LA ESPERANZA

            En las Navidades, cuando nuestras hijas mellizas eran pequeñas, salíamos a pasear para ver los Nacimientos por el Parque Universitario y alrededores.

            Solíamos caminar y regresábamos a tiempo de poner la mesa para la cena de Navidad que habíamos preparado, la cual incluía nueces y pecanas, además del pavo relleno.

            Las frutas secas las compraba enteras para darnos el gusto de abrirlas con nuestro cascanueces, eso lo hacía más interesante y agradable.

            Cada Navidad pasaban la película “El Cascanueces y el Rey Ratón” que era la delicia de nuestras pequeñas y mientras comían las frutas secas comentaban sobre el Rey Ratón, el Príncipe y la joven Marie.

            Si bien las tiendas estaban abiertas a la ida, al regreso ya estaban todas cerradas, se supone para que también los dueños y los dependientes puedan llegar a su domicilio para su celebración. En su mayoría eran tiendas de juguetes.

            Pero una vez, al volver a las 11 de la noche, había una tienda abierta en la cuadra 2 de la avenida Manco Cápac. Una cosa por demás curiosa: era una tienda de zapatos, y resultaba muy difícil imaginar que algún cliente de última hora necesitase un par de zapatos a esa hora.

            En su favor podemos decir que solamente estaba el dueño con los brazos cruzados cual un enhiesto Faraón.

            Lo primero que pensé fue que era una persona muy optimista, pero luego cambié a la posibilidad de estar en las alas de la esperanza.

            De todas maneras fue la única vez que observé esto. Dichosos los tiempos aquellos en que uno podía caminar con sus niñas tarde la noche por la avenida Abancay y avenida Manco Cápac de Lima.

CHISTE BRITÁNICO

            El Presidente norteamericano Donald Trump visitó a la Reina Isabel II del Reino Unido en el año 2019.

            Donald Trump se reunió con la Reina de Inglaterra, y le preguntó:

  • Su Majestad, ¿Cómo dirige un gobierno tan eficiente? ¿Hay algún consejo que pueda darme?
  • Bueno – respondió la Reina – lo más importante es rodearse de gente inteligente.

            Trump frunció el ceño y luego le preguntó:

  • ¿Pero cómo sabe si las personas de su alrededor son realmente inteligentes?

            La Reina tomó un sorbo de té.

  • Oh, eso es fácil; tan solo pídales que le responda a un acertijo.

            La Reina presionó un botón de su intercomunicador.

  • Por favor, envíe a Boris Johnson aquí, ¿Quiere?

            El Primer Ministro entró en la estancia y dijo:

  • Sí, ¿su majestad?

            La Reina sonrió y dijo:

  • Contéstame a esto, si no te importa, Boris. Tu madre y tu padre tienen un niño. No es tu hermano ni tampoco tu hermana. ¿Quién es?

            Sin si quiera esperar un momento, respondió:

  • Ese sería yo.
  • ¡Sí! Muy bien! –  dijo la Reina.

            Trump regresó a su casa para hacerle a Mike Pence la misma pregunta.

  • Mike, respóndeme a esto por mí. Tu madre y tu padre tienen un niño. No es tu hermano y ni tampoco tu hermana. ¿Quién es?
  • No estoy seguro –  dijo Pence – Déjame pensarlo y ya le diré.

            Acudió a sus asesores y les preguntó a todos, pero ninguno pudo darle una respuesta.

            Finalmente, Pence se encontró con su amigo Jack Murphy en un restaurante la noche siguiente. Pence le preguntó:

  • Jack, ¿Puedes responder a esto por mí? Tu madre y tu padre tienen un niño y no es tu hermano ni tu hermana. ¿Quién es?

            Jack Murphy respondió de inmediato:

  • ¡Esa es fácil, soy yo!
  • Pence sonrió y dijo – ¡Gracias!

            Pence entonces, volvió a hablar con Trump:

  • Digamos que investigué un poco y tengo la respuesta a ese acertijo: ¡es mi amigo Jack Murphy!

            Trump se levantó, arrolló a Pence y gritó enfadado:

  • ¡No, idiota! ¡Es Boris Johnson!

EL CALLAO

            El Callao, lugar emblemático donde vinimos a vivir con mi padre don Pedro Suárez Soto, en la casa de Carlos Príncipe Medina y Ángela Pino Chávez, hermana de mi mamá, María Luisa Sandoval Chávez.

            Su residencia quedaba en la calle Thomas Cochrane 240, a media cuadra del Mercado Central.

