134 UNA MASCOTA

            Mascota es un término que procede del francés mascotte y que se utiliza para nombrar al animal de compañía. Estos animales, por lo tanto, acompañan a los seres humanos en su vida cotidiana, por lo que no son destinados al trabajo ni tampoco son sacrificados para que se conviertan en alimento.

Fuente: Definición.DE disponible en https://definicion.de/mascota/

Jamás me ha interesado tener una mascota de ningún tipo. Siempre decía que los únicos animales que puedo aceptar son los que pongo en el plato para comer.

Pero “El hombre propone y Dios dispone…”.

Cuando vivíamos en la calle Pablo Rosell en Iquitos, venía siempre a mi casa un gato color naranja atigrado y lo hacíamos correr. Pero un día, estábamos toda la familia en la sala y mi hermana Mary Wilma estaba mirando una revista que estaba sobre la máquina de coser, de espaldas a la calle, cuando un enorme murciélago ingresó por la ventana y venía directamente hacia ella, iba a impactarla en la espalda y antes que yo pudiera golpear al murciélago para evitar el contacto apareció de la nada el gato y lo atrapó al vuelo y se lo llevó hacia la huerta.

Desde entonces el gato fue el héroe. Le pusieron de nombre “Michina”. Y aunque después nos dimos cuenta que era macho se quedó con ese nombre, producto de la emoción. Entonces le servíamos todos los días un plato de leche y dispusimos un plato exclusivamente para él. Murió de viejo.

Cuando formamos nuestra familia dije a mis hijas la misma cuestión: que no queríamos mascotas de ninguna clase, aunque muchas veces les relaté el caso Michina. Pero la Profesora Alicia del Callao, colega de mi esposa cuando le tocó trabajar en El Callao, criaba a una niña y el doctor le recomendó que le proporcionara un gato para su terapia. Adquirió en una Veterinaria un gato de Angora, hembra. Cuando le llegaba el tiempo llevaba el gato a la Veterinaria y la hacía cubrir. Cuando tuvo sus crías nos regaló  uno. Venía de la Veterinaria bien educado. Como yo había dicho nada de mascotas lo metieron a escondidas en la casa. Nuestras hijas mellizas se encariñaron con él.

Un día vino el Cartero y al ver al gatito nos dijo: “Son muy lindos, pero muy ingratos, apenas abres la puerta se largan”. Y así fue. Las empleadas no son a propósito para cuidar mascotas.

Una segunda vez Alicia nos regaló otro ejemplar y ocurrió lo mismo. El gato se fue. Y La Victoria no es un lugar donde alguien te venga a devolver tu mascota: un gato de Angora es dinero inmediato.

Nació Charito y entonces vivíamos en Pueblo Libre. Como yo no quería mascotas ella adoptó un caracol. Le tenía en un vaso con sus hojas de lechuga, pero el caracol trepaba las paredes del vaso y salía o se caía sobre la mesa. Una vez pusieron el vaso al filo de la mesa y la caída fue hasta el suelo y se reventó. Adiós caracol.

A mi esposa le regalaron un pollito y Charito lo tomó como mascota. Le pusieron de nombre Gervasio pero también le llamaban “Pollo Gordo”. Creció y se hizo tremendo, todo un gallo. Charito quería ponerle collar y correa para sacarlo a pasear pero la empleada se negaba rotundamente a salir con él. Gervasio era muy celoso.

Mi sobrino Pepe Barreyro tenía un amigo que criaba un perro Pekinés. Cuando tuvo su cría le regaló uno y él le trajo a Charito. Ella contenta. También lo metieron a escondidas a la casa. Le pusieron de nombre “Sting” y fue la mascota de toda la familia. Yo decía que era mi hijo varón, pero la única que le bañaba, despulgaba y atendía su alimentación era la mamá, a la vez que limpiaba sus heces. Era Sting muy educado, lo entrenan en la Veterinaria.

Cuando Gervasio vio a Sting se abalanzó sobre él y casi lo mata. En casa no lo podíamos comer porque era mascota. Mandamos a Gervasio a Chosica y Alicia Amaya se lo comió y nosotros nos quedamos con Sting.

El doctor Maxi era su Veterinario y lo atendía regularmente. Él nos dijo que no le lleváramos caminando a la consulta, son como diez cuadras, sino cargando, de lo contrario va a subir su temperatura y va a aparentar que está con fiebre. Que no le diéramos comida con huesos largos porque se astillan y se incrustan y atraviesan las paredes de sus intestinos. Preferible que le diéramos la parte inferior de las patas de pollo, tienen huesos pequeños y también el hígado del pollo.

Desde que llegó Sting cambiamos nuestra manera de ver las cosas: jamás se quiso quedar en la cocina en su “camita”. Lloraba toda la noche. Lo llevamos a nuestra cama, sólo hasta que crezca un poco. Toda su vida la pasó en nuestra cama.

Era tan pequeño que Luisa lo ponía en el bolsillo de su chompa para llevarlo a pasear al parque. Cuando creció un poco lo sacaban en la canastilla de sus bicicletas Spider y al Sting le encantaba sentir el aire en la cara. Se veía muy contento. Lo cargaban como a un bebé y eso le gustaba. Cuando salíamos en nuestro carro teníamos que abrir una ventana porque Sting solo aceptaba ir con nosotros si él podía sacar la cabeza por la ventana y recibir el fuerte viento en la cara.

