362 EXTRACTOS DE EVA LUNA PARTE 1

            Esta obra nos introduce en el realismo mágico de la autora, camino que ya habían seguido Vargas Llosa y García Márquez. Aquí la imaginación de Isabel Allende  nos relaciona de manera brutal con el mundo del mestizaje y de las injusticias sociales que ocurren en nuestro mundo americano.

            Para mí, La Casa de los Espíritus fue una lección de historia, de una historia que nos tocó de cerca, pues conocimos a muchos de sus personajes. Pero fue, en realidad una carta que ella escribió a su abuela Clara. Cuando se dio cuenta que en realidad había escrito una novela se lo informó tímidamente a su familia y fue su hija Paula quien decidió el nombre de la obra.

            Paula es una carta que Isabel Allende escribe a su hija Paula para que cuando despierte del coma y no recuerde nada ni a nadie, se pueda enterar de lo acontecido. Paula nunca despertó del coma.

            Esto no es un resumen sino una copia de los párrafos que me han importado y que pueden servir de guía a quienes aman este tipo de novelas.

EVA LUNA

            Pág. 6

            Procedieron a educarla sin buscar explicaciones sobre su origen y sin muchos aspavientos, seguros de que si la Divina Providencia la había conservado con vida hasta que ellos la encontraron, también velaría por su integridad física y espiritual, o en el peor de los casos se la llevaría al cielo junto a otros inocentes. Consuelo creció sin lugar fijo en la estricta jerarquía de la Misión. No era exactamente una sirvienta, no tenía el mismo rango que los indios de la escuela y cuando preguntó cuál de los curas era su papá, recibió un bofetón por insolente.

            Pág. 10

            Dios era una presencia totalitaria. Aparte de las monjas y un par de sirvientes, en el vasto edificio de adobe y tejas vivían sólo dieciséis muchachas, la mayoría huérfanas o abandonadas, que aprendían a usar zapatos, comer con tenedor y dominar algunos oficios domésticos elementales, para que más tarde se emplearan en humildes labores de servicio, pues no se suponía que tuvieran capacidad para otra cosa. Su aspecto distinguía a Consuelo entre las demás y las monjas, convencidas de que aquello no era casual sino más bien un signo de buena voluntad divina, se esmeraron en cultivar su fe en la esperanza de que decidiera tomar los hábitos y servir a la Iglesia, pero todos sus esfuerzos se estrellaron contra el rechazo instintivo de la chiquilla. Ella lo intentó con buena disposición, pero nunca logró aceptar ese dios tiránico que le predicaban las religiosas, prefería una deidad más alegre, maternal y compasiva.

  • Esa es la Santísima Virgen María —le explicaron.
  • ¿Ella es Dios?
  • No, es la madre de Dios.
  • Sí, pero ¿quién manda más en el cielo, Dios o su mamá?
  • Calla, insensata, calla y reza. Pídele al Señor que te ilumine – le aconsejaban.

            Pág. 15

            Con el fallecimiento del anciano caudillo y el fin de aquella larga dictadura, el Profesor Jones estuvo a punto de embarcarse de vuelta a Europa, convencido – como muchas otras personas – de que el país se hundiría irremisiblemente en el caos. Por su parte, los Ministros de Estado, aterrados ante la posibilidad de un alzamiento popular, se reunieron a toda prisa y alguien propuso llamar al doctor, pensando que si el cadáver del Cid Campeador atado a su corcel pudo dar batalla a los moros, no había razón para que el del Presidente Vitalicio no siguiera gobernando embalsamado en su sillón de tirano. El sabio se presentó acompañado por Consuelo, quien le llevaba el maletín y observaba impasible las casas de techos rojos, los tranvías, los hombres con sombrero de pajilla y zapatos de dos colores, la singular mezcla de lujo y desparramo del Palacio.

