39 ESTADÍSTICA

            “Estadística es la Ciencia que utiliza conjuntos de datos numéricos para obtener, a partir de ellos, inferencias basadas en el cálculo de probabilidades”.

            En la Universidad estudiamos el curso de Estadística y el texto obligado era Teoría y Problemas de Estadística de Murray R. Spiegel, de la colección Schaum.

            Todos los estudiantes debíamos tener el libro porque contiene tablas que son fundamentales para resolver problemas de estadística. Aún en la vida profesional lo seguimos utilizando, de manera que ocupa un lugar privilegiado en mi biblioteca.

            Mi hija Luisa cuando estudiaba en La Molina lo llevaba y prestaba a sus compañeros y el libro siempre regresaba intacto a su sitio.

            Claudia estudió Diseño Gráfico en la Pontificia Universidad Católica y no llevó Estadística, por lo cual nunca lo necesitó.

            Pero Rocío, cuando estudiaba Ingeniería Informática en la Católica si cursó Estadística y  llevó el libro a la universidad y lo prestaba a sus compañeros. Cuando un día fui a ver el libro, noté que le habían arrancado la página 343/344 del Apéndice, Apéndice II ÁREAS BAJO LA CURVA NORMAL TIPIFICADA DE 0 a z y Apéndice III PERCENTILES (tp) DE LA DISTRIBUCIÓN t DE STUDENT CON v GRADOS DE LIBERTAD (AREA SOMBREADA = p).

            Hice notar a Rocío la clase de compañeros que tenía y que no volviera a prestarles nada. Para completar el texto fui a la Biblioteca de la Universidad Católica y saqué el libro de Estadística de Spiegel para obtener una copia con el fin de pegarlo en mi libro, para solamente encontrarme con que todos los ejemplares de la biblioteca habían sido malogrados y tenían la hoja fotocopiada para completarlos.

            Es decir que para resolver mi situación tuve que sacar una fotocopia de una fotocopia, porque los seis ejemplares de Spiegel habían sido vandalizados.

            Esto solamente nos muestra la diferencia que hay en la calidad de los estudiantes de La Molina, respetuosos de los textos, de la propiedad ajena y de sus compañeros, y la calidad de los estudiantes de la Católica que no tuvieron ni siquiera respeto por su compañera de estudios y malograron su libro. No tienen tampoco respeto y consideración por los textos de su propia universidad.

            Es por ello que un compañero de trabajo en la cervecería, Ingeniero Mecánico graduado en la Católica, nos dijo:

  • Yo me acuerdo que cuando llevamos Diseño Mecánico, salíamos al recreo dejando todos nuestros útiles en la mesa de trabajo y nunca pasó nada.

            Debemos agregar que los útiles de diseño en ese tiempo eran sumamente costosos porque todo lo hacíamos a mano y necesitábamos esos útiles. Pero, al parecer, los tiempos han cambiado para peor.

            El doctor Julio C. Bances Mori, catedrático de Historia del Perú y de Historiagrafía de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), nos recalcaba siempre que pintar los libros o arrancar sus páginas es “delito de lesa cultura”.

            Solamente podremos forjar una sociedad justa si sabemos respetar a los demás y a sus propias cosas.

El texto de mi propiedad

29 LOS VECINOS

            Un vecino es, por definición, alguien que vive cerca de tu casa, ya sea en el barrio, en la quinta o en el edificio de departamentos.

            Apenas llegábamos a un nuevo barrio en Iquitos, mi padre, don Pedro Suárez Soto, salía a la puerta y saludaba a las personas que vivían a uno y otro lado de la casa, dándoles el mágico título de vecinos:

  • Vecino, buenas tardes ¿cómo está usted?
  • Muy bien, vecino.
  • Pedro Suárez Soto, para servir a usted.

            Y se daba así inicio a una amistad que podía durar toda la vida. Los vecinos son los primeros invitados a todas las fiestas familiares y todos nos llamamos a uno y otro como “vecino”.

            También los vecinos son los primeros en acudir en tu ayuda cuando ocurre un problema en tu casa.

            Aun cuando te hayas mudado a otro barrio siempre te seguirán llamando vecino, porque alguna vez lo fuiste y dejaste marcada tu personalidad en su ánimo.

            Para Claudia del Piélago, vive en la misma quinta frente a nuestro chalet, mi esposa es “vecina Judith” y yo soy “vecino Suárez”.

            Generalmente las mujeres mayores se reúnen para comunicarse las “nuevas” o para tomar una decisión frente a una situación que se pueda presentar. Como cuando aparecieron pintas escritas con tiza en la vereda de la entrada de nuestra quinta. Se pusieron en “pie de guerra” para defender la quinta. En la televisión habían estado hablando que los ladrones antes de cometer sus fechorías primero observan el lugar y dejan pintas en la vereda en código que ellos entienden. Todos los días se levantaban y borraban con trapeador las pintas para entorpecer el trabajo de los asaltantes.

