373 LA MASCOTA COMO PRETEXTO

            Existe una serie de personas y de organizaciones que se preocupan mucho por los animales. Viven haciendo apología de la crianza y cuidados. Se ocupan de regalarlos “sólo a personas responsables” para darles un hogar.

            Hasta el Alcalde de Pueblo Libre que no ayuda a los ancianos y discapacitados se preocupa de organizar ferias de mascotas y de cuidar su registro, vacunación y cuidados de los animales. Las personas que pagan sus impuestos de lo cual cobra su salario, carecen de importancia para él y toda su administración.

            Un hermano del EPCA (Encuentro de Promoción Cristiana de Adultos) de la Parroquia Santa María Magdalena, Jorge Sánchez, se retiró de nuestro grupo. Su esposa Lupe nos dijo que pasa sus días echado en la cama, no quiere salir. Parece que le agarró la depresión. Quizás se aburrió porque cuando acudía a nuestra Misa le encargaban invariablemente vender las hojitas en la puerta del templo. Pero es que él mismo nos dijo que no veía bien, por lo cual no podía participar en las Lecturas de la Misa. Hago notar que vender las hojitas en la entrada de la Misa es un mandato y una obligación

            Un día le vi paseando un perrito por el parque El Carmen. Encontrarme con doña Lupe fue costeante, me miró y rompió a reír “paseando perrito, ya dice”.

            El 14 de mayo del año 2016, en el Vaticano, el papa Francisco criticó a quienes exageran el interés hacia los animales:

            El papa Francisco criticó a quienes «exageran el interés hacia los animales» mientras quedan «indiferentes ante el sufrimiento del prójimo».

            «Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro», manifestó el pontífice.

            «Tampoco se puede confundir con la compasión hacia los animales, que exagera en el interés hacia ellos mientras deja indiferente ante el sufrimiento del prójimo», completó.

            «Cuántas veces vemos gente tan ligada a los gatos y perros y luego dejan librado al hambre al vecino y a la vecina. No, eso no. ¿De acuerdo?».

            Una vecina me preguntó cuando le comenté esta situación: “¿Qué hacer cuando se tiene tiempo? ¿No es mejor cuidar una mascota?”.

            Le conté que mi esposa al jubilarse tenía tiempo y fue a la Casa de San Martín de Porres, frente a la Casa de Santa Rosa de Lima, en El Centro, para ayudar en la cocina. Es un comedor donde atienden gratis a los ancianos. Ella hacía las labores más humildes con mucha satisfacción. La vi trabajar orgullosa vistiendo el hábito del santo que se ponía desde que nacieron mis mellizas. Esa fue una decisión lógica. Existen muchas organizaciones que requieren voluntarios para atender a personas: los hospitales del Ministerio de Salud, hospitales de Essalud, los bomberos, etc. Mi esposa fue al comedor de San Martín hasta que nació nuestra nieta Andrea. Entonces nos abocamos a ella.

            En cuanto a quienes dejan de atender y cuidar a sus padres, les recuerdo que el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios es “Honrar padre y madre”.

            Cristo mismo les dice a los fariseos:

            «Ustedes descuidan el mandamiento de Dios por aferrarse a tradiciones de hombres». Y Jesús añadió: «Ustedes dejan tranquilamente a un lado el mandato de Dios para imponer su propia tradición». Así, por ejemplo, Moisés dijo: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre, y también: El que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte.

            En cambio, según ustedes, alguien puede decir a su padre o a su madre: «Lo que podías esperar de mí es Corbán («consagrado»), ya lo tengo reservado para el Templo». «Y ustedes ya no dejan que esa persona ayude a sus padres». «De este modo anulan la Palabra de Dios con una tradición que se transmiten, pero que es de ustedes. Y ustedes hacen además otras muchas cosas parecidas a éstas». (Marcos 7, 8 – 13)

            En cuanto al amor al prójimo podemos enterarnos también en la Sagrada Escritura:

            Un fariseo preguntó: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?». Jesús le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran mandamiento, el primero. Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos». (Mateo 22, 36 – 40)

            Como podemos notar, es muy importante la atención a las personas, ya sea tu prójimo o tus padres, o simplemente una persona que requiere tu ayuda y tu cuidado, mucho más que las mascotas. No debemos olvidarlo.