  • ¿Es cierto que usted puede conservar a los muertos, doctor? —preguntó un hombre grueso con unos bigotes similares a los del dictador.
  • Mmm…
  • Entonces le aconsejo que no lo haga, porque ahora me toca gobernar a mí, que soy su hermano, del mismo cuño y de la misma sangre —lo amenazó el otro mostrando un trabuco formidable metido en su cinturón.

            El Ministro de la Guerra apareció en ese instante y tomando al científico por un brazo lo llevó aparte para hablarle a solas.

  • No estará pensando embalsamarnos al Presidente…
  • Mmm…
  • Más le vale no meterse en esto, porque ahora me toca mandar a mí, que tengo al Ejército en un puño.

            Desconcertado, el Profesor salió del Palacio seguido por Consuelo. Nunca supo quién ni por qué lo llamó. Se fue mascullando que no había forma de entender a estos pueblos tropicales y lo mejor sería regresar a su querida ciudad de origen, donde funcionaban las leyes de la lógica y de la urbanidad y de donde jamás debió salir.

            Pág. 19

            Respiró profundamente y con un último gemido sintió que algo se rompía en el centro de su cuerpo y una masa ajena se deslizaba entre sus muslos. Un tremendo alivio la conmovió hasta el alma. Allí estaba yo envuelta en una cuerda azul, que ella separó con cuidado de mi cuello, para ayudarme a vivir. En ese instante se abrió la puerta y entró la cocinera, quien al notar su ausencia adivinó lo que ocurría y acudió a socorrerla. La encontró desnuda conmigo recostada sobre su vientre, todavía unida a ella por un lazo palpitante.

  • Mala cosa, es hembra – dijo la improvisada comadrona cuando hubo anudado y cortado el cordón umbilical y me tuvo en sus manos.
  • Nació de pie, es signo de buena suerte – sonrió, mi madre apenas pudo hablar.
  • Parece fuerte y es gritona. Si usted quiere, puedo ser la madrina.
  • No he pensado bautizarla – replicó Consuelo pero al ver que la otra se persignaba escandalizada no quiso ofenderla. Está bien, un poco de agua bendita no le puede hacer mal y quién sabe si hasta sea de algún provecho. Se llamará Eva para que tenga ganas de vivir.
  • ¿Qué apellido?
  • Ninguno, el apellido no es importante.
  • Los humanos necesitan apellido. Sólo los perros pueden andar por allí con el puro nombre.
  • Su padre pertenecía a la tribu de los hijos de la luna. Que sea Eva Luna, entonces.

            Pág. 20

            Mi madre era una persona silenciosa, capaz de disimularse entre los muebles, de perderse en el dibujo de la alfombra, de no hacer el menor alboroto, como si no existiera; sin embargo, en la intimidad de la habitación que compartíamos se transformaba.         Comenzaba a hablar del pasado o a narrar sus cuentos y el cuarto se llenaba de luz, desaparecían los muros para dar paso a increíbles paisajes, palacios abarrotados de objetos nunca vistos, países lejanos inventados por ella o sacados de la biblioteca del patrón; colocaba a mis pies todos los tesoros de Oriente, la luna y más allá, me reducía al tamaño de una hormiga para sentir el universo desde la pequeñez, me ponía alas para verlo desde el firmamento, me daba una cola de pez para conocer el fondo del mar. Cuando ella contaba, el mundo se poblaba de personajes, algunos de los cuales llegaron a ser tan familiares, que todavía hoy, tantos años después, puedo describir sus ropas y el tono de sus voces.

            Pág. 21

            Rara vez salíamos a la calle. Una de las pocas ocasiones en que lo hicimos fue para la procesión de la sequía, cuando hasta los ateos se dispusieron a rezar, porque fue un evento social, más que un acto de fe. Dicen que el país llevaba tres años sin una gota de lluvia, la tierra se partió en grietas sedientas; murió la vegetación, perecieron los animales con los morros enterrados en el polvo y los habitantes de los llanos caminaron hasta la costa para venderse como esclavos a cambio de agua. Ante el desastre nacional, el Obispo decidió sacar a la calle la imagen del Nazareno para implorar el fin de ese castigo divino y como era la última esperanza todos acudimos, ricos y pobres, viejos y jóvenes, creyentes y agnósticos.