Vivió trece años y falleció de viejo. Dicen que eso equivale a 80 años de un humano.

Ésta es pues nuestra historia sobre las mascotas que “nunca quise tener” y que acabé teniendo de una u otra manera, que cambiaron nuestra vida y la manera de llevar nuestra vida. Lo más terrible fue el Año Nuevo y los cohetones que parecían bombas, Claudia se pasaba la noche abrazando a Sting, tapándole las orejas porque le desquiciaba el inmenso ruido inacabable. Cuando se enfermó Sting, Claudia se pasaba la noche cuidándole y dándole su medicina y cuando Claudia se enfermó, Sting no se despegó de la cama de Claudia hasta que se sanó. Con Charito le llevábamos al doctor Maxi y ella sabía cómo darle la medicina en jarabe con una jeringa sin aguja. Todos tuvimos que hacer con él.

Sting

 

133 MUCHACHOS ¿QUIEREN IR A LIMA?

Cada cierto tiempo los empleados de Control de Calidad de la Cervecería Backus y Johnston nos turnábamos para ir a trabajar por seis meses en la Cervecería San Juan de Pucallpa, se trataba de Biólogos y de Ingenieros Químicos. Nos enviaban con pasaje de ida y vuelta.

Esta vez teníamos que pasar la Navidad en Pucallpa. Así lo había decidido nuestro Gerente de Producción de Backus pues a mediados de mes viajamos a Lima para asistir al matrimonio de nuestro colega y compañero de trabajo Edgar Valdivia. Expliqué a mi esposa y a mis hijas que no podríamos estar juntos en esta Navidad, pero que sí las iba a llamar a la media noche para saludarlas y desearnos ¡Feliz Navidad!

El día 24 de diciembre al caer la tarde estábamos sentados en la sala de estar, Lucho Vizcarra (Biólogo), yo y otra persona, un Ingeniero Industrial de Aficomosa, una empresa diversificada de Backus, quien estaba realizando un proyecto en Pucallpa. Estábamos en la misma condición, esperando resignados la medianoche para abrazarnos y servirnos la Cena Navideña preparada por la cervecería con puro productos importados, porque nada había en el país.

De repente vino el “Lobo” a decirnos a bocajarro: “Muchachos ¿quieren ir a Lima?”. El Lobo era el Director de Economía de la Cervecería San Juan. Decir Director es decir el Gerente. Decían que le llamaban así porque salía a “aullar” en las noches, no necesariamente de luna llena.

Todos a una dijimos: “”.

No nos lo esperábamos, habida cuenta que se nos había dicho que tendríamos que pasar la Navidad en Pucallpa y todas nuestras familias así lo sabían. Fue un hecho inesperado y sin precedentes.

No necesitamos equipaje, solamente el maletín que siempre nos acompaña y  está siempre a la mano. El de Aficomosa si llevaba una tremenda maleta, parecía que no pensaba volver.

Poco antes de salir para el aeropuerto el Director (Gerente) de Producción Walter Rojas se acercó para decirme “Chito, dile al Lobo que se lleve vales de cerveza”. Me senté adelante y le dije al Lobo quien manejaba el Land Rover, el mensaje de Walter, y él me contestó mientras me hacía ver un sobre blanco de Oficio, bien abultado: “Mira ve, mientras Walter está de ida, yo ya estoy de vuelta”. El sobre estaba lleno de vales de cerveza, y un vale de cerveza, “ración” o “gratis”, es dinero en efectivo. Una fortuna.

Atrás quedaban los accidentes del avión Lansa que determinaron su desaparición. Solamente operaba la Compañía Faucett. Y, como suele suceder en la temporada navideña, la gente estaba amontonada en el mostrador de la compañía, esperando que alguien cancele su vuelo para que a alguno de ellos les sea concedida la oportunidad de viajar, el mismo Gerente de Faucett estaba atendiendo junto con sus empleados. Vi al Lobo entrar saludando estentóreamente al Gerente de Faucett, desearle Feliz Navidad, al tiempo que le ponía en la mano el sobre blanco. Cogido de sorpresa, el Gerente solamente atinó a decir “desgraciado, cuántos me estarás metiendo”.

Mientras esperábamos  en un rincón el desenlace de los acontecimientos, Lucho Vizcarra se acercó para decirme:

  • ¿Tú no tienes nervios?
  • No.
  • ¿Nunca te pones nervioso por nada?
  • No.
  • Yo estoy que me deshago de nervios.
  • Es que tú no has sido formado como militar. Tomo las cosas como vienen y actúo en consecuencia. Si viajamos, bien, si no viajamos, igualmente bien. Nada gano llenándome de ansiedad – parece que esta conversación le dio algo de calma a su espíritu.

Vino el Lobo a decirnos, señalando a Lucho y a mí “ustedes dos están seguros, ya pueden abordar el avión”. “ – le dijo al de Aficomosa – tendrás que esperar todavía”. Sentados en el avión y estando a punto de cerrarse la puerta (una vez cerrada ya no se abre), vimos al tercero venir corriendo por la pista con su enorme maleta en la mano. Subió y cerraron la puerta. No había asientos disponibles, de manera que hizo el viaje de pie.

