175 PALABRA DEL SEÑOR

Escribí antes un post en mi blog recordando una Tradición de don Ricardo Palma que hacía referencia a una acción no cabal, y peor aun cuando se hace referencia a actos inadecuados de gente de la Iglesia:

«Cosas tiene el rey cristiano

que parecen de pagano»

            Cada cierto tiempo, desde el concilio Vaticano II, se producen cambios en las formas de los rituales de la Misa.

En tiempos en que recién se estaba comenzando a usar las respuestas a las Lecturas de la Misa y la gente aún no había interiorizado este procedimiento, se produjo este hecho:

En Ventanilla, Parroquia San Pedro Nolasco, se estaba celebrando la Misa de la Primera semana del fallecimiento en acción del valeroso miembro de la Guardia Republicana del Perú (GRP), Oscar Monasterio Urbina, hermano de nuestra comadre Juana Monasterio  Urbina.

Ahora todo el mundo sabe que tanto la Primera Lectura como la Segunda Lectura terminan con la simbólica frase “Palabra de Dios”. El pueblo responde “Te alabamos Señor”. Cuando el sacerdote anuncia “Proclamación del Santo Evangelio” nos persignamos y decimos “Gloria a Ti Señor” y cuando termina la proclamación del Evangelio lo hace con la frase “Palabra del Señor”. Todos respondemos “Gloria a Ti Señor Jesús”.

Cuando hablé con mi hermano Mayor, Raúl, quien sabe mucho de los temas de la Iglesia, él es Catequista, Ministro Extraordinario de la Eucaristía y estaba estudiando para Diácono, me dijo que en ese entonces recién se estaba estableciendo este nuevo ritual, pero que aún no estaba generalizado. Esto se logra poco a poco hasta que la gente lo haga suyo.

Pero en aquel entonces pocos sabían de este cambio y en Ventanilla nadie lo había aprendido aún. Por eso cuando el Párroco dijo “Palabra del Señor”, nadie respondió. El cura volvió a decir más fuerte y nadie entendía qué es lo que quería. Visiblemente malhumorado gritó otra vez “Palabra del Señor”. La Misa se había interrumpido porque el sacerdote quería que el pueblo responda de acuerdo a las nuevas normas que nadie sabía.

Me pareció horroroso este hecho, pero recordé algo de cuando acompañaba a mis hijas  que eran Catequistas en nuestra Parroquia Santa María Magdalena en Pueblo libre, y tímidamente dije “Gloria a Ti Señor Jesús”. El cura pareció satisfecho pues dijo “Eso, así se responde, Gloria a Ti Señor Jesús”. “A ver ahora: Palabra del Señor”, todos respondimos “Gloria a Ti Señor Jesús”. Es decir:

Cosas tiene el rey cristiano

que parecen de pagano”.

 

174 YO UN MUSTANG Y YO UN CAMARO

Cuando somos niños nos ilusionamos con algo o alguien que vemos y nos proponemos alcanzarlo alguna vez.

Es importante tener sueños y aspiraciones pues nos conduce por el camino del ideal y el esfuerzo que tenemos que hacer para volverlo realidad.

Cuando vivía en Iquitos, de niño, me encantaba mirar una camioneta Station Wagon  Ford. Era enorme y parecía enchapado en madera. Me decía a mí mismo que de grande tendría uno igual. Especial para salir con la familia. Tenía 8 años de edad.

Había entonces unos zapatos para adulto de cuero de becerro con planta de guta enorme y en chaflán. Lo deseaba.

Pero cuando tuve dinero, era músico profesional desde los 12 años, ya no existían esos zapatos. Conseguí zapatos de cuero de becerro y planta de guta pero no en chaflán. Ya no estaban de moda. Cuando tuve familia y llegó el momento de comprar mi carro propio, ya no se vendía carros Ford en el Perú. Tuve que escoger entre Toyota y Datsun. En la Cervecería Backus quienes tenían carro me aconsejaron. El Supervisor de Producción, Juan Hubí, dueño de una SW Hillman, me dijo que son malos, que no lo compre. El Supervisor de Electricidad, Kanashiro, me explicó que el Toyota es bueno y elegante pero su mantenimiento es muy costoso, en cambio Datsun es un carro diseñado para las rutas del Perú y existen repuestos en todas partes. De manera que adquirimos, luego de conversar con toda la familia, la Station Wagon Datsun 1982, color rojo metálico. Ya ni pensar con la camioneta que parecía forrada en madera que yo soñé.

