343 LA LEY NO ES PARA TODOS

            “La ley es un precepto establecido en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia, cuyo incumplimiento conlleva una sanción. En general, las leyes son normas que regulan la convivencia social de una nación”.

            Fuente: Wikipedia La enciclopedia libre.

            Si nos ponemos a pensar, únicamente los ciudadanos de a pie cumplimos la ley y pagamos nuestros impuestos que se utilizan para pagar los sueldos de todos los demás.

            Basta que tengas un uniforme, militar o policía, para que la ley te importe un pepino, sea cual sea el rango que tengas.

            También las autoridades, municipales, regionales o nacionales “tienen” los mismos privilegios, al igual que los miembros del Poder Judicial y el Ministerio público, quienes también se arrogan de estos “privilegios·.

            Cualquiera de ellos puede manejar en sentido contrario o torcer por donde no está permitido o estacionarse en zonas prohibidas.

            Todo el tiempo los periodistas dan cuenta de estos actos que ponen en peligro la vida y la salud de las personas pero que no reciben sanción alguna. Solamente a nosotros nos ponen papeletas por la cosa más mínima.

            En la época en que muchos viajaban a Tacna para traer contrabando, me contaron que vieron a una señora que mostraba al policía del control, el carnet de su esposo teniente del ejército y la dejaban pasar tranquilamente con su mercancía. Los demás tenían que pagar las “cuotas obligatorias” (coimas).

            En la época del toque de queda impuesto por el gobierno militar, si ibas a una fiesta tenías que quedarte hasta las seis de la mañana para poder salir. En una fiesta familiar en San Juan de Miraflores, mi prima Isabel me dijo que ellos ya se retiraban, era las dos de la mañana. Le dije que no podían salir porque estamos con toque de queda. Su esposo se adelantó para decirme “Sí podemos, soy de la PIP (Policía de Investigaciones del Perú)”.

            Es decir, si eres policía la ley te importa un pepino.

            Llevaba en mi carro a unos policías de investigación por la avenida Brasil y el policía me dijo para voltear por Javier Prado. Le dije que estaba prohibido. “Voltea nomás, yo me encargo”. Hizo la señal de voltear hacia la izquierda y le hizo adiós al policía de tránsito.

            Se cuenta que el General Odría, Presidente golpista y luego Presidente Constitucional, solía decir: “Para mis amigos, todo: para mis enemigos, la ley”.

            Frente a la antigua escuela de la PIP en la avenida Aramburú hay un restaurante posiblemente regentado por algún miembro de la policía. Nos cupo el horror de acudir a ese lugar una vez cuando mi nieta Andrea era pequeña y estaba delicada de salud. Al regresar de la Clínica Ricardo Palma ella manifestó tener hambre y quería algo simple: arroz con huevo frito. Me acordé de ese lugar que está ubicado en el camino a su casa. El plato que nos sirvieron era una porquería. Le reclamé a la dueña y se mostró muy amargada, parecía estar “protegida” por los policías. Vi que su sartén era un recipiente abollado y por lo mismo imposible de ser lavado y el aceite utilizado estaba sucio. Más asustado que molesto pagué y nos retiramos cuando en vez de eso debí lanzarle su comida a su cara.

            Recordamos que durante la dictadura militar se prohibió por decreto utilizar ollas y sartenes abolladas, platos quiñados y vasos rajados en los restaurantes.

            Nuestra nieta siempre fue para nosotros una persona sagrada y la cuidamos con esmero. La llevé a su casa, preparé arroz y le freí su huevo como le gusta, con la yema suavecita. Pero arroz recién hecho y el huevo frito a la inglesa, una delicia. Andreíta repitió.

            La ley debemos cumplirla todos así tangamos uniforme o un cargo público, y tenemos que cumplir todas las leyes no solamente las que nos conviene o nos parece fácil de cumplir.

            Por eso concluimos que la ley no es para todos.

Antigua Escuela de la PIP
Palacio de Justicia – Lima
Ministerio Público – Lima

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