            Hasta que apareció el Supervisor de Sedapal para pedir:

  • Señoras, no borren mis escritos. Todos los días pinto dónde tienen  que instalar buzones los obreros y cuando vienen no encuentran ninguna señal. La quinta necesita un buzón en la vereda para controlar y desatorar el desagüe para casos de emergencia.
  • Ah, pues, primero avísennos. Nosotras creíamos que los ladrones estaban poniendo pintas para asaltarnos. Nosotras entre todas nos cuidamos.

            Aclarada la situación, los obreros de Sedapal pudieron al fin instalar el buzón en nuestra vereda, pero el problema fue que Sedapal no comunicó oportunamente su intención y ahora ya todos saben:

¡VECINAS UNIDAS JAMÁS SERÁN VENCIDAS!

Nuestro barrio

27 LOS NOMBRES DE LOS ARTISTAS DE CINE

            Antiguamente se pensaba que el nombre del actor debía ser corto y más bien sonoro para que pudiera ser coreado. Por esta razón casi todos los actores de esa época se cambiaban de nombre para que pudiera ser más comercial.

            Issur Danielovitch Demsky, necesariamente se tuvo que cambiar el nombre a Kirk Douglas, con el cual alcanzó el estrellato. Sus hijos y nietos llevan también el apellido Douglas.

            El incomparable actor Burt Lancaster fue registrado como Burton Stephen Lancaster y la extraordinaria Marilyn Monroe era Norma Jeane Mortenson y también Norma Jeane Baker, el apellido de su mamá. Marilyn fue un símbolo sexual y un icono pop.

            Era tan común esta situación que los mexicanos se burlaron de ello en la película También de dolor se canta, donde a Braulio Peláez (Pedro Infante), un humilde, despistado y honesto maestro de primaria, le cupo por accidente ser actor de cine, pero el director le cambia el nombre por Alfredo Malvarrosa, un nombre “más llamativo”.

            Pero no solamente en el cine ocurre la transformación del nombre. Salvador Dalí fue registrado como Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Doménech y Pablo Picasso como Pablo Diego Francisco de Paula Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso.

            En la actualidad ha dejado de ser importante la sonoridad del nombre impostado y muchos actores prefieren ser llamados por su verdadero nombre aunque sea largo o extraordinario. Por ejemplo Arnold Schwarzenegger (Predator y Terminator), cuyo nombre es más fácil copiar y pegar que escribirlo, Adewale Akinnuoye-Agbaje (Escuadrón Suicida), Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle) y Chiwetel Eljiofor (Botas audaces para pies diferentes). Sobre este actor mi hija Claudia dice que debe ser su nombre africano.

            En cambio, en el fútbol basta un solo nombre que lo identifica y lo corean millones de personas: Pelé (Edson Arantes Do Nacimento), Didí (Waldir Pereira), Ronaldo (Ronaldo Luis Nazário de Lima), Ronaldinho Gaúcho (Ronaldo de Assis Moreira).

            Pero ha quedado claro que los nombres de los actores ya no lo determinan los Directores o Productores, sino que ellos quieren que se les conozca por su propio nombre y sentirse orgullosos de su estirpe, como siempre debió ser, pero hubo un tiempo en que no fue así.

Marilyn Monroe

19 EL TÉ

            Cuando conocí a Judith, ahora mi amada esposa por más de cincuenta años, le dije que a mí me criaron tomando té y mazamorras. A ella no le importó porque en su casa toman café desde que nacen, de manera que tuve que aprender a tomar café en el desayuno y la cena, con leche, pero jamás en las tertulias de café que acostumbran las damas de todas partes, pero más las loretanas.

            Inclusive mis tres hijas nacieron con el síndrome del café y les es difícil dejar de tomarlo. Durante el embarazo fue cuando más difícil les fue.

            Muchas personas con las que he departido me dijeron que prefieren tomar té para evitar la cafeína del café. Es decir su preferencia se basa en su falta de conocimiento acerca de estas dos bebidas. Ambas lo tienen, pero explican los enterados que el té tiene en mayor cantidad los elementos preocupantes pero solo se usa en menor cantidad para preparar una taza de té, razón por la que una taza de té tiene entre la mitad y la tercera parte de sustancias activas excitantes que una taza de café. También, cuando se habla del té se menciona la teína y cuando se habla de café se menciona la cafeína, pero es la misma sustancia química.

            Poe otro lado, el proceso de fermentación del té hace que aumente la cantidad de teína; y esta es la causa por la cual el té verde tiene menor cantidad de teína pues es el que menos fermentación recibe.

            Nuestro yerno Jorge Canaval decía: “Si no hay té McColin’s, mejor no”. No aceptaba tés de otras marcas, fuera cual fuera.

