79 UNA EMERGENCIA

El conocer la diferencia entre los términos emergencia y urgencia no sólo es importante para el equipo médico, sino para cualquier persona en general. Debemos estar preparados para identificarlas y afrontarlas. Por ejemplo, una urgencia puede convertirse en emergencia sino es tratada de manera oportuna. A continuación les daremos mayor detalle:

Una Urgencia

​            Es una situación de salud que se presenta repentinamente sin riesgo de vida y puede requerir asistencia médica dentro de un período de tiempo razonable (dentro de las 2 o 3 horas).

Ejemplo: Crisis nerviosa, cólico renal o hepático, fiebre elevada, dolor de garganta u oído, sarpullido, bronquitis, dolor de cabeza y mareos, etc.   

Una Emergencia

Es la situación de salud que también se presenta repentinamente, requiere inmediato tratamiento o atención y lleva implícito una alta probabilidad de riesgo de pérdida de vida.

            Ejemplos: Pérdida de conocimiento, abundante pérdida de sangre, dificultad respiratoria prolongada, dolor intenso en la zona del pecho, convulsiones, electrocución, asfixia por inmersión, caídas desde alturas, accidentes de tránsito.

Fuente: mienfermeraperu.com

Muchas veces nosotros mismos consideramos una emergencia toda situación de malestar intenso y no nos preocupamos de los detalles que se denotan en el acápite anterior. En realidad no nos importa aquello que el personal del servicio hospitalario considera obligatorio su conocimiento, porque no está en su “encima” sino como una manera de eludir sus obligaciones.

Acudí  a mi Centro Asistencial de Essalud Francisco Pizarro en el Rímac con un fuerte dolor en la garganta. Esto es terrible para alguien que sufre de malestar crónico en las amígdalas. Pero a la encargada no le pareció válido mi dolor

  • Por un dolor de garganta no le voy a dar atención en Emergencia

Es de todos sabido que las citas para consultorios de Essalud duraban un mes. En un mes podía haberme muerto o haberme sanado vía otros medios. Después son ellos quienes te dicen “no se automedique”, pero su indolencia nos dice todo lo contrario.

Mi hija Luisa estaba muy mal, con un fuerte dolor en el estómago, complicado con problemas bronquiales, un dolor insoportable. Era un día lluvioso y Juan Vargas, su esposo, me dijo que la llevaría a emergencia en una clínica que él conoce en la Avenida La Marina, pese a que yo le decía que en la Clínica Stella Maris la podían atender de inmediato. La Clínica Stella Maris queda cerca a nuestra casa.

Llegamos a la Clínica San Gabriel y sacamos número, el número 40 y aún no empezaban a llamar. Sentados allí en la sala de espera de emergencia de la clínica y viendo a mi hija sufrir. Juan me preguntó

  • ¿En la Stella Maris la atenderían rápido?
  • Mira Juan, mientras tú estás haciendo el trámite en la ventanilla a ella ya la comenzaron a atender
  • Entonces vamos al Stella Maris ahora mismo

Era una noche de lluvia intensa y no se podía correr, pero mientras Juan estacionaba el carro, en el Stella Maris puedes acercarte hasta la misma puerta de emergencia pero no puedes estacionar allí sino que debes salir y estacionarlo en la calle, el personal me recibió a mi hija.

Dije en la Administración que el esposo está estacionando el carro, a Luisa ya le habían internado y le estaban tomando la presión y la temperatura. Cuando Juan llegó, luego de entregar su tarjeta de crédito en la Administración, ya el médico de emergencia la estaba auscultando. Una atención maravillosa que ya yo lo conocía de cuando atendieron a mi esposa, que la operaron del apéndice de urgencia por mi Seguro Médico Familiar de Backus y de cuando atendieron a mi hija Charito por un accidente casero por su Seguro Universitario de la PUCP. Una maravilla, el lugar, el personal y la atención.

Clínica Stella Maris

Tienen también una excelente atención de emergencia en la Clínica Ricardo Palma. Es un pabellón íntegro para Emergencia Pediátrica. Y cuantas veces acudimos con nuestra nieta Andrea Canaval, la atendieron al instante. Y el Dr. Veramendi, su médico Pediatra de cabecera es su amigo.

Dios va a premiar, con seguridad, a aquellas personas relacionadas con la salud que nos hacen sentir que estamos en buenas manos.

Sobre todo  a quienes trabajaron en el Hospital del Niño, a donde acudimos durante tres años para que atendieran a mi hija Luisa por el asma agudo que la aquejaba en ese entonces, entre 1975 y 1978. Tosía desde las 10 de la noche, a las 03 de la madrugada se ponía morada y era el momento en que teníamos que llevarla al Hospital del Niño, con “toque de queda” y todo.

Desarmé un escobillón de una sola patada y rompí una sábana blanca para armar una banderola, la única manera de salir a la calle sin salvoconducto. Mi padre encabezaba el desfile portando de manera visible la banderola, yo cargaba a mi bebé y mi esposa a mi lado. El hospital quedaba a 10 cuadras de nuestra casa.

Hospital del Niño

Pero al llegar al Hospital, me atendían de inmediato los médicos Internos, quienes hacían un diagnóstico y extendían una receta, detrás de ellos estaba el Dr. Estacio, Jefe de Emergencia Turno de noche, y los interrogaba uno a uno

  • ¿Qué tiene?
  • Insuficiencia respiratoria por el asma que le aqueja
  • ¿Qué le has dado?
  • Epinefrina, 0.2 mg
  • Dale 0.3 mg
  • Muy bien doctor

Mi Luisita, apena veía al doctor Estacio, se abandonaba, se sumía en un relax de tranquilidad porque sabía que había llegado su salvación. Luego de la aplicación quedaba en observación. Nunca hubo complicaciones. A las 5 am emprendíamos el regreso, satisfechos, contentos y felices porque el mal se había disipado.

