162 EL CAMARÓN

Juan Carlos Vera es compadre de mi hija Charito y en una reunión familiar soltó esta frase que me hizo recordar a mi enorme cámara fotográfica. Muy buena y nos acompañó en los mejores momentos vividos:

Sólo espero que aparezca tu papá con su camarón”.

            Se trataba de la Deluxe Automatic Camera Kit, una cámara analógica de 35 mm con disparador automático y reducción del ojo rojo. Lo compré en el Mercado Central por 40 soles y un trípode por 10 soles. El trípode, después, mi nieta Andrea lo usó como espada en sus juegos imaginarios de espadachines.

El camarón tenía flash obligado, es decir, no había manera de tomar fotos sin el flash. Usa 6 pilas 2A, de manera que para una sesión fotográfica tenía los bolsillos de mi saco llenos de pilas porque solamente resistían 10 fotos cada paquete de pilas. Pero tenía su estuche con una correa para llevarla al hombro y la cámara tenía una vistosa correa para colgarla del cuello. Era una cámara muy linda.

El camarón

En realidad, nuestra vida ha estado ligada todo el tiempo a las cámaras fotográficas.

Mi papá, en Iquitos, tenía una cámara Agfa de fuelle y con esa cámara tomó un millar de fotos, incluyendo su viaje a Lima y el encuentro con su hermano Faustino. La Agfa usaba rollos 120 y no tenía flash.

Cámara Agfa

Lamentablemente cuando pasamos a vivir a la calle Sargento Lores, el comején bajó por el horcón y se metió al aparador y se comió todas las fotos.  Fueron muy pocas las fotos que se pudieron salvar y por partes. Mi mamá lloró por lo que mi papá  buscó otra casa y fuimos a vivir en la calle Tacna. Solo tres meses vivimos en la Sargento Lores y nos arrepentimos para siempre. En la calle Tacna estuvimos 7 años y finalmente pasamos a la calle Pablo Rosell hasta hoy.

He tenido cámaras Kodak de 120 y de 127, inclusive una cámara curiosa Micro Camera 110. El cartucho de 110 se monta sobre el extraño artefacto y el visor es solamente un retículo por el que se mira.

Cámaras Kodak

Micro Cámera 110

Cuando fui universitario me conseguí una cámara Leica, alemana, reputada como la mejor del mundo. Cámara mecánica de 35 mm con fotómetro y telémetro incorporado y disparador automático. No me duró mucho, se cayó al Amazonas.

Cámara Leica

En Lima compré una cámara Zorki, rusa, copia fiel de la Leica alemana. Duró menos: un domingo salimos toda la familia al Parque de Las Leyendas. Al llegar al parque pregunté por la cámara y mi hija me dijo “lo dejé en la reja del edificio”. Volvimos a toda máquina a nuestro edificio en la Avenida Manco Cápac y no lo encontramos. En un lugar donde te roban las medias sin sacarte los zapatos era punto menos que imposible encontrarlo.

Cámara Zorki

Conseguí entonces una Olympus Pen, de 35 mm. Buena compañera.

Cámara Olympus Pen

Mi hija Claudia estudiaba Diseño Gráfico en la PUCP y me dijo que necesitaba una cámara “Pink Floyd” para sus clases de fotografía. La cámara es solamente una doble caja de cartón de 8 x 10 x 12 cm, una caja metida en la otra, con el interior pintado de negro. En uno de los lados, al centro, se le hace un orificio pequeño.

En el cuarto oscuro abre la caja y coloca en el extremo opuesto al orificio un negativo de 6 x 9 sujeto con cinta scotch. Pone la tapa de la caja, con un dedo cubre el orificio convertido en objetivo y sale del cuarto oscuro a buscar una “victima” para tomarle la foto, generalmente su amigo Pepe. Quita el dedo, cuenta uno, dos tres y lo vuelve a tapar con el dedo y regresa al cuarto oscuro a revelar la foto.

