174 YO UN MUSTANG Y YO UN CAMARO

Cuando somos niños nos ilusionamos con algo o alguien que vemos y nos proponemos alcanzarlo alguna vez.

Es importante tener sueños y aspiraciones pues nos conduce por el camino del ideal y el esfuerzo que tenemos que hacer para volverlo realidad.

Cuando vivía en Iquitos, de niño, me encantaba mirar una camioneta Station Wagon  Ford. Era enorme y parecía enchapado en madera. Me decía a mí mismo que de grande tendría uno igual. Especial para salir con la familia. Tenía 8 años de edad.

Había entonces unos zapatos para adulto de cuero de becerro con planta de guta enorme y en chaflán. Lo deseaba.

Pero cuando tuve dinero, era músico profesional desde los 12 años, ya no existían esos zapatos. Conseguí zapatos de cuero de becerro y planta de guta pero no en chaflán. Ya no estaban de moda. Cuando tuve familia y llegó el momento de comprar mi carro propio, ya no se vendía carros Ford en el Perú. Tuve que escoger entre Toyota y Datsun. En la Cervecería Backus quienes tenían carro me aconsejaron. El Supervisor de Producción, Juan Hubí, dueño de una SW Hillman, me dijo que son malos, que no lo compre. El Supervisor de Electricidad, Kanashiro, me explicó que el Toyota es bueno y elegante pero su mantenimiento es muy costoso, en cambio Datsun es un carro diseñado para las rutas del Perú y existen repuestos en todas partes. De manera que adquirimos, luego de conversar con toda la familia, la Station Wagon Datsun 1982, color rojo metálico. Ya ni pensar con la camioneta que parecía forrada en madera que yo soñé.

Por algo dicen que ¡los sueños, sueños son!

En cierta oportunidad alcancé a escuchar una conversación entre mis tres hijas, Luisa y Claudia, adolescentes, y Charito 9 años menor que ellas: Claudia decía que de grande se va a comprar un Mustang (Ford) y Luisa un Camaro (Chevrolet). Posiblemente lo veían en el cine o en las series de la televisión.

Pero lo curioso fue que Charito no dijo nada, algo por demás inusual, por lo que sus hermanas le preguntaron:

  • ¿Y tú, Charito, qué carro te vas a comprar?
  • Yo no voy a comprar carro. Yo voy a manejar el carro de mi papá.

Andando los años, Claudia no se compró el Mustang y Luisa no se compró su Camaro y ninguna de las dos maneja carro. Los esposos de ambas tienen carros Toyota con los que van a todas partes. Charito si aprendió a manejar, manejó mi carro que se convirtió en el carro de la Católica y de la Parroquia. Después lo vendió y se compró un auto Nissan Primera, muy vistoso.

Como dije ¡los sueños, sueños son!, pero qué bonito es soñar.

Los sueños                                      La realidad

 

171 LOS DICHOS EN NUESTRA FAMILIA

Un dicho es una frase hecha o un enunciado que expresa, con gracia o ingenio, un concepto cabal.
Por lo general, los dichos no coinciden literalmente con aquello que expresan, sino que ilustran una idea o un concepto valiéndose de recursos retóricos como la metáfora, la alegoría o la ironía. Además, en los dichos es fundamental la sonoridad y la rima de las palabras.

            Fuente: Significados.com

            Muchas veces nuestros padres dicen frases que reproducimos automáticamente porque así los recordamos. Tales dichos forman parte indesligable de nuestra educación. Y así lo trasmitimos a nuestros hijos.

PIÉZALO CON BARRO

            Mi esposa Maria Judith Alva Rivera siempre nos contaba que si alguien se servía demasiado llena su taza de café, su padre, don Noé Alva Vargas, invariablemente le decía “Piézalo con barro”. Era sencillamente una regañada por no hacer las cosas de la manera debida. La persona aludida tenía que ser más educada.

