48 HISTORIAS CORTAS

ALBERTO LUIS CHEVARRIA KERSCHBAUMER

            Mi buen amigo publicó este post en Facebook

La queja y el agradecimiento no pueden vivir juntos, hay tanto que agradecer y muchas veces perdemos nuestro tiempo quejándonos.

A lo que yo comenté

Muchas veces vemos que algunas chicas pretendiendo saludar a su madre en su cuenta de Facebook, sobre todo en su día, se refieren a la grandeza de su alma, a la felicidad y a su apoyo, que agradecen, y de inmediato insertan “pero eres una renegona ¡Ah!”

Deberían ver este post tuyo que es muy acertado. Saludos.

CLAUDIA SUÁREZ

Cuando era joven mi hija Claudia dijo que en ese verano se iba a poner bikini, y se lo puso. Había comenzado a realizar los ejercicios de Jane Fonda “Workout” en VHS. Cuando se tiene temple y tenacidad sí se puede.

MI MADRE

Mi madre nos educó de una manera diferente: Ella nos preguntaba “¿Con qué hace la mujer?” Respuesta: “Con las manos” “¿Y el hombre no tiene manos?” En consecuencia, en casa todos hacíamos todo, sin ningún complejo. De manera que en mi casa también todos hacemos todo.

De hecho nuestra obligación, con mi hermano Raúl, era tostar y moler el café pues en la Proveeduría del Ejército nos daban el grano crudo. La sal se compraba en trozos y teníamos que moler para poder utilizar en la cocina.

He escuchado a mis hijas hacer la misma pregunta ¿Con qué hace la mujer? Cuando se dirige a su esposo o ¿Con qué hace el hombre? Si se dirige a su hija, porque las tradiciones se trasmiten de padres a hijos y así se perpetúa.

Me contaban mis hijas que en casa de sus compañeras del colegio los varones sacan la basura, nunca las niñas.

En mi casa, la basura la saco yo cada noche.

MI NIETA ANDREA

Andreíta me estaba ayudando a poner el Nacimiento y me di cuenta que mientras colocaba los animalitos en el Pesebre cantaba una canción infantil “Mery tenía un corderito, corderito, corderito, blanco su color”

Pasadas las fiestas caminábamos rumbo a la Panadería cuando le pregunté

¿Cómo era Andreíta?, Mary tenía un corderito…

  • ¡Abuelo! – me interrumpió Andrea – Mery, no, Mewrry
  • Ah, disculpa – es todo lo que atiné a decir.

ROCÍO SUÁREZ

  • Papá, ¿qué es inmersión? – Yo me preparaba para darle una docta explicación, pero mi hija me interrumpió
  • En dos palabras – Haciendo una señal de tajante con la mano
  • Buuf – Respondí, haciendo la típica seña con las dos manos juntas y los dedos apuntando hacia abajo mientras decía “Buuff”. Parece que no le gustó tan pocas palabras pues me dijo
  • Payaso

RAÚL SUÁREZ

Un día fuimos con mi hermano Raúl, su esposa Cristina y su pequeña María Luisa, a cenar en el Chifa y cuando hablé de pedir Chancho con Tamarindo (dulce) me dijo que no le gustaba la comida dulce.

  • Entonces ¿Qué harías si te invitan a un Banquete y sirven Chancho con Tamarindo?
  • No como – me respondió

En otra oportunidad su esposa me sirvió un plato de Olluco Guisado con Carne y yo le dije que no me gustaba el olluco. Su esposa, Cristina, es del Cusco y Raúl vivió 10 años allí y estaba más que acostumbrado. En realidad en el Cuartel nos daban olluco todos los días y tenía que comerlo. Pero Raúl aprovecho para devolverme la broma.

  • Entonces ¿Qué harías si te invitan a un banquete en la Sierra?

MI AMADA ESPOSA

Volviendo de sus negocios en Jesús María, zapatos para damas, me dijo

  • Me han invitado una Huevada

Como ella no es proclive a decir groserías, pero sí peca muchas veces de ingenua, le pregunté tratando de desentrañar este misterio

  • ¿Qué es una Huevada?

Ayudándose con las manos para significar un platito y un corte encima de ese platito imaginario, me dijo

  • Un huevo duro partido en dos bañado con salsa huancaína
  • Ah, claro – le dije – entiendo

Recordé haber visto a una vivandera venderlo por La 50 en Comas, pero no creo que lo ofrecía con ese nombre. Le hubiera resultado difícil llamarlo así puesto que todos sus clientes eran varones.

