159 EL JUANE

El Juane es uno de los principales platos típicos de la gastronomía de la selva peruana, consumido y presentado con mayor frecuencia durante la fiesta de San Juan que se celebra el 24 de junio de cada año.

 

Fuente: DePeru.com

 

No solamente es el plato típico por excelencia sino que es también un potaje ancestral y su origen se pierde en los confines de la historia. No faltan mentecatos que desconocen la mecánica lingüística  y la formación de la tradición que han llegado a decir que el juane representa la cabeza del santo Patrono de la Selva Amazónica. Nada más absurdo. No celebramos las atrocidades cometidas.

El Juane simplemente tiene esa forma de cabeza estrecha y cuerpo abultado porque es así más fácil acumular una cantidad grande de juanes: Unos cabeza arriba, asentados en la bandeja y los otros cabeza abajo para utilizar mejor el espacio. Es además abultado el cuerpo del juane por la cantidad de ingredientes que contiene: presa de gallina, huevo duro entero, aceitunas grandes enteras, encerradas en una buena cantidad de masa de arroz aglutinado por una gran cantidad de huevo crudo en su preparación que  nos permite coger con la mano una porción de arroz sin que se deshaga.

De hecho en la Fiesta de San Juan (pueden ver mi libro “En nuestra Selva”) es cuando más se consume, pero se puede encontrar todo el año, habiendo locales conocidos por la excelencia de sus juanes. No es fácil su preparación y no puedes preparar uno o dos juanes, por ello es mejor adquirir un juane cuando se tiene el antojo, en los locales recomendados para su venta.

Hace muchos años una amiga limeña hizo un paseo por la selva y me dijo que en Pucallpa comió juane a cincuenta centavos. Evidentemente no llegó a degustar un buen juane, solamente un “juguete”. Pero dijo que estaba agradable. En fin.

En Iquitos todas las familias preparan juane para la celebración de San Juan y se acompaña con chicha fresca de maíz. Era tradición que  a la vecina de ambos lados de tu casa le brindabas uno de tus juanes y ellas también te retribuían con uno suyo. En la casa entonces degustábamos el juane de la vecina de este lado y luego el juane de la vecina del otro lado.

Hay quienes tienen debilidad por una presa determinada, por lo que se acostumbraba poner una seña: una cinta roja o azul para señalar que ese es el juane que tiene su presa predilecta.

Soy buen pobre, como de todo, sea cual fuera la presa. Pero a la señora Juana Venegas de Herbozo, Directora y dueña de la Escuela Práctica, y comadre de mis padres, le agradaba una presa en especial: la rabadilla. Decía a mi mamá que los muchos juanes que le regalaban las madres de familia, los enviaba a sus hijas, pero la que le daba mi mamá sí lo comía con deleite. Mi mamá sentía orgullo de conocer cuál era su presa favorita.

Otro tema a tomar en cuenta es el condimento utilizado: unos emplean palillo otros emplean achiote y ambos sabores son diferentes.

Mi esposa nos dio la sorpresa, de no haber cocinado nunca en su casa, pues como Normalista era la señorita de salón: nunca entra a la cocina. Pero estando en Lima, lejos de nuestro terruño, yo de Iquitos y ella de Requena, nos dijo un día que va a preparar juane. Le dije que no es sencillo. Muchas veces vi a mi mamá preparar y es muy laborioso.

  • No debe ser muy difícil” – dijo – “Recuerdo como preparaba mi mamá y así lo voy a hacer”.

La verdad, no parece que haya visto mucho a su mamá prepararlo, habida cuenta que se pasó la vida en el Internado de las Monjas. Pero sí era muy intuitiva. Logró preparar los mejores juanes de la historia y su fama atraía a los amigos y familiares.

No pertenecía ni a la escuela del palillo ni a la escuela del achiote: Ella preparaba el juane con salsa de tomate y obtuvo así los juanes más extraordinarios y únicos.

Mi  hija Charito me dice que en ningún lugar encuentra un juane como lo hacía su mamá. Le expliqué que era un caso sui generis, imposible de encontrar en otro lugar.

Pese a lo difícil de su elaboración, ella lo hacía fácil, de manera que cuanta votación se realizaba en Lima, teníamos juane para no cocinar ese día. Muchas veces fuimos miembros de Mesa, Presidentes u otros miembros y allí se hacía presente el juane de la Abue.