            TERCA COMO LA MULA VIEJA

            Cuando eras difícil de hacer caso a las indicaciones, mi suegro don Noé te soltaba a boca jarro una frase repetitiva: Eres “terca como la mula vieja. A juzgar por lo que viví debe habérselo dicho con harta frecuencia a mi amada esposa en su niñez.

LA CHACRA EMBRUTECE

            Su mamá, Natividad Rivera Pérez, solía decir “La chacra embrutece”. No quiso por eso que ninguno de sus hijos se quedara en Requena porque siempre estarían ligados a su chacra. A Javier y a Noé los enviaron a Lima, Dolores fue a Iquitos donde estudió en el Instituto Nacional de Comercio, Martha y Flora ingresaron a la Escuela Normal Rural para que sean Maestras y a la última, “la huinsha” la enviaron a Iquitos a estudiar en la Escuela Normal de Mujeres donde estudió becada. La presencia de Lolita y Judy en Iquitos hizo que toda la familia se trasladara allí, alejándose para siempre de la chacra que fue vendida.

LAMENTOS DE CABRÓN

            Mi suegra doña Natividad cuando escuchaba en la radio canciones en las que se hablaba mal de una mujer, soltaba casi sin darse cuenta “Lamentos de cabrón”. Especialmente al oír Víbora, Tronco seco, Las mujeres sin conciencia, Flor sin retoño o Yo la quería patita.

MAQUISAPA BAILE

            En los años 80s. se puso de moda un baile en el que los jóvenes solamente movían la cabeza de arriba abajo. Exactamente como lo hace una maquisapa, también llamado mono araña por lo largo de sus brazos. Mi suegra doña Natividad nos dijo que ese ritmo es “Maquisapa baile porque los jóvenes bailan como hace la maquisapa todo el tiempo.

LA COCINA ESCLAVIZA

            Mi amada esposa, quien nunca cocinó en su casa pero cuando nos casamos y tuvimos a nuestras hijas se mostró como una experta en la cocina, sin embargo nos decía “La cocina esclaviza” y jamás quiso enseñar a cocinar a ninguna de sus hijas para que no sean esclavas de nadie, pero, el cocinar es parte de nuestra existencia y nuestras tres hijas aprendieron por su cuenta a cocinar y hoy se lucen en su respectivo matrimonio.

ERES CONTRA EL TREN

            Cuando mi padre, don Pedro Suárez Soto, se molestaba porque no hacíamos bien las cosas o no “entendíamos” lo que quería que hiciéramos nos endilgaba esta frase “Eres contra el tren”. Era su máxima señal de fastidio.

 A TI NI LAS BALAS TE QUIEREN

            Mi abuelita Luisa Chávez, madre de mi mamá María Luisa Sandoval Chávez, cuando se molestaba con mi papá le reñía y le soltaba “A ti ni las balas te quieren”, en alusión a que estuvo como Clase en el Ejército en los conflictos con Colombia (1933) y Ecuador (1941) y salió vivo a pesar de estar en la Avanzada (El primer frente de combate). Clase quiere decir Sargento 2º.

CON QUÉ HACE LA MUJER

            En la educación que nos daba mi mamá nos enseñaba a hacer todas las cosas, sin distingo. Nos decía para animarnos “¿Con qué hace la mujer? ¿No hace con las manos? ¿Y el hombre no tiene manos? También nuestras hijas lo reproducen.

Todos utilizamos estas lecciones en nuestra vida en la familia, lo cual solamente quiere decir que la enseñanza se trasmite de generación en generación y al final  cumplen su función porque nos resultan útiles.

Familiares que nos legaron sus dichos

 

 

170 LAS ANDANZAS DE MI AMADA ESPOSA 6

Durante muchos años mi esposa, Maria Judith Alva Rivera, estuvo dedicada a la venta de calzado femenino en la Galería La Quinta,  en la tienda de su amiga Glelly Ruiz Cometivos, en Jesús María.

Los comerciantes de calzado compran al por mayor a los fabricantes. Los fabricantes, las más de las veces, entregan sus productos en la misma tienda de los comerciantes.

