69 USTED SÍ ES UN INGENIERO DE VERDAD

Desde mis más tempranos recuerdos fluyen nítidamente mi afición por la lectura y mi afición por el dibujo.

Lector infatigable, leía todo cuánto caía en mis manos. Me he pasado muchas noches y el día entero durante mis vacaciones en la Biblioteca Municipal de Iquitos, la cual quedaba en los bajos del Palacio Municipal en la Plaza de Armas de Iquitos.

Dibujante a lápiz emborroné muchos cuadernos Raphael, pero también muchas libretas de apuntes, dibujando paisajes, manos, pies, caras, cuerpos, etc. También incursioné en el dibujo humorístico o caricaturas.

Fue en el Curso de Geometría en el Colegio cuando sentí un fuerte impulso por el Dibujo Técnico, principalmente por el desarrollo de superficies. Construí todos los sólidos desarrollables, en cartulina: cubo, cono, cilindro, prisma, pirámide, dodecaedro y un icosaedro. Esta sensación se intensificó en la Universidad, justamente cuando llevamos Dibujo Técnico y Geometría Descriptiva.

Debido a esta afición fue que acepté el encargo de enseñar en la Escuela Regional de Bellas Artes de Iquitos los cursos de Dibujo Técnico y Perspectiva.

Al graduarme fui a trabajar como Ingeniero Químico en la Cerro de Pasco Corp., en la ciudad de La Oroya. Luego pasé a trabajar en el Instituto de Salud Ocupacional en Lima y finalmente recalé en la Cervecería Backus y Johnston S.A.

Pero nunca dejé de practicar  mis diseños y, más bien, me las pasaba revisando los textos de Geometría Descriptiva de Héctor Velarde, el Technical Drawing en inglés y el Tratado Práctico de Perspectiva de FTD. La parte que más me agradó siempre es el Desarrollo de Superficies. Esto viene a demostrar que enseñar en la Escuela de Bellas Artes no era solamente una opción laboral sino una verdadera afición.

Una vez, trabajando en el Tercer Turno en la Cervecería, me encontraba en el Comedor a las 3 a.m. y me disponía a tomar mi cena cuando apareció un señor que deseaba hablarme.

Era un Contratista Mecánico y estaba forrando las tuberías aéreas con una cubierta de cinc. Estaba “vistiendo” las tuberías y tenía un problema de diseño.

Me dijo que había consultado con el Ingeniero Mecánico de Maestranza, con el Ingeniero Mecánico de la Sección Mecánica del Salón, con los Ingenieros Químicos de Elaboración y de Producción y nadie le había dado una solución. Fue un Supervisor de Producción quien le dijo que  “el único que te puede ayudar es el Ingeniero Suárez, pero ahorita está en el Comedor”.

La necesidad puede más. Me encontró y parecía desesperado

  • Ingeniero, soy Contratista Mecánico y tengo que entregar a las 8 de la mañana todas las tuberías forradas en láminas de cinc. Pero hay varias intersecciones y algunas en cruz y aquí está el problema. No me acuerdo como desarrollar estas superficies. Ya todos los tramos rectos están terminados y esto me está demorando.
  • ¿Tienes los planos?
  • Sí, Ingeniero, aquí tengo los planos con la vista de planta y vista frontal.
  • Entonces será fácil.

El desarrollo de una superficie es la figura plana que se obtiene al desdoblarla  totalmente en un plano.

Un principio fundamental que se tiene que tomar en cuenta, es que cada línea muestre la longitud verdadera de la línea correspondiente en la superficie del cuerpo. Por eso se le llama plantilla.

  • Vamos, pues, a dibujar la plantilla de las tuberías que deberás rolar para cubrir las intersecciones, o sea, vamos a trazar sobre esta lámina el desarrollo de la superficie, de tal manera que al cortarla y plegarla tome la forma del objeto que vas a cubrir.
  • De acuerdo, Ingeniero.

Comenzamos entonces la explicación detallada del desarrollo de la superficie que le preocupaba tanto al mecánico y al poco tiempo, ya entusiasmado, dijo

  • Ya recordé, Ingeniero. Ahora si me acuerdo, y sí, es fácil. Voy a hacerlo de inmediato que la hora me gana. Gracias Ingeniero.

Estaba saliendo del comedor y se volteó para decir

  • Usted sí es un Ingeniero de verdad

Todos los supervisores que estaban en el comedor habían observado con curiosidad la situación y al escuchar lo que dijo solamente sonrieron. Ellos ya lo sabían.

El Ingeniero

 

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