330 UNA ESPOSA DE VERDAD

            El hombre que se despierta en casa con una resaca monumental después de la fiesta de Navidad de su empresa.

            Se esfuerza en abrir los ojos y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche.

            Se sienta en la cama y su ropa toda bien limpia y doblada frente a él.

            El hombre mira alrededor de la habitación extrañado y ve que todo está en perfecto orden y limpio. El resto de la casa está igual.

            Toma las aspirinas y ve una nota sobre la mesa:

  • Cariño, el desayuno está en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero.

            Así que, con precaución, va a la cocina y ahí estaba el desayuno y el periódico del día esperándole.

            Su hija también está en la mesa desayunando.

            El hombre le pregunta:

  • Hija… ¿Qué…? ¿Qué pasó ayer por la noche?

            Su hija le informa:

  • Emm… bien, pues volviste después de las 3 de la madrugada, borracho. Te tropezaste y rompiste algunos muebles, dejaste caer un par de cuadros al apoyarte en la pared antes de vomitar en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste contra la puerta.

            Confundido y blanco como la tiza, le pregunta:

  • ¿Y tu madr…? Quiero decir… ¿cómo es que todo está tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa?

            Su hija contesta:

  • ¡Ah, eso!… mamá salió del dormitorio farfullando y maldiciendo, te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, te pusiste a gritar como loco:
  • ¡SUÉLTAME MALDITA MUJER… SUÉLTAME… ESTOY CASADO!

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