Por algo dicen que ¡los sueños, sueños son!

En cierta oportunidad alcancé a escuchar una conversación entre mis tres hijas, Luisa y Claudia, adolescentes, y Charito 9 años menor que ellas: Claudia decía que de grande se va a comprar un Mustang (Ford) y Luisa un Camaro (Chevrolet). Posiblemente lo veían en el cine o en las series de la televisión.

Pero lo curioso fue que Charito no dijo nada, algo por demás inusual, por lo que sus hermanas le preguntaron:

  • ¿Y tú, Charito, qué carro te vas a comprar?
  • Yo no voy a comprar carro. Yo voy a manejar el carro de mi papá.

Andando los años, Claudia no se compró el Mustang y Luisa no se compró su Camaro y ninguna de las dos maneja carro. Los esposos de ambas tienen carros Toyota con los que van a todas partes. Charito si aprendió a manejar, manejó mi carro que se convirtió en el carro de la Católica y de la Parroquia. Después lo vendió y se compró un auto Nissan Primera, muy vistoso.

Como dije ¡los sueños, sueños son!, pero qué bonito es soñar.

Los sueños                                      La realidad

 

173 EL GRAN ESCAPE

Hace mucho, los domingos lo dedicábamos a la familia: mi esposa y mis tres hijas, Luisa, Claudia y Charito. Salíamos a almorzar a algún lugar interesante. Si queríamos almorzar cebiche nos dirigíamos a La Punta. Luego de admirar las formidables olas que rompían en las rocas de la orilla y ver a los pescadores de pulpos, escogíamos un restaurante que nos pareciera bueno y nos dábamos gusto.

Luego de lo cual emprendíamos el regreso, satisfechos, hacia nuestra casa. Un domingo, volviendo del almuerzo por la avenida La Colonial, inusualmente desierta, paramos en un semáforo en rojo: No había ningún carro, ni adelante ni atrás ni al costado.

De pronto vi a un delincuente drogado que venía por el parque a toda carrera hacia nosotros. Cuando estuvo a 1 metro de distancia y con las manos extendidas hacia adelante, arranqué en “rojo”. Apenas a unos pasos estaba el cruce de una avenida amplia y torcí por allí. Era nuestra ruta de siempre. Cuando alcanzamos a escuchar el silbato del policía de la esquina. Detuve el carro y me bajé de prisa porque el tal Policía de Tránsito me estaba poniendo “papeleta”. Yo le increpé fastidiado:

  • ¿No has visto a ese delincuente drogadicto que venía a asaltarnos? ¿En vez de apresarlo solamente se te ocurre ponerme una papeleta?¿No lo vas a detener?
  • Está bien. Váyase, nomás.

La respuesta de un incapaz. Incapaz de actuar como policía quien tiene el deber y la obligación de proteger a las personas. Incapaz de enfrentar a un delincuente. “”Eso cansa”, “mejor estoy parado aquí nomás hasta que venga mi relevo”. Incapaz, en fin, de entender que su trabajo de policía va más allá de cuidar el semáforo. Incapaz de entender, tal vez, que el semáforo se cuida solo y no necesita que lo “vigilen”.

Cuántas veces hemos sido asaltados a pocos pasos del policía sin que nunca atinen a hacer nada. ¿Para eso tenemos policías? Ahora, además, la municipalidad nos esquilma con un carísimo serenazgo, y nosotros debemos pagar los caprichos del alcalde.

No hay derecho.

El policía de tránsito

 

172 EN NUESTRA FAMILIA

En nuestra familia, como en toda familia, siempre hay situaciones que nos hacen comprender cuan unidos estamos y cómo en verdad se aman nuestras hijas, aunque parezca lo contrario.

TARADA

            Estábamos con mi esposa, ya jubilada y nuestras dos hijas mayores, Luisa y Claudia, universitarias,  espectando la Ceremonia Cívico Patriótico Militar en la Plaza de la Bandera para ver a la menor, Charito, quien tenía que desfilar como Brigadier en su Sección del Colegio Canonesas de La Cruz. También estaba presente una Delegación de la Asociación Guadalupana de Exalumnos, con su clásica  chompa celeste con una G en el pecho. A la sazón se encontraba en Lima la banda de rock española “Hombres G”.

