46 RAPHAEL

Soy músico desde los 12 años cuando ingresé a la Banda de Músicos de mi Colegio, la Gran Unidad Escolar “Mariscal Oscar R. Benavides” de Iquitos. El primer año tocaba el triángulo, al año siguiente el clarinete, pero en el último año me decidí por el saxofón para poder formar parte de las orquestas.

Desde pequeño me gustaba leer de todo, de hecho “devoré” los libros de la Biblioteca Municipal; y siempre que podía, escuchaba música clásica. Mis favoritos eran Beethoven y Chopin. De adulto tuve una colección de Long Plays de estos genios.

Cuando ingresé a la Universidad, en 1964, se puso de moda en la radio el cantor español Raphael e inmediatamente sintonizamos. Me agradaba mucho su voz, su estilo y el tema de sus canciones, enteramente sencillas.

A los hombres en general les parecía afeminado pero bien que les agradaban sus canciones. Mi padre volvía del trabajo y al entrar en la casa por el pasillo que da a la cocina se le oía canturrear “Ya estoy aquí aquí, quiero comer” en clara alusión a la canción “Yo soy aquel” con toda su entonación.

Buscaba constantemente en mi radio portátil las oportunidades de escucharlo cantar, sus temas más conocidos

  • Digan lo que digan
  • Cierro mis ojos
  • Desde aquel día
  • Mi gran noche
  • Estar enamorado
  • Cuando tú no estás
  • Yo soy aquel
  • Ave María

Iba al cine a ver sus películas solamente para verlo cantar, todo un artista. Mi hermano Enrique, sabiendo cuánto me agradaba, se ponía a criticar: “Raphael no sabe actuar, cuando canta en sus películas parece estar cantando en un escenario en un concierto”, a lo que yo sonreía y le contestaba en tono burlón “Pero, qué lindo canta ¿Verdad?”

Es decir no importando lo que dijeran de él, Raphael siempre me ha parecido un artista extraordinario y valía la pena escucharlo y verlo, aunque sea solamente en sus películas.

Estaba trabajando en La Oroya, en la Cerro de Pasco Corp., en 1972, cuando me enteré que Raphael iba a llegar a Lima a dar un concierto en el Cine Pacífico de Miraflores. En aquel entonces solamente cantaba en capitales de países y daba un solo concierto. Bisoño en estas lides del espectáculo, pensé que era solamente cuestión de venir a Lima y entrar al concierto. Tomé días libres en mi trabajo en La Oroya y me vine a Lima, dejé mis cosas en el hotel, me puse mi terno y zapatos bien lustrados,  y en un taxi fui al Cine Pacífico solamente para enterarme que las entradas se habían vendido hacía una semana.

Me quedé con las ganas de ver a este artista excepcional a quien admiro totalmente. He contado esta anécdota a mis hijas, desde que eran muy pequeñas, conocen, por tanto mi afición por Raphael, y cómo me sentí al no haber podido verlo en vivo.

No es de extrañar entonces que cuando Raphael vino en su tour “50 Años Después” el 18 de noviembre de 2009 en el Jockey Club del Perú, nuestras tres hijas nos compraron boletos para ingresar al concierto con mi esposa.

Nunca fui a un concierto y menos en un lugar tan extraño como es el Jockey, nos vestimos elegantemente creyendo que era cosa fácil llegar al sitio. Mi hija Charito nos llevó en su auto y nos dejó en la Panamericana Sur a dos kilómetros de la entrada porque era imposible acercarse más. Llegamos con los zapatos y la ropa llenos de polvo pero satisfechos de haber podido lograr esta hazaña: Ver a Raphael cantar en vivo.

Fue más de lo esperado, Raphael, bastante delgado por la operación, pero con la misma voz que recordábamos de hacía 50 años, nos dio un concierto extraordinario pues el artista se nos regaló y cantó y cantó y ni nosotros ni él queríamos que termine el show. Lo que más me sorprendió fue ver a gente joven coreando sus canciones antiguas haciendo olas con los brazos y parados en sus sillas. Y yo que llegué a pensar que solamente asistiríamos antiguos admiradores. En verdad Raphael es un grande y nos sentimos satisfechos de haberlo conocido y disfrutado su arte.

