40 SE COLGÓ

La Cervecería Backus había comenzado a enviar a sus profesionales a estudiar computación para estar a la altura de los retos que el futuro nos depara.

Uno de esos cursos fue Office Windows y el viernes 20 de octubre de 1995 la profesora, una señora guapa, nos explicó que ese día se haría el Gran Lanzamiento del programa máximo de la empresa de Bill Gates: Windows 95, el Sistema Operativo más esperado, según ella, y que cambiaría el concepto de la computación en el mundo.

Cuando le pregunté quién haría la presentación me respondió

  • Yo misma

Bueno, era muy inteligente y muy buena expositora, de manera que nos pareció apropiado que fuera ella la presentadora del tal programa, decíamos que se lo merecía.

Sería en el Muelle 1, un lugar, entonces, muy elitista y constituiría un marco adecuado al gran lanzamiento.

Windows 95

El lunes siguiente, la pregunta obligada era, por supuesto

  • ¿Y, qué tal fue el Gran Lanzamiento?
  • Se colgó.

Se encogió de hombros y nos contó

  • Todo fue muy espectacular, luces, fuegos artificiales, redoble de tambores y comencé a iniciar el Windows 95 y bum, de repente se colgó el programa. Tuve que reiniciar todo y, menos mal, salió bien al final. Pero qué chasco. Era el programa más seguro.

Bueno, es de todos conocida la característica más sobresaliente de Bill Gates, la prisa, el apuro por hacer y lanzar las cosas y que después no funcionan. Aún recordamos que el Windows es creación de Steve Jobs, el fundador de Apple y por el cual tuvieron un lío bastante fuerte.

Antes del Windows 95 el Sistema Operativo era el DOS y aparte se tenía que comprar el Windows. El Windows 95 era “todo en uno”, realmente era el Sistema Operativo más esperado por todos los usuarios de una PC.

 

39 LECCIÓN DE VIDA

El sexto cumpleaños de Tolito y toda la familia estaba reunida en su casa por este motivo. Anatholy Cueva Estela vive con sus padres Rafael y Odallys en su residencia de Zárate.

Era una fiesta muy concurrida y muy animada. Pepe Barreyro fue víctima de la huachafería del payaso contratado. Me negué rotundamente a participar en sus “juegos”

Pero el pequeño Rómulo era el más activo participante y corría y saltaba y gritaba como el que más, sin acordarse de que tenía un problema, común a muchos niños en esta perniciosa  y húmeda ciudad de Lima, el asma.

Rómulo había venido a la fiesta con su abuelita Enriqueta. Nosotros siempre bromeábamos con nuestra gran amiga, la tía Alicia Amaya Córdova, mamá de Rafael porque todas sus amiguitas eran señoras de bastante edad, como la tía Carmencita, la tía Enriqueta y otras por el estilo.

En medio de toda la algarabía, de pronto me di cuenta que Romulito se había apartado a un rincón y, arrimado a la pared, hacía esfuerzos por respirar. Se estaba asfixiando por el gran esfuerzo realizado en los juegos y la dificultad para recibir oxígeno en la sangre. Nadie se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo y él no había acudido a nadie. Se estaba ahogando sólo.

Recordé mi etapa en el Servicio Militar, donde cada día teníamos prácticas físicas extenuantes y al final de cada tanda debíamos realizar ejercicios respiratorios necesarios para poder continuar con la siguiente práctica de gimnasia o carrera.

El Ejército Peruano

Este ejercicio respiratorio consistía en pararse derecho, aspirar profundamente por la nariz al tiempo que se levanta los dos brazos por los costados hasta lo alto. Contener la respiración, aunque esta pugnara por brotar de la boca con tenacidad. Y luego bajar lentamente los brazos a los costados mientras expulsamos lentamente el aire por la boca. Volver a realizar varias veces este ejercicio hasta que el corazón recupere su ritmo normal de trabajo.

Ejercicio de Respiración

Cogí al pequeño Rómulo por los hombros y le dije

  •  Cálmate niño, yo te voy a ayudar

Cogí sus brazos y mientras los levantaba por los costados le decía que respire por la nariz, que contenga la respiración; y luego, mientras le bajaba los brazos por los costados le decía que bote el aire por la boca lentamente. Repetí varias veces este ejercicio y cuando ambos notamos que ya respiraba normal le recomendé:

  • Cuando sientas que no puedes respirar haz este ejercicio y te pondrás bien en un instante

Rómulito se sintió muy contento de este nuevo conocimiento y siguió jugando como si fuera el dueño del Santo. Varias veces le vi realizar su reciente entrenamiento y seguir con sus juegos.

