76 TERROR EN EL RÍO ITAYA

            Uno de los destinos que más nos gustaba frecuentar a “los tres compañeros” era el río Itaya en Iquitos.

            Los tres compañeros éramos con Pasión Alegría Vásquez y Néstor Nájar Llerena, estudiantes de la GUE “Mariscal Óscar R. Benavides”, Secundaria Común.

            Si bien es cierto que acudíamos a todos los sitios donde podíamos nadar, el río Itaya ejercía una atracción especial. Solamente teníamos que llegar a la entrada de “El Hueco” en la calle Aguirre frente al Hospital Militar y por ahí bajábamos directamente al río Itaya.

            El río Itaya se dice que nace en los altos de la selva, al noroeste de la ciudad de Nauta, recorre 125 km  hasta desembocar en la margen izquierda del río Amazonas en el Puerto de Belén y su característica principal es que sus aguas son negras, típico del agua de quebrada en la Amazonía.

            El río Itaya era un lugar de aguas limpias y tenía apenas 60 metros de ancho por lo que era fácil chimbar (cruzar) de una banda a la otra, ida y vuelta. Al frente no había nada de interés.

            Algunas veces teníamos compañía, muchachos más chicos, vecinos del lugar. Pero todos nos divertíamos y nos llamábamos por nuestro nombre. No había ningún promontorio como ocurría en el lago Morona, por lo cual no podíamos lanzarnos de lo alto. Solamente nadábamos y nadábamos. Cruzar el río era la única diversión y jamás ocurrió ningún percance.

            Hasta aquel día de sol fuerte y ningún nubarrón en lo alto que hiciera sombra al sol quemante que nos agobiaba y nos hacía desear estar más tiempo en las frías aguas del río. De pronto un chico gritó:

  • Una boa.

            La reacción más inmediata era, por supuesto, correr, pero cómo corres en medio río. Lo vimos, parecía el periscopio de un submarino que surcaba las aguas del río. Como sus aguas son cristalinas pudimos ver que tenía aproximadamente cinco metros de largo, pero solamente la cabeza sobresalía sobre la superficie del agua dejando una estela como de canoa.

            De todos es sabido que una boa te ataca solamente donde pueda enredar su cola pero en medio río no existía ningún agarradero. Vi que ninguno de los chicos del barrio hizo ningún movimiento de huida y por eso también nos quedamos, atónitos, pero nos quedamos. Lo vimos pasar imponente sabiéndose la Reina del Itaya.

            Seguimos con nuestros juegos cuando volvió a pasar por nuestro lado pero esta vez me rozó la pierna con toda la extensión de su largo cuerpo. Como ya se sentía atrevida preferimos poner fin a la frescura del baño y salir del agua.

            Nuestro mayor temor era que se enrosque en mis piernas y atrape a quien estaba a mi lado y nos lleve al fondo del río donde moriríamos ahogados.

            Pensamos que eso era lo más prudente dada la situación y siempre hemos pensado que vale más que digan “Aquí corrió” y no “Aquí quedó”. Pero la extraordinaria experiencia jamás lo olvidaremos y aquí la tenemos puesta en letras de molde.

El río Itaya en Iquitos
El curso del río Itaya

74 SEMBLANZAS 3

AINHOA

            Mi nieta de 4 años siempre que se va a bañar lleva un juguete. Tiene una colección tremenda de animales. Al salir de la ducha pasa por mi habitación para mostrarme el juguete de turno y yo siempre le celebro:

  • Muy lindo tu perrito, Ainhoa. Me gusta tu perrito.

            Pero un día trajo otro animal y le dije lo mismo:

  • Muy lindo tu tigre, Ainhoa. Me gusta tu tigre.

            Ella no se aguantó y me aclaró:

  • Es un leopardo.

            Se lo conté a su mamá y ella me explicó que Ainhoa reconoce al tigre, leopardo, jaguar, cheetah, etc. y sabe sus diferencias.

HUEVOS PASADOS

            Cuando era niño, en Iquitos, mi mamá solía prepararme huevos pasados por agua porque sabía que me gustaba. Cuando me casé esa tarea lo asumió mi amada esposa solamente para darme gusto.

            La vi preparando: soltaba los dos huevos crudos en agua hirviendo y contaba a su ritmo hasta 120. Sacaba los huevos y los ponía en el chorro de agua fría para evitar que se sigan cociendo. Los ponía en un vaso con un poco de sal y pimienta. Ella no era persona que usara reloj o alguna otra cosa para saber cuándo ya estaban los huevos. Estaban perfectos.

