EL SANTO QUE MI ESPOSA AMABA

            Ella fue siempre una mujer excepcional: cuando me llamaron de la Cerro de Pasco Corp., para ir a trabajar en La Oroya, en mi primer trabajo como Ingeniero Químico, le dije que no me iría de Iquitos pues estaba a una semana del parto. Al día siguiente, a las seis de la mañana ella “comenzó el trabajo de parto”.

            Sabía lo mucho que deseaba ir a trabajar en la Cerro pues los mejores catedráticos de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) lo recomendaban y yo ya había pasado una entrevista en Lima. La demora en la llamada se debió a una huelga de los trabajadores.

            Pero ella era así, capaz de controlar su propia persona y comenzó el trabajo de parto solamente para que yo no perdiera la oportunidad que tanto deseaba.

            A los tres días de nacidas las mellizas me fui a La Oroya.

            Me contó que se enfermaban mucho las pequeñitas, en opinión del Dr. Ángel Achával, habían tomado el líquido amniótico por la demora en el nacimiento. Recién a la media noche decidieron hacerle una cesárea.

            Debido a ello hizo una promesa a San Martín de Porres: que sería por siempre su seguidora.

            Cada año, al empezar el mes de noviembre se ponía el hábito de San Martín de Porres. Como la gente, cuando ve a alguien de hábito, supone que sabe todo sobre la celebración del santo, a cada paso le preguntan sobre las actividades, por lo que iba al convento de Santo Domingo en el Centro de Lima para pedir el programa de las celebraciones. Es tan amiguera que la señora encargada le tenía reservado su programa.

            No quería que nadie le acompañe, decía que la promesa era de ella y de nadie más. Andando los años le hice entender que yo soy su esposo y puedo acompañarla. Me llevó a la Misa en Santo Domingo. Varias veces la acompañé a la cita con su amiga para recibir el programa de actividades.

            Pero a la Misa del día central y Procesión. No.

            Ella recorría siguiendo a la Procesión y en el camino hacía una amistad y almorzaban juntas en algún lugar del camino. Volvía a la casa a las 5 de la tarde, cansada pero satisfecha.

            Un detalle muy importante, como loretana de selva adentro, fumaba desde muchacha, que en la selva es necesario fumar para hacer correr a las víboras que pululan y en Lima continuábamos igual. Pero el día primero de noviembre dejaba de fumar. Nunca vi algo parecido: una mujer que puede controlar su propio organismo. El primero de diciembre volvía a fumar “como chino en quiebra” frase de don Noé, su padre.

            Cuando ya no podía salir sola, yo la llevé a la Misa en Santo Domingo, es una Misa pública, en la calle en un tabladillo frente al templo y docenas de Sacerdotes y Ministros Extraordinarios de la Eucaristía nos dan la Hostia en nuestro sitio, donde estemos parados. De inmediato se da inicio a la Procesión. Llegamos a la Plaza de armas y ella me dijo que estaba cansada. “Hasta aquí nomás”, comprendí que son las consecuencias de la enfermedad. Tenemos una imagen de ese día, tercer domingo de noviembre.

            Fuimos a tomar un desayuno en un restaurante de la Plaza de Armas. No hay muchos lugares que tengan desayuno a las 11 de la mañana.

            La religiosidad no es fácil en Lima, cuando era alcaldesa Susana Villarán, comunista, hizo colocar camiones compactadores de basura en el camino de la Procesión por lo cual San Martín de Porres no pasó por la Plaza de Armas. Hoy que tenemos un  presidente de la misma calaña, ni siquiera el Señor de los Milagros pudo pasar.

            Que Dios no les tenga en cuenta estos pecados.

            Cuando ella se fue al Cielo le puse un terno sastre. No podía ir a las Nazarenas a comprar un hábito nuevo. Aquí tengo su hábito de San Martín de Porres y su vestido de novia. Ya indiqué que cuando me vaya pongan junto a mí estas preciadas prendas y así estaré con ella por siempre.

            Hoy 03 de noviembre es el día de San Martín de Porres y el tercer domingo, 20, sale la Procesión.

            Bendita seas amada esposa

MARIA JUDITH ALVA RIVERA DE SUÁREZ

            Este post fue publicado el 03 de noviembre de 2023 con ocasión de la festividad de San Martín de Porras. Se vuelve a publicar con la intención de incluirlo en el segundo tomo de mi libro Nuevas Historias.

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