Algún tiempo después la tía Alicia me contó que en una oportunidad el pequeño Rómulo, en  medio de los juegos con los demás niños, se había puesto morado por la dificultad para respirar y cuando todos acudieron para ayudarlo, él les gritó

  • Déjenme, déjenme, yo sé lo que tengo que hacer. Me enseñó mi tío Jorge

Y se puso a realizar los ejercicios respiratorios que practicamos en el cumpleaños de Tolito, poniéndose bien en un instante.

Romulito había recibido no solamente una buena enseñanza sino una lección de vida que le acompañará toda su existencia.

 

 

38 APOYO SICOLÓGICO

Fue una caída espectacular, con “patada a la luna”. El patio de Cocimiento en la cervecería estaba regada de soda cáustica, un compuesto químico que parece jarabe, cáustico y muy resbaladizo. El personal de Cocimiento se había descuidado y no habían “manguereado” esa parte, y al salir del edificio de Laboratorio Central tenía que pasar necesariamente por ese piso. Quizás se me ocurrió pensar que todo el mundo cumplía con sus obligaciones y, la verdad, pues, no era así.

A pesar de ser una caída con graves repercusiones Backus no lo consideró un accidente y optó por enviarme al Seguro social en vez de enviarme a la Clínica Ricardo Palma o a Javier Prado.

Para entonces yo “pertenecía” al Policlínico “Chincha” y el Traumatólogo al ver la dimensión del dolor me recetó dos inyecciones por la mañana y dos inyecciones por la tarde, durante tres días. Cuando volví a la Consulta me dijo que él ya no podía hacer más por mí.

  • Te estoy enviando al Rebagliati con todas tus radiografías – me dijo.

En el Hospital Rebagliati me atendió la Traumatóloga y en ese momento entró su amigo, parecía ser una persona que la apreciaba mucho, la iba a llevar a almorzar. Pero este señor, alto de tez bastante cetrino  y oscuro, muy bien parecido y bien vestido, evidentemente un Traumatólogo, metió su cuchara y le llamó la atención mis radiografías.

Mientras mi esposa me dijo, bajito, esta doctora es “la burra” (Ver el post anterior)

Pero el visitante dijo

  • Veo una fractura antigua, muy antigua
  • A los 16 años fui soldado y saltábamos mucho
  • Es de esa época, de su juventud, es la vértebra L2, está hecha pedazos
  • Querida – le dijo a la doctora – mándale a Apoyo Sicológico
  • ¡Doctor! ¿Acaso estoy loco?
  • No es que esté loco, Apoyo Sicológico no es para los locos. Le va a hacer mucho bien

Vértebra L2

 

Mi esposa, conversadora en grado sumo, averiguó que ese doctor era el mejor Traumatólogo del Perú. Seguramente por eso no duró mucho en el Seguro social.

Lo cierto que el Apoyo Sicológico me ayudó mucho. Es una terapia grupal. Éramos 16 personas, todas, hombres y mujeres, adultos mayores con traumas en la zona lumbar.

Terapia Grupal

Nos enseñaron a causarnos dolor tensando los músculos de la cabeza, los brazos y las piernas, para luego, a voluntad, ir soltando la tensión de esos músculos. Para que cuando tengamos esos dolores podamos identificarlos y soltar nosotros mismos los músculos afectados, y de esa manera encontrar pronto alivio.

Nos enseñaron a subir mentalmente con los ojos cerrados una montaña muy alta con una mochila en la espalda cargando con todas las piedras de nuestra vida, y al llegar lo alto de la montaña  botar la mochila y bajar raudos y livianos.

Aprendimos que ya nunca haremos lo que hacíamos de jóvenes y sanos. Ahora estamos enfermos. Esta es la parte más difícil de comprender.

No puedes agacharte, no puedes saltar, no puedes correr, no puedes levantar pesos, no puedes hacer esfuerzos.

  • Señorita, cuando paso por el cuarto de mis hijos todo está desarreglado y no puedo dejarlo así
  • Señora, cuando pase por el cuarto de sus hijos cierre la puerta. No mire adentro.

 

  • Señorita, yo toda la vida he ido a la chacra a caballo
  • Señora, ahora usted no puede montar a caballo

Había un señor que había sido Rector de la Universidad de Cajamarca, muy simpático, y fue elegido el “Rey del Grupo”. Todas las viejas votaron por él.