Esto es verdaderamente el fundamento de la fotografía.

Cámara Pink Floyd

Luego tuvimos que comprarle una cámara analógica mecánica porque como artista debía regular y experimentar el tiempo de exposición y la intensidad de luz que impresiona la película. Compramos en Polvos Azules una Asahi Pentax K1000 de 35 mm. Aún tenemos esta cámara, guardada en el olvido.

Cámara Asahi Pentax

Llegó el tiempo de las cámaras digitales y adquirí primero una cámara Sony de 7.2 megapixeles con 2 pilas recargables 2A. Pero a mi hija Charito, al parecer, no le gustó y me compró una Panasonic Lumix DMC-S5 de 16.1 megapixeles con batería recargable y es la que estamos utilizando en la actualidad.

Cámara Sony Cámara Panasonic

A través de la historia de nuestra vida tengo miles de fotos recogidas en 15 álbumes. Además otra cantidad parecida recogida en archivos digitales. Es desde siempre una afición, amén que soy diplomado en Fotografía por Difusora Panamericana en Argentina, por correspondencia. Dice el diploma que es en Nueva York, pero jamás escribí a Nueva York, solamente a Argentina.

Una anécdota viene a mi memoria, estaba en Iquitos y mi hermana Mary Wilma había desfilado por Fiestas patrias con un atuendo especial (la Brigada) y quise hacer gala de mi reciente conocimiento: una toma contra el sol de medio día. En ese entonces era una “herejía” tomar una foto contra el sol. Todo el mundo lo sabía y me decían: “Oye no va a salir, estás contra el sol”, “estás contra el sol compadre”, “estás haciendo una burrada, todo el mundo sabe que no se toma una foto contra el sol”. He resumido los más elegantes y discretos. Pero tomé la foto y salió maravillosa. Lo que nos enseñan en Difusora Panamericana es que si tapas del sol al lente de la cámara puedes tomar fotos contra el sol. Puedes usar un paraguas, una revista o hasta la mano haciendo sombra sobre el lente. Pero yo usé la mole del obelisco del “soldado con cólico” en la Plaza de Armas de Iquitos. Es maravilloso saber y para eso debes estudiar.

Tuve buenos maestros en Difusora Panamericana y los cursos son muy didácticos y   fáciles de aprender y llevar a la práctica.

Diploma de Difusora Panamericana

 

 

 

 

 

157 LA HARINA INTEGRAL

La harina integral se obtiene al moler el grano entero de trigo. Conserva todas sus propiedades, pues se obtiene del total de grano del trigo. Su color que tiene es más bien crema. A diferencia de la harina blanca o harina refinada que se obtiene al apartar el salvado y la cáscara del grano y es la harina que más se consume entre la mayoría de la población mundial, pero carece de los nutrientes importantes de los que ha sido desprendida en su proceso de refinamiento.

Comer alimentos hechos a base de harina integral, como panes o galletas integrales aporta muchos nutrientes que no se obtienen con la harina blanca, como vitamina E, mucha fibra, ácidos grasos esenciales y minerales como el potasio, el magnesio, hierro, zinc, etc.

Los alimentos elaborados a base de harina integral tienen un bajo índice glucémico y su absorción por el organismo es mucho más lenta y producen mayor sensación de saciedad a lo largo de las horas.

Pero a nivel mundial se consume más harina blanca por tres razones:

  1. El costo: La industria alimentaria saca mucho más beneficio apartando por un lado los salvados, los aceites y la fibra y vendiéndolos por separado. Resulta así mucho más económico.
  2. La apariencia de la harina: La harina que se obtiene es fina y con un color homogéneo. Es la harina a la que estamos acostumbrados a pesar de estar llena de calorías vacías.
  3. Dura más: La harina integral y el germen del cereal al contener ácidos grasos se estropea más rápido, pero al extraerlo dura mucho más sin estropearse.