Luisa, quien siempre para inventando situaciones graciosas le dijo a Claudia:

  • Claudia, esos señores con una G en el pecho son los “Hombres G”.
  • Sí, tarada.

LA MAYOR

            Con el objeto de observar el orden en la familia, sobre todo cuando no estamos los padres, designamos a Luisa por haber nacido primero como La Mayor y responsable de la casa y sus hermanas. Ya dije antes que las mellizas son muy competitivas. Con esta estratagema nos aseguramos  una mejor unidad entre hermanas.

Un día ingresó un gato extraño a la casa y Claudia y Charito se pusieron detrás de La Mayor y le pedían que las desembarace de ese animal.

Supongo que Luisa tenía tanto miedo como sus hermanas pero como era la mayor tenía que actuar aunque sin saber cómo.

Dicen ellas que Luisa trataba de espantar al gato diciendo “Usha, usha, gato vete”, a la vez que hacía gestos con las manos como espantando al gato.

Felizmente el gato se aburrió y se fue.

Pero sus hermanas siempre celebraban este episodio para espantar al gato, pero Luisa responde a esto:

  • Pero ustedes estaban escondidas detrás de mí y sólo yo lo espanté. Las protegí a ustedes.

ES GATO

            Nuestra buena amiga y madre de familia del Colegio donde mi esposa era la Directora, Teodora Regalado, nos trajo de regalo un manjar suculento propio de su tierra, Huaraz, un conejo relleno al horno.

Lo reservamos para el domingo porque ese día estamos todos en la casa. Ya me disponía a partir el conejo cuando Luisa comenzó con sus juegos sutiles: les decía a sus hermanas, por lo bajo, haciendo pantalla con su mano, “es gato. Vi desazón en sus rostros, pero luego se animaron.

Nuevamente intenté cortar el conejo asado y Luisa “es gato. De manera que ninguna quiso comer gato.

Opté por  guardar el conejo que Alicia Amaya se lo llevó a Chosica donde se dieron un banquete con tan sabroso manjar. En lo que respecta a nosotros ese día almorzamos atún con salsa criolla y arroz.

OTRO GATO

            Nos encontrábamos en Huaraz en casa de mis consuegros Juan Vargas y Magna Fernández, padres de mi yerno Juan Vargas Fernández, para asistir a la Misa de Honras de don Óscar, hermano de doña Magna.

Al día siguiente de la Misa, estábamos sentados en la mesa para la cena y antes que pusieran las viandas, conversamos. Siempre soy muy hablador, aprendí de doña Judith. Les conté la historia de Luisa y el gato al horno y cómo ella había hecho que nadie pudiera esa vez comer el conejo al horno que nos regaló nuestra amiga de Huaraz. Con sorpresa vi a doña Magna abrir la boca de sorpresa mientras que agitaba su mano derecha como diciendo “ahora sí… ”.

Mandaron de inmediato a traer un cuarto de pollo a la brasa para la cena de Luisa mientras nosotros nos dábamos un atracón con el conejo al horno, manjar característico de la culinaria huaracina. Es decir, sin querer, “salvé” la vida a mi hija Luisa, por andar haciendo bromas.

MUJER QUE NO MOLESTA

            Mi yerno Jorge Canaval, es también muy gracioso y anda haciendo bromas a sus compañeros de trabajo. Él tiene una frase que resume la libertad que tienen las mujeres en nuestra familia para actuar con todo su carácter: “Mujer que no molesta… es hombre”. Claro que usa otra palabra que empieza con jota.

LAS ZAPATILLAS

            En los últimos años del colegio de las mellizas Luisa y Claudia, se pusieron de moda unas zapatillas elegantes muy caras. Las querían solamente para salir a pasear. Una escogió Reebok y la otra Pony. A la menor no le compramos porque sus pies crecían muy rápido y pronto las zapatillas costosas la iban a “dejar”.

