SOLAMENTE UNA VEZ

            Un día mi amada nieta Ainhoa me preguntó:

  • Abuelo ¿Cuál canción te gusta más?
  • Solamente una vez/amé en la vida/solamente una vez/ y nada más (cantando).
  • Juhm, juhm, juhm (sonrisa satisfecha en sus labios).
  • Se llama Solamente una vez.
  • Es lo que cantas cuando te estás bañando.
  • Es la canción que más me gusta.

Es la canción que más me gusta y lo cantaba con mi amada esposa, al igual que muchas otras canciones, pero ésta en particular es la que más me gusta.

Solamente una vez es un tema de Agustín Lara, el compositor que amó bastante y produjo extraordinarias canciones tales como Granada, Madrid, Veracruz, María Bonita, Noche de ronda, Farolito, etc. Grandes éxitos que cantan los mejores cantantes que en el mundo han sido.

Granada tiene para mí un significado muy especial, mientras yo ensayaba el solo de clarinete a mi lado ensayaba Jaime Vásquez Izquierdo, Granada, para la actuación de la Hora de la Gran Unidad Escolar en Radio Nacional cuyo auditorio quedaba en el Salón de Actos de la Municipalidad de Iquitos que estaba situada en la Plaza de Armas.

El buen Jaime Vásquez Izquierdo era un gran tenor y un cantor apasionado. También fuimos compañeros en la UNAP.

Con mi amada esposa teníamos varios cancioneros y los temas lo escuchábamos en las películas mexicanas que exhibían en el cine Belén que estaba situada en la calle 9 de Diciembre de Iquitos, o también en las películas argentinas con el gran Carlitos Gardel y Hugo del Carril y Libertad Lamarque.

Cantábamos boleros, tangos, rancheras y clásicos como Sobre las olas de Juventino Rosas y Flor sin retoño de Pedro Infante.

Que amo la música y las canciones no debe llamar la atención de nadie puesto que soy músico profesional y durante muchos años trabajé en orquestas.

1.72.6-23L-CBL5GMWLNMVJ5H7XXWYSZBPACI.0.2-4

EL AUTISMO

            El martes 02 de abril se celebra a nivel mundial el Día de la Concientización sobre el Autismo. He pergeñado algunas notas que pueden ser de utilidad.

            Autismo

  1. nombre masculino

Trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior.

            ¿Cuál es el color que representa el Autismo?

            El color azul se ha transformado en un símbolo del autismo, ya que representa de alguna manera lo que viven a diario las familias y las personas con TEA. Hay veces que el azul es brillante y calmo como el mar en un día de verano, y otras veces, ese azul oscurece y se disipa como un mar de tempestad.

            ¿Por qué abril es el mes del Autismo?

            Se eligió el 2 de abril como fecha para celebrar el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, con la finalidad de impulsar la mejora de la calidad de vida de las personas con Trastorno con Espectro Autista (TEA), así como promover su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.

            Gramaticalmente las dos formas, concienciar y concientizar, son correctas y se recogen en el DLE. En América se prefiere concientizar.

SE LE PONE AZÚCAR AL BIBERÓN

            De nuevo en nuestro hogar, luego de la operación de cesárea para el nacimiento de Charito, me dispuse a preparar el biberón. En la Clínica San Felipe de Jesús María, las enfermeras preparaban el biberón.

            Tanto de leche en polvo especial para recién nacidos, tanto de agua tibia y… ¿Qué sigue? Cuidadosamente pregunto a la “nueva mamá”:

  • Bebe ¿se le pone azúcar al biberón?
  • No me acuerdo, papi.

Sin perder más tiempo, cojo el auto y me voy al Rímac, al Policlínico de la Cervecería, encuentro al Médico Pediatra doctor Sánchez de la Puente y le pregunto a boca jarro:

  • ¿Doctor, se le pone azúcar al biberón?

No me esperaba su respuesta, rompió a reír a carcajadas, de manera tan estruendosa que salió la Jefa de la Estación de enfermeras:

  • ¿Qué pasa doctor?
  • Nada, que aquí el Ingeniero se ha olvidado cómo se cría un hijo.

Yo estaba colorado, un poquito difícil porque soy, más bien, moreno. Pero la Enfermera me dijo:

  • Se le pone un poco, no mucho, Ingeniero.

Volé a nuestra casa en la Plaza Manco Cápac y preparé el biberón. Expliqué a mi amada esposa que se le pone azúcar pero no mucha.

Es más curioso aún porque ingresamos al período de carencia de azúcar, más bien de carencia total. Como todos los hombres asumimos en nuestra casa la labor difícil de conseguir los víveres, como algo que se requería astucia y fuerza, sobre todo táctica. Es por esta razón que la Cervecería optó por entregarnos quincenalmente un paquete de víveres esenciales a fin de que los trabajadores no se distraigan en su búsqueda.

