18 LOS CÓDIGOS SECRETOS

            Un código secreto es, por definición, un conjunto de letras y signos que solamente lo pueden descifrar quienes están enterados del sistema.

            Cuando era niño observé en Iquitos que las mujeres se comunicaban entre ellas con un sistema bastante simple y hasta elemental pero ellas se sentían satisfechas de poder hablar sin que “nadie más” lo pudiera entender.

            Decían por ejemplo:

  • Va – pa – mo – pos – a – pal – ci – pi – ne – pe.
  • ¿A – pa – que – pe – ho – po – ra – pa?
  • A –pa – la – pas – sie – pe – te pe.

            Como decía, era un lenguaje muy usado por las damas y un niño, por muy lerdo que fuera podía captarlo.

            Se cuenta la historia de un padre que era muy celoso y los jóvenes  enamorados no tenían ni la más pequeña posibilidad de concertar una cita porque el papá de la niña no se despegaba de la sala. Al fin, al joven se le ocurrió una estratagema:

            Se acercó al piano y comenzó a tocar Siete de la noche, rock de Danny.

            Luego la chica se sentó en el piano y anunció Estaré contigo de Marco Antonio Solis y se puso a ejecutarlo.

            Terminada la canción, el viejo se fue al piano y cantó A mí no me hacen el tonto, cueca.

            Desde siempre la humanidad ha tratado de disfrazar sus intenciones y sus planes de manera tal que el enemigo no se dé cuenta, de tal modo que surgieron los códigos de guerra.

             Pero, de todos modos, esto rebasa el nivel de juego que estamos narrando, marcado sobre todo por la inocencia de los participantes y la ausencia total de malicia. Sólo juegos.

            Algo más elaborado lo leí en la revista Hobby en español, una revista inglesa que existía en la Biblioteca Municipal en Iquitos:

            Consistía en trazar 4 líneas horizontales cortadas verticalmente en 3 partes, con lo cual tenemos 9 cuadrículas, y en cada cuadrícula se colocaba cada letra del alfabeto español que son 27.

            Entonces bastaba con trazar el segmento de cuadrícula con un punto encima ocupando el lugar de la letra: a b c |  | d e f|  | g h i. Es evidente que el mensaje tenía que hacerse a mano, pero era muy sofisticado y, sobre todo muy secreto.

            Pero para ello tenías que tener mucho interés y, sobre todo mucho empeño para lograr mantener tu código secreto.

            Y ya que estamos en esto, los códigos, no debemos nunca descuidar  a quienes tienen su propio código para dañar a las personas de bien. Son pintas que aparecen de repente en algunas veredas.

            Los más saltantes los podemos definir:

Una X = Dueños están de vacaciones.

Un círculo grueso= El dueño es policía.

Un velero = Que la dueña es una mujer que vive sola.

Dos en números romanos = La casa es de ricos.

Una W = Que la casa es fácil de robar por la noche.

            De manera que siempre debemos estar alertas por si aparecen algunos de estos signos o cualquier otro sin motivo aparente. Que más vale prevenir que lamentar.

17 SI NO VENDE NADA POR QUÉ SIGUE AQUÍ

            Desde que llegamos a vivir en Pueblo Libre, en la esquina de la casa estaba siempre un señor con su triciclo cargado de toda clase de enseres para el hogar.

            Tenía toda clase de cosas que constituyen las delicias de las amas de casa, generalmente de madera pero también de plástico.

            El buhonero tenía de todo, de manera que no era necesario ir más allá para adquirir colchones, camas, cunas, escobas, escobillas, trapeadores, veladores, roperos, reposteros, perchas, portavasos, etc.

            Mi esposa era asidua cliente de este señor y de pronto en la casa aparecían verduleros apilados, repisas, escobillones.

            Compró un espejo de cuerpo entero para que nuestras hijas se puedan ver bien su atuendo antes de ir a una fiesta. En cierta oportunidad mi esposa trajo de Tacna una toalla muy grande, más grande que toalla de playa, e intrigado le pregunté:

  • ¿Dónde vamos a usar esa toalla del tigre?
  • No lo vamos a usar. Voy a mandar a ponerlo en un marco para decorar el descanso de la escalera, está muy vacío.

            El marco, naturalmente, se lo encargó al señor de la esquina, se veía enorme e imponente el tigre de Bengala, dueño de la pared del descanso de la escalera.

            Pasaron muchos años y el señor seguía fielmente en la esquina en que le conocimos, pero un día mi hija Claudia que venía de visita los sábados, ya casada y con una hija,  me preguntó sorprendida de que aún estuviera en su puesto como el centinela de guardia:

  • ¿Por qué si no vende nada, el señor sigue aquí?
  • Vende a plazos, pagan semanal, y sí vende, por eso sigue en esta misma esquina.
  • Ah, ya, ahora comprendo.
  • Y tu mamá era su mejor cliente. Todas las cosas que ves en la casa se los compró a ese señor.