            ¡Que Dios te bendiga!

Una mascota importa más a algunos.

369 CUANTOS AÑOS TIENES

            Esta es una historia que ocurrió en un bus camino al Centro de Lima.

            Una chica estaba sentada y al lado un muchacho de pie, conversaban, parecía que estudiaban en el mismo instituto, pero, supongo, no tenía mucha educación el joven.

            De repente le preguntó a boca jarro a la chica:

  • ¿Cuántos años tienes?
  • Veinticuatro.
  • Eres mayor que yo

            La chica se ruborizó. Para aumentar aún más su torpeza,  el chico agregó:

  • Yo tengo ya visualizado que voy a hacer cuando tenga veinticuatro años.
  • ¿Sí?
  • Sí. Voy a tener seis mototaxis.
  • ¿Por qué seis?
  • ¿Sabes tú a cuanto se alquila un mototaxi? Voy a hacerme rico bien pronto.
  • Sí, estoy segura que sí.

            De esto podemos colegir que la chica fue más generosa que el compañero impertinente.

            A una joven que ingresó a trabajar como Bióloga en el Laboratorio Central de la Cervecería Backus le pregunté “¿Cuántos años tienes?”. Al instante saltó el Ingº Héctor Núñez para llamarme la atención:

  • Ingeniero Suárez, a una dama no se le pregunta la edad.

            Era, a todas luces una impertinencia de su parte, pero preferí explicarle:

  • A una dama mayor no se le pregunta la edad. Eso dicen las reglas de la educación. Pero a una jovencita se le pregunta para resaltar lo rápido que alcanzó su grado universitario siendo aún muy joven. Debería usted aprender eso para no andar corrigiendo lo que no sabe.

            Cuando lo digo pienso siempre en mi amada esposa, quien a los 15 años terminó la Educación Secundaria y a los 18 años de edad ya era toda una Señorita Profesora con título Profesional. Debo hacer hincapié que en esa época la mayoría de edad se alcanzaba recién a los 21 años de edad.

            Luego del lío que me hizo cuando descubrió que era mi mayor, cuando cumplí los 21 años de edad me acompañó al Registro Electoral para sacar mi Libreta Electoral en la primera cuadra de la calle Napo, en Iquitos. Hoy en día a este documento se le llama DNI (Documento Nacional de Identidad), pero sigue funcionando como libreta electoral puesto que le añaden un estíquer en cada votación que se realiza en el Perú.

El mototaxi de esta historia

367 EL FUTURO

            Cuando hablamos del futuro casi siempre nos referimos a muchos años para adelante, y en los tiempos que vivimos el futuro suele presentarse como la llegada de nuevos inventos y maneras extraordinarias de  desenvolvimiento de nuestra vida.

            Cuando era niño, los discursos de personajes doctos llevaban necesariamente la frase “mañana, más tarde” para referirse al futuro de nuestra existencia cuando nos tocara asumir nuestra responsabilidad como adultos.

            Han sido siempre los artistas quienes han desenrollado la trama de seres fantásticos que pueblan el futuro, principalmente los escritores y cineastas.

            Casi desde los inicios del cine hubo la obsesión por crear un futuro que fueron denominados de ciencia ficción: Una nueva rama del arte.

            El escritor que más libros ha producido sobre temas de ciencia ficción fue el francés Julio Verne. Se le llama el gran visionario por predecir muchas de las cosas que ahora tenemos, incluyendo el Viaje a la Luna. Su “futuro” más lejano se llama Paris en el siglo veinte.

            Algunos creadores tenían como futuro algo más cercano, como Frankenstein 1970, película futurista norteamericana de 1958 dirigida por Howard W. Koch con artistas desconocidos. Rápidamente llegamos a 1970.