Grande Raphael.

Raphael en nuestra memoria y su Tour 50 Años

42 PAPI, SI ME DA CUANDO NO ESTÁS, ME VOY A MORIR

Mi esposa sufría de una situación en que se ahogaba con su saliva, no podía respirar, se asustaba mucho y se desesperaba. Trataba yo, en primer lugar, de tranquilizarla para poder proceder a ayudarla a limpiar su garganta.

  • Bebe, cálmate, cálmate, así, cálmate, cálmate

Luego le hacía levantar los brazos mientras le decía que respire por la nariz, que contenga la respiración y luego que baje los brazos mientras le decía que bote el aire por la boca. Luego de logrado esto le decía que limpie su garganta para eliminar la saliva que la estaba ahogando.

Disfagia paradógica, dicen que se llama este trastorno y muchas veces ocurre por hablar y tragar saliva al mismo tiempo, o reír o toser, etc., y en el Internet encontré cierta información pertinente que explica la naturaleza de este mal

“Cuáles son las causas comunes de atragantamiento con la saliva

Editado por Mike Burton

El atragantamiento con saliva se origina a partir de diversas situaciones. En todas ellas, se trata de una cantidad de esta sustancia que bloquea el recorrido del aire por la garganta o la faringe, por lo que la persona se ve imposibilitada de respirar. A pesar de que es bastante frecuente, las consecuencias pueden ser mortales si no se toman de inmediato las medidas de auxilio, sobre todo en el caso de ahogamiento severo”

http://www.grupopedia.com/vida-y-estilo/salud/cuales-son-las-causas-comunes-de-atragantamiento-con-la-saliva/

Prácticamente toda nuestra vida de casados he podido atenderla cuando se ha presentado esta situación, que, a mi modo de ver, tiene raíces neurológicas. Siempre he podido ayudarla pero cuando ella me dijo, muy preocupada, sus temores de que pudiera ocurrir cuando no estoy, pude ayudarla mejor.

  • Papi, si me da cuando tú no estás me voy a morir.
  • No, Bebe, no va a pasar nada. Es apenas un poquito de agua. Si estuvieras en el mar y tragas un montón de agua, es posible que fuera así, pero acá tú te ahogas con un poquito de saliva – haciendo con los dedos de la mano el claro significado de muy pequeño – es sólo una pequeña cantidad de saliva y tú puedes manejarlo muy bien. Sólo tienes que calmarte, hacer tus ejercicios de respiración y limpiar la garganta, eso es todo. Tú puedes con eso.

No pasó ni una semana cuando mi amada esposa me informó

  • Papi, en la mañana me dio e hice lo que me enseñaste y lo pude solucionar.

Mi esposa nunca más se asustó y cuando se atragantaba con su saliva lo resolvía ella sola. Aun ahora, cuando ella ya no está consciente, cuando se atraganta con los líquidos, le palmeo suavemente el pecho mientras le digo que se calme, y ella se calma y puede limpiar su garganta. Así es el amor.

Mi esposa Judith Alva

33 EL ÁRBOL DEL PAN

Mi buen amigo y compañero de estudios Javier Wong Melho me envió una vez un Forward sobre el Árbol del pan  en la que mencionaba que en “Motín a bordo” el Capitán Bligh recibió la orden de dirigirse a Tahití en la fragata británica Bounty para traer un cargamento de árbol del pan para llevarlo a Jamaica para alimentar a los esclavos de las plantaciones.

Recalcaba Javier que se trataba de nuestro pandisho el que se iban los británicos a buscar para su alimentación.

Lamento tener que contradecir a mi dilecto, culto y viajero amigo, pero lo que los ingleses conocían como árbol de pan no es el que tenemos en nuestra tierra.

