109 LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL PERÚ

Una de las mayores aspiraciones de nuestros padres era que nosotros, sus hijos, pudiéramos seguir estudios superiores que nos abran las puertas para entrar en el camino del éxito, bajo la premisa de siempre, “que ustedes puedan lograr lo que nosotros no llegamos a alcanzar”.

Lamentablemente, la mayor y única oferta de educación superior estaba solamente en Lima, tanto las Escuelas Militares como las Universidades o, incluso, Institutos de Nivel Superior como el Instituto Pedagógico Nacional y la Escuela Normal Superior “La Cantuta”. Si bien es cierto había también universidades en Trujillo, Arequipa y Cusco, pero si llegar desde Iquitos a Lima ya era de por sí difícil, mucho más lo era ir a las otras ciudades.

Eran de por sí famosas la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con sus facultades de Medicina, Odontología, Derecho y Letras, y la Universidad Nacional de Ingeniería con sus facultades de Ingeniería Civil, Ingeniería de Petróleo, Ingeniería Mecánica y Eléctrica y Arquitectura. Ni pensar en universidades privadas como la Pontificia Universidad Católica por su carácter oneroso y además porque la Educación Secundaria Nacional en los años cincuenta era enormemente superior a la educación privada  en tamaño y equipamiento.

El General Odría, Presidente del Perú, creó las Grandes Unidades Escolares en todo el país, uniendo colegios e institutos. En Iquitos, por ejemplo, en la GUE “Mariscal Oscar R. Benavides”, teníamos Secundaria Común que te permitía continuar estudios superiores en instituciones militares  y en universidades. Secundaria Industrial y Secundaria Comercial no te lo permitía, en cambio, egresabas con un diploma de tu especialidad: Mecánico, Carpintero, Electricista, Secretaria o Contadora Mercantil.

Nuestro Colegio tenía Laboratorio de Física, Laboratorio de Química, Laboratorio de Biología, Departamento de Educación Física y Biblioteca  y Banda de Músicos completamente equipados. Algo impensable en un colegio privado como el San Agustín, por el enorme gasto que demanda todo esto. Además, los colegios particulares no podían tomar examen final, tenían que venir profesores de colegios nacionales para tomar esta prueba.

En 1955 se creó la Universidad Nacional de Ica que albergó a muchos de los migrantes por su cercanía a Lima y por su examen de ingreso menos riguroso.

Fue recién en 1962 que dejamos de angustiarnos por tener que viajar para seguir estudios superiores pues se creó la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), con sus Facultades de Educación, Agronomía, Ingeniería Química Industrial que inició su funcionamiento en 1963 y al graduarnos en 1969 solamente se denominaba Ingeniería Química. También, la Ley de creación de la universidad mencionaba la Facultad de Mecánica y Electricidad, pero nunca se creó, en palabras de los profesores, era una facultad muy costosa. Aún hoy en día no existe esa facultad aunque sí muchas otras.

Requena se ufana de que allí se fundó la primera Escuela Normal en toda la Amazonía y por ello reclaman para sí el título de “Atenas del Ucayali”. Es cierto, era una Escuela Normal Rural manejada por las monjas del Sagrado Corazón. Se ingresaba con solo 2º Año de Secundaria y solamente podían trabajar en zonas rurales (por los ríos).

En Pucallpa también funcionaba por esa época una Escuela Normal. Mi compañero de colegio Leónidas Saavedra López estudió en ese centro.

En Iquitos teníamos la Escuela Normal del Sagrado Corazón. Una escuela urbana al que se ingresaba con 5º de Secundaria y los estudios duraban tres años. Egresaban como Profesores de Educación Primaria. Mi esposa María Judith Alva Rivera se graduó en esta prestigiosa institución. En algún lugar leí que “escuela normal” quiere decir escuela que imparte la norma a los enseñantes (maestros que van a enseñar).

Por esa época (fundacional) se creó la Escuela Normal Superior de Varones que funcionaba por el Jr. Trujillo, entre Iquitos y Punchana. También se creó la Escuela Normal Superior de Mujeres que funcionó en su propio local construido exprofeso en el antiguo aeropuerto de Morona Cocha. Ambas instituciones formaban también Profesores de Educación Secundaria, al igual que la Facultad de Educación de la Universidad.

Aumentó grandemente la oferta educativa post-colegio la creación de la Escuela Regional de Bellas Artes y la Escuela Regional de Música.

Además, la empresa privada amplió esta oferta educativa oficial con instituciones de gran prestigio, tanto en colegios, institutos y universidades, merced a su elevado precio pero que son preferidos por los padres de clase media y superior por su mecánica académica que incluye mejor equipamiento, tecnología de punta, mayor tiempo de clases y, sobre todo, porque sus docentes nunca interrumpen el dictado de clases por manifestaciones o reclamos de ninguna clase y un mayor control de la moralidad del educando.

Yo estudié en la Escuela Práctica, escuela particular de Primer Grado (1º, 2º y 3º de Primaria) cercana a mi casa y un vínculo que nos unía con su Directora y Propietaria, doña Juana Venegas de Herbozo. El Segundo Grado (4º y 5º de Primaria) lo hice en la Escuela Urbana Prevocacional “Sargento 2º Fernando Lores Tenazoa, colegio del estado. Secundaria en la GUE “Mariscal Oscar R, Benavides”, importantísimo colegio estatal heredero de la gloria del legendario CNI (Colegio Nacional de Iquitos “Serafín Filomeno”). Me gradué de Ingeniero Químico en la UNAP de Iquitos.

Pero mis hijas estudiaron en Lima en instituciones privadas, las mayores, Luisa Iliana y Claudia Inés, en el CEGECOOP “San Norberto” de Santa Catalina y la última, Charito en el Canonesas De la Cruz, merced a que nos mudamos a Pueblo Libre. Luisa Iliana se graduó de Cirujano Dentista en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Claudia se graduó de Diseñadora Gráfica en la Facultad de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica y Rocío del Pilar es graduada Psicóloga Organizacional en la Católica. Porque en mis tiempos era mejor una institución estatal, pero en los tiempos que corren estimé con convicción que es más apreciable la formación particular.

Esto solamente significa que si bien en mis tiempos, cuando yo era niño, la mejor educación lo daba el Estado por su enorme potencial económico y gran capacidad académica auxiliados por la Educación Cívica e Instrucción Premilitar que se impartían en las aulas con lo cual nos formaban con bastante disciplina y amor al estudio que logran ciudadanos útiles a la patria, cuando crecieron mis hijas las cosas ya no eran como antes y la mejor educación en el Perú lo dan las instituciones privadas.

Y no solamente yo. Mi nieta Andrea Sofía estudia en el San José de Cluny y mi nieta Rafaela Luciana está en el Sophianum. Falta ver lo que deciden Charito y Pedro para mi nieta Ainhoa que ya va a cumplir tres años.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.