  • ¡Bárbaros, indios, negros salvajes! – escupió furioso el Profesor Jones cuando lo supo, pero no pudo evitar que sus sirvientes se vistieran con sus mejores ropas y fueran a la procesión.

            La multitud con el Nazareno por delante partió de la Catedral, pero no alcanzó a llegar a la oficina de la Compañía de Agua Potable, porque a medio camino se desató un chaparrón incontenible.

            Antes de cuarenta y ocho horas la ciudad estaba convertida en un lago, se taparon las alcantarillas, se anegaron los caminos, se inundaron las mansiones, el torrente se llevó los ranchos y en un pueblo de la costa llovieron peces.

  • Milagro, milagro – clamaba el Obispo.

            Nosotros coreábamos sin saber que la procesión se organizó después que el Meteorológico anunciara tifones y lluvias torrenciales en toda la zona del Caribe, como denunciaba Jones desde su sillón de hemipléjico.

            Pág. 22

            Este prodigio logró lo que no habían conseguido los frailes de la Misión ni las Hermanitas de la Caridad: mi madre se acercó a Dios porque lo visualizó sentado en su trono celestial burlándose suavemente de la humanidad y pensó que debía ser muy diferente al temible patriarca de los libros de religión. Tal vez una manifestación de su sentido del humor consistía en mantenernos confundidos, sin revelarnos jamás sus planes y propósitos. Cada vez que recordábamos el diluvio milagroso, nos moríamos de la risa.

            Pág. 35

            Para no asustarme, se murió sin miedo. Tal vez la astilla de pollo le desgarró algo fundamental y se desangró por dentro, no lo sé. Cuando comprendió que se le iba la vida, se encerró conmigo en nuestro cuarto del patio, para estar juntas hasta el final. Lentamente, para no apresurar la muerte, se lavó con agua y jabón para desprenderse del olor a almizcle que comenzaba a molestarla, peinó su larga trenza, se vistió con una enagua blanca que había cosido en las horas de la siesta y se acostó en el mismo jergón donde me concibió con un indio envenenado. Aunque no entendí en ese momento el significado de aquella ceremonia, la observé con tanta atención, que aún recuerdo cada uno de sus gestos.

  • La muerte no existe, hija. La gente sólo se muere cuando la olvidan – me explicó mi madre poco antes de partir. Si puedes recordarme, siempre estaré contigo.
  • Me acordaré de ti – le prometí.
  • Ahora, anda a llamar a tu Madrina.

            Fui a buscar a la cocinera, esa mulata grande que me ayudó a nacer y a su debido tiempo me llevó a la pila del bautismo.

  • Cuídeme a la muchachita, comadre. A usted se la encargo – le pidió mi madre limpiándose discretamente el hilo de sangre que le corría por el mentón.

            Luego me tomó de la mano y con los ojos me fue diciendo cuánto me quería, hasta que la mirada se le tornó de niebla y la vida se le desprendió sin ruido.

  • Todo el mundo se muere, no es nada tan importante – dijo mi Madrina cortándole el cabello de tres tijeretazos, con la idea de venderlo más tarde en una tienda de pelucas. Vamos a sacarla de aquí antes de que el patrón la descubra y me haga llevarla al laboratorio.

            Pág. 36

            Me sonrió en el instante en que se extinguía el chispazo incierto del fósforo; después sentí que se inclinaba en la oscuridad, me cogía en sus gruesos brazos, me acomodaba en su regazo y empezaba a mecerme, arrullándome con un suave lamento africano para hacerme dormir.