            Ahora, mi esposa que no sabe quién es ella misma, no puede comprar más, de lo contrario aún estaría negociando alguna cosa para el hogar, como siempre lo hizo.

            Y el vendedor sigue en la esquina como hace 36 años cuando lo conocimos.

El vendedor de la esquina

16 LO QUE LOS AMANTES DEBEN APRENDER

            Es una película que vi en Iquitos en 1962, poco antes de viajar a Lima. La película trastornó a toda la población por su temática que nos agradó e impactó profundamente a todos.

            Una vez que la vimos supimos que era un nombre por demás inapropiado porque no trata de amantes sino del enamoramiento más puro.

            El nombre original es Rome Adventure, pero en el Perú se anunció como “Lo que los Amantes deben Aprender”, en España se exhibió como “Más allá del Amor”, inclusive vi un título para esta película que decía “L’amour à L’ITALIENNE”.

            Los actores quedaron grabados en mi memoria desde entonces y jamás olvidé a Troy Donahue y Suzanne Pleshette, quienes dan vida a esta historia romántica. Más aún si consideramos que no tenía ni la más mínima idea de lo que es estar enamorado o tener una enamorada.

            Cuando viajé a Lima, con mi papá, visitamos a toda la familia. La familia loretana afincada en El Callao y la familia de la Sierra en el resto de Lima. Cuando conocí a mi prima Isabel congeniamos de inmediato. Ella era bien habladora, comparamos nuestros cursos, ambos habíamos terminado la Secundaria el año anterior y estaban frescos nuestros recuerdos. Pero cuando conversamos sobre cine y hablamos sobre “Lo que los amantes deben aprender” fue la apoteosis. Por supuesto que había ido a verla en el cine Balta de Barranco con su mamá. Ella me dijo:

  • El cine estaba lleno pero seguían vendiendo entradas. Alguien le cedió a mi mamá una silla y yo feliz vi la película de pie. Fue una película encantadora que nos emocionó,

            Años después, cuando llegó la moda de las motocicletas en todos los sitios, recordé que Don Porter (Troy Donahue) siempre mencionaba a su motoneta como “La Vespa”. Recordemos que la película estaba ambientada en Roma, Italia.

            En Iquitos solamente vi dos motonetas, todas las demás eran motocicletas Honda o Suzuki. Las dos que tuve fueron Honda, la primera Honda 50 y la segunda Honda 125 CKD con dos pistones y encendido eléctrico.

            Ahora, luego de más de 50 años de matrimonio y el matrimonio de mis tres hijas, recuerdo con nostalgia esa excelente película que nos emocionó a toda una generación, mucho más que Flash Gordon o Dick Tracy.

Como nunca lo viste

15 NOTAS DE HUMOR 2

EL PERRO Y LA ZORRA

            Jaimito le pregunta a la maestra:

  • Profesora ¿el perro y la zorra pueden dar hijos?
  • No, Jaimito. No pueden.
  • Ah, pero mi mamá me dijo que el perro de mi papá tuvo un hijo con la zorra del frente.

DESCANSA EN PAZ

            Ella era una suegra tan mala, que cuando murió, pusieron en su tumba

«Aquí descansa ella, pero en la casa descansamos todos»

EL TIEMPO PERDIDO

            La profesora le pregunta al alumno:

  • A ver, Jaimito, en la frase «Yo busco novio», ¿qué tiempo es?
  • Tiempo perdido, señorita

RECOMENDACIÓN SALUDABLE

            Un hombre de unos 65 años le pregunta al entrenador en el gimnasio:

  • ¿Qué máquina debo usar para impresionar a una chica de 30?

            El entrenador lo mira de arriba abajo y le dice  con calma y seguridad:

  • Pruebe con el cajero automático.

EL DINERO O LA VIDA

            El asaltante encañona a un transeúnte y le dice tajantemente:

  • Esto es un asalto ¿El dinero o la vida?
  • Pedazo de idiota, soy casado ¿Cuál dinero? ¿Cuál vida?

EL TALADRO

  • ¿Qué hace un perro con un taladro?
  • Taladrando.

LA DEPRESIÓN

  • ¿Qué le dice una gallina deprimida a otra gallina deprimida?
  • Necesitamos apoyo.

BUENO COMO EL PAN

  • ¿Qué le dice una barra de pan a otra?
  • Te presento a una miga.

EL DJ

  • ¿Sabes por qué no se puede discutir con un DJ?
  • Porque siempre están cambiando de tema.

LA IMPRESORA

  • ¿Por qué le dio un paro cardiaco a la impresora?
  • Parece que tuvo una impresión muy fuerte.

EL MUDO BAILARÍN

  • ¿Qué hace un mudo bailando?
  • Una mudanza.