Árbol del pan, también llamado Pan del árbol, en la Amazonía se le llama de manera coloquial Pandisho.

La BioEnciclopedia se refiere a ella como un fruto sin semillas y muy alimenticio. Es decir, solamente tiene pulpa comestible, para lo cual se debe asar o cocinar. Menciona también como su nombre científico Artocarpus Altilis.

Nos dice también

“El fruto del árbol se ha consumido de un sinfín de maneras en toda la región del Pacífico durante miles de años, en donde era un alimento básico cuando la tripulación de James Cook llegó a las islas del Pacífico en el siglo XVIII”

También Julio Verne en “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” nos cuenta que Ned Land era un gran conocedor de este fruto y sus muchas maneras de prepararlo.

Pero nuestro pandisho tiene semillas que es lo único comestible de este fruto. El resto es alimento de chanchos. Son completamente diferentes, el pan del árbol de Tahití y el nuestro. El de ellos se come la pulpa y se lo maneja como una masa de harina y se lo asa o se lo cocina, en el de nosotros se come las semillas cocidas. Ambas formas reciben el nombre científico de Artocarpus Altilis, pero sobre esto solamente los botánicos pueden opinar.

El Árbol del Pan

En estas imágenes podemos observar que en el lado izquierdo está el Árbol del Pan, al centro está el fruto entero que se da en nuestro país y a la derecha las semillas de nuestro fruto regional y que constituye un buen alimento.

Es un fruto muy agradable y de fácil digestión y su consumo está muy generalizado en la región.

En una casa donde vivíamos en Iquitos, la huerta estaba cercada solamente hasta la mitad, el resto de la huerta lo compartíamos con la casa vecina y, justamente ahí estaba el pan del árbol con sus imponentes 20 metros de altura. Lo cual quiere decir que el fruto no se coge.

Cuando está maduro su propio peso, más de un kilo, lo hace caer con gran estrépito. Los vecinos criaban un chancho, de manera que cuando caía un fruto corríamos los tres; el chancho, los vecinos y nosotros. Quien llegaba primero se llevaba el fruto.

Pero era una delicia comer los pandishos, delicia aumentada porque habíamos ganado la carrera.

Pandisho es el nombre con que se conoce en toda la Amazonía al fruto del Pan del árbol. Un fruto muy agradable que se come cocido con sal, pero también se prepara una bebida muy agradable, conocida como Masato de pandisho, y también se prepara mazamorra de pandisho.

 

27 EL CELULAR

La telefonía móvil o telefonía celular es un medio de comunicación inalámbrico a través de ondas electromagnéticas. Como cliente de este tipo de redes, se utiliza un dispositivo denominado teléfono móvil o teléfono celular. En la mayor parte de Hispanoamérica se prefiere la denominación teléfono celular o simplemente celular, aunque en Cuba se dice de ambas formas, y mientras que en España es más común el término teléfono móvil o simplemente móvil.

Fuente: Wikipedia La enciclopedia inteligente

Bueno, en el Perú le decimos simplemente celular, o, más simple aún, cel.

Ha hecho que las distancias y oportunidades queden a sólo un clic de distancia y nos ayuda a mantenernos informados y, sobre todo, comunicados. Cuánta angustia tuvimos que pasar esperando que lleguen nuestros hijos a la casa, provenientes de la Universidad, en noches de apagones porque los terroristas volaron tal o cual torre. Cuántas veces tenía que esperar con una super linterna tipo Faro Pirata para alumbrar su camino hasta el Segundo Piso donde estaba nuestro Departamento.

Ahora nos comunicamos para avisar que estamos yendo en un Taxi modelo y número de placa, o para informar que ya llegamos, aun cuando nuestro familiar nos está siguiendo durante todo nuestro viaje en su propio celular.

Mi Celular

Mi nieta pequeñita se entretiene viendo su programa favorito en el cel de su mamá y lo maneja a la perfección.

