ABUELO POR QUÉ TIENES UN OJO CHINO

            Andrea es mi nieta mayor y ha pasado mucho tiempo con nosotros porque sus dos padres trabajan y debimos apoyarlos, amén que fue siempre una niña que se adapta a todas las circunstancias.

            Todos los sábados venían a nuestra casa en Pueblo Libre para pasar el día con nosotros y sus vacaciones del colegio las disfrutaba en nuestra casa y la matriculábamos en algo que le llamara la atención, vacaciones útiles, tales como Marinera Norteña o natación.

            Tanto mi hija Charito o Luisa con su esposo Juan, la llevaban a pasear o al cine  en su propio auto, como ella misma lo dijo: soy la única niña en esta casa.

            Era efectivamente la única niña en ese entonces, pero luego se sumaron otras dos nietas a quienes amamos igual.

            Es tanta la confianza con nosotros que no dudaba en preguntar lo que fuera:

  • Abuelo, ¿eres viejo?
  • Andreíta la edad es un estado del alma y…
  • Pero tus manos están arrugadas.

            Bueno no cabía  más explicación, su observación era definitiva y contundente, solamente me quedaba sonreír.

            Pero la pregunta que me puso de cabeza fue:

  • Abuelo ¿por qué tienes un ojo chino?
  • Es por la operación que me hicieron.
  • Pero a mi abuelo Lucho y a mi tío Wilmer también les operaron de cataratas y ellos no tienen un ojo chino.
  • Yo tuve además un desprendimiento de retina.
  • Ah, ya.

            En mi libro Cuentos de mi Blog – Volumen II he contado las operaciones quirúrgicas que nos han realizado en la familia. En mi caso, en el ojo izquierdo me operaron dos veces de carnosidad (pterigion), una vez de cataras y una de desprendimiento de retina. En el ojo derecho me operaron una vez de cataratas.

            Es el ojo izquierdo que me quedó “chino” de resultas de la operación de desprendimiento de retina. Además de chino el ojo izquierdo no ve bien porque demoré en darme cuenta: fue cuando vi al “cura sin cabeza” en la Misa que llegué a darme cuenta que algo andaba mal en ese ojo. Fui de inmediato al médico pero ya se había deprendido bastante la retina.

            El doctor Luis Guzmán Ahumada me operó. La operación salió bien pero el grave desprendimiento ocasionó que quedaran pliegues y por ello la visión es defectuosa y el ojo me quedó “chino”. Esta es también la razón por la que no renové mi licencia de conducir. Nunca más he manejado carro. Para eso está Charito.

            Si son aficionados al cine habrán notado que el actor Forest Whitaker tiene también un ojo chino. Él ha declarado que se debe a un mal hereditario, lo cual quiere decir que es un caso diferente al mío.

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