Existen varias marcas de harina integral en Pueblo Libre, pero en el mes de agosto de 2019 se produjo una escasez de este producto en todo Lima por lo que recurrí a “la serrana”, una señora migrante que viste atuendos típicos de su tierra y vende en su Puesto del Mercado particular de la Av. Bolívar, todo tipo de harinas y granos de la sierra. Cada producto en su cubículo con su respectivo nombre: harina de maíz, harina de maíz amarillo, harina de habas, etc.

La tienda se denomina Productos Andinos “Puno”, ofrece harinas y menestras al por mayor y menor. Indica además, que también ofrece cereales de quinua, kiwicha y cañigua.

Le pregunté, por si acaso, por harina integral y me señaló el cubículo cuyo nombre dice “Trigo serrano”. Tiene un color similar al de productos envasados cuyo costo es de 6 soles por una bolsa de 350 g, lo que haría un total aproximado de 17 soles el kilo. La señora vende a 4 soles el kilo de harina serrana.

Lo compré para probar y mis bollitos integrales me salieron estupendos. Una solución más para nuestros problemas cotidianos.

Productos Andinos

 

150 LA MEMORIA DE NUESTROS HIJOS

EL DESARROLLO DE LA MEMORIA DE LOS NIÑOS
La memoria es algo que acompaña al niño desde el momento en el que nace. Ésta se irá desarrollando a lo largo de su vida y se convertirá en un instrumento importantísimo de cara a diversas actividades de la vida. Los padres podemos contribuir a que esta capacidad se potencie al máximo y a que madure correctamente.

            No es extraño que los primeros recuerdos que tenemos de nuestra infancia se remonten a cuando teníamos tres años, la misma edad a la que se empieza a hablar. Y es que es en estas edades cuando los niños empiezan también a desarrollar la atención y la capacidad de observación. Si les estimulamos de una forma adecuada, esta herramienta mental se perfeccionará notablemente.

Fuente: hacerfamilia/psicología, disponible en:

https://www.hacerfamilia.com/psicologia/noticia-desarrollo-memoria-ninos-20150414100822.html

El 21 de diciembre de 2014 mi yerno Juan Vargas escribió en su cuenta de Facebook:

«Es increíble cómo funciona la memoria a los 3 años de edad.

Saliendo de un día de shopping con Rafaela yo andaba un poco desubicado para encontrar el auto en el sótano del Centro Comercial y solo por el hecho de hablarle le digo «hijita, por si acaso, ¿tú te acuerdas en que número hemos dejado el auto?». Ella después de un par de segundos de silencio – respondió – «en el 34 papi» y tan grande fue mi sorpresa cuando encontramos el auto ahí, en el 34, sobre todo porque cuando llegamos nunca le había mencionado nada de eso«.

Esto me hizo recordar lo ocurrido con mi hija Luisa Suárez, mamá de Rafaelita, cuando tenía de 6 a 8 meses de edad. Trabajaba yo en La Oroya para la Cerro de Pasco Corp., y mi esposa de repente me llamó por teléfono desde Iquitos para decirme que están viajando, con nuestras hijas mellizas Luisa y Claudia, para venir a vivir conmigo.

La Oroya nunca fue un lugar apropiado para los niños porque era un Centro Metalúrgico y toda la ciudad estaba llena de humos en su mayoría tóxicos por la fundición y refinación de metales. Bastaba ver el Dispensario lleno de niños aquejados de muchos males, sobre todo bronquiales y dermatológicos. De manera que alquilé un chalet en Tarma, distante a 50 km de La Oroya. Tarma es un lugar magnífico para vivir y apropiado para el desarrollo de los niños. La Oroya está a 3750 msnm y Tarma está a 3050 msnm.

Trataba de ir todos los días para estar con ellas, con todas las dificultades que se puedan imaginar habida cuenta que trabajaba en turnos: de 8 am a 4 pm, de 4 pm a 12 pm y de 12 pm a 8 am.