  • Si fueras hombre, irías a la escuela y después a estudiar para abogado y asegurar el pan de mi vejez. Los picapleitos son los que más ganan, saben enredar las cosas. A río revuelto, ganancia para ellos – decía mi Madrina.

            Sostenía que es mejor ser varón porque hasta el más mísero tiene su propia mujer a quien mandar, y años más tarde llegué a la conclusión de que tal vez tenía razón, aunque todavía no logro imaginarme a mí misma dentro de un cuerpo masculino, con pelos en la cara, con la tentación de mandar y con algo incontrolable bajo el ombligo, que, para ser bien franca, no sabría muy bien donde colocar.

309 SÁBADOS POR LA TARDE

            Desde que comenzó el suavizamiento de la cuarentena, innecesariamente estricta, mi hija me dijo para salir al parque Candamo para hacer pasear a la pequeña Ainhoa.

            Solamente un paseo corto, insistió ella. Y bueno, comprendí que la niña debía salir a pasear para reconocer las calles y parques, de manera que acepté gustoso.

            Cada sábado por la tarde salimos a golpe de las cinco, cogidos por la mano para que la bebe no se caiga. Recorremos la calle, bordeamos el parque Candamo e ingresamos por una esquina. Ainhoíta aprovecha para hacer su caminata por el borde de los jardines para entrenarse en el equilibrio que ello conlleva.

            Si no hay más niños, Ainhoa sube sola a la glorieta china, se trepa a los bancos y luego de estar un rato, que ella misma decide, salimos y emprendemos el retorno a nuestra casa, no sin antes pasar por el “Yockey”, el centro comercial del barrio al que Luisa le puso en su momento tal sobrenombre a “semejanza” del Jockey Plaza. Es decir, el Jockey de nuestro barrio.

            En este centro comercial, construido por los exambulantes de la esquina del Centro Comercial, Pedro compra, solamente desde la puerta, una lámina con estíqueres que son del agrado de la pequeña.

            Se emociona cuando su papá le entrega la lámina porque cada vez es diferente y así aprende un montón. Es la alumna favorita del Nido Arco Iris y la Directora siempre pide permiso a Charito para enviar a la UGEL el material grabado con Ainhoa.

            Al llegar a la esquina de nuestra cuadra emprende una carrera hasta la casa a la par con su papá. Este es el juego que Pedro, maratonista, le enseñó desde pequeña.

            Quedamos todos contentos, sobre todo yo que sigo creyendo que me invitaron para hacer pasear a la niña. Iluso de mí. Me invitan al parque con Ainhoa para hacerme pasear a mí, pero igual, me siento contento de seguir siendo útil.

Paseo con Ainhoa.

307 TODOS SOMOS «INFLUENCERS»

            En la revista Somos Nº 1767 del 17 de octubre de 2020, Luciana Olivares, en su página Con la luz prendida, publicó el artículo «Todos somos ‘influencers’». La revista Somos se obsequia los días sábado con el diario El Comercio.

            Efectivamente todos podemos influenciar  en las demás personas, actitudes y comportamientos, y es por ello que en más de una ocasión he advertido que esta influencia debe ser siempre positiva, sobre todo, por la posición que tenemos en la sociedad.

            Luciana alabó la influencia positiva que narró en su artículo, pero yo me esfuerzo, más bien, en evitar desbarrar.

            El 03 de enero de 2019 publiqué un artículo titulado “Es mi muro y puedo poner lo que quiero”. Este artículo está contenido en el libro Cuentos de mi blog. En este artículo me dedico a rebatir esa frase muy utilizada por personas que, lamentablemente, son “influencers”.

            Todos quienes tenemos una posición en la sociedad, sea en el ámbito profesional, laboral, cultural, social o religioso, tenemos la obligación de comportarnos debidamente y, sobre todo, a expresarnos con propiedad habida cuenta que muchas personas nos observan y van a definir su actuación en base a lo que nos observan, a lo que nos ven hacer y decir.