Pero comenzaron a llegar a Lima los “trujillanos”, fabricantes de zapatos femeninos residentes en el Campo Ferial de Trujillo, cuyos sobrantes los traen a Lima y lo venden más barato. Se ubicaban en un antiguo hotel del Centro de Lima, cercano al Mercado Central. La venta se realizaba los viernes de cada semana bien temprano.

También los comerciantes de Jesús María acudían a comprar la mercadería. Esto quiere decir que los viernes eran días de mucha actividad en mi casa. Muy temprano en la mañana salía Judith con sus socias y amigas para comprar las novedades traídas de Trujillo y regresaban a  mi casa donde las esperaba con un buen desayuno.

La señora “Cucha” era una de esas buenas amigas. Una vez trajo a su mamá que residió toda su vida en Pucallpa pero venía a pasear a Lima. Las dos señoras veían muy sorprendidas cómo el esposo las atendía en su sentado a las damas.

Siempre he dicho que nuestra madre nos crio de manera diferente porque para nosotros es normal para el hombre realizar las cosas de la casa sin menoscabo de ningún tipo. Pero muchas mujeres se sorprenden. Por eso el actor mexicano Andrés García les dijo a las señoras “Ustedes nos hacen machistas, porque nos crían así”.

Les serví  para el desayuno café con leche, pan tierno y arroz con huevo. Sobre todo este plato era una novedad para ellas. Quedaron satisfechas.

Cuando mi esposa enfermó del mal del que nunca se recuperan, el Mal de Alzheimer, la señora Cucha viene siempre a visitarla. Sabe que Judith no recuerda nada  ni a nadie, pero viene siempre a verla y conversamos.

Nos contó que una vez mi esposa le había dicho

         “En mi casa yo soy la demonia. Cosas le hago al Jorge… para que me conteste pues, para pelear. Pero el condenado nunca me contesta. Ay, qué cólera”.

Me hizo sonreír. Era su carácter. Pero yo también tengo el mío: nunca le contesto ni le digo nada. Jamás he peleado con mi esposa, sea lo que sea lo que ella haga o diga. Nuestras hijas jamás nos vieron pelear.

Pero ¿saben una cosa? A veces echo de menos su carácter. Cuánto daría por verla así otra vez.  Y esta historia que me contó la señora Cucha me hizo rememorarla.

Amar a mi esposa es el gran legado que les doy a mis hijas y a las hijas de mis hijas. Dios nos ha llenado de bendiciones con ella.

Mi amada esposa                         Lo que ella buscaba

 

169 ¿QUIEN ES ANATOLE FRANCE?

Siempre me ha gustado sobresalir, sobre todo cuando era muchacho en nuestra tierra, Iquitos. De mayor ya prefería mantener mi perfil bajo.

Pero de joven hacía cosas que muy pocos o nadie podía hacer: Aprendí música y fui miembro de la Banda de Músicos del Colegio, fui también reclutado para tocar en las orquestas más notables de Iquitos, amén de tener mi propia Orquesta.

Me inicié en la Banda tocando Triángulo, ese mismo año se produjo una vacante para clarinete, el instrumento que me habían asignado al terminar el curso de música, a pesar que dije que quería tocar el instrumento más grande, el contrabajo. Pero el maestro Beny Soto insistió que el clarinete era el instrumento más apropiado para mí por mi talla de niño y porque se necesita saber bastante música para tocarlo. El año siguiente cogí el saxofón alto que estaba vacante. Fue entonces que me reclutaron, pero nunca dejé el clarinete.

Los días jueves de todas las semanas participábamos en “La Hora de la Gran Unidad Escolar”, a las 8 de la noche, que se realizaba en el Salón de actos de la Municipalidad de Iquitos, ubicada en la Plaza de Armas y se propalaba por Radio Nacional del Perú que tenía allí sus estudios. Ejecutaba un solo de clarinete acompañado al piano por el maestro Beny Soto, con arpegios de fondo. Los temas los escogía él y me entregaba las partituras de su muy amplia colección de clásicos: O Sole mío, Torna a Sorrento, Sobre las olas, Esa flor, Only You, Bajo el sol de Loreto, Claro de luna, Ondas del Danubio. Etc.