Charito estaba en Primaria y les pidió a sus hermanas que le presten sus elegantes zapatillas para su clase de Educación Física. Se negaron rotundamente, esas zapatillas eran solamente para lucir elegantes en días de fiesta.

Como ellas tenían fiesta en el colegio, querían ir con sus zapatillas especiales que para eso lo habían pedido. El problema fue que no las encontraron porque su hermana menor las había escondido.

Sabían que yo no debía intervenir en sus líos y se arreglaron entre ellas, pero como la mamá me “contó” el trance, hablé a solas con Rocío: le “sugerí” que nunca más volviera a hacer eso a sus hermanas mayores, recalcando el término “mayores” que en toda familia tiene un significado muy especial. No volvió a ocurrir.

La venganza no es buena, mata el alma y la envenena”

            Frase enjundiosa del “filósofo” Chespirito.

          Zapatillas Reebok                Zapatillas Pony

 

171 LOS DICHOS EN NUESTRA FAMILIA

Un dicho es una frase hecha o un enunciado que expresa, con gracia o ingenio, un concepto cabal.
Por lo general, los dichos no coinciden literalmente con aquello que expresan, sino que ilustran una idea o un concepto valiéndose de recursos retóricos como la metáfora, la alegoría o la ironía. Además, en los dichos es fundamental la sonoridad y la rima de las palabras.

            Fuente: Significados.com

            Muchas veces nuestros padres dicen frases que reproducimos automáticamente porque así los recordamos. Tales dichos forman parte indesligable de nuestra educación. Y así lo trasmitimos a nuestros hijos.

PIÉZALO CON BARRO

            Mi esposa Maria Judith Alva Rivera siempre nos contaba que si alguien se servía demasiado llena su taza de café, su padre, don Noé Alva Vargas, invariablemente le decía “Piézalo con barro”. Era sencillamente una regañada por no hacer las cosas de la manera debida. La persona aludida tenía que ser más educada.

            TERCA COMO LA MULA VIEJA

            Cuando eras difícil de hacer caso a las indicaciones, mi suegro don Noé te soltaba a boca jarro una frase repetitiva: Eres “terca como la mula vieja. A juzgar por lo que viví debe habérselo dicho con harta frecuencia a mi amada esposa en su niñez.

LA CHACRA EMBRUTECE

            Su mamá, Natividad Rivera Pérez, solía decir “La chacra embrutece”. No quiso por eso que ninguno de sus hijos se quedara en Requena porque siempre estarían ligados a su chacra. A Javier y a Noé los enviaron a Lima, Dolores fue a Iquitos donde estudió en el Instituto Nacional de Comercio, Martha y Flora ingresaron a la Escuela Normal Rural para que sean Maestras y a la última, “la huinsha” la enviaron a Iquitos a estudiar en la Escuela Normal de Mujeres donde estudió becada. La presencia de Lolita y Judy en Iquitos hizo que toda la familia se trasladara allí, alejándose para siempre de la chacra que fue vendida.

LAMENTOS DE CABRÓN

            Mi suegra doña Natividad cuando escuchaba en la radio canciones en las que se hablaba mal de una mujer, soltaba casi sin darse cuenta “Lamentos de cabrón”. Especialmente al oír Víbora, Tronco seco, Las mujeres sin conciencia, Flor sin retoño o Yo la quería patita.

MAQUISAPA BAILE

            En los años 80s. se puso de moda un baile en el que los jóvenes solamente movían la cabeza de arriba abajo. Exactamente como lo hace una maquisapa, también llamado mono araña por lo largo de sus brazos. Mi suegra doña Natividad nos dijo que ese ritmo es “Maquisapa baile porque los jóvenes bailan como hace la maquisapa todo el tiempo.

LA COCINA ESCLAVIZA

            Mi amada esposa, quien nunca cocinó en su casa pero cuando nos casamos y tuvimos a nuestras hijas se mostró como una experta en la cocina, sin embargo nos decía “La cocina esclaviza” y jamás quiso enseñar a cocinar a ninguna de sus hijas para que no sean esclavas de nadie, pero, el cocinar es parte de nuestra existencia y nuestras tres hijas aprendieron por su cuenta a cocinar y hoy se lucen en su respectivo matrimonio.

