116 ANDREA Y LAS PAPAS FRITAS

El Corral para bebés uno de los equipos del hogar que son ideales para los bebés, están diseñados para el desplazamiento del bebé al momento de querer dar sus primeros pasos y además también para poder mantener al bebé vigilado.

Cuando mi primera nieta Andrea Sofía Canaval Suárez era bebita, cuando aún no podía caminar ni hablar, se hacía entender por señas: estiraba su manita con la palma extendida hacia arriba y abría y cerraba sus deditos, como queriendo que el objeto deseado viniera hacia ella.

Mientras la “muchacha” cocinaba el almuerzo no le quitaba el  ojo a la bebe pues desde su cocina la podía ver bien sentadita en su Corral y la pequeña gateaba de un lado para otro y se sentaba ensimismada. Pero cuando la muchacha freía papas la cosa cambiaba.

El solo olor de la papa frita transformaba a la bebita; se ponía de pie agarrándose de los barrotes del Corral y estirando su manita le pedía, sin voces, una papita frita. La muchacha, sabedora de la debilidad de la pequeña, apenas salía la primera porción de papas fritas, cogía uno y soplando soplando se acercaba y se lo daba.

Con el manjar en la mano Andreíta se iba a un rincón de su Corral, se sentaba y disfrutaba con deleite esa cosa tan rica para ella. Era la época en que su mamá la llamaba Cindy (sin dientes). Apenas terminaba pedía otra que también se lo daba. Solo dos y quedaba satisfecha. Ella podía percibir el olor de las papas fritas hasta a dos cuadras de distancia. Lo pueden comprobar leyendo lo siguiente.

Tenía ya 1 año de edad y en pleno invierno a las 6 de la tarde la saqué a dar una vuelta por la manzana de mi casa en Pueblo Libre en su cochecito, bien protegida con un poncho de polar que le había cosido su abuelita Judith.

El ponchito color beige todos lo celebraban porque era tan grande y decían que le va a durar hasta los 15 años. Ya cumplió 17 y lo sigue usando

Era pues, mi nieta, aficionada a las papas fritas desde que nació y los percibía de lejos con el olfato. No lo comprendí exactamente hasta que pasó esto:

Andando por la calle Andalucía en Pueblo Libre, volteamos por la avenida Bolívar, calle además poco iluminada, apenas habíamos avanzado unos pocos metros y estando a la altura del Majestic ella se puso de pie en su cochecito diciendo – “papash”.

Miré la soledad en la penumbra de la calle y la reconvine – “¿Dónde va a haber papas aquí? No hay nada”. Quizás debo agregar que hace muchos años que he perdido el olfato y voy perdiendo también el oído.

La bebita se sentó en silencio y seguimos avanzando y ya al llegar a la esquina de Sucre pude ver que del restaurante Rockys, que tiene su cocinería en el patio exterior, salía un intenso olor a papas fritas, y ella lo había sentido a casi dos cuadras de distancia.

Muy avergonzado por no haberle hecho caso en su momento, la llevé de vuelta a la casa y le freí sus papas fritas que tanto le gustan. Se lo merecía.

Cuando asistía al Curso Vacacional del Nido Dory Kids, Andreíta le cambiaba su sándwich por las papitas Lay’s de Ricardito, un año menor que ella.

En otro momento, con ocasión de celebrar el Día de la Madre nos reunimos toda la familia y fuimos al Restaurante Roky’s de la Av. Bolívar con Sucre en Pueblo Libre, entonces era un restaurante de pollos a la brasa emblemático en nuestro distrito, y  muy concurrido, y más aún en esta ocasión.

Mis yernos Jorge y Juan hicieron el pedido y, sabedores de la afición de Andreíta por las papas fritas, le dijeron al maitre que primero que todo trajera una porción de papas fritas, pues la niña, entonces de 3 años, se ponía impaciente muy pronto.

A pesar de asegurar el maitre que había entendido la indicación, no trajeron nada, y menos aún, las dichosas papas.