Participé en el Equipo de Gimnasia en aparatos de la Gran Unidad Escolar “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos, como el atleta que realizaba saltos extraordinarios en el taburete y me agradaba lucir el uniforme y el buzo oficiales que nos prestaba el Colegio para estos eventos. Era muy orgulloso, algunos dirían “muy creído”, quizás habrían dicho “panudo”, que tira pana, o tal vez “bacán” y ahora dirían “cool”.

Cuando desfilábamos por Fiestas Patrias en la Plaza de Armas haciendo marchar a nuestros compañeros, nos emplazábamos frente a la Tribuna Oficial y el maestro Beny Soto siempre me permitía cambiar posición para yo estar adelante y así podía ver todo el desfile además que todo el mundo me veía a mí.

No debe entonces extrañarles que en la Universidad entregara la tarea en un formato especial. Mi enamorada, la profesora Maria Judith Alva Rivera tenía una máquina de escribir Singer portátil con cinta bicolor, en la que yo escribía  mis tareas en medio formato, es decir la hoja de tamaño oficio doblada en dos y ribeteada. Esto requería esencia de artista y conocimiento de mecanografía. Aprendí mecanografía al tacto leyendo un folletito que me dio mi papá. Y la decoración interior lo hacía con Rápido Graph con tinta china y utilizando los pistoletes del Dibujo Técnico.

Pero el asunto no quedaba allí, sino que en la primera página ponía una “cita célebre” de algún personaje famoso. Entonces andaba coleccionando frases célebres.

Pero un día entregué mi tarea al Ingeniero Agustín Ponce Carranza, quien tal vez motivado por lo inusual del formato y la elegancia del trabajo, sorprendido abrió la primera página y leyó la frase célebre de Anatole France. De atrás se escuchaban voces tales como: “Siempre hace eso”, “es su costumbre”, “siempre quiere impresionar”…, “es un creído”…

Pero el profesor  preguntó simplemente: “¿Quién es Anatole France?

En esos días estaba leyendo “Los Dioses tienen sed” de dicho autor. De modo que le respondí:

  • Ingeniero, Anatole France es un escritor francés autor de Los Dioses tienen sed”.
  • Muy bien alumno Suárez. Está muy bien el trabajo”.

Y me puso buena nota porque ya sabía que todo lo hago siempre bien, y, en este caso, muy elegante, amén de que supe quién era el autor de la cita célebre.

Pero me curó para siempre de andar juntando citas a diestra y siniestra. Si no lo tomo del libro que estoy leyendo mejor no lo tomo. Esta ha sido mi regla desde entonces.   Claro exceptuando las citas  ampliamente difundidas en la historia, tales como Eureka, Alea jacta est, Sangre, sudor y lágrimas, Los que aquí entráis, abandonad toda esperanza, etc.

Un famoso coleccionista pero muy descuidado en su colección ha sido el Alcalde de Lima Ricardo Belmont Cassinelli, quien nos hizo llegar un libro con citas célebres   que constituye un ejemplo de la peor edición tipográfica y descuido en su realización: más de 100 citas repetidas. Citas no de personajes importantes sino de cualquiera. Un pésimo trabajo y ejemplo malísimo de dispendio. Sólo porque hay plata y es su hobby.

 

167 EL SíNDROME DEL QUE TODO LO SABE

                                                           El Síndrome de Hubris

El «Síndrome de Hubris» es un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás. Aunque el síndrome responde más a una denominación sociológica que propiamente médica.

Fuente: Federación de Enseñanza

Existen personas que creen que con solo mirarte te pueden catalogar en determinados rubros. Las más de las veces están equivocadas porque no dejaron que la razón les inspire una mejor opinión.