Llegamos al Aeropuerto Internacional “Jorge Chávez” del Callao y corrí a buscar un teléfono público. Tenía solamente un rin en mi monedero Alda, regalo de mi amada esposa. Las fichas rin era monedas con ranuras de uso exclusivo para teléfonos públicos de la compañía de teléfonos. Siempre había escasez de fichas rin por eso era muy importante tener uno escondido por si acaso. Tenía miedo de producir un patatús si me aparecía de repente en la casa. Era mejor avisar.

Contestó Luisa y cuando le dije que estaba en Lima pegó un grito que se escuchó en todo el aeropuerto. Todos sabíamos que una vez iniciada la conversación únicamente disponíamos de tres minutos, luego se cortaba. Ahora sí podía ir con tranquilidad a nuestra casa en la Plaza Manco Cápac y gozar de la felicidad de la familia.

Una inesperada aventura de película.

El avión

 

132 UP: UNA AVENTURA DE ALTURA

Es una película animada producida por Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios, dirigida por Pete Docter.

Se trata de una hermosa historia de amor que viven dos niños que gustan del mundo de aventuras. Se trata de Carl Fredrickson y Ellie y desde el principio de su amistad la niña conduce la relación. Ambos admiraban al gran aventurero Charles Muntz con su legendario dirigible The Spirit of Adventure, pero él fue acusado de haber falsificado el esqueleto de una ave gigante muy rara que decía lo había encontrado en las Cataratas del Paraíso.

Ellie confiere a Carl su más “preciada” condecoración, una chapa de gaseosa, y le confiesa su deseo de trasladar su “club”, una casa abandonada de su barrio, a las Cataratas del Paraíso, porque allí se había dirigido Muntz. Había hecho un dibujo imaginando su casa en ese lugar.

    Ellie y Carl                     Las Cataras del Paraíso

Se casan, no pueden tener hijos y en la vejez fallece Ellie. Carl parece un viejo amargado y se pone peor cuando una constructora decide absorber su propiedad. Un accidente involuntario es aprovechado por la constructora que logra el desalojo.

Para no ir al asilo, Carl, quien se dedicaba a la venta de globos, infla un centenar de ellos con helio y los ata a la casa, con lo cual la casa se eleva y se lanza a la aventura en busca de las Cataratas del Paraíso. Quería cumplir el sueño de Ellie.

Pero el pobre Carl no cuenta con la presencia de Russell, un niño scout quien trata desesperadamente de ayudar al anciano para recibir la condecoración de Ayuda al Adulto mayor, la única que le falta para ascender de grado. Carl se ve obligado a llevarse a Russell en su viaje.

Es una película con mucha acción y aventuras, de acciones temerarias y hasta heroicas. Toda una epopeya que hace la delicia del público asistente.

Ellos encuentran a la extraña ave viva que semeja a un avestruz y Russell le llama Kevin, al que atrae con una tableta de chocolate que es su debilidad. Pero luego se dan cuenta que es hembra y que tiene que cuidar a sus polluelos.

En un desolado lugar encuentran al héroe de su niñez quien al enterarse que tienen al ave viva se vuelve un enemigo mortal para ellos. Ellos para cuidar a Kevin y el “héroe” para arrebatárselos y volver a la ciudad y demostrar que realmente existe esa ave y recuperar su prestigio.

El malvado Muntz vive rodeado de un centenar de perros amaestrados de toda raza que pueden hablar gracias a un collar electrónico y realizan todas las tareas de la casa como los más diligentes servidores y cumplen todas las órdenes de su amo, inclusive mortales. Pero uno de los perros, disidente, llamado Dug, se hace amigo de ellos y lucha junto con ellos.

Cuando más desolado se encuentra Carl toma el álbum de Ellie titulado:

Mon livre D’Aventure (Mi Libro de Aventuras)

            Cuando Carl pensaba que había terminado de verlo, se da cuenta que el libro continúa.

Trucs a Faire (Cosas por hacer)

 

Ellie había seguido poniendo fotos de toda su vida matrimonial y al final de todo un mensaje de amor para él, más bien una orden para él:

Merci pour cette belle aventure – Il est temps pour toi d’en vivre une nouvelle!

Je t’aime

Ellie

(Gracias por esta gran aventura – ¡Es hora de que vivas uno nuevo!

Te amo

Ellie)

            Nuevamente animado Carl se dispone a la acción.

Son brutalmente atacados por los enemigos pero felizmente logran zafarse de ellos y Muntz cae al vacío. Carl, Rusell, Kevin y Dug se apoderan del dirigible The Spirit of Adventure mientras la casita sigue su “viaje” sola y termina asentándose en el lugar que había ideado y dibujado Ellie en su niñez.

Dejan a Kevin en su hábitat natural con sus polluelos y ellos regresan a la ciudad.

Aun cuando no habla mucho de su familia, Russell le cuenta al señor Fredrickson:

            “La naturaleza salvaje no me gusta,  porque es muy salvaje. Pero a mi papá siempre le agradaba, sabía hacer fuego con piedras y esas cosas. No se perdía una sola de nuestras reuniones. Después nos íbamos a Fenton a tomar helados. Yo pedía de chocolate y él de vainilla con crema de caramelo. Nos sentábamos en la acera de la heladería a disfrutar de nuestros helados. Él contaba los carros rojos que pasaban y yo contaba los carros azules. El que contaba más, ganaba. Suena aburrido, pero lo aburrido es lo que más recuerdo”

Tal parece que los padres de Russell están divorciados y la historia no pasa de ser un sueño idealizado porque su papá nunca tenía tiempo para él. Inclusive el día de la graduación no aparece el papá pero sí el señor Carl quien le impone la condecoración más elevada que disponía, la chapa de gaseosa que Ellie se lo dio cuando eran niños.