            Si eres Ingeniero en una planta industrial o metalúrgica eres el modelo para los demás trabajadores y hasta para los Ingenieros más jóvenes.

            Si eres líder político debes necesariamente actuar de manera correcta, alejándote de  las coimas y arreglos por debajo de la mesa. Todo se sabe.

            Si eres “hermano” religioso tus expresiones tienen que guardar consistencia con el Evangelio, no es solamente cuestión de asistir a Misa y cargar las andas.

            Si eres maestro tienes que entender que eres el líder de opinión de los alumnos y de los padres de familia. Lo que hagas o digas van a ser reproducidas por ellos porque ven en ti el modelo que desean seguir.

            Varios sobrinos y amigos he retirado de mi muro de Facebook por su pertinacia a expresarse de modo coprolálico. También a un “hermano” de la Parroquia, Marco Antonio, quien aprovechaba que jugaba su equipo de fútbol favorito para soltar palabras soeces   en el Facebook, y ante mi reconvención respondió de modo lamentable “Es mi muro…

            Otro “hermano” de la Parroquia, Jean Carlos, le dio por mostrar odio a los migrantes venezolanos. Le pedí que no siguiera haciendo eso y también soltó “Es mi muro…

            A mi sobrina Karla le pedí que no pusiera palabras soeces en su muro porque si no tendría que borrarla. Me dijo igualmente que es su muro y que la borre nomás.

            Ella es Profesora y su posición en la sociedad es relievante. En los poblados pequeños el Profesor es una de las personas más influyentes y su opinión es aceptada como algo sagrado. En la ciudad también, no importa que tú no te des cuenta pero es así: Muchas personas “beben” tus palabras y tratan de imitarte en todo y esta es la razón para tener una actitud ante la vida totalmente coherente con el buen comportamiento. Eres docente, entonces eres líder de opinión y tienes muchos seguidores, no les des malos ejemplos porque quedas muy mal.

301 DE NADA

            Hace algunos días mi ahijada Rosario subió una imagen con un texto, el cual pretendía darnos una lección. El encabezado del texto decía:

EVITA DECIR “DE NADA”

            Luego seguía: “Cuando respondemos «de nada» ante un agradecimiento, estamos desperdiciando una energía muy poderosa”.

            La verdad es que no desperdiciamos nada; decimos “de nada” simplemente porque no queremos darle más importancia al hecho que motivó su agradecimiento. Pueden considerarlo modestia si prefieren o sino pueden considerarlo por lo que realmente significa:

            Significa solamente que es una costumbre inveterada que se ha vuelto tradición y nos lo inculcaron desde pequeños, tanto en nuestro hogar como en las aulas del colegio.

            También se dice “por nada” o, si eres más expositivo, “no tiene por qué”. En cualquiera de los casos tratamos de restarle importancia al hecho que realizamos y lo vamos a realizar cuantas veces sea necesario.

            Si en verdad ayudó a nuestro interlocutor debemos permitir que exprese su agradecimiento aunque no lo deseemos, pero sería una incorrección el no permitirlo. Puede ser simplemente un asentimiento con la cabeza, lo cual respondemos de idéntica manera, como diciendo “está bien”.

            Existen muchas expresiones de cortesía que nos enseñaron y que, muchas veces, data de siglos. En nuestro colegio nos dijeron que al encontrarse con una persona o al entrar a una casa debemos saludar con un “buenos días”, el cual deriva de una expresión más larga: “Buenos días le de Dios”, y al despedirnos debemos decir “hasta luego” o “hasta mañana” derivado de “Hasta mañana, si Dios quiere”.

            En ninguno de los casos mencionados estamos desperdiciando nada, solamente estamos haciendo buen uso de la excelente educación que nos inculcaron nuestros padres y maestros.

            De la misma manera, si alguien estornuda se le dice “salud”, forma corta de “buena salud le de Dios”. A esta expresión se responde con “gracias” y si es múltiple el “salud”, corresponde “gracias a todos”.