Mi nieta juega con el celular de su mamá

De hecho, nos es muy útil y nos hace más fácil la vida y, por ello, a veces no comprendo por qué hacemos mal uso de él.

Muchas veces las personas están tan imbuidas del mensaje que están escribiendo mientras caminan sin fijarse por donde van. Tal como en el Número 9 de Mafalda se ve la Dedicatoria que hace Quino

A los lectores caídos en cumplimiento del deber

Muchas veces estuvimos a punto de ser atropellados por estos usuarios desubicados para quienes lo único importante es su mensaje.

Mafalda Nº 9

Parafraseando a Quino podríamos endilgarles esta dedicatoria

A los usuarios de celular caídos en cumplimiento del deber

Los hay también quienes se comunican en voz alta y nos hacen partícipes de su conversación y mi amada esposa, quien, como saben es discapacitada, sufre de Alzheimer, se mete en su conversación con voz clara como si fuera con ella la cuestión. Si no les agrada, allá ellos, deberán aprender a ser más discretos.

Los peores son quienes suben al bus llevando a un niño con su mochila escolar sin dejar su “conversación celular”, poniendo en grave riesgo la integridad física del menor. Fui testigo cuando una matrona entrada en años y en carnes subió al micro sin dejar ni un solo instante de conversar por el celular. Al arrancar el chofer del Micro, el niño salió disparado y se hubiera lastimado seriamente si no fuera porque un señor lo cogió fuertemente y lo sostuvo hasta que su cuidadora, su nana o su abuela, vino a tomar al niño, y al parecer, no notó nada, o, tal vez, no le importó nada. Una gran suerte.

Me encantan quienes cuando conversan dan indicaciones con la mano

  • Entras así – señala con la mano – das la vuelta por aquí – gira la mano – y allí está

Me hacen recordar a Pedrín Chispa en “Pastillas para el hígado” cuando una señora llama por teléfono a la ferretería para preguntar

  • ¿Tienen tornillos de este tamaño? – mostrando el tamaño con los dedos
  • ¿De qué tamaño, señora?
  • De este tamaño pues

26 LA SILLA DE RUEDAS

Cuando se enfermó gravemente mi amada esposa Maria Judith con el Mal de Alzheimer, experimentamos una serie de situaciones que no esperábamos, pero, que fuimos asimilando conforme iba avanzando el mal.

El    médico Neurólogo, Dr. Roberto Ramírez Ruiz, que la atendía en el Ancije (Hospital de Essalud para Maestros jubilados en la Asociación Nacional de Cesantes y Jubilados)nos dijo que le diéramos 5 gotas de la medicina, pero que si se ponía “brava” le diéramos más. No sabíamos el efecto que estábamos produciendo, llegamos a darle 60 gotas al día y sus piernas se pusieron rígidas, tanto que ya casi no podía caminar.

Cuando le informamos al doctor de la situación, cambió la medicación y nos dijo que solamente le diéramos las gotas  en las mañanas y la pastilla en las noches, para dormir.

De esta manera aprendimos a dosificar su medicación conforme veíamos su situación. Desde entonces se mantiene sin alteraciones pero, de todas maneras, el efecto colateral de este buen estado de salud, resultó en que sus extremidades inferiores están un tanto rígidas y no es capaz de caminar normalmente. Tampoco es capaz de doblar las rodillas para sentarse, se desploma en la silla. La llevaba a pasear por las mañanas, a las 11, al Parque El Carmen y por las tardes, a las 5,  al Parque Candamo, cogidos de la mano como cuando éramos enamorados.

Conversé con nuestras hijas sobre su situación y pensamos que una silla de ruedas sería bueno para llevarla a pasear cada día.

Comenzamos entonces a buscar información en el Internet sobre modelos y precios y, sobre todo, las utilidades de cada modelo.

En eso estábamos cuando vi en el Facebook de la Municipalidad de Pueblo libre que habían adquirido 150 sillas de ruedas para donarlas a las personas discapacitadas residentes en el distrito. Nos inscribimos y no tardamos en recibir una flamante silla de ruedas.