Al cabo de un rato Andreíta de golpe se puso de pie en su sillita alta y dijo en tono autoritario – “¡Vamosh!” – Todos la miramos sorprendidos y ella encogiéndose de hombros agregó – “¡No taen papash!”.

El tío Juan la llevó a la piscina de pelotas para que se distrajera un poco y se olvidara por un momento del asunto de las papas fritas.

Cuando mi nieta tenía doce años puso en su cuenta de Facebook – “Bárbara se comió mi chocolate”.

Una amiga de ella y también amiga de su Facebook,  quien, por lo visto, la conoce bien, escribió – “Sólo falta que se coma tus papas fritas y muere”.

Seguro estoy que la conoce muy bien, tan bien como la conocemos nosotros.

Las papas fritas

 

115 EL SÁNDWICH DE MI NIETA

Mi nieta Andrea Canaval ha tenido siempre el problema que ocasiona el haber nacido en agosto por el cual no se puede matricular en el nivel que corresponde a su edad porque el Ministerio de Educación en el Perú dispone que los niños deben cumplir años al 31 de marzo de cada año para poder matricularse en el Nivel que le corresponde.

Para matricularse en Inicial de 4 años tuvo que cumplir 4 años y al año siguiente recién matricularse en Inicial de 4 años cuando en ese año cumple ya 5 años de edad.

Pero de todas maneras a pesar de este galimatías del Ministerio pensamos que ella siempre tuvo ventajas por ser seis meses mayor que el resto de sus compañeros.

Para ir preparándola para la “dura separación” de sus padres y abuelos aunque sea por unas pocas horas, en el verano que le tocaba ingresar al Nido la pusimos en un Curso Vacacional del Nido Dory Kids, ubicado a una cuadra de mi casa en Pueblo Libre

Con ella iban dos niños vecinos de nuestra Quinta. Ricardito era menor que Andrea y sus padres lo pusieron para que se acostumbre nada más. Las clases eran de lunes a jueves que incluían diversión y piscina el jueves. Yo mismo le preparaba su lonchera: un buen sándwich, ya sea de pavo, pollo o jamón y queso.

Cuando la recogía del Nido veníamos conversando a la casa sobre sus actividades de ese día.

  • ¿Y tu sándwich? – le pregunté – ¿Te gustó?
  • Se lo comió Ricardito – fue su respuesta

No puede ser, pensé, Ricardito es menor que Andreíta y cómo se va a comer su sándwich.

El lunes siguiente cuando llevé a la bebe al Nido le pregunté a la Directora

  • ¿Es cierto que Ricardito se come el sándwich de Andrea?
  • Sí – me dijo la Directora con toda tranquilidad y sonriente y ante mi muda mirada de interrogación me explicó – Lo que pasa es que Ricardito trae todos los días una bolsa de papitas Lay’s y Andrea le cambia las papitas Lay’s por su sándwich.

Recién comprendí la situación: No es que Ricardito, menor que Andrea, se aprovechara de ella ni que “le hacía el avión”. Todo lo contrario, Andrea se aprovechaba de Ricardito porque ella muere por las papas fritas.

La verdad es que las papas fritas son su delicia prácticamente desde que nació y ella puede percibir su aroma desde dos cuadras de distancia cuando las están friendo, ¿y qué son, pues, las papitas Lay’s?, nada más y nada menos que papitas fritas en forma de hojuelas.

El sándwich de Andrea     Las papitas Lay’s de Ricardito

 

103 LAS ANDANZAS DE MI AMADA ESPOSA 6

Cuando le comenzó el Mal de Alzheimer a mi esposa, decidimos que no debía salir sola ni quedarse sola en la casa.

Podía caminar muy bien aunque sin orientación. Un día la llevé al Hospital Ancije, Centro médico de Essalud para maestros jubilados, pues yo tenía cita con el Reumatólogo.

Ella se aburría muy pronto, una característica de esta enfermedad, y, mientras yo esperaba que me llamen, ella se levantó y se fue hacia la salida. La observaba con toda atención, que no fuera a salir a la calle, para traerla de vuelta.