            En todo caso, son nada más que expresiones comunes de uso general. Lo mismo ocurre en muchos idiomas:

            Cuando mi hija Charito visitó Estados Unidos o el Reino Unido, escuchó muchas veces decir “thank you”, al cual respondían “you are welcome” o “I am fine”.

            En Inglés se suele decir:

Thank you                  Gracias.

Thanks                           Gracias.

Thanks so much          Muchas gracias.

Thanks a million        Un millón de gracias.

            Y a estas expresiones se suele responder (por educación):

You are welcome       De nada.

Do not mention it       No me las des.

No worries                  No te preocupes.

Not at all                    No hay de qué.

It is my pleasure      El placer es mío.

            En Francés se dice merci (gracias) y se responde de rien! (de nada).

            En Alemán se dice danke (gracias) y se responde bittek (de nada).

            Lo mismo ocurre en todos los idiomas y en ninguno de ellos ni siquiera se piensa en estar desaprovechando ningún poder divino, todo lo contrario, solamente se piensa en mostrar una buena educación que data de siglos. De modo que puedes seguir respondiendo  de nada cuando te dicen gracias.

            Tal parece que es el caso en que ves algo que te parece fantástico y lo compartes con la mejor buena intención, pero, lamentablemente no resiste el más mínimo análisis.

            Lo que sí es una incorrección imperdonable decir “de todos modos, gracias”. Al decirlo estás significando plenamente que el esfuerzo que hizo esa persona para, de alguna manera, ayudarte, para ti no tiene ningún valor o no te sirvió para nada.

            Si vas a agradecer dilo simplemente así: ¡Gracias!

Un consejo equivocado.

200 EL HABLA CULTA

            En estos días se ha producido una situación que se refiere al lenguaje o los lenguajes de nuestro idioma. El 14 de mayo de 2020 Gildo Valero de Ascot, lingüista, subió un video al que llamó Una Reflexión sobre la realidad lingüista para Wayka.

            En el video la reflexión se refiere manifiestamente al controversial periodista Phillip Butters y sus críticas sobre el supuestamente mal uso del idioma por parte de las autoridades del Ministerio de Educación.

            Cómo hice un comentario simple dando la razón a uno y otro, se suscitó un intercambio de opiniones acerca de este tema.

            Yo dije:

            “Es un tema que se presta a doctas conversaciones. Ambos tienen la razón y nos toca a nosotros discriminar la lengua que preferimos”.

            Y se suscitó un diálogo muy interesante en el que participaron mi comadre Clara Alván, mi hija Rocío Suárez y mi yerno Juan Vargas.

  • Yo: Sobre el significado de «correcto» trata la discusión.
  • Clara Alván:Jorge Suárez Sandoval así es y me parece fuera de foco politizar el idioma de esa manera, entre «los viejos» sabemos que hay un habla culta y otro vulgar.
  • Yo: En realidad hay muchos lenguajes en uso, según el lugar donde se use. Hay palabras sencillas que en otros sitios resultan altamente ofensivos. Y todas palabras castizas.
  • Rocío Suárez: Es muy cierto Papi, el idioma es totalmente dinámico. Pedro y yo hemos tenido varios mal entendidos cuando decimos coche, para él es el carro o auto y para mí, hablaba del coche de la bebé. Lo importante es que la manera como usamos el lenguaje jamás debe ser una excusa para discriminar, humillar u ofender al otro. Porque ahí pierde todo sentido tener conocimiento
  • Juan Vargas: El tema puede tener puntos de vista, pero lo que está claro es que el mensaje que se les da a los niños tiene un trasfondo claramente político y de color rojo.
  • Clara Alván: El idioma es bueno en tanto entienda tu Interlocutor pero, las personas instruidas tienen la obligación de hablarlo correctamente.

            Clara Alván es Profesora, Rocío Suárez es Licenciada en Psicología Organizacional, Juan Vargas es Ingeniero Electrónico y yo, bueno, soy filólogo aficionado.