 

47 CON LA ESPADA DESENVAINADA

Era el Analista Químico del Laboratorio Central de la Cervecería Backus y me encargaron ver un asunto de etiquetas en el Salón de Embotellamiento.

Habían llegado los Técnicos de las Máquinas Lavadoras de Botellas y habían manifestado que las etiquetas de papel que se estaba usando no eran las adecuadas.

Las etiquetas de cerveza Cristal son troqueladas en papel couché con el gramaje correspondiente, resistentes al agua helada y a la soda caliente. Deben salir enteras de la máquina lavadora de botellas.

Las máquinas lavadoras tienen un sistema que filtra la soda caliente eliminando las etiquetas por un costado de la máquina y se recibe en contenedores dispuestos para esa función. Pero el papel fabricado por Papelera Atlas se desintegraba en nuestras máquinas lavadoras, obstruyendo los filtros y saturando la soda con polvillo de papel que ensucia las botellas. Y era el único proveedor en el país.

El jefe conocía mi afición por la lectura por lo cual me había encargado administrar la Biblioteca del Laboratorio Central. Mayormente catálogos de materiales de laboratorio de diversos fabricantes, manuales técnicos y también libros sobre cerveza. Conocía los libros de memoria y por ello recordé que teníamos un libro que nos había hecho llegar la fábrica alemana Krones de Etiquetadoras Rotativas con adhesivo frío.

Etiquetadora Krones

Era un libro muy interesante y de gran volumen. Tenía un paquete de hojas para etiquetas e incluía los métodos analíticos para determinar la calidad del papel. Nunca antes habíamos necesitado analizar las etiquetas de esta manera.

De inmediato preparé mi equipo: básicamente un frasco resistente al calor con tapa roscada, donde debía introducir la etiqueta en una solución de soda al 5% a 70ºC y agitarlo fuertemente de arriba abajo con las manos.

Pedí autorización para cortar un pedazo de papel para etiquetas del Manual de Krones de 8 x 8 cm para someterlo a la prueba. Mi jefe insistió en que me rodeara primero de equipos de seguridad industrial: mandil de cuerpo de plástico resistente, guantes de jebe largos y una máscara protectora facial.

La prueba fue un éxito. Cuando saqué el papel de etiqueta del frasco estaba entero, pude lavarlo en el caño con abundante agua y ponerlo a secar.

En cambio el material de papelera Atlas se desintegraba totalmente y no se podía reconocer.

Elevé mi informe recomendando que se solicite a otros fabricantes de papel para etiquetas del mundo con las recomendaciones de Krones.

Los gerentes se acercaron a laboratorio a observar la prueba y satisfechos con los resultados ordenaron traer papel para etiquetas de todas partes.

De inmediato me llegaron etiquetas o rollos de papel de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, y todos pasaron la prueba. Se adquirió el papel de varios países y se comunicó a Atlas la razón por la que se suspendió la compra a ellos.

Fue entonces cuando me avisaron de Recepción que dos Ingenieros de Papelera Atlas solicitaban hablar conmigo. Les di el pase.

Desde mi mesa de trabajo vi entrar como una tromba dos personas extrañas, un hombre y una mujer. Se les notaba que venían con la “espada desenvainada”, dispuestos a hacer justicia. Es fácil imaginarse su pensamiento: cómo puede un ingeniero que no sabe nada de fabricar papel atreverse a decir que su papel no vale.

  • ¿El Ingeniero Suárez?
  • Si
  • ¿Cómo se ha atrevido usted a rechazar nuestro papel?
  • Los papeles para etiquetas son sometidos a diversas pruebas, pero la más importante y decisiva es la prueba de la soda caliente y fuerte agitación. Como pueden ver, las etiquetas venidas del extranjero están aquí enteras luego de ser sometidas a nuestro control. Incluso el de Gran Bretaña parece que fuera de cuero. Y el de ustedes, en cambio se ha hecho polvo y está ocasionando fuertes problemas en las máquinas lavadoras de botellas.
  • ¿Y de dónde sacó usted estos métodos analíticos?
  • Del libro de Krones, fabricante de nuestras Máquinas etiquetadoras.
  • Nosotros no tenemos este libro – se dijeron entre ellos, enteramente sorprendidos de que hubiera en el mundo del papel cuestiones de los que ellos no tenían ni la más mínima idea

Pidieron autorización para fotocopiar la parte de Métodos Analíticos del libro de Krones y tres meses después nos hicieron llegar un lote de prueba que cumplió todas nuestras especificaciones. Desde entonces se reanudó la relación comercial, porque siempre es mejor lo que tenemos en casa por el menor costo de producción.

