SI ME VES ASÍ NO ME DEJES

            La madre de mi amada esposa estuvo un mes en estado de coma hasta que llegó el momento final. Nunca se pudo despertar y ya no estaba en Iquitos el Dr. Héctor Cornejo, amigo de la familia quien hacía varios años (1969) la sacó del coma con un método sui géneris: Pidió una jarra de café e hizo que la hiciéramos caminar toda la noche, haciéndola beber unos bocados del café, hasta que al amanecer se despertó completamente normal y vivió 15 años más.

            Esta vez fue diferente, no estábamos en Iquitos, aunque Maria Judith viajó para acompañarla pero solamente pudo estar dos semanas por su trabajo en Lima.

            Después que pasó todo, mi amada esposa me dijo muy seriamente.

  • Estar en coma es una cosa verdaderamente terrible. Si me ves así, no me dejes. Dame algo y “chan blan abajo”.
  • Bebe, si mueres envenenada al primero que van a meter preso es a mí porque soy Ingeniero Químico. El cerebro infantil de los policías no puede procesar otra cosa.
  • No quiero estar sin conocimiento.
  • Te entiendo, pero lo único que te puedo prometer es cuidarte cada día de mi vida porque te amo. Pero no puedo darte nada para terminar con tu vida.

            El cerebro rudimentario del policía es incapaz de entender que no se necesita de un Título Académico para realizar esto. Cualquiera puede envenenar a otra persona.

            “Chan blan abajo” es un modismo muy propio y muy particular de mi amada esposa, que significa, nada más y nada menos, que se termina todo de golpe y porrazo.

            El destino quiso que mi amada sufriera el mal de Alzheimer que te quita el conocimiento, la memoria y la razón; y yo si la cuidé todo el tiempo hasta el momento final y aún ahora “sigo cuidándola”. Alguna vez me daré cuenta que ya no está.

            Dios las tenga en su Gloria, a su mamá y a ella misma.

A la pequeña Ainhoa le agradaba subir a la cama de su abuelita para estar con ella.

EL ALFABETO

            Desde niños aprendemos en la escuela la denominación de nuestra numeración. Sabemos que  a nuestros números se les dice Números arábigos y además aprendemos sobre los Números romanos, cuya grafía es diferente.

            Así tenemos:

Números arábigos = 0, 1, 2, 3, 4 ,5 ,6 ,7 ,8 ,9

            Son 10 dígitos con los cuales podemos representar todo el sistema de numeración que es infinito.

Números romanos:

I = 1, II = 2, III = 3, IV = 4, V = 5, VI = 6, VII = 7, VIII = 8, IX = 9, X = 10

L = 50, C = 100, D = 500, M = 1000

            La reglas en los números romanos es que un símbolo solo se puede utilizar hasta 3 veces en un mismo número y un símbolo delante de otro mayor le resta a ese número su propio valor, como IX = 9, XL, 40, XC, 90, y así sucesivamente.

            También nos dice que una línea sobre un número multiplica su valor por mil

            Aunque el latín, lengua de los romanos sea conocida como lengua muerta, en la actualidad seguimos usando tanto sus nombres, frases y sus números, como por ejemplo Curriculum, Curricula, Datum, Data, Alea jacta est (la suerte está echada),  In vinus veritas (En el vino está la verdad), siglo XXI, LIII Aniversario (Quincuagésimo tercer Aniversario).

            Pero el alfabeto que utilizamos la mayoría de países en el mundo se denomina Alfabeto latino.

            Actualmente la expresión Alfabeto Latino se usa para cualquier derivación directa del alfabeto usado por los romanos. Estas variaciones pueden perder letras como el italiano, o ganarlas, como es el caso del español, con respecto al alfabeto romano clásico.

            También en nuestro idioma ha habido variaciones, teníamos 29 letras en nuestro abecedario y hoy en día solamente contamos con 27:

            Antes teníamos:

A B C CH D E F G H I

J K L Ll M N Ñ O P Q

R S T U V W X Y Z

            Ahora tenemos:

A B C D E F G H I J

K L M N Ñ O P Q R S

T U V W X Y Z

            Como nota curiosa podemos decir que también hubo una variación acerca de cómo decíamos antes a la letra V: ve. Existía la expresión B labial = B, y B dentilabial = V.         

Ahora se nos dice que su nombre es uve, aunque la RAE nos dice que es inadecuado puesto que tanto la «B» y la «V» representan el fonema bilabial B.