            George Orwell, escritor británico, publicó en 1949 la novela distópica 1984 que nos ha dejado el tema del “gran hermano” y “la policía del pensamiento”. Cuando llegó el año en cuestión, toda mi familia había leído la novela y, fuera del mundo comunista, nada se parecía  a lo imaginado en el libro.

            Pero en mi niñez disfrutábamos de un futuro lejano, bien lejano, en las seriales de Flash Gordon: La invasión de Mongo (1936) y Flash Gordon Conquista el Universo (1940).

            Y que siempre el futuro ha sido la preocupación de todo el mundo lo expresa el éxito y la gran difusión de una canción: En una película de 1956, dirigida por Alfred Hitchcok, con James Stewart, Doris Day canta el tema What will be willbe, canción que resulta crucial para encontrar a su hijo secuestrado en una angustiosa pesadilla que tiene que ver con una operación de espionaje internacional.

            Esta canción tiene un verso en español y todos lo cantábamos en inglés y en español y era el tema obligado  en las clases de inglés (Los compositores son Jay Livingston y Ray Evans):

WHAT WILL BE WILL BE

When I was just a little girl
I asked my mother, what will I be
Will I be pretty, will I be rich
Here’s what she said to me.


Que Será, Será,
Whatever will be, will be
The future’s not ours, to see
Que Será, Será.

            Un futuro mucho más lejano lo encontramos en la película animada de Walt Disney WALL-E, ambientada en el siglo XXIX luego que la tierra fuera devastada  y el sueño es que la nave, el Axioma, pueda volver alguna vez a repoblar la tierra cuando vuelva a ser habitable.

            Sin embargo, desde hace muchos años, “los nuevos tiempos” nos hacen sentir que ya estamos viviendo el futuro: viajamos en avión jet, asistimos  al lanzamiento de naves interespaciales que han orbitado la tierra, el descenso en la luna (alunizaje), naves espaciales como el Challenger que luego de orbitar en el espacio exterior pueden aterrizar en el aeropuerto como cualquier avión, hemos vivido el nacimiento y desarrollo increíble de la computadora y los teléfonos celulares, ese que Dick Tracy lo predijo cuando se comunicaba con su Comisaría por medio de su reloj de pulsera como si fuera un dispositivo de radio, y tratamos por todos los medios de adaptarnos a pesar de la gran dificultad que tenemos ahora por la pandemia que se ha cernido sobre toda la humanidad. El futuro es ahora.

Dick Tracy

362 EXTRACTOS DE EVA LUNA PARTE 1

            Esta obra nos introduce en el realismo mágico de la autora, camino que ya habían seguido Vargas Llosa y García Márquez. Aquí la imaginación de Isabel Allende  nos relaciona de manera brutal con el mundo del mestizaje y de las injusticias sociales que ocurren en nuestro mundo americano.

            Para mí, La Casa de los Espíritus fue una lección de historia, de una historia que nos tocó de cerca, pues conocimos a muchos de sus personajes. Pero fue, en realidad una carta que ella escribió a su abuela Clara. Cuando se dio cuenta que en realidad había escrito una novela se lo informó tímidamente a su familia y fue su hija Paula quien decidió el nombre de la obra.

            Paula es una carta que Isabel Allende escribe a su hija Paula para que cuando despierte del coma y no recuerde nada ni a nadie, se pueda enterar de lo acontecido. Paula nunca despertó del coma.

            Esto no es un resumen sino una copia de los párrafos que me han importado y que pueden servir de guía a quienes aman este tipo de novelas.

EVA LUNA

            Pág. 6

            Procedieron a educarla sin buscar explicaciones sobre su origen y sin muchos aspavientos, seguros de que si la Divina Providencia la había conservado con vida hasta que ellos la encontraron, también velaría por su integridad física y espiritual, o en el peor de los casos se la llevaría al cielo junto a otros inocentes. Consuelo creció sin lugar fijo en la estricta jerarquía de la Misión. No era exactamente una sirvienta, no tenía el mismo rango que los indios de la escuela y cuando preguntó cuál de los curas era su papá, recibió un bofetón por insolente.