Y cosas así que nos convirtieron en gente nueva, renovada, y lo mejor de todo es que nunca más he necesitado de inyecciones para el dolor y ni siquiera pastillas para el dolor. Ahora me cuido. Y sí, el Apoyo Sicológico del Hospital Rebagliati me hizo mucho bien. Lástima no poder decirle Gracias al doctor visitante de “la burra”.

 

37 ESA DOCTORA ES UNA BURRA

Hasta no hace muchos años podía un asegurado de Essalud acudir al Hospital Rebagliati y sacar una cita para la especialidad que quisiera.

Mi esposa obtuvo una cita para Traumatología. Se trataba de una doctora quien, tomando en cuenta su edad la envió para que le hagan una Prueba de Osteoporosis para descartar cualquier situación de riesgo

           La osteoporosis es una enfermedad sistémica esquelética que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la microarquitectura de los huesos, lo que supone un aumento de la fragilidad de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas.

         Esta patología es más frecuente en mujeres, aunque también pueden sufrirla los hombres, especialmente si tienen una edad avanzada.

Fuente: Cuídate Plus

Densitometría

 

 

El resultado de la Prueba decía «Aumento de la densidad ósea en la base del cráneo». La doctora envió a mi esposa a Oncología. La cita era en 30 días.

Mi esposa se asustó mucho y se pasó los 30 días llorando.

  • Mis hijitas aún están pequeñas. Ninguna se ha casado todavía. No las puedo dejar así. No me puedo enfermar de esta manera.

No se imaginan lo duro que es para un esposo no encontrar cómo consolar a su esposa, no hallaba la manera de calmarla. Así que, llegado el momento decisivo de la cita en Oncología en el Hospital Rebagliati, pedí permiso en la Cervecería Backus, me puse mi mejor terno y los zapatos bien lustrados, para acompañarla a su cita con el destino.

Mientras esperábamos nuestro turno se acercó una dama con un pañolón en la cabeza, evidentemente ya veterana en estas lides, y me dio un papelito

  • Es el nombre de un medicamento que hay que traer de Estados Unidos, cuesta 100 dólares, le ponen en la vena para que no le afecte la Quimioterapia. Le va a hacer mucho bien.

Llegado el turno tan  esperado, el doctor de Oncología leyó el resultado de la Prueba de Osteoporosis y parecía que no daba crédito a lo que estaba leyendo

  • ¿Por un aumento de la densidad ósea en la base del cráneo le han mandado a Oncología? ¿Quién hizo esto?
  • La doctora de Traumatología
  • Esa doctora es una burra
  • ¿Le digo así, doctor? – Él meditó su respuesta meneando la cabeza
  • No.  Yo le voy a decir. Ustedes no tienen nada que hacer aquí, váyanse por favor. Aumento de la densidad ósea, qué burra…

Quizás haya estado mal nuestra actitud, pero salimos saltando de alegría del Sector de Oncología. A la señora veterana le dije, para cumplir con ella porque se había portado muy bien con nosotros

  • No tiene nada, ya nos vamos. Gracias amable señora. Dios la bendiga.

Mi esposa nunca más lloró y nuestras tres hijas se casaron y son felices.

36 EL CIGARRO

 

Tenía 6 años cuando nos llamaron los chicos de la cuadra para irnos a las trincheras para tener una reunión. Con mi hermano Raúl, dos años mayor, esperábamos tranquilos los acontecimientos cuando Pablo sacó una cajetilla de cigarros Aviación.

Pablo, de la familia de los Delgado, se decía que eran españoles, era el líder de la pandilla. Entonces “pandilla” tenía otra connotación. Solamente significaba un grupo de muchachos que se reunían para organizar los juegos, nada que ver con la violencia o la delincuencia que ahora significa una pandilla.

Las trincheras eran realmente trincheras, construidas para defender a la ciudad de Iquitos y estaban ubicadas en el malecón Tarapacá que da al río Amazonas, debajo de las barandas ornamentales, y las usábamos siempre para jugar a “la guerra” o a “las escondidas”.

El papá de Pablo trabajaba en la Caja de Depósitos y Consignaciones, la cual, años después, el Presidente Belaunde lo convertiría en el Banco de la Nación. En la Caja de Depósitos funcionaba el Estanco del Tabaco y el Estanco del Fósforo. Seguramente por ello, el papá de Pablo traía a su casa el cigarro Aviación, que fabricaban allí,  por “ruedas”. Una rueda era un paquete de 25 cajetillas unidas por una cinta de papel de despacho (Kraft), y una cajetilla contenía 20 cigarros.

