354 EL HOMBRE MONTA A LA IZQUIERDA

            Estaba revisando algunos lotes de prendas de mi amada esposa en la seguridad que jamás se va a volver a poner y ver desde ya el destino de muchas de ellas, cuando encontré un abrigo largo, un overcoat de talla L. Ella ha sido siempre talla S y en los últimos 7 años talla M.

            De manera que me lo probé y vi que me quedaba bien el ancho y el largo, habida cuenta que era talla L, cuando al tratar de abotonarlo me di cuenta que era de todas las formas una prenda totalmente femenina. No en su forma ni en lo exterior que es una prenda muy abrigadora, sino en su confección intrínseca: era una prenda de mujer.

            Recordé entonces una anécdota de mi juventud, allá en Iquitos:

            Estaba en el interior de mi casa cuando escuché afuera una acalorada discusión de mujeres. Estaban la vecina René, Amelia, Nancy y mis hermanas Mary Wilma y Mónica discutiendo y hablando todas a la vez.

            Cuando pregunté de qué se trataba la discusión, René me informó:

  • Estamos diciendo que el hombre monta a la izquierda y la mujer monta a la derecha.

            Habré hecho un gesto en mi cara de no entender nada porque René cogiendo mi camisa me mostró la fila de botones.

  • De esto estamos hablando, Jorge, ¿te das cuenta? Tu camisa monta a la izquierda, en cambio el mío, mira mi blusa, mi blusa monta a la derecha. ¿Entendiste?

            Claro que entendí. Jamás se me habría pasado por la cabeza que existía una diferencia sustancial entre la camisa de los hombres y las blusas de las mujeres, y la diferencia consiste básicamente en su confección. La prenda de un hombre es diseñado desde el principio para hombres: a un lado la fila de ojales y al otro la fila de botones. De la mujer se sigue el mismo patrón pero al revés, al otro lado está la fila de ojales y en su contraparte correspondiente la fila de botones, de manera que del hombre monta a la izquierda y de la mujer monta a la derecha. No hay entonces confusión: hombre es hombre y mujer es mujer.

            Otra cosa es que las esposas de militares, gustan siempre de ponerse las prendas de sus esposos para trabajar en la chacra o en la huerta. Ellas saben que esas prendas no fueron hechas para ellas y así que se las arreglan lo mejor que pueden. Pero sabiendo en todo momento que son prendas de hombre. Es un hecho que lo he visto todo el tiempo pues hemos vivido siempre junto a familias de militares y mi padre fue igualmente militar y mi mamá se ponía los overoles de mi papá. También lo vi en mi cuñada Cristina. Muchas veces que fui a su casa la encontré con las prendas de Raúl.

            A propósito de esto, mi papá decía todo el tiempo que ella era la cristina de Raúl. Cristina es la prenda de cabeza que usan los militares dentro del cuartel, para salir a la calle usan el kepí. Era un chiste que inventó mi padre quien toda su vida la pasó en el cuartel.

Blusa de mujer y camisa de hombre

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