104 LOS SANTOS

Los santos son hombres o mujeres destacados en las tradiciones religiosas por sus atribuidas relaciones especiales con Dios o por una particular elevación ética. Son el modelo operativo estándar para los seres humanos.

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En realidad, una persona que pertenece a una comunidad religiosa debe mantenerse o, por lo menos, tratar de mantenerse en Estado de Gracia espiritual.

Uno pensaría que las personas que se encuentran en un trance de santidad deberían por lo menos ser honrados. Pero la realidad algunas veces nos golpea en la cara y nos sentimos anonadados.

En mi primer “Encuentro” del EPCA, Encuentro de Promoción Cristiana de Adultos de nuestra Parroquia nos entregaron un librito Guía del Cristiano Católico, donde estaba toda la programación ordenada para cada día de las oraciones y los alimentos. Lo apreciaba mucho porque durante el retiro pedí a todos los integrantes de mi Decuria que escriban su nombre en la página destinada para ello, y así tendría un recuerdo de puño y letra guardado para siempre.

Luego del Encuentro teníamos nuestra reunión semanal de la Comunidad los días miércoles a las 8:00 pm en un salón del Colegio Agustiniano. Todos teníamos que asistir con la Guía en la mano. Un día lo dejé olvidado en la carpeta, pero no me inquieté. Me dije a mi mismo que es un Colegio Católico donde lo mínimo que deben enseñar a sus alumnos es a decir la verdad, no tomar lo que no es suyo y devolver lo que encuentren en las carpetas, habida cuenta de que todos sabían que otro grupo de personas ocupábamos las aulas. Pero nunca más volví a ver mi cartilla tan apreciada por su valor intrínseco.

La verdad es que todas las personas tenemos la obligación moral de portarnos bien con las demás personas y con las cosas de los demás: Decir siempre la verdad, no tomar las cosas ajenas, respetar siempre a nuestros mayores y nunca rechazar a los migrantes ni a los desvalidos.

En mi Segundo Encuentro, en el que nosotros dábamos el retiro y en un grupo en el que todos éramos veteranos  y en Estado de Gracia obligatorio. Me robaron mi carrete nuevo de hilo dental.

El hilo dental Johnson cuesta 8 soles. El primero lo puse en el botiquín del baño de mi casa y cuando no lo encontré mi esposa me dijo que era una cajita de plástico vacío y lo botó a la basura. El segundo lo puse sobre mi velador pero la señora que viene a limpiar me dijo que creía que no valía y lo botó. El tercero lo puse directamente en mi maletín para ir al Encuentro.

En el primer día lo llevé al baño para limpiarme los dientes y regresé a mi habitación dejando el hilo dental en el baño. Me di cuenta y corrí al baño pero todas las personas, santas, dijeron no haberlo visto o cogido. Qué triste.

Mi hija Charito hizo su Confirmación en nuestra Parroquia Santa María Magdalena y luego del cual se enroló en la Comunidad Luz y Vida como Catequista. Un domingo cuando salían de su Catequesis, en la aglomeración que se forma, le robaron su celular del interior de su cartera.

Una vez, cuando yo trabajaba en le Cervecería Backus le conseguí 4 cajas de Guaraná gratis como colaboración para su Comunidad. Las llevé en mi camioneta y vi con pena que ningún varón de su grupo se acomidió a ayudarla a ingresar las pesadas cajas. Charito las tuvo que ingresar ella sola.

Cuando mi hermana menor Mónica iba a ser trasplantada necesitábamos donadores de sangre. Charito, me dijo, confiada, que en su comunidad hay bastantes hombres y no sería problema conseguir la sangre. Nadie aceptó sacrificarse. Qué tales hombres, y santos además.

Mi hija Charito, cuando volvió de su viaje a Estados Unidos, le regaló a mi nieta Andrea Canaval un frasquito decorativo de gel desinfectante que aquí costaba 6 dólares pero en USA los compras a un dólar. Andrea lo tenía colgado en el exterior de su mochila cuando iba a su Colegio San José de Cluny, Colegio religioso. En un descuido en el patio se lo robaron. Charito le regaló otro y éste lo guardó dentro de su mochila. Apenas se descuidó en el patio se lo robaron del interior de su mochila.

Supimos que en un convento en Chosica una monja joven y muy apreciada por sus dotes cristianas fue envenenada por su compañera porque le daba envidia que fuera tan querida.

Hasta en el Vaticano se tejieron historias acerca de la sospechosa muerte del papa Juan Pablo I, apenas 33 días de pontificado.

Cuando ocurren estas cosas recuerdo los versos de una Tradición de don Ricardo Palma

“Cosas tiene el rey cristiano

que parecen de pagano”

Quizás no deberíamos perder de vista la Biblia «Al que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y cuanto más se le haya confiado, tanto más se le pedirá cuentas.» Lucas 12, 48

Los santos

 

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