Vi que se puso en la cola del Módulo de Citas. “Bueno – pensé – no le puede pasar nada malo allí”.

Módulo de citas

Al rato vino y me dijo

  • Dicen que tengo que llevar mi DNI.

Estaba sorprendido, totalmente sorprendido, pero le entregué su DNI y ella regresó al módulo.

Vino a aparecer con una cita impresa, me entregó la cita y su documento de identidad y se sentó a mi lado, ya tranquila y satisfecha. Nunca he dejado de sorprenderme con ella.

Era una cita para Geriatría con la doctora Ana Cecilia del Pilar Rojas Berrospi.

  • Bebe, ¿Qué fuiste a decir para que te den esta cita?
  • Qué habré ido a decir – me dijo sonriente

Es una expresión típica y característica de la mujer loretana. También yo sonreí, feliz por tenerla a ella.

Cuando llegó la fecha la llevé a su cita, la cita que ella misma consiguió sin saber cómo, fue atendida con mucha atención y bastante cariño e hicieron buenas migas de inmediato.

La doctora Ana Cecilia del Pilar Eojas Berrospi

Es reconfortante que un profesional sea atento, cariñoso e interesado en la persona y no solamente en el mal, y la doctora Ana Cecilia del Pilar era esa persona que todos deseamos tener para atender a nuestra persona amada.

Siento mucha gratitud por esta doctora que supo ganarse nuestro corazón.

Que El Señor la bendiga siempre.

 

101 LA EDUCACIÓN

Desde que era un niño, allá en la lejana Iquitos, supe de la necesidad de la Educación.

Mi padre, don Pedro Suárez Soto, me contaba siempre que a pesar de sus “acciones de armas” sacrificadas y exitosas, era Sargento Primero en el Ejército, no lo ascendieron al cargo que le correspondía.

Debían ascenderlo a Subteniente Efectivo (Oficial del Ejército) pero ascendieron a un Miró Quesada que tenía Quinto de Media y había estudiado en la Escuela de Clases del Ejército en Lima.

A él, a pesar de ser un Clase sobresaliente, con “acciones de armas distinguidas” con Colombia en 1933 y con Ecuador en 1941, lo “ascendieron” a Subteniente de Reserva por lo cual se dio de baja. Le dio mucha cólera.

El cargo de Subteniente de Reserva devino después en Instructor Premilitar. Tenía razón mi padre para no haber aceptado.

Y siempre recalcaba que fue “por no tener educación”.

Se convirtió entonces en un apóstol de la Educación. Quería que todos sus hijos, 7 en total, tuviéramos Educación para que no nos pase lo que a él.

Lamentablemente fui el único aprovechado de sus esfuerzos y él estaba siempre orgulloso de haber logrado graduarme de Ingeniero Químico.

En la familia de mi esposa, María Judith Alva Rivera, todos fueron aprovechados estudiantes: ella y otras dos hermanas son Profesoras, una hermana Contadora, un hermano Cirujano Dentista y un hermano Ingeniero Agrónomo.

Entonces nuestra principal preocupación fue dar la mejor Educación a nuestras hijas y nos sentimos orgullosos de haberlo logrado: dos hijas graduadas en la Pontificia Universidad Católica, Claudia Inés, Diseñadora Gráfica, y Rocío del Pilar, Psicóloga Organizacional, y Luisa Iliana, Cirujano Dentista graduada en la Universidad Peruana “Cayetano Heredia”.

Conocíamos de cerca la Universidad Nacional Agraria “La Molina”, de manera que ofrecí a mi sobrina Ludomila Suárez pagarle sus estudios en la UNA, pero ella lo rechazó. A mis hijas les dijo “De ahí no más viene la responsabilidad”. Nunca supe qué quiso decir.

Universidad Nacional Agraria «La Molina»

Buscaba siempre en el diario posibilidades educativas, sobre todo gratis. Conseguí informes y recortes de la Escuela de Enfermeras del Ejército, que se había vuelto a abrir. Es gratis. Fui a ver a mi hermano Raúl para hablar con sus hijos, pero no quisieron. Mónica me dijo “No me gusta ser Enfermera”.

