El año de 1956 viene a ser el punto de inflexión en mi vida en Iquitos. Atrás quedaron las escuelas pequeñas: La Escuela Práctica, Transición y Primer Grado (Primero, Segundo y Tercer Año de Primaria) y la Escuela Fiscal Nº 161, Segundo Grado (Cuarto y Quinto Año de Primaria).
Ahora, comenzamos el Primer Año de Secundaria en la Gran Unidad Escolar “Mariscal Óscar R. Benavides”, para lo cual tuvimos que dar el Examen de Madurez Mental, el cual aprobé y fui por ello estudiante Gratuito.
Un colegio inmenso con tres secciones, cada una de ellas con su propio Director: Secundaria Común, Secundaria Industrial y Secundaria Comercial. El Director de la Secundaria Común era también el Director de la GUE. Solamente la Secundaria Comercial era mixta, cuyas alumnas alegraban la vista de los demás alumnos y hacían más llevaderos los estudios intensos.
Era el único colegio secundario que tenía Banda de Músicos. Luego de una intensa preparación fui miembro de la banda.
Teníamos el curso de Castellano a cargo del Profesor Guillermo Rengifo, más conocido como “Chicle Globo” porque era bien gordito.
Pero, un buen día, el Profesor Benigno Soto Silva, Beny Soto, Profesor de Música y Director de la Banda de Músicos, y dueño de su propia orquesta profesional “Beny Soto”, comenzó a informarnos en la clase de Música, de los últimos cambios en la ortografía realizados por la Real Academia Española (RAE).
Se me ocurrió pensar que los asuntos de la gramática eran temas del dominio del Profesor “Chicle Globo” y no del Profesor de Música. Pero así ocurrió.
Beny Soto nos dijo que a partir de la fecha ya no debemos decir obscuro sino oscuro. También se retiraba la letra p de la palabra Psicología para escribir solamente Sicología. Aunque en los últimos tiempos los profesionales han decidido rescatar la escritura original en la cual está involucrado el sentido de su carrera: Psicología, que proviene de Psique, mente. También se cambió septiembre por setiembre.
El Profesor de Castellano nunca hizo mención a estos cambios, simplemente comenzamos a utilizarlos: en cada clase, cuatro horas en la semana, tomaba un percentil ortográfico, lo cual nos exigía consultar permanentemente el diccionario para no fallar, al menos, para no fallar demasiado, y, entonces teníamos cuidado de recordar los recientes cambios gramaticales.
Mis profesores eran verdaderos campeones y nos enseñaron bastante. Había Médicos, Ingenieros, Abogados, Químicos Farmacéuticos, Periodistas y algunos Docentes.
