La escuadra es una plantilla con forma de triángulo rectángulo que se utiliza en Dibujo Técnico. Posee un ángulo de 90º y dos de 45º.
La escuadra en gimnasia consiste en subir una pértiga de madera o una soga gruesa con las manos mientras que las dos piernas juntas están formando un ángulo recto con respecto al torso del atleta.
Cuando estudiaba en la GUE “MORB” en Iquitos, formaba parte del Equipo de Gimnasia en Aparatos.
Además, al lado de la vereda había un patio de formación, encememtado, y al otro lado dos canchas. Junto a la vereda había una barra para gimnasia, un equipo de gimnasia recreativa que contenía un trampolín, un trapecio, un par de argollas de gimnasia, una pértiga de madera y una cuerda gruesa.
Antes de las clases usábamos estos dispositivos para ejercitarnos diariamente. Hacíamos en el trapecio las mismas suertes que hacen los artistas del circo en el trapecio, trepábamos tanto la pértiga como la cuerda “en escuadra”.
La escuadra es una prueba que lo hacíamos pocos deportistas porque se requiere mucho entrenamiento físico y muscular, sobre todo abdominales. La mayoría de estudiantes de todas las edades eran incapaces de realizarlo y para nosotros era pan comido y todos los días hacíamos lucimientos.
Una vez el Profesor y Director de Educación Física Ramiro Vásquez invitó a una persona desconocida que era un maestro en la barra deportiva y nos dio una demostración fantástica y a partir de allí nosotros comenzamos a realizarlos. Solo cuando te animas a hacerlo te das cuenta de que lo puedes hacer. Y hacíamos toda la lección. Solamente una vez vino el experto.
Habida cuenta que solamente unos pocos podíamos realizar los ejercicios, teníamos los aparatos a nuestra disposición.
Todos los años llegaban circos para las Fiestas Patrias y sentaban sus reales en el arenal de la Plaza 28 de Julio (este lugar ha desparecido en la actualidad para dar paso a edificaciones). El circo comenzaba con las consabidas funciones de estreno y después de varios días había funciones para escolares a precios rebajados.
Ocurrió que una tarde llenamos el circo los alumnos de la GUE y como ocurre en estos casos los alumnos hacen burla y befa de casi todas las cosas.
Cuando anunciaron a la Gran Trapecista, se produjo un silencio sepulcral y cuando apareció una dama ya mayor, arriba de 50 años, el circo casi se viene debajo de los silbidos de burla y abucheos.
La dama entró sin hacer caso al escarnio, caminaba dando pasitos cortos. Tenía las botas sobre tamancos de madera y esa manera de caminar nos dice a quienes hemos asistido a todos los circos que vinieron a Iquitos, que en la base de sus botas tiene una bola que una vez en el trapecio los engancha en el sitio debido y se lanza al vacío y da vueltas una y otra vez. Todos los circos tenían una trapecista de este tipo.
Pero cuando la señora, en medio de los gritos, se cogió de la cuerda que habría de llevarla al trapecio y comenzó a «subir en escuadra». Al momento se produjo un silencio total: la dama mayor, la viejita, les estaba dando una lección a los muchachos revoltosos, comprendieron que ella era mucho más fuerte que ellos, que ella era más capaz que ellos.
Llegó al trapecio, enganchó los aditamentos de sus botas y se lanzó a dar vueltas arriba y abajo una y otra vez.
¡Qué gran lección!