El hermano de mi esposa, Noé Alva Rivera, dentista Graduado de Odontología de San Marcos, murió en la tragedia del Estadio nacional. Su Promoción nos invitó a la celebración de las Bodas de Plata, donde la nombraron Miembro de Número de la Promoción. Ella no pudo contener la emoción e invitó a toda la Promoción a almorzar  en nuestra casa.

Siempre he apoyado a esta noble mujer y más aún en este compromiso: Inchicapic de gallina y Juane. Ella todo lo hacía fácil.

Ahora que ella ya no puede preparar nada, para San Juan compramos los juanes a mi cuñada Nancy o vamos al Mercado de Magdalena, porque la celebración de la Fiesta de San Juan es parte de nuestra vida, así como de nuestros yernos y nietas y todos los 24 de junio aprovechamos para darnos ese gusto sabor a tradición y sabor a familia.

La elaboración de la chicha fresca de maíz corre por mi cuenta, así como la tan afamada “7Raíces” que son una verdadera delicia.

            San Juan Bautista – La voz que grita en el desierto.

 

152 LOS DEMONIOS DE LA SELVA

En la Selva Amazónica se cuentan muchas historias de aparecidos, de fantasmas y toda clase de demonios. En mi libro “En nuestra Selva” conté algunas de aquellas historias.

Algunos de estos demonios tienen identidad propia, como el Yacuruna, el Ayaymama y el Chullachaki. El Yacuruna es el demonio de las aguas (traducción del quechua), que de vez en cuando sale a molestar a la gente dejando tras de sí un reguero de agua que delata su identidad. El Ayaymama que, dicen, es un ave de pelaje negro que pasa graznando “Ayay mamá”. Es de mal agüero.

El Chullachaqui, literalmente el demonio que tiene un pie desigual. Es la traducción más aproximada del quechua. En quechua de Ayacucho dirían de un solo pie. Pero en nuestra selva de dice chulla a lo que está desigual.

El Chullachaki se presenta en el monte bajo la apariencia de alguien conocido tuyo. Te conversa amigablemente y trata de llevarte hacia la espesura alegando haber visto justamente lo que estabas buscando, mientras trata de esconder su pie que dicen tiene la forma de la pata de un motelo (tortuga de tierra y su pata parece un muñón).

Cuando se aparece sorpresivamente la persona trata de cualquier manera de verle la pata que delata al demonio, y entonces, si descubre al chullachaki, emprende una carrera hacia zonas conocidas o donde sabe que hay personas que le podrán defender. Si llegas a confiar en este demonio, te llevará a las zonas más insondables de la selva y nunca más te volverán a ver.

En la sierra de Ancash tienen un demonio que hace lo mismo, es el Ichic Ollqo. Dicen que tiene la apariencia de un niño pequeño. Gringuito, con una sola pierna.

En nuestra Amazonía tenemos también El Tunchi, el difunto, el alma del muerto que sale a recorrer sus pasos por los lugares donde anduvo en vida. Algunos como yo los podemos ver, pero sabemos que nunca debemos interrumpir sus pasos ni remedar sus silbidos: “Finn, fin, fin fin fin”. Sale desde las seis de la tarde hasta la media noche.

A la media noche sale  El Maligno, un demonio que atrapa a los tunchis que se retrasaron y se los lleva al infierno. Su silbido es espeluznante: “Finnnn”. Si lo escuchas es mejor que te recojas a tu casa, es un demonio muy peligroso.

El Shapshico es un demonio pequeño y juguetón cual un niño. Dicen que es el espíritu de un niño que falleció y es imposible sacarlo de donde se ha aposentado. No hace daño pero molesta su fantasmal presencia.

El Pucabufeo o bufeo colorado, es un delfín de río que, afirman, es un demonio que sale por las noches y se presenta como un gringo bien vestido en las fiestas con la finalidad de seducir a alguna joven desprevenida para llevarla al río, su mundo.

La Yacu Mama es solamente el nombre quechua de la boa, que significa la Madre del Agua. Porque la boa puede crecer hasta 12 metros de largo y un metro de altura y un enfrentamiento podría ser mortal. Pero no es un demonio.

Lo que sí asusta es la “madre” de algunos árboles corpulentos y añejos. La madre es el mismo diablo y atrapa sobre todo a las chicas que se pierden por donde está el árbol. En Iquitos decían que en la huerta de la Escuela de Mujeres Nº 162, en la calle Sargento Lores cuarta cuadra, había varios árboles de mangua (mango en loretano tradicional). Que varias chicas desaparecieron allí y por eso ninguna alumna quería quedarse a barrer los salones cuando salían a las 5 de la tarde. Que por eso fue exorcizado y se talaron todos los árboles y en su lugar se construyó la Cancha Deportiva “Valentín Herencia”.