Cuando se creó el Instituto de Educación Superior Tecnológico de la Policía, recorté el periódico y volví a la casa de mi hermano Raúl. Tampoco aceptaron.

De regreso a mi casa, estaba de visita Alicia Amaya, y les conté lo que ocurrió, que no les interesó a ninguno de los cuatro. Si son varias profesiones y la postulación y los estudios son gratis. Alicia me dijo que a ella si le interesaba para su hijo Rafael. Le di el recorte y el lunes siguiente fueron a la Escuela para inscribir a Rafael Cueva Amaya.

Tres años después egresó como Tecnólogo Electrónico y estuvimos en su Graduación. Rafael se casó con su compañera de estudios y colega Odallys Jimena Estela Rodríguez. Él trabaja en una mina y ella en Essalud.

Instituto de Educación Superior Tecnológico de la Policía

Podemos decir, entonces, que lo intentamos, quisimos cumplir el sueño de  nuestros padres y de nosotros mismos y, en gran medida, lo hemos logrado.

Felices quienes supieron aprovechar la oportunidad de estudiar una Carrera y conseguir así mejores oportunidades en la vida.

98 LAS ANDANZAS DE MI AMADA ESPOSA 5

Cuando vivíamos en la avenida Manco Cápac, Plaza Manco Cápac, distrito de La Victoria, Lima – Perú, el lavadero de cocina era de cemento y estaba muy deteriorado. Construí un mueble de madera con un lavadero de acero inoxidable. Pero primero debía deshacerme del lavadero de cemento. Un día, apareció un gasfitero ambulante, un joven cuerpón y fuerte, que había sido soldado y viajado a Venezuela como gasfitero. Acordamos un precio y se encargó de demoler el lavadero e instalar el nuevo mueble.

El problema ahora es qué hacer con el cerro de desmonte que había quedado. Hablé con el chofer del camión recolector de basura, le dije mi problema y le pagué 20 soles. Al punto les dijo a sus compañeros

  • Oigan, hay para la gaseosa, vayan a bajar el desmonte

A la carrera hicieron el trabajo y todos contentos. Poco después vendimos el departamento y nos mudamos a Pueblo Libre.

Siempre  usamos colchones Chaide y Chaide para todas las camas. La tienda quedaba en la cuadra tres de la avenida Manco Cápac y nos daban al crédito.

Nuestro colchón había sufrido los 12 años que vivimos en La Victoria, soportando la orina de nuestras bebés, así que a pesar de ser los mejores colchones, nuestro colchón matrimonial ya dejaba sentir su malestar. Un resorte salido por aquí, otro por allá, etc.

Al llegar a nuestra nueva casa adquirimos un colchón nuevo, Paraíso, ya no existía Chaide y Chaide, de manera que teníamos que deshacernos del colchón viejo, que lo habíamos dejado junto a la entrada de nuestro chalet.

Al salir para ir al trabajo le di a mi amada esposa 20 soles con la indicación expresa que debía hablar con el chofer del camión de la basura y pagarle para que se lleven el colchón viejo.

Cuando volví del trabajo no vi el colchón viejo, así que deduje que mi esposa Maria Judith había cumplido con el encargo. Cuánta fue mi sorpresa cuando mi esposa me entregó 50 soles.

  • ¿No le pagaste al chofer de la basura para que se lleven el colchón?
  • No. Vendí el colchón al ropavejero por 30 soles, más los 20 que me diste son los 50 soles que te estoy entregando.

Es característico de ella aprovechar toda ocasión para hacer negocio.

Colchón Chaide y Chaide con Box Spring

 

94 TRANSPERUANA DE AVIACIÓN

Mientras estudiaba en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) en Iquitos, trabajé como Auxiliar de Educación en la Nocturna del Politécnico Regional del Oriente. Conmigo trabajaba Juan Vela Vela, un joven muy animoso quien me manifestó un día que estaba trabajando durante el día en una nueva empresa, Transperuana de Aviación.