Pero fue una buena experiencia, para todos.

 

46 RAPHAEL

Soy músico desde los 12 años cuando ingresé a la Banda de Músicos de mi Colegio, la Gran Unidad Escolar “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos. El primer año tocaba el triángulo, al año siguiente el clarinete, pero en el último año me decidí por el saxofón para poder formar parte de las orquestas.

Desde pequeño me gustaba leer de todo, de hecho “devoré” los libros de la Biblioteca Municipal; y siempre que podía, escuchaba música clásica. Mis favoritos eran Beethoven y Chopin. De adulto tuve una colección de Long Plays de estos genios.

Cuando ingresé a la Universidad, en 1964, se puso de moda en la radio el cantor español Raphael e inmediatamente sintonizamos. Me agradaba mucho su voz, su estilo y el tema de sus canciones, enteramente sencillas.

A los hombres en general les parecía afeminado pero bien que les agradaban sus canciones. Mi padre volvía del trabajo y al entrar en la casa por el pasillo que da a la cocina se le oía canturrear “Ya estoy aquí aquí, quiero comer” en clara alusión a la canción “Yo soy aquel” con toda su entonación.

Buscaba constantemente en mi radio portátil las oportunidades de escucharlo cantar, sus temas más conocidos

  • Digan lo que digan
  • Cierro mis ojos
  • Desde aquel día
  • Mi gran noche
  • Estar enamorado
  • Cuando tú no estás
  • Yo soy aquel
  • Ave María

Iba al cine a ver sus películas solamente para verlo cantar, todo un artista. Mi hermano Enrique, sabiendo cuánto me agradaba, se ponía a criticar: “Raphael no sabe actuar, cuando canta en sus películas parece estar cantando en un escenario en un concierto”, a lo que yo sonreía y le contestaba en tono burlón “Pero, qué lindo canta ¿Verdad?”

Es decir no importando lo que dijeran de él, Raphael siempre me ha parecido un artista extraordinario y valía la pena escucharlo y verlo, aunque sea solamente en sus películas.

Estaba trabajando en La Oroya, en la Cerro de Pasco Corp., en 1972, cuando me enteré que Raphael iba a llegar a Lima a dar un concierto en el Cine Pacífico de Miraflores. En aquel entonces solamente cantaba en capitales de países y daba un solo concierto. Bisoño en estas lides del espectáculo, pensé que era solamente cuestión de venir a Lima y entrar al concierto. Tomé días libres en mi trabajo en La Oroya y me vine a Lima, dejé mis cosas en el hotel, me puse mi terno y zapatos bien lustrados,  y en un taxi fui al Cine Pacífico solamente para enterarme que las entradas se habían vendido hacía una semana.

Me quedé con las ganas de ver a este artista excepcional a quien admiro totalmente. He contado esta anécdota a mis hijas, desde que eran muy pequeñas, conocen, por tanto mi afición por Raphael, y cómo me sentí al no haber podido verlo en vivo.

No es de extrañar entonces que cuando Raphael vino en su tour “50 Años Después” el 18 de noviembre de 2009 en el Jockey Club del Perú, nuestras tres hijas nos compraron boletos para ingresar al concierto con mi esposa.

Nunca fui a un concierto y menos en un lugar tan extraño como es el Jockey, nos vestimos elegantemente creyendo que era cosa fácil llegar al sitio. Mi hija Charito nos llevó en su auto y nos dejó en la Panamericana Sur a dos kilómetros de la entrada porque era imposible acercarse más. Llegamos con los zapatos y la ropa llenos de polvo pero satisfechos de haber podido lograr esta hazaña: Ver a Raphael cantar en vivo.