            Las principales fuentes de cafeína son el café, el té, el mate y la guaraná. Pero cada una de estas sustancias contiene además otras sustancias que la diferencian de las demás.

            Un hecho que me manifestó mi amada esposa es que el té está estriñendo a nuestra nieta Andrea, cuando era pequeña, y por esta razón suprimimos el té de nuestra dieta diaria.

            Cuando era niño, en Iquitos, se compraba “té chino” en la casa Las Tres Estrellas del jirón Lima, pero solamente como elemento medicinal cuando tenías malestar estomacal. Para todos los demás efectos preparábamos té en hojas.

            Cuando mencioné la cuestión del té en el “Almuerzo Familiar de los Sábados”, mi yerno Juan Vargas preguntó:

  • ¿Y cómo hacen los ingleses? Ellos toman té todo el tiempo.
  • Tengo entendido que en el “Five O’Clock Tea” la Reina Isabel lo sirve con leche.

            Efectivamente, es una costumbre muy inglesa tomar el té de las cinco, pero ellos lo toman con leche, y así desvirtúan el poder astringente del té, entonces no les afecta la digestión.

            Quedaría solamente preguntar a Patrick Jane, personaje principal de la serie The Mentalist, quien se la pasa tomando té en todos los capítulos, ya sea en el HQ del CBI, en el FBI o en cualquier casa donde tienen que investigar algún crimen. Siempre donde llega pide té. Pero, precisemos, es una serie de ficción y no lo podemos tomar como ejemplo.

            Aunque, como mencioné muchas veces, de niño me criaron tomando té y mazamorras, pero entonces comía bastante. Tanto mi mamá como mi amada esposa dijeron en su momento que yo era “tragoncito” y de esa manera no me afectaban los polifenoles del té.

            Hoy en día tomamos café en el desayuno, yo siempre con leche, en el almuerzo la infusión del día, manzanilla, menta o hierbaluisa. En la cena, como siempre tuve el problema del insomnio, prefiero no tomar café: tomo la infusión.

            Al final de cuentas es una cuestión de gustos, si quieres té o café, pero es mejor estar enterado que ambas sustancias tienen cafeína al igual que las gaseosas de cola. Solamente si afecta tu salud puedes dejar de consumirlos, pero entonces existen una gran variedad de bebidas con qué reemplazarlas. Lo más importante es sentirte bien.

            En el Ejército todos los días nos dan mazamorra de harina y una taza de café. Como mi padre era militar, seguramente por eso en mi casa siempre nos daban mazamorras, que en Loreto suele ser bien variadas: harina, fariña, tapioca, plátano rallado, chapo, upe, ungurahui, etc.

La tealera
Una tetera

17 SI NO VENDE NADA POR QUÉ SIGUE AQUÍ

            Desde que llegamos a vivir en Pueblo Libre, en la esquina de la casa estaba siempre un señor con su triciclo cargado de toda clase de enseres para el hogar.

            Tenía toda clase de cosas que constituyen las delicias de las amas de casa, generalmente de madera pero también de plástico.

            El buhonero tenía de todo, de manera que no era necesario ir más allá para adquirir colchones, camas, cunas, escobas, escobillas, trapeadores, veladores, roperos, reposteros, perchas, portavasos, etc.

            Mi esposa era asidua cliente de este señor y de pronto en la casa aparecían verduleros apilados, repisas, escobillones.

            Compró un espejo de cuerpo entero para que nuestras hijas se puedan ver bien su atuendo antes de ir a una fiesta. En cierta oportunidad mi esposa trajo de Tacna una toalla muy grande, más grande que toalla de playa, e intrigado le pregunté:

  • ¿Dónde vamos a usar esa toalla del tigre?
  • No lo vamos a usar. Voy a mandar a ponerlo en un marco para decorar el descanso de la escalera, está muy vacío.

            El marco, naturalmente, se lo encargó al señor de la esquina, se veía enorme e imponente el tigre de Bengala, dueño de la pared del descanso de la escalera.

            Pasaron muchos años y el señor seguía fielmente en la esquina en que le conocimos, pero un día mi hija Claudia que venía de visita los sábados, ya casada y con una hija,  me preguntó sorprendida de que aún estuviera en su puesto como el centinela de guardia:

  • ¿Por qué si no vende nada, el señor sigue aquí?
  • Vende a plazos, pagan semanal, y sí vende, por eso sigue en esta misma esquina.
  • Ah, ya, ahora comprendo.
  • Y tu mamá era su mejor cliente. Todas las cosas que ves en la casa se los compró a ese señor.

            Ahora, mi esposa que no sabe quién es ella misma, no puede comprar más, de lo contrario aún estaría negociando alguna cosa para el hogar, como siempre lo hizo.

            Y el vendedor sigue en la esquina como hace 36 años cuando lo conocimos.

El vendedor de la esquina