            Era una Quinta donde vivían varias familias y entre ellas, familias que se dedicaban a la preparación de los más exquisitos tamales chalacos que se solían vender en la entrada de la Quinta.

            Muchas veces fuimos a bañarnos en la Playa La Punta con mi prima Blanca Hilda Morales Colón. Era una playa curiosa, muy curiosa, llena toda ella de piedras en vez del clásico arenal característico de todas las playas del Perú. Nosotros padecíamos al caminar sobre las piedras afiladas, pero Blanca no se inmutaba pues ella iba con zapatillas tipo alpargatas y no le afectaba. Es decir, ella era conocedora de su playa, mientras que nosotros éramos foráneos y estábamos pagando nuestro noviciado.

            De todas maneras, el verano dura apenas tres meses. Y el resto del tiempo hace frío. Pero aún con todo el sol, si te parabas en la sombrita de una palmera, te morías de frío.

            Mi abuelita Luisa Sandoval Vda. De Chávez vivía en la calle Venezuela 380, donde criaba a los tres hijos de su hija finada Blanca Hilda Colón Chávez, Pepe Matos Colón, Fernando y Blanca Morales Colón. Su casita era pequeña y solamente cabían ellos, pero vivían bien con la ayuda de algunos amigos y familiares. Había un oficial de Mar que le traía todos los panes pasados que la abuelita los volvía buenos y alimentaban mejor. En su casa presidía la mesa un frascote de ají picante con un alambre que a manera de anzuelo picabas el ají que querías comer.

            Eran pequeñas nuestras hijas mellizas pero las traje para que las conociera la abuelita, quedaron encantadas.

            Como eran de buen comer, en cierta oportunidad compramos tamales en la casa de Thomas Cochrane y caminando fuimos a dar en una cafetería de un japonés. Le dijimos que queríamos café y pan, pero traemos tamales y vamos a ensuciar mucho. Dijo que no habría problemas.  Nos atendió muy bien: un lonche inolvidable. Los tamales eran fenomenales.

            Andando los años, mi esposa fue trasladada a El Callao, al Colegio 5001 “Luisa de Sabogal”. Nos dimos cuenta que los delincuentes chalacos no respetan al maestro: Dos veces la acogotaron en el paradero de Dos de Mayo con Sáenz Peña, delante de docenas de personas, para quitarle el reloj con pulsera de acero.

            Habíamos comprado  estos relojes para nuestras hijas pero la mamá para llegar siempre a tiempo los usaba. Se lo quitaron ambos.

            El tercer caso fue cuando le robaron todo su sueldo al salir de la USE, y esto ya fue el acabose. Felizmente había regresado la democracia y el Director General de Educación era Andrés Cardó Franco, quien de inmediato dispuso su cambio a La Victoria.

            El Callao me llenaba de hermosos recuerdos y traté de imbuir ese sentimiento en mi familia, algunas veces fuimos toda la familia a almorzar en La Punta y nos hicieron aburrir, nos obligaban a pagar “cuidado del carro”, cuando estamos almorzando entraban cantores y sin pedir permiso se ponían a cantar y teníamos que pagar obligatoriamente.

            Lo máximo ocurrió cuando nos detuvimos en una luz roja, toda la avenida La Colonial estaba vacía y silenciosa cuando vimos a un drogadicto que venía directamente a nosotros, el único carro en la vía. Cuando estuvo a un paso arranque el carro y he volteado a la derecha donde un tombo me sopló el pito y se puso a llenar un formulario: el imbécil me estaba poniendo una papeleta. Lleno de furia me bajé del carro y le increpé:

  • ¿Qué está usted haciendo, zoquete?
  • Se ha pasado una luz roja.
  • ¿Y el delincuente que se me venía encima no lo vio? ¿No lo va a detener y a meter preso? ¿Para eso pagamos impuestos?
  • Ya, váyase nomás.

            Fue la respuesta de un cobarde, con uniforme y pistola que los ciudadanos le damos para que nos proteja, pero, al parecer, nadie se lo dijo. Ningún jefe toma en cuenta eso, ni siquiera el ministro del interior.

            Callao, nunca más, me aburriste.

UN PROBLEMA RETÓRICO

            “Una situación es retórica en la medida en que necesita el discurso y lo posibilite a participar en la situación y, con ello, alterar la realidad”.

            Fuente: Google

            En realidad una situación es retórica cuando no se requiere una solución real por no ser necesario.

            Lo vemos todo el tiempo:

            “Los Tres Mosqueteros”  eran cuatro. Los “Cuatro Brillantes” eran cinco.