Fue más de lo esperado, Raphael, bastante delgado por la operación, pero con la misma voz que recordábamos de hacía 50 años, nos dio un concierto extraordinario pues el artista se nos regaló y cantó y cantó y ni nosotros ni él queríamos que termine el show. Lo que más me sorprendió fue ver a gente joven coreando sus canciones antiguas haciendo olas con los brazos y parados en sus sillas. Y yo que llegué a pensar que solamente asistiríamos antiguos admiradores. En verdad Raphael es un grande y nos sentimos satisfechos de haberlo conocido y disfrutado su arte.

Grande Raphael.

Raphael en nuestra memoria y su Tour 50 Años

45 CUANDO NO SIENTES TEMOR

El autor

Como temor se denomina el sentimiento de inquietud o angustia que impulsa a huir o evitar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.

Pero cuando tu vida es diáfana, cumples con tus obligaciones y haces todo bien, entonces no sientes temor a nada.

Cuando era niño, prestaba mucha atención a las enseñanzas de la Maestra y cuando ella hacía preguntas, siempre levantaba la mano para responder y verificar yo mismo cuanto había aprendido.

Repasaba todo el tiempo la lección y siempre estaba leyendo El Libro del Segundo Grado, una enciclopedia de los militares que mi padre había traído a la casa, por lo cual siempre sabía más que mis demás condiscípulos.

Cada noche mi padre me tomaba la lección que yo sabía de memoria causándole asombro, por lo cual acababa diciéndome que podía salir a jugar en la calle con los chicos del barrio.

La ausencia total de temor hizo que me pusiera de pie cuando estaba en el Primer Año de Secundaria, única vez en que estudié junto con mi hermano mayor, en 1956.

Me puse de pie cuando el señor Aguilar, Auxiliar de Educación del Politécnico, entró en forma decidida y prepotente al salón acompañado con un Guardia Civil.

Entró sin pedir permiso al Profesor y con voz fuerte gritó “Suárez Sandoval”. Lo único que cruzó por mi mente fue “¿Qué habrá hecho mi hermano Raúl, porque yo nunca hago nada”

Antes que nadie pudiera reaccionar me levanté y Aguilar dijo “Vamos” y le dijo al profesor “Nos vamos a la Comisaría”

Habían venido, Aguilar y el Guardia Civil, en taxi que estaba esperando en la entrada de la GUE “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos. Viajamos en silencio y al llegar a la Comisaría ya estaba allí, detenido, Alberto Arteaga, compañero de estudios y “amigo” de Raúl, quien, apenas nos vio dijo, haciendo una señal inequívoca con la mano, “Ese no es”

Sorprendido Aguilar preguntó

  • ¿Hay otro Suárez Sandoval?
  • Claro, su hermano mayor

Muy molesto Aguilar miró su reloj y dijo que seguramente ya habían salido todos del Colegio, “mejor mañana continuamos”

De manera que me fui contento a mi casa porque yo sabía que no había hecho nada para que me detuvieran con guardia y mi conciencia estaba tranquila. Entonces me dije como Scarlet O’Hara “Mañana será otro día”

Efectivamente, al día siguiente, ya sin guardias, Raúl y Alberto fueron llamados a la Dirección donde Aguilar los acusó de haber robado un cuadro estadístico de un salón del Politécnico y exigía que ambos paguen el valor del cuadro. Cada uno tenía que pagar 10 soles.

Ocurrió que habían robado el cuadro porque tenían que presentar su dibujo en la clase de Arte y querían ponerle las varillas de madera del cuadro estadístico. Todo había salido bien pero Alberto, quien vive en los extramuros de la ciudad en vez de botar la lámina del cuadro estadístico lo pegó en la pared de su sala. Y Aguilar en una de sus “giras” en busca de féminas lo vio. Hizo detener a Alberto y fue al Colegio en busca del socio.

Allí me encontró a mí y de esta manera evité un mal rato a mi hermano, y de paso a mis padres.

Si hubieran comprado las varillas en una carpintería solamente hubieran gastado 3 soles cada uno.

En otra oportunidad, 1964, caminaba rumbo a la Universidad cuando varios compañeros salieron a prevenirme. “Jorge no vayas a la U, hay una chica con su padre que te están buscando, están preguntando por ti”. “¿Has hecho algo Jorge?”. “Te están buscando, mejor no vayas”. “Buscan a Jorge Suárez Sandoval

Nuevamente la sensación de que no hice nada malo, nunca hago nada malo, cobró fuerza en mí y entré a la Universidad para hacer frente a mi destino.