            Lo de la pimienta lo aprendí en el restaurante de en frente de la cervecería cuando alguna vez algo impedía a mi señora servirme el desayuno: enfermedad o dar a luz.

            A Charito no le gustan los huevos pasados y por eso no me los prepara. Ya no pruebo huevos pasados.

TOM CAT

            Mi hija Luisa era la única de la familia que ponía nombre a todas las cosas, juguetes o animales. A una enorme rata que pasaba por nuestro delante cuando la Quinta aún estaba en construcción, era grande y voluminosa, la llamó “Panchón”.

            Ahora mi pequeña nieta Ainhoa está dando los primeros pasos en poner nombre. Su osito para dormir (si no le encuentran no duerme) se llama Teddy Bear Dormir.

            Algunas veces aparecen pericotes en la casa y ponemos veneno pero esto es siempre peligroso cuando hay niños pequeños en la casa. Es por eso que Pedro y Charito han dado cabida a un gato que siempre estaba rondando por la casa. Un “gato techero”. Le dan su alimento Purina Feliz Classic, su leche y le dejan entrar en la casa y Ainhoa juega con él. Charito me dijo que Ainhoa le llama Tom. Es el gato de la casa. Tom cat.

LAS PANTUFLAS MÁGICAS

            Saliendo del trabajo llegué a la casa y como era mi costumbre, fui a mi habitación para quitarme los zapatos y ponerme mis pantuflas. Como ex militar siempre pongo en orden todas las cosas para poder encontrarlas sin tener que estar buscándolas.

            Mis pantuflas las ponía debajo de mi cama con las puntas alineadas con el borde de la cama para que nadie se fuera a tropezar.

            Esa vez, cuando entré a mi habitación vi que las pantuflas salían como por arte de magia hacia afuera, como si fueran pantuflas fantasmas.

            Miré debajo de la cama y me encontré con la pequeña Charito que había pretendido darme un susto, pero conociéndola podía esperar algo por el estilo.

            Ahí comprendí por qué mi amada esposa barría, trapeaba y pasaba la lustradora debajo de las camas porque era el lugar predilecto de Charito para jugar.

EL OLFATO DE CHARITO

            Mi pequeña hijita jugaba a las escondidas con su perrito pekinés Sting. Cuando no le encontraba, Sting se ponía a resoplar por la nariz, me imagino que era para limpiar su olfato y luego olfateaba y la encontraba en un dos por tres.

            Tanto jugar con su mascota, Charito adquirió la misma capacidad de olfato.

            Mi esposa traía cajas de chocolate y yo lo escondía para poder compartirlos toda la familia. Charito, una vez se comió una caja entera de  bombones Princesa (100 chocolates). Le dio indigestión y por esa razón tenía que esconderlos hasta que sea el momento oportuno y estemos juntos toda la familia.

            Entonces, cambiaba continuamente el escondite de los chocolates, pero Charito siempre los hallaba. En cierta oportunidad la vi resoplando por la nariz, al igual que Sting, y dirigirse directamente a donde estaban los chocolates. No fallaba.

Tom cat

73 VAS A SABER MÁS MATEMÁTICAS QUE MI PROFESOR

            Mi nieta Andrea Canaval es una buena y sobresaliente estudiante y su abuelita Judith y yo hemos estado siempre pendientes para poder ayudarla en lo que fuera necesario.

            Muchos años mi amada esposa Maria Judith acudía a diario a su casa para recogerla del colegio San José de Cluny y cuidarla hasta que regresen sus padres del trabajo. Entonces la abuelita emprendía la marcha hacia su negocio en Jesús María.

            Muchas veces me tocó a mí cumplir ese papel y en cierta ocasión ocurrió lo que paso a narrar.

            Estábamos repasando sus tareas de Matemáticas y le manifesté que estaba disconforme con lo que les había enseñado su profesor:

  • Los problemas de Aritmética se resuelven por métodos aritméticos, no por métodos algebraicos.
  • ¿Vas a saber acaso más Matemáticas que mi profesor?
  • Por supuesto que sé más Matemáticas que tu Profesor. Soy Ingeniero.
  • ¿Y eso?
  • Significa que tu Profesor ha estudiado Matemáticas solamente para enseñar a alumnos de Secundaria. Los Ingenieros estudiamos Matemáticas para la vida.
  • ¿?
  • Los Ingenieros construimos puentes, edificios y colegios. Diseñamos maquinarias y equipos, vehículos que van a la Luna y viajan tan lejos que llegan a Júpiter. Para eso estudiamos Matemáticas, mucho más que un Profesor y en niveles mucho más avanzados. Es nuestra razón de ser. Tal cantidad de Matemáticas que tu profesor ni siquiera se podría imaginar.

