libros sobre cerveza. Conocía los libros de memoria y por ello recordé que teníamos un libro que nos había hecho llegar la fábrica alemana Krones de Etiquetadoras Rotativas con adhesivo frío.

Etiquetadora Krones

Era un libro muy interesante y de gran volumen. Tenía un paquete de hojas para etiquetas e incluía los métodos analíticos para determinar la calidad del papel. Nunca antes habíamos necesitado analizar las etiquetas de esta manera.

De inmediato preparé mi equipo: básicamente un frasco resistente al calor con tapa roscada, donde debía introducir la etiqueta en una solución de soda al 5% a 70ºC y agitarlo fuertemente de arriba abajo con las manos.

Pedí autorización para cortar un pedazo de papel para etiquetas del Manual de Krones de 8 x 8 cm para someterlo a la prueba. Mi jefe insistió en que me rodeara primero de equipos de seguridad industrial: mandil de cuerpo de plástico resistente, guantes de jebe largos y una máscara protectora facial.

La prueba fue un éxito. Cuando saqué el papel de etiqueta del frasco estaba entero, pude lavarlo en el caño con abundante agua y ponerlo a secar.

En cambio el material de papelera Atlas se desintegraba totalmente y no se podía reconocer.

Elevé mi informe recomendando que se solicite a otros fabricantes de papel para etiquetas del mundo con las recomendaciones de Krones.

Los gerentes se acercaron a laboratorio a observar la prueba y satisfechos con los resultados ordenaron traer papel para etiquetas de todas partes.

De inmediato me llegaron etiquetas o rollos de papel de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, y todos pasaron la prueba. Se adquirió el papel de varios países y se comunicó a Atlas la razón por la que se suspendió la compra a ellos.

Fue entonces cuando me avisaron de Recepción que dos Ingenieros de Papelera Atlas solicitaban hablar conmigo. Les di el pase.

Desde mi mesa de trabajo vi entrar como una tromba dos personas extrañas, un hombre y una mujer. Se les notaba que venían con la “espada desenvainada”, dispuestos a hacer justicia. Es fácil imaginarse su pensamiento: cómo puede un ingeniero que no sabe nada de fabricar papel atreverse a decir que su papel no vale.

  • ¿El Ingeniero Suárez?
  • Si
  • ¿Cómo se ha atrevido usted a rechazar nuestro papel?
  • Los papeles para etiquetas son sometidos a diversas pruebas, pero la más importante y decisiva es la prueba de la soda caliente y fuerte agitación. Como pueden ver, las etiquetas venidas del extranjero están aquí enteras luego de ser sometidas a nuestro control. Incluso el de Gran Bretaña parece que fuera de cuero. Y el de ustedes, en cambio se ha hecho polvo y está ocasionando fuertes problemas en las máquinas lavadoras de botellas.
  • ¿Y de dónde sacó usted estos métodos analíticos?
  • Del libro de Krones, fabricante de nuestras Máquinas etiquetadoras.
  • Nosotros no tenemos este libro – se dijeron entre ellos, enteramente sorprendidos de que hubiera en el mundo del papel cuestiones de los que ellos no tenían ni la más mínima idea

Pidieron autorización para fotocopiar la parte de Métodos Analíticos del libro de Krones y tres meses después nos hicieron llegar un lote de prueba que cumplió todas nuestras especificaciones. Desde entonces se reanudó la relación comercial, porque siempre es mejor lo que tenemos en casa por el menor costo de producción.

Pero fue una buena experiencia, para todos.

 

45 CUANDO NO SIENTES TEMOR

El autor

Como temor se denomina el sentimiento de inquietud o angustia que impulsa a huir o evitar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.

Pero cuando tu vida es diáfana, cumples con tus obligaciones y haces todo bien, entonces no sientes temor a nada.

Cuando era niño, prestaba mucha atención a las enseñanzas de la Maestra y cuando ella hacía preguntas, siempre levantaba la mano para responder y verificar yo mismo cuanto había aprendido.