Benditos sean los doctores que nos han ayudado en nuestro dolor, y todo el personal que los acompaña con el mismo carisma.

Siempre he dicho que en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre me salvaron la vida, cuando tuve el infarto, pero la verdad es que comenzamos con el pie izquierdo:

Desde las 10 de la noche comenzó a dolerme la espalda, pensé que me había dado “el aire”. A las 12 fui a dormir, pero me desperté a las 5 am con un dolor más fuerte. Como el oso, arrimaba mi espalda a la esquina de la pared, presionando mi espalda a ambos lados de mi columna, para tratar de mitigar ese dolor. Hicimos la lonchera y “despachamos” a Charito que se fue a su trabajo.

A las 8 de la mañana le dije a mi esposa para ir al Hospital. Llamé a Charito y le dije que el dolor que sentía en la espalda es demasiado fuerte y que estoy yendo a Emergencia del Rebagliati (Hospital de Essalud). Me dijo que estaba bien.

Pero al rato me llamó para decirme que mejor me fuera al Hospital Santa Rosa que está más cerca, a cuatro cuadras de la casa, que ella nos alcanzaría allí.

En Emergencia del Hospital Santa Rosa había pocas personas, pero el técnico vino a decir

  • Si no están con fiebre no les voy a atender. Vayan a sacar su cita en el hospital.
  • Sin levantar la mirada, le dije de manera muy seria – No me voy a ir a ningún lado, me duele mucho la espalda. De aquí no me muevo ni con grúa

Justo en ese momento se acercó mi esposa, traía en la mano la boleta de Atención en Emergencia del hospital, de lo cual se dio cuenta el técnico.

  • Ah, ya pagó la boleta, bueno pues, le voy a atender, pase usted

El médico de emergencia, al igual que el técnico, indiferentes totalmente a las personas. Sin levantar la cabeza preguntó

  • ¿Qué tiene?
  • Me duele mucho la espalda. Estoy muy asustado. Estoy pensando en Pleuresía, Neumonía o un Infarto
  • ¿Infarto con dolor en la espalda? – Aquí si me miró, se encogió de hombros pero dijo – En fin. Que le tomen una placa y un electro.

Reconozco que leo mucho pero no lo sé todo. Consideré que el examen más importante es el de los pulmones. Fue el momento en que llegó Charito y le dije que primero fuéramos a sacar la placa. Me tomaron de inmediato y el Radiólogo, mirando la placa en el fluoroscopio me dijo que no había ningún problema en los pulmones.

Ahora al electro, una ayudante corrió a buscarlo. El encargado me puso todos los chupones y realizó el examen de manera mecánica. Terminado el cual arrancó la tira de papel milimetrado, lo doblo y me lo entregó “dale al médico” me dijo. Para mí es un simple papel lleno de zigzags que no me dicen nada. De regreso al médico de emergencia le entregué y aquí sí vi alarma en su expresión

  • Tenemos problemas coronarios. ¡No se mueva!, ¡no camine! Ahora le traen una silla de ruedas – Apareció el técnico con una silla de ruedas, me sentaron y me llevaron a la carrera a una sala donde me acostaron en una cama y me “crucificaron” con manguera de oxígeno, una vía en al brazo derecho, otra en el brazo izquierdo, sensores en el pecho y en el dedo

El joven médico de piso me preguntó

  • En una escala del 1 al 10 ¿Cuánto es el dolor?
  • 10
  • Ah, es bastante fuerte

Me preguntaba, supongo que lo hacen para no perder el conocimiento, sobre mi familia. Allí está mi esposa, esa señora irreconocible que sujeta su cartera bajo el brazo. De haber estado sana, ahora mismo estaría dándote indicaciones sobre cómo atenderme. La joven elegante es mi hija Charito, Ejecutiva en una empresa de San Isidro. Tengo una hija que es Cirujano Dentista de la Cayetano Heredia. En este momento a pareció mi hija Luisa. El doctor me preguntó “Ella es de la Cayetano”. Si doctor. La hizo pasar y solamente a ella le permitió estar a mi lado. Receta tras receta la entregaba a Charito. Las medicinas en el hospital no son caras, pero en mi caso eran abundantes.

Hospital Santa Rosa

Cada hora me hacía la pregunta e iba bajando el dolor a 8, a 6, a 4, a 2, hasta 0. Entonces se dio por satisfecho. Habían llamado al Cardiólogo que lo único que decía es

  • Lo llevamos arriba y le operamos
  • Doctor, el paciente es asegurado – le informaba el joven doctor
  • No importa. Lo llevamos arriba y le operamos
  • Doctor, el paciente tiene derechos

El mismo joven doctor llamó al Rebagliati y al momento vino una ambulancia con una doctora joven a recogerme. En el Hospital Rebagliati me operaron de inmediato y me pusieron un Stent en la arteria coronaria, pero es en el Hospital Santa Rosa donde me salvaron la vida. Dios bendiga a ese joven doctor.

Las situaciones en el Hospital Rebagliati están incluidas en mi Libro “Nuestro Amor”, pueden comprarlo para enterarse de las mismas en detalle.

Hospital Rebagliati

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