Las mellicitas, Lisa y Cisa, apenas se pudieron sentar comenzaron a gatear. En la casa de Tarma con piso de parquet gateaban por toda la casa. Su mamá les hizo overoles largos de franela para ayudarlas en su desplazamiento.

En cierta oportunidad cuando llegué a la casa, mi esposa, Judith Alva, me dijo que necesitaba aplicarle a Claudita el Vick Vaporub y no lo encuentra. Y no era cosa de ir a la farmacia y comprarlo. Era domingo y en ese entonces solamente abría la farmacia de turno, y teníamos que averiguar primero qué farmacia estaba de turno. Judith me dijo que había visto que Lisa estuvo jugando con el pote.

Abracé a mi hija y le pregunté, mostrándole mi mano con los dedos índice y pulgar como haciéndole ver el tamaño: “Lisita ¿sabes tú dónde está el Vick Vaporub?”. Sucedió algo extraordinario, como para no creerlo, sonriendo se puso en cuatro pies y se fue gateando hasta una silla que estaba en el otro extremo de la sala. La casa nos alquilaron con muebles y cocina. La silla forrada en terciopelo rojo tenía un agujero en el asiento, del que nunca me había fijado. Mi pequeña hija se puso de pie agarrándose de la silla y metió su dedito en el agujero y sacó el remedio que me lo entregó sin dejar de sonreír.

Los mayores estábamos pasmados y muy contentos. Luisa, cumplida su misión se puso a jugar con su hermanita.

En verdad causa una gran impresión la memoria de nuestros hijos y nos llama mucho la atención. Aparte que nos llena de orgullo.

Aprovecho para contar que estando toda la familia en Tarma comenzó a granizar y los loretanos que nunca vieron caer granizo del cielo, en vez de asustarse o extasiarse corrimos a buscar bandejas para juntar las bolitas de hielo que luego lo comimos con deleite, que los loretanos somos muy aficionados a las bebidas heladas y al hielo mismo, forma parte de nuestra vida. Un lindo acontecimiento.

Rafaelita                                         Luisa y  Claudia

 

 

146 EL CONO DE HELADO

            Un cucurucho o cono de helado es una pasta seca con forma cónica, hecha normalmente de barquillo, que permite tomar helado sin necesidad de un cuenco y una cuchara.

Fuente: Wikipedia La enciclopedia inteligente.

En mi tierra, Iquitos, se le llama siempre barquillo y son de sabor muy agradable y dulces. Lo fabrican los mismos heladeros de aguaje.

Los mismos señores de los años 50 vendían helados de aguaje en los años 80. Uno en la esquina de la calle Brasil crucero con jirón Lima y el otro en la esquina del Cementerio General, avenida Alfonso Ugarte crucero con calle Bolognesi.

Se le llamaba “barquillo” porque los primeros barquillos tenían forma de barquitos y en ellos se despachaba el helado siempre sabroso de aguaje.

Luego llegaron dos hermanos que vendían helados en triciclos parecidos a los que usa D’Onofrio en la actualidad, que como pueden ver, no es nada moderno ni actual, sino copia de lo que hubo en nuestra tierra. El problema con estos helados, había de vainilla y de fresa, es que sus barquillos no tenían sabor ni dulce. Eran de simple masa de harina. He visto a un adulto comerse su helado y botar a la calle el barquillo entero. No le servía ni le agradaba, solamente se comía el helado.

Después pasamos a vivir en Lima, pero, cuando vivía mi suegra partíamos todos los años a Iquitos a pasar las vacaciones. Invariablemente acudíamos al Cementerio a “visitar” a mi mamá, con mi esposa y mis hijas Lisa y Cisa, las mellizas. Hacíamos un alto, al salir, en el puesto del heladero de la esquina. Tenía vaso chico, vaso grande y barquillo de helado de aguaje.