Luego se van a Fenton, estacionan a un costado el dirigible y se sientan en la vereda a disfrutar sus merecidos helados y a contar carros azules y rojos.

Como dije al principio, una historia de amor, el del amor romántico y el amor de la amistad en grado sumo. Es una película para chicos y grandes y, créanme, vale la pena ver.

La gran aventura

 

 

131 EL MIEDO

Muchas veces ocurre que estás desprevenido y alguien viene por detrás de ti, un amigo, y te golpea la corva de tu pierna. Te hace trastabillar pero también te asusta. Piensas que puede ser un ataque o un asalto. Y cuando el amigo se ríe porque lo cree gracioso solamente piensas que es un “retrasado”.

El miedo es eso, pensar que puede estar ocurriendo algo muy peligroso. Puedes simplemente sonreír o puedes contra atacar con un golpe, pero su risa te detiene. O, si estás entrenado, primero golpeas y después averiguas. Entonces el “amigo” pensará que tú no aceptas una broma.

Tener miedo dicen los especialistas te prepara para cosas verdaderamente difíciles. Esto es cierto cuando estás en el frente de batalla. En nuestra ciudad el frente de batalla es toda la ciudad porque en cualquier momento te asaltan con armas. Poco puedes hacer porque si te defiendes te matan y luego los fiscales y jueces los dejan libres. Libres para volver a atacar. ¿Por qué será que no atacan a policías, fiscales ni jueces?

Es mayor el miedo cuando tiene que ver con seres de otro mundo. El personaje que representa el pequeño gran actor Haley Joel Osment en “Sexto Sentido”, podía ver y hablar con fantasmas pero le daba mucho miedo. Esto es natural. Los he visto siempre pero tengo miedo al encontrarme con ellos.

El sexto sentido

Desde pequeño dormí solo. En una habitación interior mi papá construyó una cama de dos pisos. A partir de allí, fue mi cama. Tomé el segundo piso, nadie dormía en el primero y nadie más dormía en esa habitación. Me resultaba muy conveniente. Cómo era músico profesional desde los 12 años, los domingos dormía hasta tarde y nadie me podía bajar de mi cama. No alcanzaban.

Comencé a tener unas pesadillas terribles. Mi mamá conversó con la abuelita de los Schultz, vecinos, y ella le contó que en esa casa vivió una familia muy pobre, tan pobre que cuando murió su hijo de 12 años no lo llevaron al Cementerio General sino lo enterraron en el interior de su casa. Le mostró a mi mamá donde lo habían enterrado. Precisamente donde estaba ubicada mi cama. Entonces cuando tenía las pesadillas mi mamá venía a poner la tijera de acero debajo de mi almohada y así podía dormir tranquilo.

Mi mamá me decía que cuando nací tenía un “velo veneciano”, una membrana, cubriendo toda mi cabeza. Que esto me permitiría ver siempre a los fantasmas. Así ha ocurrido desde entonces. Pero siempre me asusta y por esa razón ando todo el tiempo con una navaja de acero, la contra para hacer correr a los espíritus. El miedo a los espíritus es moneda corriente en Iquitos.

Pero no los evito puesto que llevo en todo momento mi navaja.

Un compañero de colegio, Carlos Quevedo, que fue a estudiar al Colegio Militar Leoncio Prado en Lima, nos contaba que nadie quería pasar la noche en la Enfermería del cuartel porque allí penaban las almas. Pero si te enfermabas tenías que internarte en la Enfermería, entonces debías lidiar con tu enfermedad y los fantasmas. Era de terror. El CMLP fue hospital, campamento de refugiados, cuartel y finalmente colegio militar; y mucha gente murió allí y muchas almas aún penan.

Cuando murió don Emilio Salinas junto con su esposa en un accidente de tránsito a la salida del Pasamayo, su alma fue vista a la hora de su muerte en un rincón de la Bodega de Gobierno, en el subsuelo de la Cervecería Backus en El Rímac. Se había pasado 35 años de su vida en ese lugar.

Dicen los expertos que cuando una persona muere su alma empieza a recorrer sus pasos por donde anduvo en vida. Algunos los pueden ver.

Mi hermano César vio a su amigo “Globito” al día siguiente de su muerte, en el cielo raso de nuestra casa en la calle Tacna en Iquitos.

Yo vi a mi mamá a los tres días de fallecida cuando vino a mi cama, abrió mi mosquitero y se quedó mirándome, en nuestra casa de la calle Pablo Rosell en Iquitos.