            Con eso se calmó, resolvió como le indicó su Profesor pero aprendió el método que le indiqué. Esto puede serle de mucha utilidad cuando le tocara dar Examen de Ingreso a la Universidad.

            Pero no tuvo necesidad de dar Examen de Ingreso pues los cinco años de estudios en Secundaria ocupó las primeras colocaciones en el Cuadro de Méritos y tuvo ingreso directo a la Pontificia Universidad Católica, donde ahora estudia.

Ingeniero

71 PAPÁ LO SABE TODO

            En algún momento de mi vida leí esta expresión y me acostumbré a usarla habida cuenta que todo en la casa lo hacía yo. Había estudiado en el Ejército el oficio de Instalaciones Sanitarias (gasfitería) en el Centro de Entrenamiento Industrial del Ejército, en  Chorrillos.

            Pero mi papá era muy aficionado a hacer las cosas en vez de mandarlas a hacer y por ello en casa siempre teníamos muchas herramientas y crecí familiarizado con ellas.

            Además me gustaba el bricolaje y me leí todos los números de la revista Hobby en Español que había en la Biblioteca Municipal de Iquitos, que estaba ubicada en la Plaza de Armas y muchas de mis “creaciones” se originaron en ellas.

            En mis vacaciones de verano (enero a marzo) leí un tratado de Química porque sabía que en ese año me tocaría estudiar en el colegio (Tercero de Secundaria) el curso de Química. El Capítulo que más me agradó fue Estequiometría que es el estudio de las reacciones químicas mediante una ecuación y el balanceo de sus componentes.

            Cuando comenzó el curso en el colegio en la primera prueba saqué 20, ni el profesor lo podía creer. Me sacó a la pizarra y resolví las ecuaciones explicando las razones para ello. Quedó convencido.

            Conté a mis hijas esta historia y mi hija Claudia dijo que yo era de otro mundo:

  • ¿A quién se le ocurre pasar sus vacaciones leyendo un Tratado de Química? Solamente a ti.

            Quizás ese gusto por conocer toda la Tabla Periódica de los Elementos Químicos de Mendeléyev y las ecuaciones químicas fue determinante para seguir la Carrera de Ingeniero Químico.

            Pero mi hija menor, Charito, es de natural iconoclasta, al igual que su mamá hacen poco caso a la autoridad en cualquiera de sus formas.

            En una oportunidad, cuando era pequeña,  me preguntó qué eran los protozoarios. La miré fijamente tratando de desentrañar cuanto sabía ella de los animales (vertebrados, invertebrados y microscópicos) para poder darle una adecuada respuesta, pero ella lo tomó como que no lo sabía y soltó:

  • ¿No pues papá lo sabe todo?

            Sí, es cierto, papá lo sabe todo, solamente trataba de encontrar las palabras más apropiadas para tu edad.

  • Los protozoarios son animales muy pequeños y constan de una sola célula. Tenemos que verlos con un microscopio y muchos de ellos ocasionan enfermedades.

            Con esta respuesta quedó satisfecha su sed de conocimiento pero quedó mellado su amor propio: No había podido salir con su gusto.

            Un par de años después me preguntó: “Papá ¿qué es inmersión?” para de inmediato, haciendo un gesto tajante con la mano, agregar, “en dos palabras”. Me limité a juntar las palmas de mis manos y haciendo un gesto de empujar hacia abajo las manos dije al mismo tiempo “buff”. Definitivamente esto es inmersión. Fueron menos de dos palabras pero, al parecer, no le agradó la salida porque me dijo “payaso”.

            Varios años después el diario El Comercio sacó un nuevo crucigrama que no era de palabras cruzadas sino que las soluciones resultaban una debajo de la otra. Con la primera letra de cada solución en vertical se podía leer el nombre de un libro y su autor. Lleno de satisfacción y orgullo por haber entendido y solucionado el crucigrama comenté mi éxito con el nuevo juego. Si pensaba oír felicitaciones debo decir que fue todo lo contrario, Charito me dijo:

  • Te odio, todo sabes.

