145 LA MUERTE MÁS TRISTE

Siempre he pensado que la muerte más triste sería en tiempos de “toque de queda” de la dictadura militar: 12 años de humillación, 7 de Velazco y 5 de Morales Bermúdez, en la que muchos fueron muertos y nunca se supo que levantaran su voz de protesta ningún Human Right porque los comunistas estaban con el gobierno, muchos de ellos detentando jugosos cargos.

Si morías en ese entonces quienes venían a tu velorio debían llegar temprano y quedarse hasta el día siguiente. No querrás saber lo que te podría haber pasado si te hubieras atrevido a salir durante el toque de queda a cargo de las Fuerzas Armadas.

Pero la muerte más triste es en estos tiempos de corona virus porque nadie puede venir a velarte. Tus familiares más cercanos radicados en Canadá tienen que llevar su duelo encerrados  en ese lugar, recordando los versos de Jorge Manrique (Coplas por la muerte de su padre):

cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;”.

            O, peor aún, los versos de Gustavo Adolfo Bécquer (Rima LXXIII):

“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”.

            Es muy triste que tu hijo mayor haya fallecido hace algunos años y tu esposo no te puede llorar porque hace ya varios años que cayó  en las garras de esa terrible efermedad que destruye voluntades llamado Mal de Alzheimer.

Qué triste es morir, pero es más triste que te mueras sólo, porque nadie, ni familiares ni amigos te pueden acompañar en el único momento que en verdad los necesitas y quisieras tenerlos junto a ti.

Estás sola, querida amiga, sola sin familiares ni amigos, solamente podemos decir una oración:

“Padre santo, Todopoderoso,

te pedimos hoy por nuestra querida amiga que has decidido llamar de este mundo.

Te pedimos señor, para que le des la paz,

la felicidad, la luz y la tranquilidad junto a Ti,

recíbela como tu hija.

Perdona todos sus pecados,

hazla merecedora de tu gigantesco amor

para que pueda tener una vida inmortal junto a Ti;

Permite que sea feliz, a tu lado;

Por Jesucristo, nuestro señor,

Amén.”

            Descansa en paz querida amiga. Hasta siempre.

El Padre Eterno

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *