89 MICROBE ET GASOIL

Sobre la película

El oscarizado director de «Olvídate de mí» presenta una inolvidable historia de amistad entre dos adolescentes, uno apodado Microbio (por su tamaño) y otro Gasolina (por su afición al motor) que deciden construir un coche, suerte de casa rodante, que les permite huir de los horrores del instituto. Un canto a la amistad por el que resuenan desde «Zazie en el metro» a «Cuenta conmigo».

Microbio y Gasolina. Con semejantes motes, está claro que no se puede estar en la cima de la popularidad. Cuando al instituto de Daniel, a quien llaman Microbio por su pequeño tamaño (y cuya melena hace que le confundan con una chica) llega un alumno nuevo de duro aspecto, apodado Gasolina por su afición al motor, la unión hace la fuerza y ambos deciden construir un coche –que termina siendo una especie de casa rodante– para escapar de los horrores del instituto y de sus casas.

Fuente: Filmin

Los personajes son Theòphile, Theo, llamado Gasolina y Daniel a quien le dicen Microbio. Película francesa del 2015.

Estos dos chicos, quizás realizan lo que todos, alguna vez, en nuestra vida ha querido hacer. Una suerte de Tom Sawyer, quien para huir de su casa se junta con sus amigos Joe Harper y Huckleberry Finn y se van a vivir en una isla desierta.

En mi casa solamente mi hermano Pedro Ángel, QEPD, tuvo el valor para huir de la casa con su vieja guitarra para ir a correr aventuras musicales en Tarapoto con su entrañable amigo el “Oso”.

Volviendo a la historia, mientras trataban de dormir la primera noche de la fuga, Gasolina le cuenta a Microbio una historia

  • Se trata de la Mujer del brazo de oro
  • ¿Es para reír?
  • Es de terror
  • Ah, bueno. Porque las historias para reír no las entiendo y por eso me pegan.

  » La historia trata de un hombre con su mujer y se querían mucho. Pero la mujer se enferma de cáncer y le tienen que amputar el brazo. Para que no se vea mal el hombre le manda a hacer un brazo de oro para su esposa, pero la dama continúa enfermando y muere.

               Luego de un tiempo, el hombre que había gastado toda su fortuna en el brazo de oro, se quedó pobre. Fue a recuperar el brazo de oro para poder vivir y esa noche, se le apareció un esqueleto con un solo brazo y le decía

  • ¿Dónde está mi brazo? ¿Quién agarró mi brazo? Devuélveme mi brazo»

La historia se interrumpe en este punto porque el dueño de la casa donde habían estacionado su casamóvil les lleva a su casa.

Esta historia es un tema recurrente en todas partes del mundo, solamente que en algunas historias, la mujer es una bruja que al morir el esposo le corta ciertas partes del cuerpo antes de enterrarlo y luego vienen las apariciones y reclamos.

No encontré referencias en el Internet acerca de la mujer del brazo de oro, pero sí encontré lo de “El Hombre del brazo de oro”, una película estadounidense de 1955 dirigida por Otto Preminger, con Frank Sinatra, llamado así porque era croupier en un casino. En la cervecería a un trabajador del departamento de Seguridad e Higiene Industrial, encargado de desatorar los W.C., también le llamaban así, pero por razones, obviamente, totalmente diferentes.

En suma, es una buena película que vale la pena ver, admirando de paso los extraordinarios paisajes de esta parte de Francia. Y el modelo de casamóvil es tan ingeniosamente construido que tiene una especie de mandil que al bajarlo tapa las ruedas y solamente parece un chalecito al borde del camino. Lo usaban cuando se les aparecía un patrullero: lo estacionaban al borde de la carretera, bajaban el mandil y se quedaban quietos. Tan curiosa es su apariencia que dos policías se toman una selfie porque les parecía tan curiosa una pequeña casita al borde del camino.

El póster de la película

 

 

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