            Cuando ingresé a trabajar en la Cervecería Backus y Johnston S.A. en 1973, me asignaron al Laboratorio de Embotellamiento. Se encargó de entrenarme el Ingeniero Max Prado, quién me enseñó toda nuestra área de trabajo, desde la Filtración de Cerveza, la Bodega de Gobierno y toda la Planta de embotellamiento.

            Le pregunté:

  • ¿Por qué se le llama Bodega de Gobierno?
  • Porque desde ahí se “gobierna” toda la producción de cerveza.

            Poco después me enviaron al Laboratorio Central donde tenían un texto muy interesante en su biblioteca: El Cervecero en la Práctica.

            En ese libro explicaban que en la “época de la ley seca” en Estados Unidos, se dispuso que las cervecerías solamente podían elaborar cerveza con 1% de alcohol en volumen. Situación por la cual los gringos le decían casi cerveza.

            La ley disponía que agentes del gobierno debían verificar cada tanque de cerveza refinada. Una vez medida la cerveza el tanque era sellado. La cervecería para poder despachar la cerveza de un tanque aprobado debía pedir autorización al gobierno.

            Es esta la razón por la que los cerveceros desde entonces, a la bodega donde está la cerveza refinada y lista para embotellar, dieron en llamarla “Government tanks” (Bodega de Gobierno).

            Cuando le comenté a Max Prado esta explicación, me dijo que no había leído ese libro, que nunca leía ningún libro y siempre había creído que se llamaba así por la razón que me había dicho.

            Muchos años después se comentó en la fábrica que iban a instalar una Planta de Tratamiento de Agua por Ósmosis Inversa.

            El Técnico Castillo, egresado de la ESEP Middendorf, vino a buscarme en el Laboratorio Central donde yo estaba trabajando como Analista Químico Instrumental, para preguntarme qué era la ósmosis inversa. Le miré fijamente a la cara tratando de desentrañar cuánto sabía de físico-química. Pero le escuché decir bajito “Ah, al fin algo que no sabe”.

            Sonreí, en esos tiempos donde el Internet no cabía ni en los sueños más calenturientos, yo era el “Wikipedia” para todos los efectos. Todos acudían a mí para buscar una explicación a algo que no conocían o no se acordaban de lo que habían estudiado en el colegio o el instituto o la universidad, porque sabían que me he pasado la vida leyendo y estudiando todo. Tenía en mi casa 5,000 títulos de todas las categorías.

            Le dije que estaba buscando la manera más simple para darle la respuesta más apropiada y que le fuera útil:

            “Por tus estudios en le ESEP Middendorf sabes que la ósmosis en un fenómeno físico-químico por el cual dos soluciones que están separadas por una membrana semipermeable, una de ellas puede pasar. Semipermeable quiere decir que puede pasar de aquí para allá pero no de allá para acá. Igual a cómo funciona una válvula check en una tubería.

            En la ósmosis, la solución más diluida pasa hacia la solución más concentrada con la finalidad de equilibrar las concentraciones.

            En la ósmosis inversa es al revés: el agua pasa de la solución más concentrada hacia la de menor concentración. En el caso de la cervecería, la Planta de ósmosis inversa se utilizará para ablandar el agua dura de nuestros pozos: El agua dura contiene sales de calcio y de magnesio que  en este caso quedan retenidas mientras solamente puede pasar el agua pura.

            Como Backus es una planta industrial, la producción de agua blanda tiene que ser también en cantidades industriales y el resultado es más fácil y más rápido que en la planta de ablandamiento de agua por el método de las resinas, y más barato también.

            Amigo, es el futuro el que estás viviendo y eres parte de ella pues tú vas a operar la planta. Felicitaciones”.

            Definitivamente PAPÁ LO SABE TODO.

Revista Hobby en español
El proceso de la ósmosis

68 LA MINIFALDA

            Mi amada esposa siempre ha estado vestida “a la moda” como mujer profesional que era y tenía gustos muy especiales, que para eso ganaba sueldo.

            Como era muy delgada pero con tetas grandes y potona la alentaba a vestirse de acuerdo a la moda que se imponía en cada época.

            De hecho, usó pantalones jean, minifalda, falda tubo, maxifalda, maxivestido, pantalones palazzo, hotpants, etc.

            La falda tubo me preocupaba porque en esa época solamente había microbuses en Iquitos (aún no llegaba la era de las motocicletas) y el primer escalón del micro estaba a 50 cm del suelo. Con la falda que mantenía juntas las rodillas, pensé que sería imposible que subiera al micro, pero ella me dio una lección de habilidad femenina: se paraba de costado frente a la subida del micro,  cogiéndose del agarrador levantaba una pierna, asentaba el pie en el primer escalón y lo demás es acrobacia simple, en un dos por tres ya estaba arriba.