En nuestra tierra la planta más difundida que tiene “madre” es el renaco con sus raíces adventicias que sobresalen por los costados y se entierran para formar nuevos árboles, la gente trata siempre de evitarlos y por la noche ni se acercan.

En Pucallpa, en la Carretera a Yarinacocha hay un solitario y gigantesco árbol de Lupuna que tiene esa historia. Ha sido exorcizado y en su copa se plantó una Cruz bendecida de hierro de unos 60 cm. Hoy sirve a los pucallpinos como referencia para los turistas.

Yarinacocha (Laguna de la yarina, palmera propia de la selva amazónica) es el sitio obligado a dónde van los pucallpinos a celebrar la Fiesta de San Juan y a comer sus juanes tradicionales.

El renaco, el pucabufeo y el shapshico

 

149 BAILAMOS TODA LA NOCHE

Mi primo René Soto Moriano y su esposa Silvia Carranza vinieron de Bolivia donde residen para bautizar a sus dos hijos, Miguel Angel y Shirley Nathaly, el 27 de julio de 1991, y luego tuvo lugar una gran fiesta en el restaurante de un amigo y compañero de estudios de René.

Era un gran salón apropiado para el banquete y para bailar. Tocaban una canción nueva con ritmo merengue y nosotros, mi esposa y yo, como loretanos que bailamos harto merengue en los años 50 en Iquitos, lo apreciamos desde los primeros compases.

Tocaban una música y luego ese merengue, de manera que bailamos toda la noche. Era nuestra noche de suerte porque mi esposa era muy baileterilla desde muchacha, le encantaba bailar, y la canción era a propósito para mover el esqueleto por su ritmo contagiante.

Al día siguiente conté a nuestras hijas el fiestón que tuvimos en la celebración del bautizo y comencé a tararear la música.

Mi hija Luisa, me miró sorprendida y preguntó:

  • Papá, ¿has escuchado la letra de esa canción?
  • No, ¿para qué iba a escuchar la letra si el ritmo nos hacía bailar de por sí?
  • Papá… la letra dice ¿Qué te perdone yo? ¿Qué te perdone yo? Como si fuera el santo cachón…

La miré, ahora sí, sorprendido y repregunté

  • ¿Así dice la letra?
  • Papá, todos los días cuando voy a la Universidad Cayetano en el micro, invariablemente pasan en la radio esa canción, me la sé de memoria y estoy hasta la coronilla con ese tema.
  • Pues hijita, lo siento mucho pero tu mamá y yo tuvimos anoche una fiesta memorable y ya hacía mucho que no disfrutamos de una buena velada y, en verdad la pasamos bien, con santos aparte.

Hubo algo más, un valor agregado de muchos kilates: El padrino era el primo Tito, Mario Soto Moriano, el artista de la familia, poeta, pintor, escritor y cantautor y hermano de René, y la madrina era Marysol Salvatierra Mendieta, una joven bella y muy educada. Sentados al lado de la tía Regina, la mamá de la familia Soto Moriano, le comenzamos, Judith y yo a animar al primo Tito:

  • Mírala Tito, la madrina está sola, anda, sácala a bailar.
  • ¿Tú crees primo?
  • Solo sácala a bailar y no la dejes. Cántale alguno de tus muchos poemas e invítala a ver tus cuadros en tu Galería.

Tito se animó y la sacó a bailar, bailaron toda la noche y se gustaron mutuamente. A los tres meses la tía Regina vino a mi casa trayendo los partes matrimoniales y sonriendo me dijo:

  • Ustedes, pues lo hicieron, les hicieron animar y ahora se casan. Ustedes han forjado este matrimonio. Los dos están encantados el uno con el otro. Esperamos tenerlos en el matrimonio de nuestros hijos querido sobrino.
  • De todas maneras, querida tía Regina. De todas maneras allí estaremos. Gracias por la invitación.

Como dije, fue una noche maravillosa, la disfrutamos y ayudamos al amor a afianzarse en dos personas encantadoras a quienes apreciamos muy sinceramente.

Marysol Salvatierra Mendieta y Mario Soto Moriano

 

148 LA REINA DE ESTUDIOS GENERALES

Cuando lean mi libro “En nuestra selva” conocerán las implicancias de mi ingreso a la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) de Iquitos.