            Los Tres Mosqueteros, novela del autor francés Alejandro Dumas, publicada en 1844 y de la cual se han realizado innumerables películas.

            Los Cuatro Brillantes, grupo musical uruguayo que brilló en los años 60 y de gran repercusión porque crearon un nuevo ritmo llamado Shaker. También hicieron una película.

            Aún recordamos sus voces:

“Baila shaker conmigo

baila shaker a mi lado (bis).

A los compases sin parar

a los compases sin parar (bis)”.

            También es la pregunta “profunda” que hace Ming Lee, la mamá de “Mei” Lee, el Panda Rojo:

  • Por qué se llaman “4 Town” si son 5?

            Hace referencia al grupo musical del que Mei y sus amigas son hinchas, un grupo de jóvenes cantantes. 4 Town significa cuatro pueblos en español. Pero la pregunta existencial es siempre la misma: ¿Por qué?

            Y así, hasta el infinito podemos continuar encontrando a cada paso cuestiones sin sentido, al menos, sin sentido práctico.

            No sé si resulta pertinente mencionar que mi señor padre cada año cumplía 63 años, jamás se le ocurrió pasar de allí. Durante 28 años los cumplió y hubiera seguido con la misma historia si no se le hubiera ocurrido fallecer el 29 de abril de 1999.

SOLAMENTE UNA VEZ

            Un día mi amada nieta Ainhoa me preguntó:

  • Abuelo ¿Cuál canción te gusta más?
  • Solamente una vez/amé en la vida/solamente una vez/ y nada más (cantando).
  • Juhm, juhm, juhm (sonrisa satisfecha en sus labios).
  • Se llama Solamente una vez.
  • Es lo que cantas cuando te estás bañando.
  • Es la canción que más me gusta.

Es la canción que más me gusta y lo cantaba con mi amada esposa, al igual que muchas otras canciones, pero ésta en particular es la que más me gusta.

Solamente una vez es un tema de Agustín Lara, el compositor que amó bastante y produjo extraordinarias canciones tales como Granada, Madrid, Veracruz, María Bonita, Noche de ronda, Farolito, etc. Grandes éxitos que cantan los mejores cantantes que en el mundo han sido.

Granada tiene para mí un significado muy especial, mientras yo ensayaba el solo de clarinete a mi lado ensayaba Jaime Vásquez Izquierdo, Granada, para la actuación de la Hora de la Gran Unidad Escolar en Radio Nacional cuyo auditorio quedaba en el Salón de Actos de la Municipalidad de Iquitos que estaba situada en la Plaza de Armas.

El buen Jaime Vásquez Izquierdo era un gran tenor y un cantor apasionado. También fuimos compañeros en la UNAP.

Con mi amada esposa teníamos varios cancioneros y los temas lo escuchábamos en las películas mexicanas que exhibían en el cine Belén que estaba situada en la calle 9 de Diciembre de Iquitos, o también en las películas argentinas con el gran Carlitos Gardel y Hugo del Carril y Libertad Lamarque.

Cantábamos boleros, tangos, rancheras y clásicos como Sobre las olas de Juventino Rosas y Flor sin retoño de Pedro Infante.

Que amo la música y las canciones no debe llamar la atención de nadie puesto que soy músico profesional y durante muchos años trabajé en orquestas.

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LA BONDAD TAMBIÉN CUESTA

            Encontré esta historia por ahí y me pareció muy apropiado para contarlo en mi blog pues ilustra claramente que ser bueno tiene un costo y te lo van a cobrar, aunque no lo creas.

            Había una viejita que vendía pan en la calle, cada bolsa de pan costaba cinco soles. Siempre pasaba un joven que le dejaba cinco soles y se iba sin coger nunca una bolsa de pan, y así todos los días.

            Ocurrió que un día la viejita lo detuvo, por lo cual el joven le dijo, a manera de explicación de su actitud:

  • Sí, ya sé que quiere saber por qué siempre le dejo los cinco soles y me voy.

            Pero la viejita le respondió:

  • No es eso joven.
  • ¿Entonces?
  • Solo quería decirle que ya cuestan diez soles.

            Son muchas las veces que te van a ocurrir situaciones parecidas que te van a desconcertar pero al final solamente te quedará sonreír.

            Dicen los entendidos que un día sin sonreír es un día perdido.

            Que un refrán antiguo dice haz el bien sin mirar a quien, que también tiene la connotación   de que el bien se hace siempre de forma desinteresada, pero que te va a costar.