            Mucho tiempo después Maria Judith contaba:

  • Jorge robaba azúcar justito para el biberón y nada más. Lo traía en el bolsillo.

Si alguien se sorprende que padres veteranos no recuerden cosas esenciales, debería entender que desde hacía nueve años no teníamos bebitas en la familia. Las mellizas ya estaban muy desarrolladas y se encontraban en otro nivel.

Tan acostumbrados estábamos a tener dos hijitas que al tercer día del nacimiento de Charito hubo un fuerte temblor en la ciudad de Lima, como anunciando a los cuatro vientos: «Nació Charito».

Prestos corrimos a las 11 de la noche a la estación de Enfermeras para coger el teléfono y llamar a la casa. Contestó Luisa Iliana, la mayor y a cargo de la casa:

  • Estamos bien, papá. La empleada quiso sacarnos a la calle pero yo le dije “Nosotros nunca salimos cuando hay temblor. Nos paramos bajo este arco de la casa”. La muchacha entendió y se paró junto con nosotras.

Satisfecha la preocupación, nos miramos y rojos de vergüenza corrimos a donde estaba la recién nacida. En medio de las cosas no habíamos pensado que ahora teníamos tres hijas por quienes debíamos pensar. En medio de sonrisas nerviosas comprobamos que las bebitas dormían tranquilas, ajenas a cualquier temor.

            En verdad cuesta hacerse a la idea de que la familia ya había aumentado casi sin darnos cuenta nosotros.

PELIGRO EN LA CASA

            En la cervecería existían reglas de oro que tenían categoría de ley: Nunca utilizar las botellas de cerveza para almacenar sustancias peligrosas, fueran cuales fueran.

            Jamás se debía poner soda o ácido, de uso frecuente en limpieza, en botellas de cerveza. Tenían que estar siempre en su propio envase rotulado. Las sanciones eran graves por lo cual jamás se desobedecían.

            Todos, jefes y supervisores, teníamos que estar atentos para evitarlo en todo momento.

            En nuestra casa, cuando se producía la aparición de pericotes utilizábamos venenos conocidos como “matarratas”, colocados en lugares escondidos donde no pudieran llegar ni los niños ni las mascotas.

            Aun recordamos la tragedia que ocurrió en el Iquitos de mi niñez, muy lamentable. Mi profesor Raúl Olórtegui Agüero se casó con la joven más agraciada de la Comercial y formaron una hermosa familia.

            El Profesor además se hizo famoso porque como abogado se hizo nombrar Presidente de la Asociación de Motociclistas de Iquitos y con memorial en la mano, atronando la ciudad con el zumbido de las motos se presentaron ante el Prefecto para exigir que no se cumpla en Iquitos la orden a nivel nacional de usar casco de protección cuando se maneja motocicleta. Se argumentaba que el uso de casco afectaría, por la calor, la salud del cuero cabelludo. Se exhibían letreros de “NO QUEREMOS QUEDARNOS CALVOS”.

            La petición fue aceptada habida cuenta que lo planteaba un letrado.

            Mi profesor tenía dos niños pequeños que rondando por su casa encontraron dos botellas de gaseosa pero que contenían venenos. Ambos fallecieron de inmediato.

            Con eso en mente, cuando apareció un pericote en la casa, lo primero que pensamos fue en el matarratas pero la presencia de la bebé lo hacía poco menos que imposible.

            Decidieron mi hija y su esposo seducir al gato de un vecino y atraerlo a nuestra casa donde es atendido a cuerpo de rey. Era hembrita pero había un programa infantil en el que el conductor tenía sobre su escritorio un gato de peluche al que llamaba Tom. De ese modo Ainhoa le puso de nombre Tom al gato. Tenía el minino un collar de sus dueños donde constaba su verdadero nombre “Misha”. Pero para todos nosotros es Tom. Tom Cat.

            Antes era Luisa  quien ponía nombres a todo, pero ella ahora vive con su familia en otra casa. Aquí los nombres los pone Ainhoa. A un gato del vecino que viene a visitar le llama Pepe. A las galletad empanadita de boda ella le cambió el nombre por galletas arco iris porque están bañadas con grageas multicolores.

            Le compran de todo para tenerlo contento, tiene su cama (solamente duerme en nuestra casa), es el engreído y Ainhoa juega con él, tiene su propio arenero. Charito contrata a una especialista que le baña y la lleva al Veterinario en su propia jaula especial para gatos, le ponen su vacuna, y solamente come paté de salmón de Purina Cat. Solo come en nuestra casa y siempre parece tener hambre. Es muy engreído pero lo compensa jugando con todos. Le ponen tapetes especiales  en los muebles donde quiere dormir la siesta.