            Como vemos, hay el criterio de que la persona culta tiene que afirmarse necesariamente en el diccionario de la RAE. Puede ser cierto hasta cierto punto, pero no siempre es útil su uso. Hay muchas palabras de uso inveterado que no figuran en dicho documento, pero el hecho de que la palabra no esté aceptada no significa que no exista y que, por lo tanto, no se pueda usar.

            Todo lo contrario, don Ricardo Palma se pasó la vida escribiendo a la RAE para que aceptaran palabras en uso en nuestro país y la mayoría de ellas no fue aceptada hasta mucho después. Fueron denominados peruanismos. En la RAE tardan mucho en investigar o tal vez es un país tan lejano que no escuchan nuestras palabras.

            El ejemplo típico es la palabra “frejol”. Hasta no hace mucho en el diccionario solamente tenían dos términos “fréjol” y “fríjol”. Pero todos sabemos que en México dicen “frijoles” y en nuestro Perú, desde siempre, hemos dicho “frejoles”. Ahora también acepta la palabra frejol.

            De nuestro frejol derivan la «frejolada», un sustancioso alimento, y «ganarnos los frejoles», expresión que denota el esfuerzo para alcanzar algo de dinero, mediante un empleo o un negocio.

            Sobre la propiedad del idioma hay también mucho que hablar. El Ingº Ricardo Hurtado Pomalaza, catedrático de Operaciones Unitarias, nos contó que cuando hacía su Postgrado en Liverpool, Inglaterra, era normal que cualquier persona se subiera a un cajón y comenzara a hablar. Nadie se lo impedía. Una vez escuchó a un africano quejarse que los ingleses habían tomado todo de África: la madera es nuestra, el algodón es nuestro, el hierro es nuestro, los diamantes son nuestros, el petróleo es nuestro

            Pero le interrumpió un inglés para decirle:

  • Pero tú usas nuestro idioma. Entonces te estás apropiando del inglés.
  • Yo tengo mi propio idioma – le respondió el africano – pero si te hablo en mi idioma, tú no me vas a entender. Por eso tengo que usar tu idioma. Yo no lo necesito para hablar con mis hermanos.

            Esto solamente nos dice que el idioma es un medio de comunicación entre dos personas que lo conocen. Y si lo usamos desde siempre, con las palabras incorporadas por el uso y mezcladas con otras lenguas y dialectos, el idioma es totalmente nuestro.

            No hace mucho un colega de la página Ingenieros Químicos de la UNAP publicó un post sobre las 5 S de la técnica japonesa, como si fuera el summum del orden, y también se produjo un diálogo:

  • Yo: Debe haber un orden también en español, no tenemos que admirar a los extranjeros porque sí nada más.
  • Yo: No. Es nuestro, es el único idioma en que nos comunicamos todos los peruanos. Podríamos llamarlo peruano pero preferimos decirle español porque proviene de España.
  • Yo: (En referencia a mi objeción primera) Y si no hay lo podemos inventar, a ver si así los extranjeros nos admiran.

            En realidad, utilizamos el diccionario principalmente para cuestiones gramaticales, para ver si tal o cual palabra lleva tilde y en qué casos, y para ver cómo se escribe alguna palabra si es que lo contiene. En lo referente al significado de las palabras nos ayudan más otras instituciones tales como WordReference, Educalingo, Buscapalabras, etc.

            Por todo lo dicho, el habla culta es la que usamos las personas consideradas cultas, porque provenimos de ciudad y tenemos estudios superiores, en contextos tanto formales como informales. La lengua culta formal es la que empleamos cuando damos una conferencia, un discurso o una cátedra, y la lengua culta informal la usamos con los familiares y amigos igualmente cultos.

            Ayuda mucho en la formación de nuestra cultura el leer libros, muchos libros, de diferentes autores, clásicos y actuales.