Cuando me acerqué al grupo, los chicos le dijeron a la muchacha y su padre

  • Él es Jorge Suárez Sandoval
  • No es él – dijo la muchacha

Entonces me dio pena, algún zamarro le había dado mi nombre y la pobre había acudido a su padre para buscar su apoyo, pero lamentablemente no era yo su galán.

Pórtate siempre bien y nunca tendrás problemas de ningún tipo, y sobre todo jamás vas a sentir temor por nada ni por nadie.

44 HOMONIMIA

¿Qué es la Homonimia?

            Es la existencia de dos o más personas sin ningún parentesco que tienen el mismo nombre. Este es un problema que viven muchos peruanos y sin siquiera saberlo.

            Este tipo de casos suelen presentarse y si tu homónimo comete algún delito, ese hecho se te podría atribuir injustamente.

El martes 24 de setiembre de 1991 regresamos de Iquitos con mi cuñada Maria Florentina Alva de Ramos, volvíamos de enterrar a su hermano Javier Domingo. Mi esposa Maria Judith se quedó todavía en Iquitos para cumplir el duelo y asistir a la Misa por el Eterno Descanso de su Alma. Y yo no podía quedarme porque en la empresa privada no  nos dan permiso por el fallecimiento del cuñado, y por cada día que no asisto al trabajo me descuentan.

Al entrar en el Terminal Aéreo presentamos nuestro documento de identidad y el señor de la Policía de Investigaciones me dijo que debía detenerme por una requisitoria del Juzgado a pedido de la Fuerza Aérea.

Estuve muy sorprendido y preocupado, me identifiqué y mostré mi Credencial de Funcionario de la Cervecería Backus y Johnston S.A.

Me dijo que una vez que se indaga en la computadora mi nombre, queda registrada en la Oficina de su Superior y no puede dejarme ir.

Me preguntó si tuve un pleito con alguien de la Fuerza Aérea, si tuve un choque manejando mi carro o una discusión de borrachos en algún lugar con alguien de la Fuerza Aérea. Le dije, pues, que no, que no tuve jamás un choque con nadie, que nunca discuto y que jamás me emborracho en ningún lugar. Que a nosotros nos llega la cerveza a mi casa y no vamos a ningún lugar a beber.

Llamó a su jefe y trató de explicarle. El Jefe, como un imbécil, le dijo “Tú tráelo nomás, ya después vemos”

El Oficial seguía insistiendo “Jefe, no le puedo llevar. Es un señor de 47 años y es Ingeniero de la Cristal. No es cualquier persona”

Y el Jefe, erre, que erre, “Tú tráelo, nomás”

Mi cuñada sufre del corazón y dijo

  • Me va a dar un ataque – Le expliqué al policía que ella sufre del corazón, además de su avanzada edad.

El distinguido oficial logró convencer a su superior comprometiéndose a hacer que yo me presente en el Palacio de Justicia al día siguiente, “a primera hora”

Personas como este oficial, considerado, comprensivo y firme, no se encuentra así nomás. Dios lo bendiga siempre.

Al día siguiente pedí permiso por Asuntos personales (sujeto a descuento) para ir al Palacio de Justicia.

Pero antes de salir a la calle pasé por la Oficina de Relaciones Industriales donde se encontraba el Jefe de RRII, quien me tenía mucho aprecio. De entrada me dijo

  • ¿Qué le pasa, Ingeniero, que le veo preocupado?

Le conté lo que había ocurrido la noche anterior  en el Aeropuerto y que ahora debía ir al Palacio de Justicia para aclarar todo.

Me llevó donde uno de los abogados de la Sección y le dijo

  • Doctor, quiero que acompañe al Ingeniero Suárez al Palacio de Justicia, hay una diligencia que él debe hacer.
  • El Ingeniero no va al Palacio de Justicia – contestó el abogado, y dirigiéndose a mí
  • Usted no va al Palacio de Justicia, no va a ningún sitio donde haya Control Policial, no va a Ancón, no va a Pucusana, no va al Aeropuerto. Nosotros vamos a Palacio de Justicia para averiguar qué es lo que está pasando, ya le informamos – Así que volví a mis labores.

Resulta que la Fuerza Aérea había solicitado la detención de Jorge Juan Suárez Sandoval, de 19 años, por Deserción Simple (Es decir, que salió de paseo y no regresó).

