No tiene nada que ver con el concepto que le atribuyen los Psicólogos que lo relacionan con traumas o temores. Simplemente la idea que debía fluir en tu mente para expresar lo que siempre has sabido, se evapora, no sabes cómo ni por qué no lo recuerdas aunque hagas esfuerzos increíbles para decirlo.
Es más común cuando vas a algún lugar de tu casa y al llegar no recuerdas para qué fuiste allí. En este caso lo que suelo hacer es regresar a donde estuve antes y al mirar alrededor puedo ver qué es lo que estaba deseando y por esa razón fui a buscarlo. Entonces logro mi cometido.
Pero otras veces pugnas por recordar y resulta inútil todo el esfuerzo que haces porque no llegas a alcanzar ese deseo. Y muchas veces es colectivo, es decir que ocurre con todas las personas que están en un salón.
El señor Jiménez era el Supervisor (Auxiliar) del Segundo año de Secundaria y cuando falta un Profesor, el Director de Estudios suele enviar a algún profesor para suplirlo aunque no sea de su ramo, en ese caso trata de temas de cultura diversos para completar la hora.
En una ocasión no había Profesores de repuesto y el mismo Supervisor Jiménez, entró al salón y comenzó con un tema completamente diferente al del curso: nos preguntó cuáles son los días de la semana en inglés. Todos respondimos: Monday (lunes), Tuesday (martes), Wednesday (miércoles), —–, Friday (viernes), Saturday (sábado) and Sunday (domingo), mientras el señor Jiménez lo escribía en la pizarra.
Ninguno de los 60 alumnos recordaba el día que faltaba: una amnesia total. No deja de ser curiosa esta pérdida de la memoria a nivel colectivo. Los weekdays fue un tema del Curso de Inglés del Primer año, pero ahora en el Segundo, se supone, que debíamos saberlo todos, pero no fue así.
El mismo señor Jiménez escribió en la pizarra Thursday (jueves). Una sonrisa nerviosa general que denotaba que fuimos unos tontos al no recordar algo tan fácil y que todos lo sabíamos.
El caso se repitió en otra ocasión con el Profesor Raúl Hidalgo Morey. En la clase conversamos sobre los textos más saltantes de la literatura mundial y, naturalmente, hablamos de la Ilíada y la Odisea. Cuando mencionamos la parte donde su hijo sale a buscar a Ulises, el Profesor me preguntó:
- ¿Cómo se llama el hijo?
Silencio total. No lo recordaba, ni él ni yo. Ni pensar el resto del salón pues ninguno leyó a Homero. Fue tan imposible que lo dejamos y hablamos de otras obras. De repente el Profesor dijo:
- Telémaco.
- Claro, Telémaco.
¿Qué fue lo que nos hizo perder el hilo de la conversación? Y ¿cómo lo recordó el Profesor?
Esta es una técnica que desde entonces lo utilizo. Si no recuerdo algo que deseo decirlo en un momento dado, dejo de pensar en ello y hago otras cosas. De pronto aparece en mi mente la palabra que no quería salir y sigo con mi vida.
En mi archivo de mi PC tengo un vocabulario sinfín y muchas veces me facilita encontrar la palabra perdida. Es otra técnica que da buenos resultados, sobre todo ahora que ya he avanzado bastante en la vida y la memoria se muestra cada vez más renuente.
Por algo se dice que recordar es volver a vivir.
