200 EL HABLA CULTA

            En estos días se ha producido una situación que se refiere al lenguaje o los lenguajes de nuestro idioma. El 14 de mayo de 2020 Gildo Valero de Ascot, lingüista, subió un video al que llamó Una Reflexión sobre la realidad lingüista para Wayka.

            En el video la reflexión se refiere manifiestamente al controversial periodista Phillip Butters y sus críticas sobre el supuestamente mal uso del idioma por parte de las autoridades del Ministerio de Educación.

            Cómo hice un comentario simple dando la razón a uno y otro, se suscitó un intercambio de opiniones acerca de este tema.

            Yo dije:

            “Es un tema que se presta a doctas conversaciones. Ambos tienen la razón y nos toca a nosotros discriminar la lengua que preferimos”.

            Y se suscitó un diálogo muy interesante en el que participaron mi comadre Clara Alván, mi hija Rocío Suárez y mi yerno Juan Vargas.

  • Yo: Sobre el significado de «correcto» trata la discusión.
  • Clara Alván:Jorge Suárez Sandoval así es y me parece fuera de foco politizar el idioma de esa manera, entre «los viejos» sabemos que hay un habla culta y otro vulgar.
  • Yo: En realidad hay muchos lenguajes en uso, según el lugar donde se use. Hay palabras sencillas que en otros sitios resultan altamente ofensivos. Y todas palabras castizas.
  • Rocío Suárez: Es muy cierto Papi, el idioma es totalmente dinámico. Pedro y yo hemos tenido varios mal entendidos cuando decimos coche, para él es el carro o auto y para mí, hablaba del coche de la bebé. Lo importante es que la manera como usamos el lenguaje jamás debe ser una excusa para discriminar, humillar u ofender al otro. Porque ahí pierde todo sentido tener conocimiento
  • Juan Vargas: El tema puede tener puntos de vista, pero lo que está claro es que el mensaje que se les da a los niños tiene un trasfondo claramente político y de color rojo.
  • Clara Alván: El idioma es bueno en tanto entienda tu Interlocutor pero, las personas instruidas tienen la obligación de hablarlo correctamente.

            Clara Alván es Profesora, Rocío Suárez es Licenciada en Psicología Organizacional, Juan Vargas es Ingeniero Electrónico y yo, bueno, soy filólogo aficionado.

            Como vemos, hay el criterio de que la persona culta tiene que afirmarse necesariamente en el diccionario de la RAE. Puede ser cierto hasta cierto punto, pero no siempre es útil su uso. Hay muchas palabras de uso inveterado que no figuran en dicho documento, pero el hecho de que la palabra no esté aceptada no significa que no exista y que, por lo tanto, no se pueda usar.

            Todo lo contrario, don Ricardo Palma se pasó la vida escribiendo a la RAE para que aceptaran palabras en uso en nuestro país y la mayoría de ellas no fue aceptada hasta mucho después. Fueron denominados peruanismos. En la RAE tardan mucho en investigar o tal vez es un país tan lejano que no escuchan nuestras palabras.

            El ejemplo típico es la palabra “frejol”. Hasta no hace mucho en el diccionario solamente tenían dos términos “fréjol” y “fríjol”. Pero todos sabemos que en México dicen “frijoles” y en nuestro Perú, desde siempre, hemos dicho “frejoles”. Ahora también acepta la palabra frejol.

            De nuestro frejol derivan la «frejolada», un sustancioso alimento, y «ganarnos los frejoles», expresión que denota el esfuerzo para alcanzar algo de dinero, mediante un empleo o un negocio.

            Sobre la propiedad del idioma hay también mucho que hablar. El Ingº Ricardo Hurtado Pomalaza, catedrático de Operaciones Unitarias, nos contó que cuando hacía su Postgrado en Liverpool, Inglaterra, era normal que cualquier persona se subiera a un cajón y comenzara a hablar. Nadie se lo impedía. Una vez escuchó a un africano quejarse que los ingleses habían tomado todo de África: la madera es nuestra, el algodón es nuestro, el hierro es nuestro, los diamantes son nuestros, el petróleo es nuestro

            Pero le interrumpió un inglés para decirle:

  • Pero tú usas nuestro idioma. Entonces te estás apropiando del inglés.
  • Yo tengo mi propio idioma – le respondió el africano – pero si te hablo en mi idioma, tú no me vas a entender. Por eso tengo que usar tu idioma. Yo no lo necesito para hablar con mis hermanos.

            Esto solamente nos dice que el idioma es un medio de comunicación entre dos personas que lo conocen. Y si lo usamos desde siempre, con las palabras incorporadas por el uso y mezcladas con otras lenguas y dialectos, el idioma es totalmente nuestro.

            No hace mucho un colega de la página Ingenieros Químicos de la UNAP publicó un post sobre las 5 S de la técnica japonesa, como si fuera el summum del orden, y también se produjo un diálogo:

  • Yo: Debe haber un orden también en español, no tenemos que admirar a los extranjeros porque sí nada más.
  • Yo: No. Es nuestro, es el único idioma en que nos comunicamos todos los peruanos. Podríamos llamarlo peruano pero preferimos decirle español porque proviene de España.
  • Yo: (En referencia a mi objeción primera) Y si no hay lo podemos inventar, a ver si así los extranjeros nos admiran.

            En realidad, utilizamos el diccionario principalmente para cuestiones gramaticales, para ver si tal o cual palabra lleva tilde y en qué casos, y para ver cómo se escribe alguna palabra si es que lo contiene. En lo referente al significado de las palabras nos ayudan más otras instituciones tales como WordReference, Educalingo, Buscapalabras, etc.

            Por todo lo dicho, el habla culta es la que usamos las personas consideradas cultas, porque provenimos de ciudad y tenemos estudios superiores, en contextos tanto formales como informales. La lengua culta formal es la que empleamos cuando damos una conferencia, un discurso o una cátedra, y la lengua culta informal la usamos con los familiares y amigos igualmente cultos.

            Ayuda mucho en la formación de nuestra cultura el leer libros, muchos libros, de diferentes autores, clásicos y actuales.

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