100 EL NOMBRE DE MIS HIJAS

Siempre he pensado que el nombre de una persona puede significar la fortuna y el orgullo para esa persona.

Los padres buscamos un nombre que suene bonito junto a su apellido. Algunos padres no. O se rigen por el Santoral o como homenaje y recuerdo de un antepasado ilustre que hizo grandes cosas, y aun cuando solamente tuvo ese nombre y nada más.

Alguna vez leí que una persona explicaba en la televisión que los ricos y acomodados ponen a sus hijos nombres de Conquistadores, Francisco, Hernán, Pedro, etc., pero las personan comunes ponen a sus hijos nombre más bien extranjeros, como Piter, Llimmy, James (pronunciado como está escrito).

Ahora, definitivamente, como se sabe el sexo del bebé de manera anticipada, los padres tienen 4 o 5 meses para conversar y ponerse de acuerdo sobre el nombre de su hijo. Algunos, inclusive, hacen una encuesta entre familiares y amigos para que decidan su favorito entre una lista preparada por ellos.

Pero en mis tiempos, te enterabas del sexo de tu hijo cuando nacía, y no importaba si habías comprado una pelota de fútbol deseando que fuera varón y te nacía una mujercita, que a la postre resultaba ser como el premio mayor de la lotería.

Tu esposa dormida luego de la operación cesárea, no estaba en condiciones de ponerse a pensar en qué nombre ponerle a la bebé inesperada, más cuando se debe registrar un nombre en los documentos del recién nacido.

Es el nombre que va a llevar por siempre, aunque sé de algunos que se cambiaron judicialmente su nombre y hasta su apellido.

Toda la responsabilidad entonces para dotar de un nombre a tu bebé recae en el padre.

Por ello me llamó mucho la atención cuando mi ahijada Rosario Alcalá me gritó “machista” cuando le dije que yo había puesto nombre a mis hijas.

Aunque deseaba un hijo varón, nos enteramos una semana antes del parto que serían dos, de manera que esperábamos dos varones o por lo menos un varón y una mujercita, pero ante tal incertidumbre, nunca conversamos acerca de sus nombres.

Luego de 18 horas de trabajo de parto, las mellicitas nacieron por cesárea en la Clínica Marín de Iquitos, atendidas por el doctor Ángel Achával Silva (ginecólogo) y el doctor César Garayar García (pediatra).

Estaba de moda en el cine los nombres sonoros y consonados cuando se trataba de mellizas, como  Pili y Mili.

Busqué para ellas nombres cuyas siglas pudieran sonar bonito al agregarles SA, nuestros apellidos Suárez y Alva.

La primera fue Luisa Iliana Suárez Alva (LISA) y la segunda Claudia Inés Suárez Alva (CISA), de modo que mis hijas fueron Lisa y Cisa y así las llamábamos.

Mi esposa me comentó que una colega profesora le había dicho

  • Has puesto a tus hijitas nombres reales (de la realeza)

Lo cual ella me lo dijo llena de orgullo.

En el caso de nuestra tercera hija “jugábamos a ganador” que sería varón. El doctor Luis Muñante de la Clínica San Felipe de Jesús María nos aseguraba que dada la cantidad de pulsaciones, de todas maneras sería varón. Nació mujercita.

Mi esposa María Judith tuvo un hermano que era su “coteja”, solo le llevaba dos años, andaban todo el tiempo juntos y se querían mucho. Murió en la tragedia del Estadio Nacional el 24 de mayo de 1964, cirujano dentista recién graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su nombre, Noé Segundo Alva Rivera.

Como un homenaje al amor que se tenían decidimos ponerle a nuestro “varón” el nombre de Jorge Noé y las mellicitas estaban encantadas con el nombre y todos esperábamos la llegada de Jorge Noé. Las mayores aún recuerdan este nombre.

Pero quien nació fue Charito. Me quedé anonadado cuando el doctor me dijo nació mujercita.

No teníamos preparado ningún nombre de mujercita – ¿Y ahora, qué hago” – debo registrar un nombre. La mamá dormida luego de la operación cesárea. Estaba sólo.

Siempre me había gustado el nombre Rocío del Pilar, señorial y claramente en referencia a la Virgen del Pilar, catedral de España. Entré a la oficina y le pregunté a la señorita secretaria

  • ¿Qué nombre te gustaría para una mujercita?
  • Si yo tuviera una hija mujer le pondría Rocío del Pilar

Lo consideré una señal que viene de lo alto y registré a nuestra bebé como Rocío del Pilar Suárez Alva.

El problema fue al llegar a la casa y decirle a las mellizas el nombre que le había puesto. Se molestaron mucho.

  • ¿Por qué? ¿Cómo le vamos a llamar?
  • Charito

Todos saben que a las Rocío no se les dice Charito sino Chío, pero lo dije al tuntún y para salirme del paso, con el agregado que ella se quedó para siempre con el apelativo Charito.

Mi ahijada Rosario Alcalá debe comprender que si un hombre pone nombres a sus hijas es porque su esposa lo permite, puesto que el amor es así.

 

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