Como verán, había dos salones de Estudios Generales: Salón A, 30 alumnos que ingresamos aprobando el Examen de Ingreso, teníamos horario regular como corresponde a estudiantes universitarios, y el Salón B, 200 estudiantes de ingreso libre.

Cada año la Universidad en su intento de acercarse a la comunidad  elegía  una reina por cada Facultad para celebrar la primavera y sacaba “carros alegóricos” con las reinas, que desfilaban por toda la ciudad. Era una fiesta muy vistosa y congregaba a toda la población. Así había la Reina de Educación, la Reina de Agronomía y la Reina de Estudios Generales. Aún no había Reina de Ingeniería Química, la última Facultad en formarse.

Pero en el caso de Estudios Generales  hubo en 1964  un problema que fue un verdadero dolor de cabeza: teníamos que elegir una reina que representaba a los dos salones y ya estaba visto que el Salón B con sus doscientos estudiantes elegirían a su candidata Carmen Velorio Valdivia, muy bonita por cierto, pero no nos representaba. Nosotros teníamos nuestra propia candidata Corina Tuesta Bazán. De manera que Carmen era la Reina de Estudios Generales pero nosotros queríamos nuestro propio carro alegórico de Estudios Generales A con nuestra Reina Corina I.

El Ingeniero Donaire, Director de Estudios Generales, nos aceptó y nos proporcionó nuestro propio presupuesto, pues era un caso muy sui generis.

Sería el nuestro el carro alegórico más vistoso en el Desfile de Primavera de la Universidad del año de 1964.

Nos ayudó el Ingeniero Del Alcázar, Catedrático de Revisión de Matemáticas, Teniente del Ejército y amigo personal del industrial Colbert Isern de quién consiguió que nos prestara un camión para decorarlo y toda la madera de su aserradero. El mismo Ingeniero Del Alcázar nos llevaba en su Jeep al  aserradero de Morona.

Diseñé el carro con un motivo muy especial y único: Cleopatra, la Reina de Egipto, tomando como referencia a la película con Elizabeth Taylor. Teníamos carpinteros entre los compañeros quienes de inmediato se pusieron manos a la obra de acuerdo a mis planos y las chicas nos apoyaron con la confección del vestuario también diseñado por mí.

Recordaba haber visto en la casa de Charapa, el dueño de la Funeraria más antigua y antiguos dueños del Carrusel que hubo una vez en Iquitos, unas imágenes de cuerpo entero de un tigre y un león. Los alquilamos. Vestí a dos condiscípulos con atuendos cortos, el torso desnudo que destacaba su cuerpo atlético y dos chicas condiscípulas con vestidos cortos como Elena de Troya montadas sobre las fieras. Todo el vestuario y los tules del camastro en que descansaba Cleopatra fue confeccionado por Betty Cifuentes y las compañeras. Betty comprendió al instante lo que yo deseaba poner en el carro alegórico. Corina lucía un vestido dorado, largo, cual Elizabeth Taylor  en la película Cleopatra, y con sandalias doradas.

Fue el carro alegórico más vistoso y más elogiado de toda la universidad por su diseño original, la firmeza de la confección y, sobre todo, el entusiasmo de los chicos serios con los brazos cruzados como corresponde a los esclavos custodios de la gran Cleopatra y las chicas que derramaron gracia y salero por doquier. Para Corina confeccioné una corona con alambre recubierto de oropel dorado cual una diadema de oro coronada por una cobra que nuestra Reina lució encantada. Lo mejor de todo: el entusiasmo y el empeño puesto de manifiesto por todos, los 30 alumnos de Estudios Generales Salón A, desde el comienzo del trabajo hasta que se terminó el desfile. Una experiencia extraordinaria de trabajo en equipo y la confianza puesta de manifiesto por el Director Donayre. Lo que más nos agradó fue que hicimos sentir nuestra presencia en la Universidad.

 

142 EL CÓLERA

   El cólera es una enfermedad infecciosa aguda, provocada por la bacteria ‘Vibrio Cholerae’. Se caracteriza por desarrollar de forma muy brusca una diarrea muy importante y vómitos ocasionales. Estas características hacen que en principio sea difícil distinguirla de otro motivo de diarrea. Aunque en general el cuadro clínico es leve, puede suceder que la deshidratación sea extrema, lo que puede provocar la muerte. La enfermedad requiere cuarentena y es de declaración obligatoria nacional e internacionalmente.