Aquí se suscitaba un problema que Claudia lo sintetizó así: “Queremos servirnos el vaso más grande de helado de aguaje, pero también queremos comernos el barquillo que es tan rico”. El heladero lo solucionó: “Entonces sírvanse el vaso grande de helado y yo les regalo los barquillos”.

Con seguridad que el heladero era abuelo y por eso les dio gusto, tres barquillos a cada niña y todos contentos, usaban el barquillo como cucharita para comer el helado.

Había también en Iquitos otro tipo de barquillo, más grande y dulce, de color rosado y se comía sólo como cualquier otro dulce. Lo fabricaban en la tercera cuadra de la calle Brasil a la vuelta de mi casa. Utilizaban una especie de plancha doble para hacer crepés sobre brasas de carbón. En aquella época también las planchas para ropa eran a carbón.

En Lima siempre le llaman cono si no tiene dulce ni sabor y barquimiel si es rico.

Salíamos los domingos a pasear y nos íbamos a almorzar en algún sitio especial, a La Punta para comer ceviche o a Sears de San Isidro para un almuerzo especial. A alguna heladería para darnos un gusto, que los loretanos somos muy heladeros.

En cierta oportunidad estábamos tomando una suculenta copa de helado, cada uno elegía el sabor que más le apetecía, cuando me fijé que en una mesa estaba una señora con una tremenda copa de helado y a su lado una niña con un barquillo. Me pareció horroroso. «La mujer se daba un gusto tremendo y la niña, pobrecita, solamente un cono de helado. Es injusto me dije. No puede ser». Mis hijas preferían comerse un “Banana Split”.

Pasaron muchos años, mis hijas crecieron y tuvieron sus hijas. Una vez mientras estábamos en Speciale, la mejor tienda de helados artesanales en Magdalena, con mi esposa, mi hija Claudia y su hija, mi nieta Andrea, escogimos cada uno la copa que más nos interesaba, pero Andrea solamente quería un barquimiel: nosotros con una tremenda copa de helado y la bebe únicamente con un barquillo. Recordé lo que pensé hace varios años de la persona que se servía una tremenda copa y la niña nada más un cono. Y entonces entendí, las niñas piden lo que más les gusta no lo que a nosotros nos puede parecer adecuado o importante. Ellas tienen su propio nivel de importancia para cada cosa. Desde entonces aprendí a no juzgar a nadie por lo que me parece sino que trato de ponerme en “sus zapatos”.

       Banana split                                         Barquimiel

 

139 EL RELOJ

 

            «Se denomina reloj al instrumento capaz de medir, mantener e indicar el tiempo en unidades convencionales (horas, minutos o segundos). Fundamentalmente permite conocer la hora actual, aunque puede tener otras funciones, como medir la duración de un suceso o activar una señal en cierta hora específica».

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia inteligente

Cuando era niño era la hora algo muy importante porque mi papá debía ir al trabajo y nosotros al colegio y nunca llegamos tarde. Pero en casa no teníamos reloj.

Sabíamos la hora por el tiempo que pasaba desde que nos despertábamos, al despuntar el alba, hasta que salíamos a nuestro destino, Siempre al cálculo. Ayudaba mucho las campanadas de la torre de la Iglesia Matriz que se escuchaba en toda la ciudad.

O preguntábamos la hora en las casas que sabíamos que tenían reloj de pared, que eran muy pocas en mi barrio en Iquitos.

Estando en la Universidad mi compañero Guillermo Ruck me preguntó la hora. En vez de decir que no tenía reloj le dije una necedad: “No soy un potentado para tener reloj”. Lejos de molestarse mi compañero de estudios me dijo “El concepto actual es que el reloj ha dejado de ser un objeto de lujo para convertirse en un útil necesario para desarrollar nuestras labores cotidianas”. Punto para él. Encajé el golpe y hablé con mi enamorada. Ella tenía un pequeño reloj de pulsera de oro. Me dijo que es muy cierto y ella lo usaba todo el tiempo desde que se levantaba. Era Profesora y trabajaba en dos turnos, como todos en esa época: mañana y tarde. Me acompañó a la joyería de su confianza y compramos un reloj con pulsera de cuero que se mojaba con la lluvia. La vida se me hizo más fácil.