Aunque dice el Internet que hay diferencias entre la palabra cigarro y la palabra cigarrillo y que el primero se refiere a los “puros”. Pero en mi tierra nadie fuma puros, así que todo lo que se fuma se denomina cigarro.

Los muchachos mayores nos enseñaban a fumar y a “golpear”, es decir a tragar el humo que nos hacía toser casi ahogándonos a los primerizos. Mi hermano Raúl parecía que ya había estado en estas reuniones antes.

Es así como nos iniciamos en el “placer” de fumar, como dice el tango. Y es que en la Selva se necesita fumar si tienes que internarte en el monte porque el olor del tabaco es muy efectivo para hacer correr a las víboras (serpientes venenosas). Lo pueden comprobar leyendo en mi libro “En Nuestra Selva” el cuento El jergón.

También es conocido el hecho de que cuando una mujer está dando de mamar se pone debajo del colchón, sobre las tablas, tabaco desperdigado porque el olor de la leche materna atrae a los jergones. Dicen que la víbora mama el pecho de la mujer dormida cuando no se tiene cuidado de preservarla con tabaco y por eso los niños se enferman de un momento a otro.

Cuando fui adolescente mis padres sabían que fumaba porque además era músico de orquesta y tocaba el saxofón, de manera que cuando hacían el inventario en la oficina de mi papá, trabajaban horas extras y su jefe, el Teniente, le agasajaba regalándole un “cartón” de cigarrillos “Piel Roja” llegados de contrabando de Colombia. Un cartón contiene 10 cajetillas, cada una de 20 unidades, de calidad mediana.

En el Colegio los profesores fumaban libremente en clase aunque no se permitía a los alumnos hacerlo por lo que los alumnos que deseaban fumar se iban a la parte boscosa del Colegio para regodearse.

En fin, era una cuestión social el fumar y muchos trataban de imitar la manera de fumar de los actores de cine como Humphrey Bogart o John Barrymore, y se prefería los cigarros importados como Lucky Strike, Winston, Pall Mall, Salem, Kool, con filtro, y, los más sofisticados fumaban Camel sin filtro.

Cigarrillos

En la Universidad algunos profesores nos decían que podíamos fumar, si queríamos, en el salón de clases, excepto el profesor Pedro Landavery quien dictaba clases de Química Orgánica en su Laboratorio. Cuando Ruck comenzó a fumar le dijo que apague su cigarro y que nunca vuelva a fumar en su laboratorio, y dirigiéndose a nosotros nos dijo en su modo peculiar

  • “Viejo”, yo soy el Profesor y ustedes los alumnos.

Cuando me casé me di con la sorpresa, hasta ahora no sé si grata o no, de que mi esposa fumaba y como su mamá era fumadora le traía del mercado sus cigarros “ciricaipe” hechos con tabaco picado.

De Tarapoto, Departamento de San Martín traen mazos de tabaco que lo hacen mojando en aguardiente las hojas de tabaco secadas al sol y enrolladas formando un mazo característico. Este mazo de tabaco es picado con una herramienta “hechiza” fruto del ingenio loretano que funciona como un micrótomo y con el tabaco picado se arman los cigarros de tabaco puro con un útil muy ingenioso. Este cigarro es, evidentemente, muy fuerte, mucho más fuerte que el cigarro Aviación.

Ciricaipes

También se le llama “charuto” que en boca de los loretanos suena más bien sharuto. En fin que tanto yo como mi amada esposa éramos fumadores.

Cuando nacieron nuestras hijas procurábamos fumar alejadas de ellas, aunque ellas, al crecer, fumaban pero muy poco, como dije, era una cuestión social.

En nuestra cama teníamos cada uno su cajetilla de cigarros, encendedor y cenicero y fumábamos cada noche mientras comentábamos sobre nuestro día.

Pero, mi esposa, especial como en todo, desde que nacieron nuestras hijas las puso bajo la devoción de San Martín de Porres y durante toda su vida se puso el hábito del Santo durante el mes de noviembre. Lo más extraordinario, que nunca lo he visto ni lo veré jamás. El Primero de noviembre de cada año dejaba de fumar, durante todo el mes de noviembre, para el primero de diciembre comenzar nuevamente a fumar “como chino en quiebra”, frase que decía su papá, según ella me contó.

Pero un buen día me dijo que no le compre más cigarros, así, de la noche a la mañana. Cuando le pregunté por la causa me dijo que sentía que le hacía mal. Ella dejó de fumar para siempre por decisión propia.