Repasaba todo el tiempo la lección y siempre estaba leyendo El Libro del Segundo Grado, una enciclopedia de los militares que mi padre había traído a la casa, por lo cual siempre sabía más que mis demás condiscípulos.

Cada noche mi padre me tomaba la lección que yo sabía de memoria causándole asombro, por lo cual acababa diciéndome que podía salir a jugar en la calle con los chicos del barrio.

La ausencia total de temor hizo que me pusiera de pie cuando estaba en el Primer Año de Secundaria, única vez en que estudié junto con mi hermano mayor, en 1956.

Me puse de pie cuando el señor Aguilar, Auxiliar de Educación del Politécnico, entró en forma decidida y prepotente al salón acompañado con un Guardia Civil.

Entró sin pedir permiso al Profesor y con voz fuerte gritó “Suárez Sandoval”. Lo único que cruzó por mi mente fue “¿Qué habrá hecho mi hermano Raúl, porque yo nunca hago nada”

Antes que nadie pudiera reaccionar me levanté y Aguilar dijo “Vamos” y le dijo al profesor “Nos vamos a la Comisaría”

Habían venido, Aguilar y el Guardia Civil, en taxi que estaba esperando en la entrada de la GUE “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos. Viajamos en silencio y al llegar a la Comisaría ya estaba allí, detenido, Alberto Arteaga, compañero de estudios y “amigo” de Raúl, quien, apenas nos vio dijo, haciendo una señal inequívoca con la mano, “Ese no es”

Sorprendido Aguilar preguntó

  • ¿Hay otro Suárez Sandoval?
  • Claro, su hermano mayor

Muy molesto Aguilar miró su reloj y dijo que seguramente ya habían salido todos del Colegio, “mejor mañana continuamos”

De manera que me fui contento a mi casa porque yo sabía que no había hecho nada para que me detuvieran con guardia y mi conciencia estaba tranquila. Entonces me dije como Scarlet O’Hara “Mañana será otro día”

Efectivamente, al día siguiente, ya sin guardias, Raúl y Alberto fueron llamados a la Dirección donde Aguilar los acusó de haber robado un cuadro estadístico de un salón del Politécnico y exigía que ambos paguen el valor del cuadro. Cada uno tenía que pagar 10 soles.

Ocurrió que habían robado el cuadro porque tenían que presentar su dibujo en la clase de Arte y querían ponerle las varillas de madera del cuadro estadístico. Todo había salido bien pero Alberto, quien vive en los extramuros de la ciudad en vez de botar la lámina del cuadro estadístico lo pegó en la pared de su sala. Y Aguilar en una de sus “giras” en busca de féminas lo vio. Hizo detener a Alberto y fue al Colegio en busca del socio.

Allí me encontró a mí y de esta manera evité un mal rato a mi hermano, y de paso a mis padres.

Si hubieran comprado las varillas en una carpintería solamente hubieran gastado 3 soles cada uno.

En otra oportunidad, 1964, caminaba rumbo a la Universidad cuando varios compañeros salieron a prevenirme. “Jorge no vayas a la U, hay una chica con su padre que te están buscando, están preguntando por ti”. “¿Has hecho algo Jorge?”. “Te están buscando, mejor no vayas”. “Buscan a Jorge Suárez Sandoval

Nuevamente la sensación de que no hice nada malo, nunca hago nada malo, cobró fuerza en mí y entré a la Universidad para hacer frente a mi destino.

Cuando me acerqué al grupo, los chicos le dijeron a la muchacha y su padre

  • Él es Jorge Suárez Sandoval
  • No es él – dijo la muchacha

Entonces me dio pena, algún zamarro le había dado mi nombre y la pobre había acudido a su padre para buscar su apoyo, pero lamentablemente no era yo su galán.

Pórtate siempre bien y nunca tendrás problemas de ningún tipo, y sobre todo jamás vas a sentir temor por nada ni por nadie.