Poco tiempo después se puso de moda que las damas llevaran un reloj grande con pulsera ancha, más grande que los relojes de hombre. Judith nunca cambió su relojito. Aún lo tengo en la casa.

En los años setenta el reloj se convirtió en objeto de lujo. Cartier tenía relojes de oro, lapiceros de oro y maletines de cuero para ejecutivos tipo “James Bond”. Comenzó también a producirse el robo de relojes.

Cuando compré mi carro, en la Fábrica Backus, los compañeros me quitaron el reloj de la muñeca izquierda y me lo pusieron en la derecha. Me dijeron que “cuando manejas y sacas la mano para voltear, te roban el reloj”. Por eso debía siempre llevarlo en la mano derecha.

Lo usé en la mano derecha aun cuando ya no tenía carro. Es la costumbre, que no molesta pero se te pega para siempre.

El robo de relojes era una plaga en Lima. Te robaban “al vuelo”. El Ingeniero Enrique Jiménez, compañero de trabajo, estaba paseando por el jirón de La Unión, lugar obligado en ese entonces, se había doblado la manga larga de su camisa para lucir mejor su flamante reloj comprado a plazos: un pisotón y un empujón hacia atrás, y mientras se caía sintió que le arrancaban el reloj nuevo. Tuvo que seguir pagando las mensualidades.

Un sobrino, José Yap, me trajo de Estados Unidos, donde residía, un reloj digital “analógico” de acero, brillante y muy lindo, con cronógrafo, cronómetro y música. Aún lo tengo aunque ya no lo uso. En realidad, la gente dejó de usar reloj desde que todo el mundo tiene celular que apenas lo enciendes te da la hora, y la hora de cualquier parte del mundo.

En este último año el reloj volvió a ser un objeto de lujo de mucho valor y también volvió a aparecer el robo de relojes. La historia de nunca acabar, mientras todo el mundo que aspira a un cargo electivo te asegura que te dará seguridad, va a combatir el crimen y tendrás una vida tranquila. Nada de esto ocurre porque simplemente nadie sabe nada acerca de seguridad ciudadana, y quienes menos saben son los policías que ni siquiera pueden someter a un delincuente cuando lo atrapan. Las municipalidades cobran por Serenazgo supuestamente para darte seguridad pero todos los días hay asaltos, crímenes y muertes accidentales porque la Municipalidad no revisó los centros de trabajo ni patrulló las calles. La Municipalidad no ayuda a los ancianos y discapacitados y mucho menos a los niños.

Es triste, pero estos mismos señores volverán a postular y a ofrecerte “seguridad” y ¿volveremos a votar por ellos?

Reloj Cartier

 

138 UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA

            “Una Intervención quirúrgica es una práctica médica específica, realizada por un cirujano, que permite actuar sobre un órgano interno o externo. El paciente ha recibido anestesia local o general para que el cirujano pueda realizar una incisión más o menos importante para hacer pasar los instrumentos de trabajo. Una intervención quirúrgica se realiza en un quirófano estéril, es decir, limpio de todo tipo de gérmenes que puedan infectar al paciente”.

Fuente: EcuRed, disponible en

https://www.ecured.cu/Intervenci%C3%B3n_quir%C3%BArgica

En el continuo devenir de nuestra historia ocurre muchas veces la necesidad de tener que someternos a una Intervención quirúrgica por ser de vital importancia.