            Pág. 10

            Dios era una presencia totalitaria. Aparte de las monjas y un par de sirvientes, en el vasto edificio de adobe y tejas vivían sólo dieciséis muchachas, la mayoría huérfanas o abandonadas, que aprendían a usar zapatos, comer con tenedor y dominar algunos oficios domésticos elementales, para que más tarde se emplearan en humildes labores de servicio, pues no se suponía que tuvieran capacidad para otra cosa. Su aspecto distinguía a Consuelo entre las demás y las monjas, convencidas de que aquello no era casual sino más bien un signo de buena voluntad divina, se esmeraron en cultivar su fe en la esperanza de que decidiera tomar los hábitos y servir a la Iglesia, pero todos sus esfuerzos se estrellaron contra el rechazo instintivo de la chiquilla. Ella lo intentó con buena disposición, pero nunca logró aceptar ese dios tiránico que le predicaban las religiosas, prefería una deidad más alegre, maternal y compasiva.

  • Esa es la Santísima Virgen María —le explicaron.
  • ¿Ella es Dios?
  • No, es la madre de Dios.
  • Sí, pero ¿quién manda más en el cielo, Dios o su mamá?
  • Calla, insensata, calla y reza. Pídele al Señor que te ilumine – le aconsejaban.

            Pág. 15

            Con el fallecimiento del anciano caudillo y el fin de aquella larga dictadura, el Profesor Jones estuvo a punto de embarcarse de vuelta a Europa, convencido – como muchas otras personas – de que el país se hundiría irremisiblemente en el caos. Por su parte, los Ministros de Estado, aterrados ante la posibilidad de un alzamiento popular, se reunieron a toda prisa y alguien propuso llamar al doctor, pensando que si el cadáver del Cid Campeador atado a su corcel pudo dar batalla a los moros, no había razón para que el del Presidente Vitalicio no siguiera gobernando embalsamado en su sillón de tirano. El sabio se presentó acompañado por Consuelo, quien le llevaba el maletín y observaba impasible las casas de techos rojos, los tranvías, los hombres con sombrero de pajilla y zapatos de dos colores, la singular mezcla de lujo y desparramo del Palacio.

  • ¿Es cierto que usted puede conservar a los muertos, doctor? —preguntó un hombre grueso con unos bigotes similares a los del dictador.
  • Mmm…
  • Entonces le aconsejo que no lo haga, porque ahora me toca gobernar a mí, que soy su hermano, del mismo cuño y de la misma sangre —lo amenazó el otro mostrando un trabuco formidable metido en su cinturón.

            El Ministro de la Guerra apareció en ese instante y tomando al científico por un brazo lo llevó aparte para hablarle a solas.

  • No estará pensando embalsamarnos al Presidente…
  • Mmm…
  • Más le vale no meterse en esto, porque ahora me toca mandar a mí, que tengo al Ejército en un puño.

            Desconcertado, el Profesor salió del Palacio seguido por Consuelo. Nunca supo quién ni por qué lo llamó. Se fue mascullando que no había forma de entender a estos pueblos tropicales y lo mejor sería regresar a su querida ciudad de origen, donde funcionaban las leyes de la lógica y de la urbanidad y de donde jamás debió salir.

            Pág. 19

            Respiró profundamente y con un último gemido sintió que algo se rompía en el centro de su cuerpo y una masa ajena se deslizaba entre sus muslos. Un tremendo alivio la conmovió hasta el alma. Allí estaba yo envuelta en una cuerda azul, que ella separó con cuidado de mi cuello, para ayudarme a vivir. En ese instante se abrió la puerta y entró la cocinera, quien al notar su ausencia adivinó lo que ocurría y acudió a socorrerla. La encontró desnuda conmigo recostada sobre su vientre, todavía unida a ella por un lazo palpitante.