            Pero es así como aprendemos, a trompicones.

EL ÚNICO AÑO QUE NO HE DESFILADO

            Debo haber contado esta historia muchas veces a nuestras hijas, pero esta vez mi hija menor Charito prestó especial atención.

            El único año que no he desfilado en toda mi vida escolar por Fiestas Patrias fue cuando estuve en Cuarto Año de Primaria.

            Toda mi educación escolar se realizó en la ubérrima ciudad de Iquitos, capital del departamento de Loreto.

            Cuando estudié en la Escuela Práctica, Inicial y Primer Grado (Primero, Segundo y Tercer año de Primaria), desfilé los 4 años en las Fiestas Patrias.

            Al pasar a la Escuela Nº 161 para estudiar el Segundo Grado (Cuarto y Quinto Año de Primaria), en el año de 1954 el Ministerio de Educación (Lima, capital de la República del Perú) dictó una modificación respecto a la estatura: Solamente podrán desfilar por Fiestas Patrias los alumnos que midan de un metro veinte para adelante.

            El Instructor Premilitar amarró una soga entre los dos postes del tablero de básquet a la altura de un metro veinte y los alumnos teníamos que pasar por allí.

            Cuando pasé miré a la soga levantando la cabeza. No llegué a la estatura reglamentaria. Fue en el Cuarto Año de Primaria que no desfilé; fue la única vez en mi vida de escolar que no pude desfilar.

            Mi hija Charito y su esposo Pedro escuchaban con atención. Charito preguntó:

  • ¿Cuántos años tenías?
  • Cuarto Año de Primaria, nueve años.
  • ¿Nueve años y no llegabas a un metro veinte?
  • Sí.
  • Ainhoa acaba de cumplir seis años y mide un metro veintiséis.
  • Sí, está bastante desarrollada.
  • El doctor dice que es normal.
  • Pues, yo crecí porque toda mi vida fui atleta. En el Colegio Secundario formé parte del Equipo de Gimnasia en Aparatos, pero fue en el Ejército donde completé mi desarrollo llegando a un metro setenta y cinco y 70 kilos de peso.

            Esto quiere decir simplemente que a puro esfuerzo conseguí alcanzar los cánones de nuestra raza en nuestro país.

            Cuando era niño se decía que esa es su contextura. Si eras flaco esa es tu contextura, si eras subido de peso, esa es tu contextura, no porque no comías mucho o porque comías demasiado. Yo, por ejemplo, era flaco pero bien tragón, sin embargo no subía de peso por más que intentaba lograrlo.

            Además era músico profesional desde los 12 años de edad y también miembro de la Banda de Músicos del colegio.

            Tenía un amigo que cada que me encontraba me reñía:

  • Jorge, deja ya esa Banda, te vas a volver tísico.

            Yo solamente sonreía porque sabía que lo decía por buen amigo, preocupado por mi bienestar. Pero nunca dejé la música.

NECESITAS UNA MÁS GRANDE

            Después del Miércoles de Ceniza  comienza la Cuaresma, cuarenta días antes de la Pascua.

            En nuestra Parroquia, Santa María Magdalena de Pueblo libre, todos los viernes realizamos el Viacrucis, un recorrido por las 14 estaciones previamente establecidas en el ámbito geográfico de nuestra Parroquia, fijados por el Magisterio de la Iglesia Católica.

            Las Estaciones son:

  1. Jesús es condenado a muerte.
  2. Jesús carga con la cruz.
  3. Jesús cae por primera vez.
  4. Jesús se encuentra con su madre.
  5. Simón de Cirene ayuda a Jesús a cargar la cruz.
  6. Verónica enjuga el rostro de Jesús.
  7. Jesús cae por segunda vez.
  8. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
  9. Jesús cae por tercera vez.
  10. Jesús es despojado de sus vestiduras.
  11. Jesús es clavado en la cruz.
  12. Jesús muere en la cruz.
  13. Jesús es bajado de la cruz.
  14. Jesús es colocado en el sepulcro.

            Las más de las veces son personas humildes quienes preparan el altar de la Estación correspondiente, llenas de velas encendidas y luces que la iluminan, pero no toman nunca en cuenta que en ella se va a leer el capítulo correspondiente del catecismo y a rezar, además de una breve admonición por parte del sacerdote que nos acompaña.

            La primera vez que participé, noté que era necesaria la presencia de una linterna para que puedan leer con mayor facilidad.