Los hay en todas partes y en todos los campos y muchos de estos aspectos han sido estudiados por los siquiatras: desde el encargado de la presidencia del Perú que cerró el congreso aduciendo una situación completamente falsa y, además, traída de los cabellos. La negación fáctica, que no existe en la Constitución y no existe ni siquiera en ningún contexto jurídico. En suma, ha realizado un acto ilegal, por más que se desgañite gritando que su acto fue legal. Es decir que no conoce la ley ni por el forro de los botones.

A la vuelta de mi casa había un Blockbuster y cada fin de semana acudíamos con mis tres hijas para escoger la película en VHS que queríamos alquilar para pasar el fin de semana en familia con “crunch crunch” incluido. Apenas hacía mi entrada, el dueño japonés, dándose de gran conocedor psicológico, me señalaba con el dedo índice y me decía: “Ya sé, Bajos instintos”. Jamás se me hubiera ocurrido alquilar esa película porno y menos en presencia de mis tres hijas señoritas, aparte de que no es apta para ver en familia.     Yo solamente sonreía y me olvidaba de él. Eran mis hijas quienes escogían las películas que veríamos el fin de semana. Pero nunca me pude explicar qué es lo que el japonés veía en mí para pensar que precisamente era esa la película que yo deseaba ver.    ¿Tenía yo acaso aspecto lascivo?

Pero las palmas se las lleva una señora dueña de una tienda en Miraflores donde podíamos conseguir materiales de importación para las clases de Diseño Gráfico de mi hija Claudia. No había en otras partes, solamente allí encontrábamos tales aditamentos.           Apuntando con el dedo índice a mi hija Claudia le dijo a bocajarro con aspecto de sabelotodo: “Pre Tolousse”.

Mi hija era de cuerpo menudo, más tenía un carácter que felizmente no lo sacó a relucir. Prefirió darle una lección a la señora sabelotodo. Le respondió con una gran calma en la voz: “Tercer Año en la Facultad de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica. (Chúpate esa). La mujer quedó muda y no volvió a emitir más juicios de valor pues ya estaba desvalorizada y se puso mejor a atender lo que mi hija deseaba comprar.

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165 UN CHOQUE ELÉCTRICO

            Un choque eléctrico ocurre cuando el cuerpo se convierte en parte del circuito eléctrico; la corriente entra al cuerpo por un punto y sale por otro. Por lo general, el choque eléctrico ocurre cuando una persona entra en contacto con:

  • Ambos cables de un circuito activado.
  • Un cable de un circuito activado y la tierra.
  • Una parte metálica en  contacto con un cable activado mientras la persona también está en contacto con la tierra.

Fuente: Electrifor.es

Tenía 8 años de edad y caminábamos con mi hermano mayor Raúl y varios amigos vecinos, algunos ya mayores, por el malecón Tarapacá de Iquitos, Provincia de Maynas, Departamento de Loreto, Perú.

Desde tiempos de la guerra existía en el Malecón Tarapacá una baranda de cemento con fines decorativos para engañar al enemigo pues debajo estaban las trincheras desde donde las tropas podían guarecerse y defender a la ciudad. Se le ocurrió entonces al Alcalde de la ciudad iluminar el malecón, para este fin cortaron tramos de la baranda cada 10 metros para erigir postes ornamentales de cemento con luminarias en la parte alta.

Picaron la parte superior de la baranda para empotrar tubos de plomo en cuyo interior estaban instalados los cables eléctricos. Antes de completar el encementado se dio inicio a la iluminación y esa era la razón de nuestro paseo.