A mi amada esposa le hicieron tres operaciones cesáreas: la primera para hacer nacer a nuestras mellicitas, la segunda para extraer un óbito fetal (nuestro varón, Jorge Noé, quien falleció en el útero 15 días antes de nacer) y la tercera para hacer nacer a nuestra última hija Charito. Las cesáreas fueron realizadas de manera tradicional, corte longitudinal. Definitivamente mi amada esposa ha sido siempre una mujer extraordinaria y valiente. Muy valiente.

Además se tuvo que someter a una Colecistectomía, donde en una operación tradicional le extrajeron la vesícula biliar. Tardó 15 días en recuperarse para salir del hospital. Finalmente le realizaron una Apendicectomía por el método laparoscópico en la Clínica Stella Maris. Una maravilla, al día siguiente estaba hablando por teléfono con todas sus amistades.

En cuanto a mí, tengo 5 intervenciones en la vista. La primera para extirparme un pterigion (carnosidad) en el ojo izquierdo. Lo realizó el doctor Marín, Gineco obstetra, catedrático de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) y dueño de la Clínica Marín que tenía un convenio con la Universidad, por el cual los estudiantes éramos atendidos en dicha institución. Me dijo que es una operación simple y fácil de hacer y no había necesidad de llamar a un Oculista.

Le hice caso, me operó en el quirófano cosiéndome con sutura común y estuve tres días internado en la clínica. Antes de los tres meses apareció lo que llaman una recidiva. Volvió a salir la carnosidad. Esta vez fui al Oculista, el doctor Efren Percibal Escobedo Ruiz, y logré que la Universidad pague la operación. Ésta se realizó en su propio consultorio en una intervención ambulatoria y la sutura fue con catgut que se reabsorbe, es decir, que no se retiran los puntos. Nunca más apareció la carnosidad.

Luego tuve cataratas en el ojo izquierdo, fui operado en Lima por el doctor Luis Guzmán Ahumada, en un procedimiento ambulatorio en su mismo consultorio. En el mismo ojo tuve desprendimiento de retina, cuando me di cuenta ya había avanzado bastante. Me operó el doctor Guzmán en procedimiento ambulatorio. Pero mi ojo nunca quedó bien, la retina ya se había desprendido bastante y a pesar de la pericia del médico quedó pliegues que dificultan una visión correcta. Ambas operaciones los costeó mi Seguro Médico Familiar de la Cervecería Backus.

Ya mayor, tuve cataratas en el ojo derecho. Me atendían en el Ancije (Hospital geriátrico del Seguro Social para maestros jubilados). La Oculista me envió al Policlínico Grau y luego de todas las pruebas y análisis de riesgo quirúrgico me dijeron que mi cristalino es muy chico y ellos solo tienen lentes intraoculares grandes. Me enviaron al Hospital Guillermo Almenara, donde entre citas a los 30 días, exámenes, más pruebas de riesgo quirúrgico (solo duran tres meses), hasta potenciales evocados me realizaron, se pasaron dos años y en el ínterin quedé totalmente ciego del ojo derecho y con el ojo izquierdo que no ve bien, calculen mi zozobra y mi molestia. El médico Oftalmólogo responsable era el doctor Jaime Lu León. Médico muy capaz y famoso en el campo de la oftalmología, pero de comportamiento áspero, pedante y mal trato a los pacientes asegurados que originaron una carta de reclamo a Defensoría del Asegurado que fue atendido correctamente.

Estaba afuera de su consultorio esperando mi turno cuando vi pasar al médico de la Defensoría rumbo a la oficina del Director del Hospital. Al poco rato le hicieron llamar al doctor Lu. Cuando regresó, callado y mirando al suelo, comprendí que había recibido una buena reprimenda. Desde ese mismo momento se notó un cambio total en su modo de atender a los asegurados, hasta le vi cariñoso con una dama mayor, como debía ser siempre el comportamiento de todos los trabajadores de la seguridad social.

Cuando finalmente llegó la hora de la operación, considerada Cirugía Mayor ambulatoria, es decir, realizada en el quirófano con todo el bagaje que lo acompaña, pero solamente permaneces un par de horas en recuperación y luego puedes ir a tu casa.

