07 MAL ENAMORADO

            La familia de mi esposa fue siempre muy peculiar. El padre Noé Alva Vargas era oriundo de Cajamarca, se desconoce de qué lugar exacto, nunca hablaba sobre sus orígenes pero mi esposa me dijo que una vez había dicho que fue por su madrastra que salió de su tierra.

            Don Noé fue al Oriente y se enroló en el Ejército. Tomó parte en el Combate Naval de La Pedrera contra Colombia en 1911y luego de darse de baja se asentó en la ciudad de Requena, Provincia de Requena, departamento de Loreto, donde se unió a doña Natividad Rivera Pérez, natural de esa ciudad.

            Su amplio conocimiento en temas agropecuarios hacía pensar que había vivido en una granja y fue  en el Ejército donde aprendió a cazar y pescar. Era muy hábil tejedor de tarrafas (redes personales para pescar, de cinco metros de diámetro).

            Sus hijos fueron Dolores, María Florentina, Martha, Javier Domingo, Noé Segundo y Maria Judith, mi amada esposa. Es por esto que a Judith desde que nació toda su familia le llamó Bebe, pues era la última.

            Dolores fue Contadora Mercantil habiendo estudiado en el Instituto Nacional de Comercio de Iquitos. Flora y Martha fueron Normalistas Rurales de la Escuela Normal Rural de Requena, aunque después regularizaron su categoría a Normalista. Javier fue Ingeniero Agrónomo graduado en la Primera Promoción de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), Noé fue Cirujano Dentista graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Judith es Normalista egresada de la Escuela Normal de Iquitos y Profesora de Artes Plásticas egresada de la Escuela Regional de Bellas Artes de Iquitos.

            Pero Javier tuvo una vida muy agitada: en Lima estudió Contabilidad Mercantil, pero al regresar a Requena trabajó de Profesor. Nuestro compañero de estudios Teddy Bendayán Díaz contó en una ocasión que “El Viejo” fue su maestro en Requena. “Me daba reglazos” – manifestó. El viejo era el apelativo que los compañeros de la UNAP le dedicaron a Javier, quien fue el Primer Presidente de la FEUNAP.

            En Requena adquirió un bote y se dedicó a hacer cabotaje, negocios y transporte de mercadería por el río Ucayali. En esa época fue el enamorado de Hilda.

            Por eso su hermana mayor Flora decía que Javier fue un “mal enamorado”. Apenas atracaba en Requena cargaba sobre sus hombros racimos de plátano, carne de monte, cecina, chorizo, aguaje, chambira, es decir todo lo que podía, para regalar a su enamorada.

            Quería estar todo el tiempo con la enamorada y todo le iba muy bien. Tan bien que pensó que su negocio era muy pequeño por el tamaño de su bote y luego de conversar con su padre decidió vender su bote y mandar a hacer uno más grande puesto que el negocio daba para  más.

            Pero un bote grande no se hace en unos pocos días. Tardaron tres meses en terminarlo, siendo la mayor dificultad contar con un motor de centro capaz de moverlo. Tenían que hacerlo traer de Liverpool, Inglaterra.

            Pero, mientras, no había ingresos, no había regalos y el amor se terminó. Al parecer la mamá de la enamorada la hizo desistir del compromiso, según Flora porque ya no le veía cargado de regalos.

            Luego de trabajar un tiempo con su bote grande lo vendió. Vendieron todo, las chacras, los cedrales, la destiladora de aguardiente, la casa, y se trasladaron a vivir en Iquitos donde ya estaban afincados Dolores con Judith, Martha con su esposo, Flora con su esposo. Noé falleció en la tragedia del estadio nacional en 1964.

            En Iquitos fue donde Javier vio la oportunidad de volver a sus raíces, había nacido y crecido en la chacra (hacienda), por lo tanto decidió estudiar Agronomía en la universidad que comenzaba a nacer. Las clases se iniciaron en el local de la Gran Unidad Escolar “Mariscal Oscar R. Benavides”, al año siguiente se pasaron a un local prestado por la Quinta Región Militar del Ejército en el Malecón Tarapacá, mientras se construía el local propio en la Plazuela Serafín Filomeno, donde está ahora.

            Hilda también se había trasladado a Iquitos y trabajaba de Maestra. Su mamá había fallecido y se dedicó entonces a asediar a Javier, pero él no mostraba ningún interés. Y ella insistía sin desmayo, todo el tiempo iba a visitar a doña Natividad para que le informe sobre Javier que estaba trabajando como Director del Instituto Agropecuario de Caballo Cocha.

            Muchos años duró este romance atípico: ella buscándolo y él no mostrando ningún interés, se le había ido toda la inquietud.

            Así fue hasta que en 1981, residíamos desde 1975 en Lima, recibimos el parte matrimonial. En ese tiempo se iba a realizar la boda del Príncipe Carlos y Lady Diana, la cual fue denominada La Boda del Siglo, por lo que Judith inventó para su hermano la Boda del Medio Siglo, una broma porque ambos contrayentes cumplían en esa fecha 50 años de edad.

            Cuando Flora dijo de Javier que era “mal enamorado” pensé en mí pues también vivía apegado a Judith y aún lo estoy. Quizás también habrá dicho de mí que soy mal enamorado, pero me sentía feliz cuando estaba junto a ella, tal y cómo me siento ahora que ella ya no lo sabe. El Mal de Alzheimer te quita todos tus más hermosos recuerdos.

La lancha de Javier

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