Mientras todos ellos se limitaban a caminar yo iba cogiéndome con ambas manos de los tubos de plomo que eran visibles en cada tramo, estaba jugando, me cogía a manera de ejercicio físico, cuando al llegar al quinto poste me pasó la electricidad, quizás un cable pelado. Me puse a gritar desesperadamente, el tubo me tenía cogido fuertemente las dos manos y no podía soltarlo. Afortunadamente los mayores siempre escuchan a los adultos sobre todo cuando ocurren accidentes con electricidad y sabían cómo actuar. Si me cogían ellos también quedarían pegados a la corriente. Lo que hizo mi salvador fue arrimarse en la baranda y me dio un empujón con la planta del zapato, tan fuerte que me logró despegar del tubo electrificado. Es bueno ser salvado, sobre todo con inteligencia y conocimiento.

Toda mi formación sobre la electricidad es autodidacta ya que en el colegio, en Secundaria Común, no te enseñan ningún curso técnico, solamente trabajos manuales: el profesor Oscar Angulo nos enseñó a construir una lámpara que semejaba a una pecera con los animales marinos nadando. Pura ilusión óptica. El profesor Febre nos enseñó a construir un cofre, mismo joyero, acolchado  en el interior y con tallas decorativas en el exterior, sustentado sobre cuatro patas que semejaban garras de león.

Cuando hice la conexión eléctrica a la lámpara del profesor Angulo, volé el fusible de la casa. Cuando vino el electricista, quiso revisar mi aparato y se dio cuenta que un filamento del cable estaba haciendo tierra y por eso el corto circuito. Aprendí entonces a ser cuidadoso con los alambres que conducen la electricidad.

Como era el único hombre en la familia, todos los trabajos en la casa son de mi responsabilidad: cambiar la empaquetadura del caño, cambiar caños y trampas de los lavatorios, colocar alcayatas en la pared para colgar cuadros, amén de cambiar los tomacorrientes e interruptores eléctricos.

De visita en casa de mis suegros en Iquitos, tuve que cambiar el tubo fluorescente. Fue el trabajo más arduo que me tocó en toda mi vida. El cielo raso de las casas antiguas de Iquitos tiene 6 metros de alto. No tenía escalera de tijera de tamaña extensión, de manera que sobre la mesa del comedor puse otra más chica, un velador y finalmente una silla para poder llegar al dichoso fluorescente.

Al cambiar el tubo me percaté que un cable estaba suelto y quise arreglarlo antes que ocurra algún accidente pues mi visita solamente dura un mes. Estaba tan entusiasmado que sin darme cuenta toqué el alambre pelado antes de cubrirlo con gutapercha. Me pasó corriente, la segunda vez en mi vida, y pegué involuntariamente un grito horroroso que asustó a todos, pero rápidamente quité la mano. De todas maneras estaba perfectamente aislado de la tierra, de modo que no hubo consecuencias, excepto el susto de los demás.

Por si no lo sabían, cuando te pasa corriente pierdes el control de tu voluntad y el grito es automático, además que te sacude todo el cuerpo. Si no recuperas tu propio control, la caída desde tal altura si puede ser de graves consecuencias. Pero felizmente estoy acostumbrado a trabajar bajo presión.

Siempre he recomendado a todos en la casa que nunca manipulen descalzos un artefacto eléctrico (plancha eléctrica, refrigeradora, sandwichera, etc.) porque si hay una falla en el sistema eléctrico del aparato van a recibir una descarga que no será, para  nada, agradable. Aun así mi hija Luisa bajó a prepararse un sándwich, descalza. Las primeras sandwicheras eléctricas eran todas de metal y el piso de la cocina es de cemento. Luisa enchufó el artefacto y al levantar la tapa recibió una descarga que hizo que el aparato cayera al suelo con lo que se destruyó.

Fue oportuna su destrucción porque nos permitió adquirir otra más moderna y de plástico. No hay mal que por bien no venga, pero sirve de ejemplo para que nadie lo olvide.

Sean cuidadosos con todo lo que se refiere a los trabajos con electricidad. A estas alturas ya todos los interruptores de la casa deben ser termomagnéticos porque son más seguros que los interruptores de cuchilla y pueden ser manipulados aun en la oscuridad total.

Un choque eléctrico