  • Mala cosa, es hembra – dijo la improvisada comadrona cuando hubo anudado y cortado el cordón umbilical y me tuvo en sus manos.
  • Nació de pie, es signo de buena suerte – sonrió, mi madre apenas pudo hablar.
  • Parece fuerte y es gritona. Si usted quiere, puedo ser la madrina.
  • No he pensado bautizarla – replicó Consuelo pero al ver que la otra se persignaba escandalizada no quiso ofenderla. Está bien, un poco de agua bendita no le puede hacer mal y quién sabe si hasta sea de algún provecho. Se llamará Eva para que tenga ganas de vivir.
  • ¿Qué apellido?
  • Ninguno, el apellido no es importante.
  • Los humanos necesitan apellido. Sólo los perros pueden andar por allí con el puro nombre.
  • Su padre pertenecía a la tribu de los hijos de la luna. Que sea Eva Luna, entonces.

            Pág. 20

            Mi madre era una persona silenciosa, capaz de disimularse entre los muebles, de perderse en el dibujo de la alfombra, de no hacer el menor alboroto, como si no existiera; sin embargo, en la intimidad de la habitación que compartíamos se transformaba.         Comenzaba a hablar del pasado o a narrar sus cuentos y el cuarto se llenaba de luz, desaparecían los muros para dar paso a increíbles paisajes, palacios abarrotados de objetos nunca vistos, países lejanos inventados por ella o sacados de la biblioteca del patrón; colocaba a mis pies todos los tesoros de Oriente, la luna y más allá, me reducía al tamaño de una hormiga para sentir el universo desde la pequeñez, me ponía alas para verlo desde el firmamento, me daba una cola de pez para conocer el fondo del mar. Cuando ella contaba, el mundo se poblaba de personajes, algunos de los cuales llegaron a ser tan familiares, que todavía hoy, tantos años después, puedo describir sus ropas y el tono de sus voces.

            Pág. 21

            Rara vez salíamos a la calle. Una de las pocas ocasiones en que lo hicimos fue para la procesión de la sequía, cuando hasta los ateos se dispusieron a rezar, porque fue un evento social, más que un acto de fe. Dicen que el país llevaba tres años sin una gota de lluvia, la tierra se partió en grietas sedientas; murió la vegetación, perecieron los animales con los morros enterrados en el polvo y los habitantes de los llanos caminaron hasta la costa para venderse como esclavos a cambio de agua. Ante el desastre nacional, el Obispo decidió sacar a la calle la imagen del Nazareno para implorar el fin de ese castigo divino y como era la última esperanza todos acudimos, ricos y pobres, viejos y jóvenes, creyentes y agnósticos.

  • ¡Bárbaros, indios, negros salvajes! – escupió furioso el Profesor Jones cuando lo supo, pero no pudo evitar que sus sirvientes se vistieran con sus mejores ropas y fueran a la procesión.

            La multitud con el Nazareno por delante partió de la Catedral, pero no alcanzó a llegar a la oficina de la Compañía de Agua Potable, porque a medio camino se desató un chaparrón incontenible.

            Antes de cuarenta y ocho horas la ciudad estaba convertida en un lago, se taparon las alcantarillas, se anegaron los caminos, se inundaron las mansiones, el torrente se llevó los ranchos y en un pueblo de la costa llovieron peces.

  • Milagro, milagro – clamaba el Obispo.

            Nosotros coreábamos sin saber que la procesión se organizó después que el Meteorológico anunciara tifones y lluvias torrenciales en toda la zona del Caribe, como denunciaba Jones desde su sillón de hemipléjico.

            Pág. 22

            Este prodigio logró lo que no habían conseguido los frailes de la Misión ni las Hermanitas de la Caridad: mi madre se acercó a Dios porque lo visualizó sentado en su trono celestial burlándose suavemente de la humanidad y pensó que debía ser muy diferente al temible patriarca de los libros de religión. Tal vez una manifestación de su sentido del humor consistía en mantenernos confundidos, sin revelarnos jamás sus planes y propósitos. Cada vez que recordábamos el diluvio milagroso, nos moríamos de la risa.