            En verdad el gato o gata se hace querer y nos ha evitado para siempre el tener que recurrir a tóxicos porque desde que entró a nuestra casa no hay alimañas de ninguna clase.

            Esto sumado a la experiencia que conté sobre lo ocurrido en mi niñez, todos tenemos sumo cuidado de no confundir jamás los envases. Una gran medida.

CUIDAR LA TUMBA DE MI CUÑADO NOÉ

            Noé Segundo Alva Rivera, joven graduado de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, falleció el 24 de mayo de 1964 en los luctuosos sucesos del Estadio Nacional de Lima.

            Noé Segundo es mi cuñado, hermano de mi amada esposa Maria Judith Alva Rivera, y como nosotros residimos en Iquitos, encargamos a una persona responsable del cuidado de su tumba.

            Nunca conocí a mi cuñado, recién cuando se cumplió un año de su partida, en la Misa del Primer Año, llegué a acercarme a quién sería mi amada esposa por más de 50 años.

            Noé Segundo está enterrado en el Cementerio Presbítero Maestro, Pabellón San Rosendo, nicho 164 A. Esto quiere decir que está enterrado en el primer nicho a partir del suelo, por recomendación de sus compañeros de Facultad quienes se encargaron de todos los trámites y los gastos del sepelio los hizo el Presidente Fernando Belaunde Terry, quien asumió la responsabilidad de lo ocurrido.

            Asistieron desde Iquitos los hermanos Javier Domingo y Maria Judith, en representación de la familia, sin informar a sus señores padres, para hacerse cargo de sus restos.

            Esta situación ha generado en nosotros un trauma incontrovertible y jamás nos hemos acercado el estadio donde falleció a causa del fútbol, del cual Noé Segundo era fanático.

            Viviendo lejos de la capital, mi concuñado Elías Ramos Borja, contrató a un cuidador de tumbas, el señor Silva; un señor a carta cabal. Todos los días le ponía flores frescas en su tumba, cobrando apenas un precio módico.

            Luego yo asumí la responsabilidad por amor a mi amada esposa, y cada que viajaba a Lima me acercaba al cementerio y me ponía al día en el pago por los meses transcurridos. Esto nunca le incomodó: sacaba su libreta y nos decía son 4 o 6 meses que le debemos. Es decir, en honor de mi amada esposa me hice cargo de la tumba de mi cuñado.

            Pero fuera cual fuera el día o la hora en que nos acercábamos al cementerio, siempre tenía flores frescas.

            Con mi amada esposa pudimos darnos cuenta que cada encargado tiene su propio bidón de agua con candado y únicamente el dueño lo podía usar.

            Era un acuerdo maravilloso y nos sentíamos encantados al saber que Noé Segundo estaba permanentemente bien cuidado y su lápida limpia y con flores frescas. Nada podía ser mejor.

            Hasta que el señor Silva tuvo un derrame y ya no pudo trabajar. Heredó su puesto y funciones un sobrino suyo cuyo nombre no registra la historia que era un bueno para nada y un irresponsable total. Nos ofreció brindarnos las mismas condiciones de trabajo que su digno tío, pero era mentira. Nunca cumplió por lo cual deshicimos el contrato.

            Una vez vimos un caso terrible: una señora quién tuvo el mismo trato con el señor Silva y pensó que con su sobrino sería igual:

  • Señor – le dijo – vengo y no encuentro flores frescas en la tumba de mi esposo.
  • Si usted no viene, para qué le voy a poner flores frescas.
  • Pero usted se comprometió a hacerlo y yo le pagué por adelantado.
  • Ahora que ha venido usted le voy a poner sus flores, pues.
  • Mejor ya no lo haga. No lo haga nunca más. Se terminó el contrato.
  • Cómo quieras.

            Un sinvergüenza total.

            Mi cuñado, Dios me perdone, ya no tiene entonces el cuidado que durante décadas le brindamos. Luego de la pandemia, la verdad es que ya estoy en edad avanzada y no puedo ir a verlo. En realidad ya no puedo ir a ver a nadie, únicamente a mi amada esposa en su “Casita de Campo”, como le bautizó nuestra nieta Andrea Canaval.

A MIS AMABLES LECTORES

            Hemos culminado con éxito y muchas alegrías el año que pasó y esperamos cumplir el mismo cometido en el año que se inicia hoy.

            Les prometo que en mis páginas encontrarán, como siempre,  historias de amor y de aventuras sin fin que estamos seguros harán sus delicias.

            De corazón les digo a todos ustedes:

¡FELIZ AÑO 2026!