Como era una cuestión bastante sencilla, un simple trámite para sacar el Certificado de Homonimia, mi esposa se hizo cargo del asunto. Ella fue a la Oficina Judicial de la FAP en el Castillo Rospigliosi. Allí le dijeron que es un caso de Homonimia y de inmediato enviarán al Palacio de Justicia el documento que indica que la persona buscada es diferente a mí.

Mes tras mes, semana tras semana, día tras día, iba mi esposa a preguntar si ya llegó el documento y el mal policía le respondía invariablemente que no había llegado. Luego de tres meses de verla en esta tragedia, un “tramitador” que siempre pululan por estas oficinas se apiadó y le dijo, bajito, a mi esposa

  • Señora, dígale que le va a recompensar

Mi esposa, desesperada, se acercó al fulano y le dijo

  • Teniente, yo le voy a recompensar

De inmediato el tipo puso papel en la máquina de escribir y se puso a redactar el Certificado de Homonimia. Mientras el mal policía hacía el documento que me salvaría la vida, mi esposa le preguntó al tramitador que la había enseñado

  • ¿Y, con cuanto se le recompensa a esta basura?
  • Este es un “muerto de hambre” dele cinco soles nada más

Y por cinco miserables soles este sinvergüenza retrasa todos los trámites de Homonimia, no le importan ni el sacrificio ni los problemas que causan la carencia de este vital documento.

Había una señora que venía desde Chincha para tramitar para su hijo el Certificado de Homonimia, desde hacía seis meses. Ni el dolor de una madre, ni el gasto que irroga el tener que desplazarse desde Chincha, le importaban a este “policía” Apenas vio que las palabras mágicas funcionaban, también ella le dijo lo mismo, ya sabía que era solamente 5 soles el precio de esta vergüenza, y obtuvo el tan ansiado documento, y regresó feliz a su tierra.

Mi hija Claudia, quien estudiaba en la PUC, nos contó que a un profesor de la Católica lo habían detenido e incomunicado en la Carceleta del Palacio de Justicia, y nadie sabía su paradero. Un día este profesor escribió un papel y lo lanzó por una de las ventanillas y alguien con buen corazón lo leyó y se fue corriendo a la Universidad Católica donde mostró el papel. La Universidad se hizo cargo de su caso y obtuvo el inmediato rescate de su profesor. Resulta que la policía había llenado la ficha del delincuente con los verdaderos datos del profesor y lo metieron preso sin más ni más. Por causa de este gravísimo error el Congreso de la República dio una ley que obliga a la policía a incluir el nombre de los padres en la requisitoria.

Pero el teniente de marras medraba a su gusto. ¿Dónde estaban sus superiores? ¿Nadie sabía lo que hacía este sinvergüenza? O sus jefes son tan ignorantes, tan incapaces o tal vez socios de este delincuente. Qué vergüenza.

Antigua máquina de escribir

 

43 LA FIESTA DE 15 AÑOS

La fiesta de 15 años es el sueño de todas  las chicas. Es el día en el que se sienten como reinas y las presentan oficialmente en sociedad.

Pero detrás de esta fiesta se lleva a cabo  una planificación y grandes esfuerzos de los padres para poder cumplir este sueño de sus hijas.

En cierta oportunidad escuché a una joven decir con aire de “doctora” «SÓLO SE CUMPLE UNA VEZ QUINCE AÑOS»

Debo entender entonces que para una chica puede ser, y es, un acontecimiento que de todas maneras piensa que le debe tocar, sí o sí.

Recuerdo que en Lima, en 1966, el Club Nacional de la Plaza San Martín organizó una sonada fiesta llamada El Baile de las Debutantes en la que se presentarían las jovencitas de la Alta Sociedad para celebrar su ingreso oficial a esa dicha sociedad. Fue interrumpido abruptamente por jóvenes universitarios del partido demócrata cristiano provenientes de la Universidad Católica, quienes atronaron con su característico bombo a los gritos de “superfluo”, “vanidad”, “innecesario”, “abajo los ricos”, etc.

Una experiencia  nada agradable para las jovencitas en su día soñado.

Los padres nos esforzamos por hacer realidad el deseo de nuestras hijas, pero a veces las circunstancias no lo permiten.

Cuando mis hijas mayores, las mellizas, Luisa Iliana y Claudia Inés, cumplieron 15 años, falleció la abuelita Natividad a quien ellas adoraban con afecto sincero y estuvieron muy unidas desde que nacieron. Recién al cumplir los 16 años pudimos hacerles su fiesta. Considero que también es válida esta celebración.