Mi yerno Jorge Canaval vio a mi hermana Mónica en su casa de Miraflores a los dos días de fallecida. Su bebita, Andrea, no podía dormir, lloraba intensamente. Su mamá, mi hija Claudia,  la llevaba a su cama y con ellos podía dormir. Mónica falleció un jueves y el domingo se hizo la misa que ofrece el Cementerio Campo Fe Norte en su Capilla. Allí le dije a mi hermano Raúl QEPD, hombre pegado a la Parroquia de su barrio y entendido en esos asuntos. Él me dijo “No hay problema, que el padre le imponga las manos”. Me acerqué al sacerdote y le dije “Padre, impóngale las manos a mi nieta. Mi hermana la está visitando por las noches”. Le impuso las manos con unas frases rituales y se acabó el problema. Nunca más se alteró la niña y mi hermana pudo cruzar la luz definitivamente.

El shapshico es el fantasma juguetón de un niño muerto. En la casa de Jorge Barreyro, toda su familia lo veía todo el tiempo. Hicieron de todo para expulsarlo. Hasta un sacerdote bendijo la casa para hacer que se vaya. Hasta que trajeron a un brujo del Putumayo y, luego de hacer sus rituales,  él les dijo que allí vivió un niño de ocho años que murió hace mucho tiempo, que considera ese lugar su casa y que no se va a ir jamás. De manera que la familia Barreyro Amaya aprendió a convivir con el shapshico. Pero mis hijas cuando tenían que pasar del comedor a la calle, la sala siempre estaba a oscuras, solían correr a todo vapor sin mirar ni a la izquierda ni a la derecha. Se aparecía todas las noches desde el atardecer en el Taller de Motos de Jorge, a un lado de su casa. Aparecía sonriendo, con una sonrisa pícara, como diciendo “Ya estoy aquí”. Jorge le increpaba “Ya has venido ¿di? ¡Vete de aquí!”. Pero el shapshico le ignoraba y se movía de uno a otro lado.

El shapshiico

Pero algunos fantasmas nunca estuvieron vivos, como “El diablillo”. Vean mi libro “En nuestra Selva”. Ese nombre le pusieron los niños. Eran 20, de 8 a 12 años, varones y mujeres, y lo vimos todos. Se propusieron hacerle  correr. Todos en la Selva saben que el ruido y las luces hacen correr a los fantasmas. Excepto tal vez la mujer de Dueñas, ver el mismo libro, quien a plena luz del día “huicapeaba” a su marido cuando ya estaba muerta. Huicapear es golpear con un objeto arrojadizo, preferiblemente con un trozo de rama.

Cuando fuimos a ver la película de estreno en el cine Excelsior en Iquitos en función de noche, “Drácula” con Christopher Lee y Peter Cushing, era una película sumamente impresionante y muy aterrorizante, que ninguno de mis amigos quiso regresar sólo a su casa. Tuve que acompañar a todos hasta sus domicilios.

Años después compré el libro de Bram Stoker “Drácula”. Ya lo había leído varias veces y lo tenía sobre mi cómoda en La Oroya, donde fui a trabajar cuando me gradué de Ingeniero Químico. Vino a visitarme Elba. Elba es el apócope de “El bagre”, como le decían a mi amigo Raúl, Ingeniero mecánico, natural de San Jerónimo de Tunán, a pocos kilómetros de La Oroya. Lo tomó y me dijo “me lo prestas”. Se fue antes de poder decir nada. Al día siguiente lo trajo de vuelta. Sorprendido pregunté “¿Ya lo terminaste?”No –dijo – estaba comenzando a leerlo cuando sentí que alguien estaba a mi espalda. Lo cerré y me eché a dormir, asustado. Nunca más”.

Drácula

 

130 LA MUERTE

Mi más temprano recuerdo acerca de la muerte es el fallecimiento de mi hermanita Wilma a los dos años de edad. Tenía yo 4 años y era todo como una fiesta, venían “carros de lujo”. Que nos llenaba de emoción.

En Iquitos se denominaban carros de lujo a los taxis nuevos, brillantes, de color negro, que se les utilizaba para matrimonios y entierros. Su precio era mucho mayor, pero eran necesarios para estas circunstancias.

A esa edad no se tiene mucho sentido de la desaparición de la persona por fallecimiento, al menos, no todos.

Tenía 8 años cuando al volver del colegio encontré a mi mamá llorando en la cama. Tenía en la mano el periódico de Lima “Última Hora”, donde se narraba escuetamente que en El Callao el marido había asesinado a la hermana de mi mamá, la tía Hilda. Fue la única vez que vi llorar a mi mamá. No solo por el fallecimiento de su hermana menor sino por la impotencia que nos señala la pobreza al no poder viajar a Lima para acompañar a su mamá, mi abuelita Luisa Chávez.

Cuando era adolescente falleció el Alcalde de la Provincia de Maynas, Paco García, cuando manejando su Jeep a toda velocidad por la calle Tacna se estrelló contra un poste de luz eléctrica en el cruce con la calle Sargento Lores, en Iquitos. Todo el pueblo estaba conmocionado, lo velaron en el Salón de Actos de la Municipalidad. Escuché comentarios que luego le conté a mi mamá:

  • Dicen que su esposa está enferma de nervios, que está muy mal.
  • Qué no va a estar mal. Si cuando murió mi hijita casi me vuelvo loca.

Una cuestión de la que no guardaba yo ningún recuerdo. Seguramente que es por eso que dicen que el hombre adquiere uso de razón recién a los 7 años.