Fuente: Cuídate Plus, disponible en

https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/viajero/colera.html

El cólera era una enfermedad fuera de este mundo. Jamás se había conocido, ni siquiera mencionado  en nuestro Perú. Toda la información literaria provenía de Europa donde se produjo una epidemia en el siglo XIX, proveniente de Asia y África.

Siempre me ha gustado la lectura de todo tipo de obras, principalmente de aventuras, pero realmente leía todo lo que caía en mis manos, por eso tenía una idea muy clara acerca de esta enfermedad que ha causado tantas muertes.

En 1971 se estrenó la película “Delirio de Amor” con Richard Chamberlain y Glenda Jackson, sobre la vida torturada de Piotr Ilich Tchaikovsky, en la que él muere por la enfermedad del Cólera. Pude así darme cuenta lo terrible que es dicha enfermedad y entonces no tenía cura y el sufrimiento extremo. La persona muere deshidratada porque su conducto digestivo se vuelve completamente impermeable y ningún líquido que tome lo puede reponer. Tenía entonces una idea muy clara acerca de esta enfermedad, conocida en otras partes del mundo pero completamente desconocida en el Perú.

En 1985 Gabriel García Márquez publicó por la Editorial Oveja Negra su obra “El Amor en los Tiempos del Cólera”, donde narra su ocurrencia en Colombia, con lo cual aumentó mi caudal de conocimientos. Nunca sabes cuándo lo puedes necesitar.

En la Cervecería Backus y Johnston S.A. tenía yo fama merecida de saber todo, pero principalmente porque era un incansable lector y me involucraba en todos los temas para “saber más”. Muchos decían de mí que era la “Enciclopedia Andante”. Eduardo Espejo, tratando de alabarme me llamaba “El Vargas Llosa de Backus”, pero él, claro, no sabía que el Nóbel jamás me cayó bien, peor después.

Un día el Jefe del Departamento de Seguridad Industrial de Backus, Andrés Lugerio Castro, llamó al Jefe del Departamento de Control de Calidad de Backus, Hernán Villavisencio Alcázar, para pedirle que “me preste” porque necesitaba una asesoría urgente.

Villavisencio me dijo “Ingeniero Suárez, deje todo lo que está haciendo y vaya a Seguridad, el Ingeniero Lugerio lo necesita

Era el mes de enero de 1991 y se había presentado simultáneamente brotes de cólera en tres ciudades de la costa peruana: Chancay, Chimbote y Piura. Algo completamente inusual que por la rapidez de su propagación hizo pensar en un ataque bioterrorista. Nunca se desentrañó este misterio.

Andrés me preguntó: “Jorge, ¿qué sabes del Cólera?”. Sabía bastante y se lo expliqué detalladamente a él y a su Asistente, Burga.

  • El Cólera es una enfermedad contagiosa caracterizada por diarreas incontenibles producida por una bacteria llamada Vibrio Cholerae. Se trasmite principalmente por el contacto con las heces de las personas enfermas. El tubo digestivo se vuelve impermeable y ni toda el agua del mundo puede reponer la deshidratación y es lo que causa la muerte”.
  • “¿Qué podemos hacer?”
  • “En primer lugar debes ponerte en contacto con el SAM (Servicio de Asistencia Médica), el Policlínico de Backus, y elaborar conjuntamente folletos y carteles para difusión de las medidas de prevención. Todos deben entender que se tienen que lavar y desinfectar las manos antes de tomar sus alimentos, en el trabajo y en el hogar, obreros y empleados, que la bacteria no hace distingos”.
  • “Luego debes instalar dispensadores de gel para desinfectar las manos en los comedores de la fábrica”.
  • “Finalmente establecer un sistema de alerta por si algún trabajador, por la razón que fuera, presentara algún cuadro de diarreas”.

El Ingeniero Lugerio tomó al pie de la letra mis indicaciones y las llevó a cabo de inmediato. Fueron muy felicitados el Departamento de Seguridad y El Sam por la rapidez con que actuaron para hacer frente a este flagelo y con orgullo podemos decir que nadie, ningún trabajador de Backus se enfermó de Cólera. Algunas veces vale saber.

 

141 QUE MAL PROFESOR

Me habían elegido Delegado, miembro del Tercio estudiantil de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) de Iquitos. Por ese entonces habían convocado a un Concurso de Plazas Docentes para los cursos Órgano de Máquinas y Dibujo Técnico. Como la FIQ era una facultad de reciente creación, conforme íbamos avanzando se cubrían las vacantes docentes.