            Pág. 35

            Para no asustarme, se murió sin miedo. Tal vez la astilla de pollo le desgarró algo fundamental y se desangró por dentro, no lo sé. Cuando comprendió que se le iba la vida, se encerró conmigo en nuestro cuarto del patio, para estar juntas hasta el final. Lentamente, para no apresurar la muerte, se lavó con agua y jabón para desprenderse del olor a almizcle que comenzaba a molestarla, peinó su larga trenza, se vistió con una enagua blanca que había cosido en las horas de la siesta y se acostó en el mismo jergón donde me concibió con un indio envenenado. Aunque no entendí en ese momento el significado de aquella ceremonia, la observé con tanta atención, que aún recuerdo cada uno de sus gestos.

  • La muerte no existe, hija. La gente sólo se muere cuando la olvidan – me explicó mi madre poco antes de partir. Si puedes recordarme, siempre estaré contigo.
  • Me acordaré de ti – le prometí.
  • Ahora, anda a llamar a tu Madrina.

            Fui a buscar a la cocinera, esa mulata grande que me ayudó a nacer y a su debido tiempo me llevó a la pila del bautismo.

  • Cuídeme a la muchachita, comadre. A usted se la encargo – le pidió mi madre limpiándose discretamente el hilo de sangre que le corría por el mentón.

            Luego me tomó de la mano y con los ojos me fue diciendo cuánto me quería, hasta que la mirada se le tornó de niebla y la vida se le desprendió sin ruido.

  • Todo el mundo se muere, no es nada tan importante – dijo mi Madrina cortándole el cabello de tres tijeretazos, con la idea de venderlo más tarde en una tienda de pelucas. Vamos a sacarla de aquí antes de que el patrón la descubra y me haga llevarla al laboratorio.

            Pág. 36

            Me sonrió en el instante en que se extinguía el chispazo incierto del fósforo; después sentí que se inclinaba en la oscuridad, me cogía en sus gruesos brazos, me acomodaba en su regazo y empezaba a mecerme, arrullándome con un suave lamento africano para hacerme dormir.

  • Si fueras hombre, irías a la escuela y después a estudiar para abogado y asegurar el pan de mi vejez. Los picapleitos son los que más ganan, saben enredar las cosas. A río revuelto, ganancia para ellos – decía mi Madrina.

            Sostenía que es mejor ser varón porque hasta el más mísero tiene su propia mujer a quien mandar, y años más tarde llegué a la conclusión de que tal vez tenía razón, aunque todavía no logro imaginarme a mí misma dentro de un cuerpo masculino, con pelos en la cara, con la tentación de mandar y con algo incontrolable bajo el ombligo, que, para ser bien franca, no sabría muy bien donde colocar.

309 SÁBADOS POR LA TARDE

            Desde que comenzó el suavizamiento de la cuarentena, innecesariamente estricta, mi hija me dijo para salir al parque Candamo para hacer pasear a la pequeña Ainhoa.

            Solamente un paseo corto, insistió ella. Y bueno, comprendí que la niña debía salir a pasear para reconocer las calles y parques, de manera que acepté gustoso.

            Cada sábado por la tarde salimos a golpe de las cinco, cogidos por la mano para que la bebe no se caiga. Recorremos la calle, bordeamos el parque Candamo e ingresamos por una esquina. Ainhoíta aprovecha para hacer su caminata por el borde de los jardines para entrenarse en el equilibrio que ello conlleva.

            Si no hay más niños, Ainhoa sube sola a la glorieta china, se trepa a los bancos y luego de estar un rato, que ella misma decide, salimos y emprendemos el retorno a nuestra casa, no sin antes pasar por el “Yockey”, el centro comercial del barrio al que Luisa le puso en su momento tal sobrenombre a “semejanza” del Jockey Plaza. Es decir, el Jockey de nuestro barrio.

            En este centro comercial, construido por los exambulantes de la esquina del Centro Comercial, Pedro compra, solamente desde la puerta, una lámina con estíqueres que son del agrado de la pequeña.