Mis hijas me regalaban ceniceros, puros, portacigarrillos de metal como joyas y mi yerno Jorge me regaló un encendedor de colección marca Zippo que le habían obsequiado en su trabajo. Bueno, todo en nuestra vida era fumar.

Pero mi nieta Andrea, quien estaba en el Nido “Mi Pequeña Casita” nos decía para no fumar y nos cantaba un rock pegajoso en nuestros oídos, del cual sólo recuerdo que nos gritaba

  • ¡Cáncer!, ¡Cáncer! – mientras que con sus manitas enmarcaba nuestro rostro.

El 17 de diciembre de 2010 viajamos a Iquitos, de paseo, mi esposa y yo, al regresar tuvimos una reunión en  mi casa y conversando sobre el fumar, que mi nieta Andrea nos recomendaba no hacerlo, le dije suelto de huesos para salirme del paso que cuando estuve en Iquitos no fumé, no debí decirlo porque Andrea saltando de su asiento me enrostró mostrándome en la cara cuatro dedos

  • ¡Fueron sólo cuatro días!

Sentí vergüenza por mi falta de coraje. Mi hija Claudia me dijo que su esposo Jorge dejó de fumar porque su hija Andrea se lo pidió. Y es que yo tengo una manía, y es que “nadie puede poder más que yo”, y es así que el 21 de diciembre del año 2010 dejé de fumar, para siempre por decisión “propia”

Pero durante años, en la soledad de mi casa, cuando estaba ensimismado, sentía un fuerte y agradable olor a tabaco Camel. Los vecinos no fuman, así que pensé que debía ser como dicen que a los amputados les duele o les comezona esa parte de su cuerpo que ya no tienen.

Cuando me dio el infarto en el 2013 les dije a los médicos que durante 50 años había fumado y que ya no fumaba. Pero en realidad fueron 60 años.

Cuentan también que a John Wayne le sacaron un pulmón y le prohibieron fumar, pero él siguió fumando sus puros y vivió 16 años más. Así que unas son de cal y otras de arena.

John Wayne

35 HASTA CUANDO ENSEÑA UN PADRE

La Cervecería Backus y Johnston S. A., además de enviar a sus trabajadores profesionales a capacitación en diversas instituciones, también nos brindaba Cursos y Eventos de Capacitación que se llevaban a cabo en el Auditorio de la Fábrica en El Rímac.

En uno de esos eventos ocurrió lo que paso a relatar, porque resultó fuera de lo común y de grata recordación

El evento realizado el 25 de noviembre de 1996 se llamó

Sistema de Participación Total

            Luego de haber desarrollado el programa, el Expositor planteó una serie de juegos que consistían en unir varios puntos con una sola línea. Dibujaba los puntos en la pizarra acrílica y mostraba el plumón para ver quien se atrevía a resolverlos.

El diario El Comercio, por ese entonces, publicaba en sus páginas de entretenimiento estas figuras y como compraba el diario todos los martes, jueves y sábado por el Geniograma, los resolvía y adquirí de esa manera destreza en esos juegos.

Unir puntos

Resumiendo, fui el único que salía a la pizarra para resolver los 10 problemas que planteó el Expositor (No figura su nombre en el Diploma que me entregaron, solamente su firma ilegible). El Ingeniero Eduardo Usurín comentó

  • Qué gracia pues, si él lee El Comercio

Bueno, era cierto, pero no era eso el tema que quería comentar. El Expositor, luego de los acertijos hizo una pregunta que motivó a toda la concurrencia porque todos y cada uno tenía una opinión al respecto.

La pregunta era

  • ¿Hasta cuándo enseña un padre?

Unos decían hasta los 7 años, otros hasta que tenga uso de razón, hasta la adolescencia, hasta la mayoría de edad (Entonces era a los 21 años), hasta que se casa, etc. No había dos que estuvieran de acuerdo.

El expositor, mirándonos fijamente nos dijo

  • Un padre enseña toda la vida, aún después de muerto.
  • ¿No te has fijado que cuándo estás ante una situación que puede ser difícil y requiere toda tu atención, piensas y dices en voz baja “Mi padre siempre decía esto” o “Mi padre hubiera hecho esto otro”?
  • Uno siempre recuerda las acciones de su padre, aun cuando ya no esté presente, y con ello continúa ensenándonos. Sí, un padre enseña toda la vida.

Nunca se me hubiera ocurrido pensarlo así, pero lo que nos dijo es cierto y lo que recordamos es precisamente lo que nos enseñó nuestro padre y al pasar el tiempo recién tomamos conciencia de sus sabias enseñanzas, Aun después de que se ha ido nuestro padre continúa enseñándonos.