199 EL HIMNO NACIONAL DEL PERÚ

            En 1954, estudiaba el 4º  Año de Primaria en la Escuela Urbana Prevocacional de Iquitos, Departamento de Loreto, Perú. Entonces las clases eran de lunes a sábado. De lunes a viernes teníamos clases de 8:00 am a 12:00 m y de 3:00 pm a 5:00 pm. Los días sábados estudiábamos de 8:00 a 12:m. Solamente medio día.

            Esto significa que todos los días de la semana teníamos Formación por Secciones  en el Patio Central, cantábamos el Himno Nacional, y si correspondía a un día del Calendario Cívico Patriótico Escolar, había una proclama o una actuación breve, generalmente una poesía recitada por un alumno, que por casualidad era yo, que me ofrecía para todas las fechas. Esto solamente significa que además de estudiar las clases debía buscar en los libros que nunca faltaron en mi casa, una poesía alusiva a la celebración y aprenderla para recitarla en la actuación. Jamás se me cruzó por la mente que estaba sobrecargándome de labores porque se me hacía muy fácil: Mis padres me tomaban la recitación y me daban consejos sobre la acción de las manos.

            Lo curioso era que los seis días de la semana cantábamos el Himno Nacional y cada día cantábamos una estrofa, en orden: El lunes la primera estrofa, el martes la segunda estrofa, etc. Es decir que sabíamos de memoria las seis estrofas de nuestro Himno y jamás lo considerábamos algo extraordinario sino el aspecto más común de nuestra vida.

            Desde hace ya mucho las autoridades de nuestro país están en dimes y diretes tratando de cambiar nuestra idiosincrasia. Deben ser personas que jamás pusieron el pecho para enfrentar al enemigo. Los loretanos vivíamos pendientes de los conflictos con Colombia y Ecuador y todos, sicológicamente, nos preparamos para defender a la Patria en una guerra que “de todas maneras iba a venir”. Mi padre es Excombatiente  en los Conflictos de 1933  con Colombia y de 1941 con Ecuador, es decir somos partes de esa generación que vivió la guerra. Yo mismo soy Licenciado por tiempo cumplido en el Ejército con el Grado de Sargento Segundo. La estrofa que se cantaba en toda ceremonia patriótica es la Segunda:

                        Coro

Somos libres, seámoslo siempre

y antes niegue sus luces el sol,

que faltemos al voto solemne

que la patria al Eterno elevó.

            Estrofa I

Largo tiempo el peruano oprimido

La ominosa cadena arrastró;

Condenado a una cruel servidumbre

largo tiempo en silencio gimió.

Mas apenas el grito sagrado

¡Libertad! en sus costas se oyó,

la indolencia de esclavo sacude,

la humillada cerviz levantó.

            En la Secundaria, en la Gran Unidad Escolar “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos, tocaba en la Banda de músicos. Todos los días, de lunes a sábado se izaba la Bandera a tope en el asta, a los compases de la Marcha de Banderas y el Himno Nacional. Se cantaba la segunda estrofa ya señalada.           Luego procedíamos a desfilar rumbo a nuestros salones.

            Cuando somos pequeños lo llamamos “El somos libres”. Es decir que estamos identificados desde nuestra más tierna infancia con el Himno que nos hace vibrar y nos hace sentir que somos peruanos aunque estemos lejos de las autoridades del Gobierno Central que poco o nada se preocupan de nosotros.

            Pero los gobernantes  piensan que por decreto pueden cambiar la mente, el corazón y los sentimientos de los peruanos. Somos patriotas y déjennos cantar nuestro Himno como nosotros lo sentimos y vayan ustedes a “freír monos en sartén de palo”. Modismo loretano que dice a las claras: dejen de molestar y aprendan a hacer su trabajo que para eso les pagamos su sueldo, aunque nada bueno sepan hacer.

            Nuestro Himno es de nosotros.

            ¡VIVA EL PERÚ!