Cuando fui adulto comprendí que si no vas a las fiestas y a los velatorios familiares, cuando mueras no habrá nadie para cargar tu ataúd.

Me pasó, cuando falleció la mamá de mi comadre. A la hora del entierro solamente estábamos 4 hombres y tuvimos que cargar el ataúd 4 cuadras en el interior del Cementerio El Ángel. Debimos hacer dos paradas para descansar poniendo el ataúd sobre bancos de cemento que hay en el camino.

Se lo comenté a un compañero de trabajo, Murjhan, y él me dijo que cuando falleció su abuelo, todo Surquillo estuvo en el velatorio: él sí iba a fiestas y velatorios – sentenció.

Te pasas la vida amando a tus hermanos y a tus padres, pero nunca se lo dices. En tu concepto ellos “saben” que los amas, pero si no se lo dices ahora, después te vas a lamentar toda tu vida.

Mi mamá falleció en mis brazos cuando la llevábamos al Hospital Iquitos. Durante todo el velorio yo andaba haciendo labores, compras, vistiendo de luto a mi padre y a mis hermanos, todos menores que yo, hacía cualquier cosa, hasta que la señora Aurora Valdivia, amiga de la familia y madrina de mi hermana Mary Wilma, me llamó la atención:

  • Jorge, ponte ya a velar a tu madre.

Necesitaba ese sacudón porque estaba como zombi. Prefería hacer algo para no pensar en la muerte: que mi madre estaba muerta. Que la amaba mucho y nunca se lo había dicho.

Dos días después al regresar de la calle a las 11 de la noche, me eché en mi cama, con las manos cruzadas detrás de mi cabeza, estoy seguro que no era duermevela, cuando mi madre vino a mi cama, abrió el mosquitero y se quedó mirándome. Traté de asirla pero ella se fue por el pasillo hacia la huerta, el lugar donde se pierden los espíritus.

Cuando traté de agarrarla grité llamándola:

  • ¡Mamá!

Debo haber gritado muy fuerte porque todos se levantaron y vinieron a verme. Mi padre me abrazó y me puse a llorar bien fuerte. Fue la única vez que lloré cuando se fue mi mamá.

Muchos años después, estando viviendo en Lima me avisaron que mi padre había fallecido en Iquitos. Bueno, ya tenía 92 años me dije, ya debía descansar.

Si bien durante todo el velorio estuve tranquilo porque mi padre ya había vivido bastante y habíamos tenido interminables charlas, pero sobre todo que él siempre supo que lo amaba. Pero al comenzar a retirar las piezas del catafalco y debíamos partir al camposanto, me puse a llorar ante el ataúd, de manera inconsolable diciendo una y otra vez:

  • ¡No basta, no basta!

Nadie, ni mi esposa, me comprendían lo que decía ni por qué. Dentro de mí gritaba la razón:

            No basta amarle, debía decirle cuando estaba vivo. Debí decirle cuanto lo amaba debí decirle todos los días de mi vida. Yo que siempre lo amé asumí que él lo sabía. Pero no basta que lo sepa. Tenía que habérselo dicho y no lo hice; y por eso lloraba inconsolable.

La última vez que besé la frente de mi hermana menor, Mónica, la menor de todos, estaba fría. Parecía de hielo y no saben lo que duele eso.

La cuidé desde que nació, la tomé a mi cargo no porque mi mamá no estaba. Sí estaba mi mamá, pero la cuidé porque me encariñé con ella y la cuidaba todo el tiempo. Pero pude hacer mucho más, como por ejemplo decirle cuanto la quería y estaba orgulloso de sus logros. Pude decirle todos los días que la quería mucho y podía haber hecho mucho más de lo que hice para que se sintiera mejor. Vino de Iquitos derivada al Hospital Rebagliati. Le sacaron un riñón y le comenzaron a dializar hasta que le hicieron un trasplante de riñón. El riñón le duró dos años y nuevamente a dializar. Y allí se quedó.

Cuando me llamaron del hospital la encontré muerta en su cama. Había fallecido durante la diálisis. Sentí mucha pena y un gran dolor. Era mi obligación cuidarla.

Besé su frente y estaba fría. Duele por Dios y duele mucho. Cuando llegaron mis tres hijas las abracé y lloré, no solo por su partida temprana sino porque nunca le dije con cariño “Te amo”. Siempre fui el hermano “mayor”, el responsable, el autoritario, y nunca el hermano cariñoso que ama.

Teníamos una entrañable amistad con Alicia Amaya Córdova y sus hijos Rafael y Alicita. Desarrolló un terrible cáncer a los pulmones que acabaron con ella. Siempre estuvimos con ella. Falleció tempranamente. Sus hijos nos dicen tíos porque nos sienten de la familia.

La muerte te enseña a amar. A mi esposa le digo «te amo» todos los días, y aún ahora que ella está más allá del entendimiento sigo diciéndole «te amo, bebita» y nunca me cansaré de decirlo.

Si tienes a tu madre postrada en cama, no pierdas la oportunidad de decirle con una sonrisa en el rostro que la amas. Besa su frente ahora que aún está caliente.

¿Qué no te entiende? Qué importa, tú entiendes. ¿Qué no te escucha? Qué importa, tú escuchas. ¿Qué no lo sabe? Qué importa, tú sabes.