            Se emociona cuando su papá le entrega la lámina porque cada vez es diferente y así aprende un montón. Es la alumna favorita del Nido Arco Iris y la Directora siempre pide permiso a Charito para enviar a la UGEL el material grabado con Ainhoa.

            Al llegar a la esquina de nuestra cuadra emprende una carrera hasta la casa a la par con su papá. Este es el juego que Pedro, maratonista, le enseñó desde pequeña.

            Quedamos todos contentos, sobre todo yo que sigo creyendo que me invitaron para hacer pasear a la niña. Iluso de mí. Me invitan al parque con Ainhoa para hacerme pasear a mí, pero igual, me siento contento de seguir siendo útil.

Paseo con Ainhoa.

307 TODOS SOMOS «INFLUENCERS»

            En la revista Somos Nº 1767 del 17 de octubre de 2020, Luciana Olivares, en su página Con la luz prendida, publicó el artículo «Todos somos ‘influencers’». La revista Somos se obsequia los días sábado con el diario El Comercio.

            Efectivamente todos podemos influenciar  en las demás personas, actitudes y comportamientos, y es por ello que en más de una ocasión he advertido que esta influencia debe ser siempre positiva, sobre todo, por la posición que tenemos en la sociedad.

            Luciana alabó la influencia positiva que narró en su artículo, pero yo me esfuerzo, más bien, en evitar desbarrar.

            El 03 de enero de 2019 publiqué un artículo titulado “Es mi muro y puedo poner lo que quiero”. Este artículo está contenido en el libro Cuentos de mi blog. En este artículo me dedico a rebatir esa frase muy utilizada por personas que, lamentablemente, son “influencers”.

            Todos quienes tenemos una posición en la sociedad, sea en el ámbito profesional, laboral, cultural, social o religioso, tenemos la obligación de comportarnos debidamente y, sobre todo, a expresarnos con propiedad habida cuenta que muchas personas nos observan y van a definir su actuación en base a lo que nos observan, a lo que nos ven hacer y decir.

            Si eres Ingeniero en una planta industrial o metalúrgica eres el modelo para los demás trabajadores y hasta para los Ingenieros más jóvenes.

            Si eres líder político debes necesariamente actuar de manera correcta, alejándote de  las coimas y arreglos por debajo de la mesa. Todo se sabe.

            Si eres “hermano” religioso tus expresiones tienen que guardar consistencia con el Evangelio, no es solamente cuestión de asistir a Misa y cargar las andas.

            Si eres maestro tienes que entender que eres el líder de opinión de los alumnos y de los padres de familia. Lo que hagas o digas van a ser reproducidas por ellos porque ven en ti el modelo que desean seguir.

            Varios sobrinos y amigos he retirado de mi muro de Facebook por su pertinacia a expresarse de modo coprolálico. También a un “hermano” de la Parroquia, Marco Antonio, quien aprovechaba que jugaba su equipo de fútbol favorito para soltar palabras soeces   en el Facebook, y ante mi reconvención respondió de modo lamentable “Es mi muro…

            Otro “hermano” de la Parroquia, Jean Carlos, le dio por mostrar odio a los migrantes venezolanos. Le pedí que no siguiera haciendo eso y también soltó “Es mi muro…

            A mi sobrina Karla le pedí que no pusiera palabras soeces en su muro porque si no tendría que borrarla. Me dijo igualmente que es su muro y que la borre nomás.

            Ella es Profesora y su posición en la sociedad es relievante. En los poblados pequeños el Profesor es una de las personas más influyentes y su opinión es aceptada como algo sagrado. En la ciudad también, no importa que tú no te des cuenta pero es así: Muchas personas “beben” tus palabras y tratan de imitarte en todo y esta es la razón para tener una actitud ante la vida totalmente coherente con el buen comportamiento. Eres docente, entonces eres líder de opinión y tienes muchos seguidores, no les des malos ejemplos porque quedas muy mal.