Un candidato, un Ingeniero Mecánico de apellido Vela, había tenido un comportamiento inadecuado con un estudiante: el alumno Eduardo Linares denunció ante el Delegado Estudiantil Antonio Sinacay Bardález que el tal Ingeniero, poniendo una mano en el hombro le había dicho: “Quieras o no, yo voy a ser tu profesor”. Al parecer eran conocidos.

Antonio Sinacay hizo suyo el reclamo y lo expuso en el Consejo de Facultad. Los profesores aceptaron declarar desierta la convocatoria. Pero al no haber otros postulantes contrataron al Ingeniero Vela para esos dos cursos.

Justo entonces se produjo la elección como Decano de la FIQ del Ingeniero Víctor H. Montenegro Vílchez y como es tradición fuimos todos al chifa para celebrarlo.

Habíamos tomado cerveza y, tal vez por eso, no presté mucha atención al Ingeniero Vela. Me dijo “Alumno Suárez, sé que tú te opusiste a mi nombramiento, ya me han contado, pero he sido contratado”.

Órgano de Máquinas es pura matemáticas y sé que eres bueno en matemáticas, pero en Dibujo Técnico no creo que apruebes”.

La verdad, me entró por un oído y me salió por el otro. Pensé que era el calor de la celebración y la cerveza que habíamos bebido, nada más me zafé y me fui para otro lado.

No me importaba lo que dijo porque yo era profesor de los cursos de Dibujo Técnico y de Perspectiva en la Escuela Regional de Bellas Artes, de manera que me pareció imposible aplazarme en este curso.

Pero me jaló.

Mientras que a mis compañeros de estudios aprobaba sus diseños mal hechos, cuando me tocaba presentar mi lámina Canson el mal profesor cogía su vernier y me hacía mirar:

  • En esta recta ¿ve cuanto mide de espesor?”.
  • Cero punto cinco milímetros”.
  • “¿Y en este otro extremo de la misma recta?”.
  • Cero punto seis milímetros”.
  • “¿Te das cuenta? Está mal pues”.

Y me ponía mala nota a mi lámina y así a todas mis láminas que terminé desaprobando el semestre, por más que afilara mi lápiz Faber Castell 2H y cuidara mucho su punta.

En el siguiente semestre me matriculé en el mismo curso pero el horario se cruzaba con otros cursos y no asistí a ninguna clase ni rendí ninguna prueba. Pero justo el mal profesor renunció. Dijeron que había abierto su propio taller de mecánica.

El profesor a cargo de Dibujo Técnico era el Ingº Agustín Ponce Carranza. Nos conocíamos de antes, desde Estudios Generales.

Al final del curso fui a su Aula y le dije:

  • Ingeniero, vengo a pedirle un favor”.

Le vi el esbozo de una sonrisa mientras decía

  • “¿A ver, qué me va a pedir el señor Delegado?”.
  • Ingeniero, quiero que me jale”.
  • “¿Qué?”
  • Sí, Ingeniero. Vengo a pedirle que me ponga nota desaprobatoria”.
  • “¿Así?” – Me dijo mientras ponía con rojo diez de nota en su Registro.
  • Sí, Ingeniero. Así está bien. Muchas gracias”.

Me retiré con una sonrisa y le estreché la mano dejándole confundido. Quizás había pensado que venía a pedirle que me apruebe, cosa que jamás haría, ni necesité hacerlo nunca. Siempre fui un buen estudiante y, por consiguiente, un buen profesional; y siempre me he sentido orgulloso de mi capacidad y mi formación profesional.

El asunto es bien simple: Si no tengo ninguna nota en el curso, no puedo dar el Examen Sustitutorio, más conocido como Susti y la gran mayoría de estudiantes universitarios en el Perú lo han conocido de cerca.

Aprobar Dibujo Técnico es la cosa más sencilla del mundo. Excepto cuando algún ente malhadado clama venganza sin razón. Del asunto me enteré en el Consejo de Facultad cuando Sinacay lo dijo y los profesores eran siempre benevolentes con nosotros los alumnos y ellos eran mayoría. Es decir ellos desaprobaron el nombramiento. Yo nunca tuve nada que ver con esto, pero fui objeto de su venganza con acusación directa.

Y yo debí denunciar el mal profesor por su actitud desafortunada y no lo hice. Preferí tragarme mi mala nota y pasar la “vergüenza” de ser desaprobado.