ERES CONTRA EL TREN

            Cuando mi padre, don Pedro Suárez Soto, se molestaba porque no hacíamos bien las cosas o no “entendíamos” lo que quería que hiciéramos nos endilgaba esta frase “Eres contra el tren”. Era su máxima señal de fastidio.

 A TI NI LAS BALAS TE QUIEREN

            Mi abuelita Luisa Chávez, madre de mi mamá María Luisa Sandoval Chávez, cuando se molestaba con mi papá le reñía y le soltaba “A ti ni las balas te quieren”, en alusión a que estuvo como Clase en el Ejército en los conflictos con Colombia (1933) y Ecuador (1941) y salió vivo a pesar de estar en la Avanzada (El primer frente de combate). Clase quiere decir Sargento 2º.

CON QUÉ HACE LA MUJER

            En la educación que nos daba mi mamá nos enseñaba a hacer todas las cosas, sin distingo. Nos decía para animarnos “¿Con qué hace la mujer? ¿No hace con las manos? ¿Y el hombre no tiene manos? También nuestras hijas lo reproducen.

Todos utilizamos estas lecciones en nuestra vida en la familia, lo cual solamente quiere decir que la enseñanza se trasmite de generación en generación y al final  cumplen su función porque nos resultan útiles.

Familiares que nos legaron sus dichos

 

 

170 LAS ANDANZAS DE MI AMADA ESPOSA 6

Durante muchos años mi esposa, Maria Judith Alva Rivera, estuvo dedicada a la venta de calzado femenino en la Galería La Quinta,  en la tienda de su amiga Glelly Ruiz Cometivos, en Jesús María.

Los comerciantes de calzado compran al por mayor a los fabricantes. Los fabricantes, las más de las veces, entregan sus productos en la misma tienda de los comerciantes.

Pero comenzaron a llegar a Lima los “trujillanos”, fabricantes de zapatos femeninos residentes en el Campo Ferial de Trujillo, cuyos sobrantes los traen a Lima y lo venden más barato. Se ubicaban en un antiguo hotel del Centro de Lima, cercano al Mercado Central. La venta se realizaba los viernes de cada semana bien temprano.

También los comerciantes de Jesús María acudían a comprar la mercadería. Esto quiere decir que los viernes eran días de mucha actividad en mi casa. Muy temprano en la mañana salía Judith con sus socias y amigas para comprar las novedades traídas de Trujillo y regresaban a  mi casa donde las esperaba con un buen desayuno.

La señora “Cucha” era una de esas buenas amigas. Una vez trajo a su mamá que residió toda su vida en Pucallpa pero venía a pasear a Lima. Las dos señoras veían muy sorprendidas cómo el esposo las atendía en su sentado a las damas.

Siempre he dicho que nuestra madre nos crio de manera diferente porque para nosotros es normal para el hombre realizar las cosas de la casa sin menoscabo de ningún tipo. Pero muchas mujeres se sorprenden. Por eso el actor mexicano Andrés García les dijo a las señoras “Ustedes nos hacen machistas, porque nos crían así”.

Les serví  para el desayuno café con leche, pan tierno y arroz con huevo. Sobre todo este plato era una novedad para ellas. Quedaron satisfechas.

Cuando mi esposa enfermó del mal del que nunca se recuperan, el Mal de Alzheimer, la señora Cucha viene siempre a visitarla. Sabe que Judith no recuerda nada  ni a nadie, pero viene siempre a verla y conversamos.

Nos contó que una vez mi esposa le había dicho

         “En mi casa yo soy la demonia. Cosas le hago al Jorge… para que me conteste pues, para pelear. Pero el condenado nunca me contesta. Ay, qué cólera”.

Me hizo sonreír. Era su carácter. Pero yo también tengo el mío: nunca le contesto ni le digo nada. Jamás he peleado con mi esposa, sea lo que sea lo que ella haga o diga. Nuestras hijas jamás nos vieron pelear.

Pero ¿saben una cosa? A veces echo de menos su carácter. Cuánto daría por verla así otra vez.  Y esta historia que me contó la señora Cucha me hizo rememorarla.

Amar a mi esposa es el gran legado que les doy a mis hijas y a las hijas de mis hijas. Dios nos ha llenado de bendiciones con ella.

Mi amada esposa                         Lo que ella buscaba