Paseando con mi esposa

El señor Alcalde Jhonel Leguía Lamis, personalmente se acercó a nuestra casa para hacernos entrega de la silla de ruedas. Desde entonces se resolvieron nuestros problemas y, como se verá más adelante, se resolvieron muchos más problemas de los que hubiéramos podido imaginar.

Con nuestra hija Charito

Cuando se tiene en casa una persona discapacitada con un mal degenerativo como es el Mal de Alzheimer, se gasta una fortuna en pañales y eso lo sufragamos con la participación de nuestros hijos pues el Seguro Social no contribuye en eso.

En el principio la silla de ruedas era usada solamente para salir a pasear o para llevarla al mercado o a la panadería, puesto que ella no se puede quedar sola en la casa.

Para tomar los alimentos la sentábamos a la mesa del comedor, un mueble de madera de los años 80, con 8 sillas forradas en terciopelo rojo granate. Sillas muy pesadas. Mi esposa al principio comía bien, pero luego dio en empujarse con las manos apoyadas en la mesa que nos asustaba pues podía voltearse y hacerse daño. Probamos a sentarla pegada a la pared pero  la que se movía era la mesa con todas las viandas, y era una situación sumamente difícil pues a medida que avanza la enfermedad va disminuyendo su edad mental y está a nivel de un bebé.

Hasta que Charito dijo que mejor la sentábamos en la silla de ruedas para que pudiera comer ella y nosotros también. Desde entonces tenemos la solución, ella come sentada en su silla de ruedas en la casa o en cualquier restaurante a donde vamos para celebrar algún acontecimiento.

Chicharrones don Lucho

 

22 LAS ANDANZAS DE MI AMADA ESPOSA

Como es de dominio público, mi amada esposa Maria Judith Alva Rivera, Profesora con dos Títulos Académicos, es víctima del terrible Mal de Alzheimer.

Este es un mal degenerativo y no tiene cura, no existe en el Perú nada que pudiera paliar de alguna manera su mal.

Mi amada esposa, antes

Hace ya 5 años que sufre el daño cerebral pero siempre nos desconcierta sus reacciones y sus acciones que se producen cuando menos lo esperamos y no dejan de llamarnos la atención.

Cuando la inscribimos en el Padomi de Essalud (Programa de atención domiciliaria) vino el Psiquiatra para evaluarla. En ese entonces ella todavía parecía que daba razón aunque no por entero.

Cuando el doctor le preguntó cómo se llama, ella respondió como una “lección aprendida”

  • ¿Yo? Yo me llamo Maria Judith Alva Rivera de Suárez

Muy sorprendido el doctor por tal grado de lucidez, le preguntó entonces

  • ¿Y ese señor que está ahí? – señalándome

Ella me miró de arriba abajo y muy suelta de huesos le dijo

  • Él es el que siempre está ahí.

Ella ahora no sabe decir su nombre ni que es una mamá y que tiene hijas y nietas. No sabe qué es una hija o una nieta o un esposo.

Mi amada esposa, ahora

Cuando la última de nuestras nietas, Ainhoa, estaba más pequeñita, la sentaban en su silla comedor con todas sus correas de sujeción. Mi esposa caminando se acercó a ella y quiso sacarla con una mano (no tiene mucho equilibrio). Me di cuenta y lo evité, pero avisé a mi hija y a su esposo que tuvieran cuidado con la pequeña, pues, la abuelita la quiere levantar.

Estaba Pedro con la nena en sus brazos y mi esposa quiso arrebatarle a la bebita. Pedro se volteó para impedirlo y mi esposa dijo con voz muy clara y molesta

  • Yo le quiero amarcar, pues.

Nos llamó mucho la atención el uso correcto de este vocablo propio del runa simi (quechua) que se usa en forma extendida en toda la Amazonía. Ella no sabe qué es la selva, ni que nosotros somos de la selva pero lo dijo en forma muy clara y correcta. Amarcar es cargar en brazos a un bebé.