ADIVINANZA

  • ¿Por qué los adivinos no pueden tener hijos?
  • Porque tienen las bolas de cristal.

CARIÑOSOS

  • Hola muñeca.
  • Hola tobillo.

EL MAR

  • ¿Por qué el mar no se seca?
  • Porque no tiene toalla.
El mar no tiene toalla

14 LA MAESTRA

            La Escuela de Mujeres Nº 172 era el centro educativo más importante de la ciudad de Iquitos, no solamente porque estaba ubicada en un lugar sobresaliente, la primera cuadra de la calle Napo, a media cuadra de la Plaza de Armas, sino también por su fachada de aspecto sobrio y elegante.

            En esa escuela enseñaba mi, entonces, enamorada, la Profesora Maria Judith Alva Rivera. Allí estudiaba mi hermana menor Mónica y casi todas las chicas de mi barrio.

            La Profesora de Mónica era la señora Dora Marill Cobos, una profesora realmente muy preocupada por el aprendizaje de sus alumnas. Judith decía que Dora no quería que ninguna de sus alumnas repita el año y se esforzaba hasta el cansancio para que todas sus alumnas superen los exámenes. Se desvivía.

            Curiosamente no fue su profesora mi enamorada pero todo el colegio, Directora, profesoras y alumnas, sabían que Mónica era mi hermana y que Judith era mi enamorada. Es decir, Mónica era la “cuñada” de la Señorita Judith.

            Todos los días la Señorita Dora enviaba mensajeras a mi casa. Tocaban la puerta, gritaban el mensaje y echaban a correr porque Mónica salía a pegarlas. El mensaje era, por supuesto, “Mónica no hizo las tareas”.

            Mi enamorada me comentó que las alumnas les llaman Señoritas a las profesoras, en cambio los varones les dicen Maestra. Hoy en día me parece que a las profesoras las llaman invariablemente Miss.

            Como dije antes, Judith no era la profesora de Mónica pero no dejaba de tener impacto en su vida: De repente, Mónica me decía “ñaño limpia mis zapatillas” (les limpiaba y aplicaba Griffin), “córtame las uñas”, “dame un pañuelo”, “péiname”.

            Cuando le preguntaba por qué tanta agitación y nerviosismo, me respondía:

  • La Judith está de Turno, cho”.

            O sea, Judith era el “cuco” y todas temblaban por si les revisaba el peinado, las zapatillas y el pañuelo. Pero es así cómo se forma disciplina en un colegio: la preocupación de la Señorita Dora y el temperamento de la Señorita Judith. Una buena combinación.

            Con el tiempo, Mónica también llegó a ser Profesora, Licenciada en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) de Iquitos.

La Maestra

13 UNA TRAGEDIA

            Existen tareas en una fábrica que solamente puede realizarlas personal autorizado, ampliamente capacitado y bien entrenado.

            Cada cierto período de tiempo se debe hacer mantenimiento a puntos estratégicos. Uno de estos lugares es la Subestación eléctrica de 10,000 voltios, ubicada en el interior de la fábrica.

            Solamente pueden realizarlo los Supervisores de Electricidad, Ingenieros o Tecnólogos que han sido preparados para esta operación. Ellos tienen categoría de Empleados. Los obreros electricistas no pueden ingresar a esta área. Están prohibidos.

            En una oportunidad se programó el mantenimiento de la Subestación eléctrica de 10,000 voltios, participaban tres Supervisores, pero al llegar al lugar se dieron cuenta que no habían llevado la cadena. Al bajar la cuchilla que conecta la electricidad, ésta sigue cargada con corriente eléctrica de alto voltaje y debe ser descargada a tierra por medio de una cadena de acero.

            Enviaron a un obrero electricista al taller para que trajera la cadena para descargar el voltaje. El obrero se fue presuroso y al llegar entregó la cadena, mientras los Supervisores se alistaban para ingresar, se aprovechó de la distracción y el electricista entró a la Subestación y maravillado por lo que vio, nunca había entrado, tomó su “piloto” y quiso probar cómo era un voltaje tan alto. No tuvo tiempo de verlo, estando a un metro de distancia el elevado voltaje formó un arco voltaico con el piloto, se produjo una tremenda explosión y el electricista literalmente ardió vivo. Tuvieron que apagarlo con extinguidor de polvo químico seco.

            La explosión alcanzó a los Supervisores que estaban afuera y los derribó, uno que estaba en dirección de la puerta sufrió quemaduras en el rostro y brazo expuestos.

            Fue una tragedia terrible, algo que jamás había ocurrido ni volvió a ocurrir. Todos lamentaron el deceso del electricista y desde entonces extremaron las precauciones para que tal accidente jamás volviera a suceder.

            Es bueno atender las recomendaciones porque pueden salvar tu salud y, sobre todo tu vida. Y en una planta industrial es necesario estar siempre atento a todas las circunstancias.

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