            En la siguiente vez asistí con mi linterna, una linterna común de dos pilas que yo usaba en mi casa y pensaba que sería suficiente. Pero mi amada esposa que estaba muy orgullosa porque yo estaba siendo católico de verdad, me dijo muy seria:

  • Necesitas una linterna más grande para que puedas alumbrar mejor.

            Estaba todo el tiempo a mi lado y sintió que a mí me gustaba lo que estaba haciendo. Ella siempre ha ordenado mi vida y todo el tiempo le hice caso porque el amor es así. Adquirí una linterna tipo “Faro Pirata” con batería recargable, de gran iluminación.

            Durante muchos años  estuve alumbrando al lector en cada una de las Estaciones del Vía Crucis y a mi lado estaba siempre mi amada esposa, orgullosa, como dije antes. Y yo más orgulloso aún.

            No tuve noción de cuán importante era esto pues lo hacía de corazón, hasta que mi hija Luisa me dijo una vez cuando las dos mellizas me sacaron a tomar desayuno en un restaurante:

  • Tú rezas, por eso el Señor te cuidó cuando te dio el infarto.

            Años antes me había dicho:

  • Tú sabes rezar: te arrodillas en tu habitación para orar. Eso es muy importante, la humildad en la oración es lo que más valor tiene.

            Cuando mi amada esposa enfermó del mal de Alzheimer, ya no podía quedarse sola en la casa y yo tuve que estar con ella cuidándola. Dejé de asistir a la Parroquia. Pero mientras estuve tomé parte en todo lo que me decían los “jefes” y asistí a muchos cursos de formación litúrgica.

2024

Este viene a ser un año de muchos retos pero también de grandes decisiones que han de llenar de emociones nuestra existencia.

Los nuevos descubrimientos y los inventos están ya a la vuelta de la esquina esperando un suspiro para salir al frente y nosotros estamos listos para atraparlos de inmediato.

            No forma parte de nuestra idiosincrasia el hacer promesas de año nuevo, posiblemente eso pertenezca a otras culturas. Nosotros hacemos todo el esfuerzo posible para alcanzar la felicidad con cada trozo de superación.

            Una cosa a la vez es mejor que estar planteándose una serie de metas, las cuales al no poder lograrlos han de ocasionar desilusiones sin fin.

            Empezamos bien y trataremos de seguir por esta misma senda hasta donde podamos llegar, mientras más alto, mejor.

            Como dijo Jorge Chávez Dartnerll, nuestro héroe de la Aviación peruana:

“ARRIBA, SIEMPRE ARRIBA, HASTA LAS ESTRELLAS”

FIN DE AÑO

            Ha sido un año pródigo en acontecimientos muy alegres y otros no tanto, aún algunos dolorosos, pero es el año en que vivimos y en los tiempos que corren nos encontramos inmersos en una diversidad de generaciones.

            He leído que nos han catalogado hasta en cuatro generaciones:

  • Baby Boomers (1946 – 1964)
  • Generación X (1965 – 1980
  • Millennials o Generación Y (1981 – 1996)
  • Centennials o Generación Z (1997 – 2010)

Como no estoy en ninguno de estos grupos he averiguado y se me ha informado que pertenezco a la Generación Zoomers, que viene a ser un guiño a la denominación Boomers, por haber nacido en 1944.

Mis tres hijas pertenecen a la Generación X por haber nacido Luisa Iliana y Claudia Inés en 1970 y Rocío del Pilar en 1979.

Mi nieta Andrea Sofía está en la Centennials y mis nietas Rafaela Luciana y Ainhoa, de hecho están en la Generación Alfa, el mundo enteramente digital.

Cuestiones de nuestra época, pero aunque sea Zoomers, he dedicado mi vida a desentrañar las cuestiones de la informática desde sus raíces.

Mis tres hijas fueron programadoras en lenguaje de Commodore 64, aprendimos Basic en la computadora Sinclair ZX81 y en la computadora Laser. Estudié Ensamblaje de Computadoras PC en la Sociedad Nacional de Informática y ensamblé mi primera computadora PC con Windows 95.

En ese mismo año adquirimos un Centro de Cómputo Power Macintosh para nuestra hija Claudia, quien estudiaba Diseño Gráfico en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

He construido mi propia página web, la cual me permite comunicarme directamente con ustedes, amables lectores, y estoy muy orgulloso de ella.

Un abrazo a todos mis fieles lectores y muy pronto estaremos anunciando mis nuevos libros.

¡FELIZ AÑO NUEVO!