Todos  quienes trabajábamos en la Nocturna teníamos en el día otras ocupaciones, yo estudiaba en la Facultad de Ingeniería Química, Juan laboraba en Transperuana, Julio Vela y Manuel Aspajo eran Auxiliares en el mismo colegio, el “flaco” Sicard era obrero en la Tabacalera, y Alejandro Alva León y Luis Ubilluz Palacios eran el Director y Subdirector en ambos turnos.

Juan Vela nos contó que Transperuana de Aviación era una empresa antigua en el transporte terrestre y recorrían toda la costa del Perú. Ahora estaban incursionando en el transporte aéreo. Se habían comprado toda la flota que Avianca utilizaba para el transporte aéreo internacional y las había dado de baja para modernizarla. Eran unos aviones sin par en el Perú. Aviones de categoría Internacional.

También nos dijo que sus precios eran menores a los de Faucett y Satco, además, por cada 10 pasajes daban uno de regalo.

Era, pues, una oferta increíble y cuando el Decano de la Facultad, José Reátegui Cárdenas, me entregó el cheque para pagar los pasajes de ida y vuelta de toda la promoción (éramos 10) que viajábamos a Lima para realizar prácticas pre profesionales en las distintas industrias de Lima me fui directamente a Transperuana de Aviación. Me dio el cheque porque yo era el Presidente de la Promoción.

Una vez que registramos a toda la promoción, mi amigo Juan Vela me preguntó a nombre de quien sería el pasaje de cortesía. Le dije a nombre de Maria Judith Alva Rivera, nos casábamos el mismo día del viaje.

En el aula el Ingeniero Reátegui dijo a todo el salón

  • Jorge, sabemos que la compañía de aviación ha entregado un pasaje de cortesía y lo has puesto a nombre de tu novia. Considéralo como un regalo de toda la promoción.

El día de la boda fue un día de mucha tensión, toda la promoción asistió con terno porque a continuación partiríamos al aeropuerto. Pero antes rindieron examen final de Química Orgánica en la Universidad, yo, por mi matrimonio, postergué mi examen hasta el regreso de Lima. Mi cuñada Lolita se fracturó el tobillo en el Salón Parroquial y mi cuñado Javier la llevó al hospital, razón por la que no están en ninguna de las fotos del matrimonio. No probamos ni un bocado de nuestra torta extraordinaria diseñada y elaborada por nuestra extraordinaria amiga Carmen Amaya y su esposo Jorge Barreyro. Alguien nos dio para llevar una porción de la torta que entregamos a mi cuñada Flora quien había ido a recibirnos en el aeropuerto.

Pero si Transperuana se mostró muy generoso con los pasajes, durante el vuelo lo fue mucho más: viajábamos tres parejas de recién casados y el capitán lo anunció por el parlante, felicitando y pidiendo aplausos para los novios, y sirvieron champán y bizcotelas a todos los pasajeros. Un viaje memorable. Al bajar del avión una aeromoza entregó a cada novia una pequeña y linda torta blanca con sus novios encima. Un detalle muy hermoso que pinta de cuerpo entero a esta gran compañía y lo disfrutamos entre los dos. Era una torta deliciosa.

Muy lamentablemente, los trabajadores de tierra le hicieron una huelga muy prolongada, al arreglar el pliego de reclamos, se declararon en huelga los trabajadores aéreos. La empresa no lo pudo soportar y se declaró en quiebra. Una lástima que nos habla de la irracionalidad de algunos trabajadores.

Pero, Transperuana de Aviación se portó de manera muy correcta hasta el fin. Cuando nos tocó regresar a Iquitos se nos hizo saber que debíamos canjear nuestros pasajes en Faucett. También el pasaje de cortesía fue cubierto por esta gran empresa.

Hemos sentido mucho la desaparición de una empresa que habíamos deseado que creciera hasta el Cielo.

Durante mucho tiempo hemos visto los aviones de Transperuana de Aviación que se desmoronaban a un costado de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional. Qué pena.

Transperuana de Aviación