Cuando Charito iba a cumplir los 15, hizo saber que no quería fiesta de 15 años, con bastante anticipación, por lo que definitivamente no planifiqué ni tracé ningún plan como acostumbramos los Ingenieros.

Cuando le pregunté por qué, me dijo muy suelta de huesos que en su grupo de amistades no había jóvenes varones con quienes celebrar esta fiesta y entonces con quienes iban a bailar. Le dije, tal vez sin pensarlo bien, que podía enviar una carta al Director del Colegio Militar “Leoncio Prado” y pedirle que envíe una Sección de Cadetes de Quinto para que les acompañe en su fiesta.

Me miró con aire de incredulidad, pero sabiendo bien que yo sí puedo hacerlo y lo haría si ella me acepta. Pero me dijo que espere todavía.

Comenzó la temporada de las Fiestas de Quince años en su Salón en el Colegio Canonesas de la Cruz, la mayoría de sus condiscípulas cumplían 15 ese año. Ocurrió un hecho sin precedentes en la Historia de las Fiestas de 15 Años. Una de sus compañeras tenía dos primos y estos primos tenían varios amigos. Esta fue la “patota” juvenil más feliz de todos los tiempos.

Las chicas, todas,  se prestaban la lista de jóvenes varones para invitarlos a sus fiestas. Charito incluida.

Una semana antes del 12 de junio me dijo

  • Papá, ahora sí quiero mi fiesta de 15 años

Mamma mía. ¿Y cómo hago para realizar una fiesta que debo planificar durante un año? ¿Si ya me había dicho que no quería fiesta y sobre los Cadetes, que espere todavía? ¿Y por qué ahora?

Mamma Mía

Con toda paciencia me explicó

  • Mi amiga Fiorella tiene dos primos y sus primos tienen varios amigos, y todas las chicas nos estamos prestando la lista de invitados. Así que estos jóvenes van a venir a la casa.

Había que contratar Equipo de Sonido de alguien especializado en Fiestas Quinceañeras, grabación en VHS, máquinas de humo, luces estroboscópicas, amén del buffet.

No había tiempo para contratar buffet, de manera que mi amada esposa, muy hábil como ella sola, me dijo que compre 4 kilos de alas de pollo, que va a preparar “alitas broaster”

  • Pero nunca lo hiciste
  • No debe ser difícil

Fue la sensación. Todo el mundo los apreció en grado sumo. Las alitas eran las más buscadas en la fiesta.

La “tradición” dice que la joven baja por la escalera, adornada para la ocasión, a las 12 de la noche del brazo del papá, quien luego da un discurso “Presentando a su hija en Sociedad”. Pero las jóvenes de este tiempo no “quieren” estas tradiciones.

Cuando   nuestra sobrina nieta Cristina Cohen tuvo su fiesta en el Club Judío de San Isidro, no hubo escaleras ni media noche ni discursos sino que Cristina estuvo en su fiesta desde las 7 de la noche para todo el mundo.

Charito, lista para su Fiesta

Charito igual, a las 7 de la noche estuvo recibiendo a sus invitados y bailando sin parar. Había un joven, no muy alto, con cara de niño, que era un gran bailarín y era el alma de la fiesta. Cuando le invitaban un bocadito no lo recibía, “Quiero bailar decía”.

Llegado un momento, nos cogió a todos los mayores y nos hizo bailar formando una cadena larga. La verdad, nos divertimos como nunca. Ya al final casi de la fiesta, se acercó a mi esposa y le dijo

  • Ahora sí, señora. Quiero comer. ¡Tengo hambre!

La fiesta se grabó en VHS, incluido nuestro baile. Cuando nos entregaron el video lo miramos en todos los televisores. Estaba de moda el Video Sender. Un dispositivo que conectas al aparato de VHS y lo trasmite y puedes ver en todos los televisores de la casa. Teníamos cuatro.

Al día siguiente una vecina me dijo muy emocionada

  • Vecino, lo vimos en la televisión. Baila usted muy bien.

Recordé que el Video Sender tiene un alcance de 500 metros, es decir, que todo el que tenía puesto el televisor en el canal 3 podía ver nuestra grabación. Y, como en el caso de la vecina, pensar que de verdad estuvimos en “La Televisión”.