Recuerdo que Nuestro amigo Jorge Barreyro  recibió a Mañuco como ayudante en su Taller de Reparación de Motos, allá en Iquitos. Mañuco era viejo y nulo en cuestiones de mecánica fina y Jorge estaba molesto. Un día que le gritó porque no sabía cuál es la herramienta que le estaba pidiendo. Mañuco le dijo entonces

  • No me estés gritando don Jorge, mira que yo te he amarcado cuando eras llullo

Jorge pues se tragó su cólera porque era cierto.

Ahora que está muy de moda el uso del celular, muchas personas hablan con voz fuerte sus conversaciones, de manera que quieras o no, te enteras de lo que están tratando. Estábamos paseando por el Boulevard de la calle Andalucía en Pueblo Libre llevándola en su silla de ruedas cuando alcanzamos a escuchar

  • Ya te he dicho…

Y mi esposa se volteó y le respondió al punto

  • A mí no me has dicho nada – agitando su mano en señal de negación

Seguí caminando esperando que el fulano no se hubiera dado cuenta de la intromisión aunque pensando que se lo tuvo bien merecido por hablar en voz alta.

Y siempre en el boulevard se dan esos casos de conversaciones por celular en voz alta. En esta ocasión el hombre parlante decía

  • Ha habido una fiesta. ¿Ella ha ido?
  • No – respondió mi esposa, y mientras nos alejábamos y volteándose hacia esa persona y agitando la mano en señal de negación, continuó – No ha venido nadie

Bueno, son cosas de la vida pero no deja de sorprendernos la oportunidad con la que capta la conversación ajena y sus respuestas precisas, vengan o no al caso.

Se despierta bien temprano y me cuenta cosas o me hace preguntas, las más de las veces no le entiendo pero trato de contestarle de modo que la calmen y la hagan sentirse bien.

Una mañana se suscitó el siguiente diálogo

  • ¿Papi, vas a ir?
  • No creo, Bebe – No sabía de qué me estaba hablando y contesté al azar
  • Mejor así Papi, ellos van a caer por su propio peso. Mejor no vayas
  • Ya, Bebe. No voy a ir

Nunca supe de qué se trató, y aunque digan que las personas con ese mal no pueden sostener un diálogo, me sentí muy contento de haber podido tener un diálogo con mi esposa.

Pasa las horas echada en la cama viendo TV, los dibujos animados. Siempre pensé que, a pesar de mirar con atención, no captaba la historia. Pero al parecer yo estaba equivocado.

Estábamos viendo “Campanilla y el Gran Rescate”, una película de Disney. Campanilla queda atrapada en una casita para hadas que una niña humana, Lizzy, había construido. Comenzó una lluvia torrencial y todo el mundo sabe que cuando llueve, las hadas no pueden volar, y, por tanto, no salen. La niña intenta hacerse amiga de Campanilla y para demostrarle que no está  prisionera y que puede irse cuando quiera, abre la ventana. Afuera se veía la fuerte lluvia y mi esposa gritó

  • ¡Noo! – Muy sorprendido por lo que acababa de escuchar le pregunté
  • ¿No debe salir, verdad?
  • Uhum – me respondió ella, es decir sí, que no debe salir la hada

Jamás se me ocurrió pensar que mi esposa seguía la ilación de la película, pero esto me hace comprender que sí. Quizás se olvide de todo pero capta la historia mientras la está viendo.

Alguna vez le dije en tono de complicidad “Bebe”  y ella me respondió de inmediato “¿Qué papi?” Es la manera como siempre la he llamado y es la manera como ella siempre me ha respondido durante toda nuestra vida matrimonial. ¿Cómo no voy a amar a esta mujer? Ella es todo para mí y aunque me digan que ella no me reconoce y no me entiende cuando le hablo, para mí es, ha sido y siempre será mi Amada Esposa y aquí estaré para cuidarla hasta que yo me vaya con Dios nuestro Señor.