349 EL CUMPLEAÑOS DEL PRESIDENTE

            El general Manuel A. Odría fue Comandante General de la División de Selva del Ejército Peruano. Entonces se decía que la A de su nombre era Apolinario, ahora se dice que en su partida de nacimiento está inscrito como Manuel Arturo.

            Manuel Arturo Odría Amoretti nació en Tarma, Junín, el 26 de noviembre de 1896. Cuando fue Presidente Constitucional del Perú se celebraba en Iquitos su cumpleaños con harta fanfarria: frente al malecón Tarapacá se fondeaban las modernas cañoneras que él compró para reforzar la capacidad de defensa y ataque de la Fuerza Fluvial del Amazonas.

            Las cañoneras lucían iluminadas con guirnaldas eléctricas que circundaban su perfil. Era todo un espectáculo y toda la población acudía al malecón para admirarlas.

            Nunca antes y nunca después un Presidente de la republica celebró con nosotros su cumpleaños. Recuerdos vividos  en nuestra Amazonía lo hacían mirar siempre hacia nuestra tierra.

            En 1954 con ocasión de celebrar el Cumpleaños del Presidente se invitó a toda la población a visitar la Base Naval de Santa Clotilde sobre la margen izquierda del río Napo.

            En la víspera se armó una fiesta “espontánea” en una explanada que había en el malecón Tarapacá frente al cuartel: La Banda de Músicos del Ejército tocaba música bailable y los soldados sacaban a bailar a las chicas presentes, invitaron sánguches de chancho asado y shivé, la bebida fundamental de los militares en la selva, preparada con fariña y chancaca. La fiesta era para todos incluidos nosotros los niños.

            Al día siguiente, cumpleaños del Presidente, nos despertamos con los “21 cañonazos” de reglamento, luego de lo cual nos embarcamos, mi papá y yo, y todos los chicos del barrio. Viajamos en una cañonera durante varias horas: Iquitos – Indiana (río Amazonas) – Mazán – Santa Clotilde (río Napo).

            Al llegar nos mostraron como en un tour la Base Naval, el astillero y el motivo de orgullo de la Marina de Guerra: El dique flotante.

            Nos explicaron que el dique flotante, parecía una casa, puede hundirse para hacer que una cañonera se pudiera alojar en él y luego elevarse dejando en seco y asegurada la cañonera para hacer la revisión o reparaciones que sean necesarias.

            Llegada la hora nos sirvieron rancho a todos los visitantes civiles. Los marineros nos prestaron sus útiles para pasar rancho, que, como en toda unidad militar, consta de sopa segundo, refresco, pan y fruta.

            Fue una experiencia grandiosa, nunca habíamos viajado en una nave militar artillada, toda enteramente de metal y extremadamente limpia. Comprendimos entonces lo que significa el orden y la disciplina. También fue la primera vez en nuestra vida que los muchachos “pasamos rancho” en el cuartel.

            El lugar era muy lindo y apropiado para pasear. Entonces no pensaba que estaba ubicada en un lugar estratégico para desplazarse con rapidez y prontitud hacia las Guarniciones militares Curaray y Cabo Pantoja, en la frontera con Ecuador, zonas álgidas mientras duró el enfrentamiento con ese país.

            Lo curioso es que fue solamente un paseo para celebrar el cumpleaños del Presidente Constitucional del Perú, quien amó entrañablemente nuestra tierra, pero en ningún momento fue un episodio político. Nunca escuchamos a nadie lanzar vivas al presidente.

            Honor a ese gran presidente que transformó al Perú poniéndolo en la avanzada en relación con los demás países de la región, pero que nunca se olvidó de las personas ni de nuestra querida tierra.

General Manuel A. Odría

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