Dice el padre Juan Cuña Calavia, autor de “Orando con los Salmos” que ellos, los enfermos de Alzheimer,  no entienden pero perciben el cariño. Así que dile ahora.

           Mi hermana Mónica                      El velatorio de la tía Alicia

 

129 GLOSARIO PARTE II

            El glosario es una lista de palabras y expresiones clasificadas que son difíciles de comprender y cada una viene acompañada de su significado o de algún comentario. Algunas veces son difíciles de entender por provenir de otras lenguas u otras realidades, adaptadas a nuestro lenguaje común y que tienen también una pronunciación especial.

Halitosis

La Halitosis, también conocida como mal aliento, se define como el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca. Se considera un problema de carácter social relacionado con una higiene bucal deficiente o con enfermedades de la cavidad oral, aunque en ocasiones puede ser una manifestación de alguna otra patología.

Hipocorístico

Es la forma diminutiva, abreviada, deformada o infantil del nombre habitual, y que se usa como apelativo afectivo, familiar o eufemístico.

‘Paco’, ‘Isa’ y ‘Lina’ son hipocorísticos de ‘Francisco’, ‘Isabel’ y ‘Angelina’, respectivamente

Son aquellos apelativos cariñosos, familiares o eufemísticos usados para suplantar a un nombre real. Se caracterizan en que las palabras son sometidas a cierta deformación, siendo muchas veces apócopes, aféresis o diminutivos del nombre propio verdadero.

Para llamar a Francisco se usa muy frecuentemente el hipocorístico Paco. Aparentemente Francisco recibe el seudónimo de Paco, porque a San Francisco de Asís se le conocía como el Pater Comunitatis (el Padre de la comunidad) cuando fundó la orden de los Franciscanos y por eso la forma corta es Paco.

Pepe es, en español, un hipocorístico del nombre propio masculino José. Una extendida etimología popular sostiene que este hipocorístico proviene de las siglas de la definición de Pater Putativus («padre Putativo, que muchas veces se abreviaba P.P., que solían acompañar en textos medievales y modernos al nombre de José de Nazaret como marido de la Virgen María.

Indecopi

Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI). El Indecopi tiene como funciones la promoción del mercado y la protección de los derechos de los consumidores. Para hacer un reclamo o presentar una queja debes primero abonar una tasa de S/ 36.00. O sea, no es un servicio “público”.

Indeleble

Aquello que no puede ser borrado ni olvidado.

Jeep (Se pronuncia Llip)

Vehículo de doble tracción para todo terreno. Se fabricaron 649 mil jeeps durante la II Guerra Mundial y su nombre proviene del código GP en inglés o General Purpose (Uso General), como resultado de una mala o rápida pronunciación (Lli Pi que devino finalmente en Llip).

Kétchup

“Salsa de tomate condimentada con vinagre y especias”. Es voz de origen chino, que el español ha tomado del inglés, lengua en la que se escribe de tres formas: kétchup – la más cercana a la etimología y única usada en el inglés británico, catchup y catsup – más comunes en el inglés americano. En español se documentan las tres formas, que deben escribirse con tilde por ser palabras llanas acabadas en consonante distinta de n o s: kétchup, cátchup y cátsup. La más usada es kétchup. Como pueden ver, cómo sea que lo digamos, está bien dicho.

Leudar o levar la masa del pan

En el diccionario de la RAE dice leudar: «Dar fermento a la masa con la levadura». Sin embargo, en la mayoría de los libros de cocina aparece el verbo levar.

Levar viene del latín levare ‘levantar’, pero se usa para referirse a ‘sacar del fondo y levantar un ancla’. Por este origen etimológico, en gastronomía se ha dado en hablar de levar para denominar el proceso al que específicamente le corresponde el verbo leudar, proveniente de leudo ‘masa fermentada con levadura’.

En síntesis, cuando hablamos de fermentar la masa del pan debemos decir leudar la masa.

Limerencia

Estado mental involuntario propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra. Según Chespirito le dio “malacatonche”. En Loreto dirían que le han mirado por la patita de la tanrrilla.

Mentalista

«Mentalista: sustantivo. Se dice de quien emplea la agudeza mental, la hipnosis y/o la sugestión. Manipulador magistral de la mente y el comportamiento».

Es el concepto que aparece al comenzar la serie de televisión El Mentalista y nos muestra a un personaje muy listo que resuelve crímenes como por arte de magia, pero que en realidad basa su genialidad en la observación-deducción, a lo Sherlock Holmes.

En la RAE solamente se consigna: Persona que supuestamente adivina el pensamiento.

Mol

El mol es la unidad con que se mide la cantidad de sustancia  en el Sistema Internacional de Unidades. El número de unidades elementales existentes en un mol de sustancia es, por definición, una constante que no depende del material ni del tipo de partícula considerado. Esta cantidad es llamada número de Avogadro (NA) ​ y equivale a: 6.022 140 857 x 1023 unidades por mol.

Molécula

La molécula es la partícula más pequeña que existe en la naturaleza y presenta todas las propiedades físicas y químicas de una sustancia, y está formada por dos o más átomos. Los átomos que forman las moléculas pueden ser iguales (como ocurre con la molécula de oxígeno, que cuenta con dos átomos de oxígeno: O2) o distintos (la molécula de agua, por ejemplo, tiene dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno: H2O).