Es política del Essalud que para cualquier procedimiento debes ir acompañado de un familiar. Estaba mi esposa y mi hija Luisa. Luisa puede entrar haciendo ver su carnet de

Cirujano Dentista Colegiado a las instalaciones del Seguro Social.

Finalmente tuve problemas con los meniscos de la rodilla izquierda. Mi rodilla se doblaba para atrás. Fui atendido en el Servicio de Atención Médica (SAM) de la cervecería por el Traumatólogo José Arias Calagua quien me indicó que debía operarme   de los meniscos en la Clínica San Felipe donde me hicieron una evaluación previa. Como evitaba usar la rodilla izquierda por el temor que se voltee hacia atrás, había perdido una importante masa muscular con respecto a la pierna derecha y la recuperación posoperatoria sería muy lenta. Calculaban que había perdido un kilo y medio de masa muscular. El doctor Arias me explicó que todas las articulaciones se deben usar todo el tiempo, de lo contrario se van a formar “cordilleras” en esas articulaciones y entonces su uso será doloroso.

Decidieron que debía someterme a un tratamiento por dos semanas que consistía en sentarme en una silla alta con dos kilos de pesas amarrados a mi pie izquierdo y hacer movimientos arriba abajo hasta recuperar la masa muscular perdida. Me  explicó  que  la traumatología está cambiando, si se inflama, ahora se aplica hielo, ya no bolsas de agua caliente. Llegado el momento de la operación me hicieron laparoscopía. Podía ver el interior de mi rodilla en un monitor. Recortaron algunos cabos sueltos y los otros fueron atados para reforzarlos.

El interior de la rodilla se ve como agua sucia en la pantalla.

Cuando tuve un infarto a las vías coronarias en el año 2013, me atendieron en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre y luego de estabilizarme me derivaron al Hospital Rebagliati donde me sometieron a una delicada operación para colocarme un stent en la arteria que había colapsado. Fue una intervención “de película”: por una arteria en la muñeca derecha me introdujeron el stent que viajó hasta alojarse en el lugar correcto junto al corazón y todo el viaje fue monitoreado, observado en cuatro monitores sobre mi cabeza. Una vez en su sitio subieron el quirófano hasta que casi tocaba mi pecho al dispositivo y sentí como que estaban planchando la arteria porque era muy caliente. Salí muy bien.

En el año 2019 sufrí un accidente en el baño de mi casa. El personal médico del Cuerpo de Bomberos me atendió de emergencia, pararon la hemorragia y me vendaron la ceja, la pierna y la nariz. En el Hospital Rebagliati me suturaron la ceja izquierda y la pierna izquierda. La piel de la nariz se me había rebanado y prefirieron que me atendiera el Otorrino en su consultorio en «consulta de emergencia». El especialista no me suturó sino me puso un esparadrapo especial para mantener la piel en su sitio y pueda así cicatrizar.

Emergencia del Hospital Rebagliati presenta muchas trabas burocráticas que dificultan y demoran la atención de urgencias. Cada vez que acudía a la cita para revisión pasaba 6 horas en el Hospital. Para remate, no retiran los puntos de las suturas sino que te dicen que vayas a tu Centro Asistencial para que te saquen los puntos. A nosotros nos atienden en el Padomi, es decir, no tenemos centro asistencial. Felizmente mi hija Luisa es Cirujano Dentista y ella me quitó los puntos. Pero mes a mes nos descuentan de nuestras pensiones la cuota de Essalud. No es agradable ser atendido en Emergencia del Hospital Rebagliati.

Es una apretada síntesis de las intervenciones quirúrgicas que nos tocó vivir, sin mencionar las cesáreas que nuestras tres hijas tuvieron que sufrir para tener a sus bebitas que son un amor. Definitivamente las mujeres son las campeonas. Dios las bendiga siempre.