            La minifalda la usaban todas las damas jóvenes, pero cuando llegó la prenda más atrevida la cuestión se puso muy caliente: el hotpants o pantaloncitos calientes, marcó un hito en la liberación de la mujer.

            Como ella siempre decía “mis piernas flacas, chuecas, torcidas”, le indiqué que ya que tenía unos muslos soberbios, era la ocasión propicia para mostrarlos sin detrimento de su personalidad, solamente no se recomendaba ir al trabajo con esta prenda. Encargamos a Celestina Amaya, hermana de Alicia Amaya, costurera profesional, que le confeccionara sus hotpants en color beis (beige).

            Le quedaba de maravillas pero su hermana mayor Lolita le llamó la atención:

  • Hermana, una señora no debe usar esas prendas.

            Pero su mamá, doña Natividad Rivera Pérez le respondió:

  • Si su marido no le dice nada, tú qué te tienes que meter.

            Esta historia la cuento para que entiendan que aprecio mucho el buen vestir de las damas y su buen gusto para hacerlo; por algo dicen que “la moda no incomoda”.

            Cuando nuestras hijas crecieron también vistieron minifalda, excepto Luisa. Decía que no le quedaban bien.

            Cuando fuimos a Sears a comprar ropa, vi una minifalda jean que le quedaría magnífica, pero ella se negó a probarse:

  • Papá, no me queda.
  • Mira hijita, ve al vestidor, te pones la minifalda, te miras en el espejo de cuerpo entero que está allí, luego te lo sacas, vienes y me dices: papá no me queda. Y yo nunca más volveré a importunarte. ¿De acuerdo?

            A Dios gracias mis hijas son educadas y obedientes. Luisa se probó la ropa y regresó contenta para decirme:

  • Me lo llevo, papá.

            Desde entonces nunca dejó de usar minifaldas y zapatos sandalias, con el pie desnudo y bien arreglado. Tal parece que a su esposo le agrada, lo cual me llena de satisfacción.

Legendarios Hot Pants

64 PIERNONA

            Mi nieta Andrea solía pasear con nosotros y una tarde vimos en el Parque El Carmen de Pueblo Libre a una niña con unas botas a media pierna con cierre al costado que era una novedad. La manera como la miraba Andrea me dio a entender que la había impactado y deseaba tenerla.

            De regreso a la casa informé a sus padres acerca de la dichosa bota pero Jorge se puso saltón cuando Andreíta dijo:

  • Y con taquito abuelo.

            Quedamos que al día siguiente la llevaríamos los abuelos a “Cinco Continentes” en la Avenida Abancay donde venden todas las novedades en materia de zapatos.

            Había la bota soñada de su número pero un inconveniente mayúsculo era que no le cerraba la bota por la imponente pantorrilla de la niña. Le dije a la bebe que no podíamos llevar esas botas porque ella era piernona. Bajaron muchos zapatos para probarla pero nada, tuvimos que adquirir un número mayor. En lo referente al taquito era nada más el taco que tienen todos los zapatos, tanto de hombre como de mujer.

            Cuando su padre lo vio suspiro aliviado porque no era lo que se había imaginado: tacos de mujer que no es conveniente para una niña. Pero tenía tacos que lo diferenciaba de las botas de moda para niñas que más parecen botas para usar con esquíes en la nieve, sin tacos.

            Las nuevas botas de moda le quedaron muy bien y ella se sentía a gusto y lo lucía muy orgullosa.

            Cierto día Andrea le dijo a su mamá que sus piernas eran regordetas. Su madre furiosa le preguntó a boca jarro:

  • ¿Quién te dijo eso?
  • Mi abuelo.
  • Yo dije piernona – expresé.
  • ¿No es lo mismo? – preguntó Andrea

            Claudia, su mamá, le explicó:

  • No hijita. Piernona, buenas piernas. ¿Por qué crees que tu papá se casó conmigo?

            La verdad es que mi amada esposa siempre que mencioné sus piernas ella soltaba como una retahíla: Mis piernas flacas, chuecas, torcidas. Las buenas piernas la heredaron de mi mamá a quien de muchacha le decían “patas de billar” por sus extraordinarias piernas, y mis tres hijas heredaron esas piernas. En consecuencia, todas, hijas y nietas son piernonas: buenas piernas.

Las botas de Andrea