Namasté

Un saludo respetuoso que se traduce como “La luz divina en mi honra la luz divina en ti”. Es de origen sánscrito muy antiguo pero se sigue usando como un hola y un adiós. El Blogger Javier Gobea de Hormigas en la nube empieza sus correos con este saludo.

Ómnibus

Vehículo de gran capacidad que sirve para transportar personas. (DRAE). Gramaticalmente es una voz esdrújula, pero la regla que se emplea para el plural dice “cuando el singular de un nombre polisílabo termina en la consonante –s y su acentuación no es aguda, para la formación del plural se emplea la variante cero”. Por variante cero debemos entender carencia de morfema. Por consiguiente el plural de ómnibus es los ómnibus. El plural de autobús, voz aguda, sí es los autobuses.

Órsay

Forma castellana del inglés offside que significa “fuera de juego”. Es una regla del fútbol.

Panetón

El Diccionario de la Real Academia Española nos dice que en español, las adaptaciones de nombre del bizcocho navideño de origen italiano son «panetón» o «panetone».

Pizza

Comida que consiste en una base de masa de pan, generalmente delgada y redonda, que se recubre con salsa de tomate, queso mozzarella o similar y diversos ingredientes troceados y se cuece al horno; es de origen italiano. Como el sonido de la doble zeta no existe en el idioma español, entonces, muchas personas creen que la palabra italiana pizza se debe pronunciar «piza» y no es así.

Según Dora Luz Muñoz Rincón, Magíster en Comunicación Educativa:

«La palabra pizza se debe pronunciar aproximadamente /pitsa/ o, más relajadamente, /pidsa/».

Ósculo

Es un cultismo que significa beso dado con respeto o afecto a modo de saludo.

Página web

Una página web, o página electrónica, página digital, o ciberpágina​​ es un documento o información electrónica capaz de contener texto, sonido, vídeo, programas, enlaces, imágenes y muchas otras cosas, adaptada para la llamada World Wide Web (WWW) y que puede ser accedida mediante un navegador web.

Mi página web es: https://historiasparacontarlas.com/

La expresión https se refiere a que corresponde a un protocolo de seguridad y está acompañado con un candado de seguridad. Es decir, es una página segura y se puede ingresar sin temor.

Playlist

Es una lista de reproducción que viene del inglés playlist, en buen romance es simplemente una lista de canciones que popularmente siempre se conoció como cancionero o repertorio y su finalidad es organizar las canciones ya sea por temas, por autores o por el tipo de música.

Recorderis

Segunda persona singular del presente subjuntivo del verbo latino recordor recordaris recordari, verbo deponente que significa recordar. Como el presente subjuntivo con frecuencia hace las veces del imperativo, recorderis significa recuerda tú.

Es la acción de traer a la memoria un hecho pasado. Sinónimos: Recordación, reminiscencia, remembranza.

Resiliencia

En mecánica es la capacidad de un material para recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo.

En Psicología es la capacidad de las personas de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. El concepto de Resiliencia en Psicología engloba no solo la capacidad de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas, sino también la capacidad para salir fortalecidos de ellas.

Sánguche  o Sándwich

La palabra sánguche no es reconocida por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) por lo que no forma parte oficialmente del idioma español, siendo una adaptación que se da en algunos países latinoamericanos, especialmente Colombia, Chile, Perú o Venezuela.

La RAE nos dice que la forma correcta de escritura es sándwich, correspondiendo a un extranjerismo derivado del inglés sandwich que se pronuncia en nuestra lengua como sánduich o sánguich y se define como “emparedado armado con 2 rebanadas de pan de molde, entre las que se puede poner tomate, queso, lechuga, embutido o jamón

Sonámbulo

Una persona que camina dormida. Se trata de un trastorno del sueño en el que la persona realiza actividades motoras automáticas mientras duerme.

Taekwondo

En el diccionario castellano taekwondo significa arte marcial de origen coreano, que desarrolla especialmente las técnicas del salto. Taekwondo es un sustantivo.

El nombre o sustantivo es aquel tipo de palabras cuyo significado determina la realidad. Los sustantivos nombran todas las cosas: personas, objetos, sensaciones, sentimientos, etc.

Taekwondo es una palabra llana de 4 sílabas. Las palabras llanas van acentuadas en la penúltima sílaba.

Por ello Taekwondo se debe pronunciar de la siguiente manera: ta – ek – won – do

Uma (Unidad de masa atómica)

Unidad de masa que equivale a 1/12 de la masa de un átomo de 12C. Por definición, un átomo de 12C tiene una masa exacta de 12 unidades.

Utopía y Distopía

Utopía es una condición o lugar ideal e inexistente. Es la representación imaginativa de una sociedad perfecta e idealizada que es prácticamente imposible llegar a ello.

Distopía es el término opuesto a utopía y se refiere a una sociedad ficticia indeseable en sí misma. Se refiere a una situación a la que no se ha llegado o no se puede llegar y en la cual se tejen “historias”.

Web

Voz inglesa, acrónimo de world wide web. Sistema lógico de acceso y búsqueda de la información disponible en Internet, cuyas unidades informativas son las páginas web.

Ziploc

Es una marca para un tipo de bolsa de plástico que se puede cerrar firmemente presionando los dos bordes en la parte superior juntos, y abrirlos separándolos.