61 HABER NACIDO EN ESTE SIGLO

Me siento afortunado al haber nacido el 29 de julio de 1944, en la ciudad de Iquitos, capital de la Provincia de Maynas en el departamento de Loreto – Perú. En la primera mitad del Siglo Veinte.

Mi sobrina Flora me preguntó ¿Por qué te sientes afortunado, tío?

En realidad la respuesta es simple, porque nací el 29 de julio, solamente 54 días después del Día D, el desembarco en Normandía que dio inicio al fin de la Segunda Guerra Mundial.

Mi nacimiento, pues, estuvo enmarcado en un momento de gran tensión mundial, mientras que nuestro país tenía también su propia gran tensión con un país vecino desde hacía mucho tiempo. Esa tensión origina grandes hombres y grandes soluciones.

Que la guerra mundial nos tocó de cerca lo vivimos cuando a los 6 años de edad fuimos al cine y también habían ido nuestro reciente vecino Jan (Llan) con su mamá, una mujer alta y muy blanca. En aquel entonces, antes de dar la película pasaban el noticiero NO-DO. En ella se veía cómo los nazis habían asesinado a mucha gente, seis millones, y las imágenes mostraban los cadáveres colgados del cuello como animales. De pronto Jan se puso a gritar llorando “mi papá, mi papá”. Él y su madre salieron del cine abrazados y llorando. Jan había reconocido entre los muertos a su papá.

Hemos sido testigo de grandes acontecimientos que han ocurrido en nuestro país y en el mundo entero.

Cuando fui soldado, en 1962, usamos la regla de cálculo para las operaciones matemáticas en la Central de Tiro, y esta regla de cálculo recién se comenzó a utilizar en nuestra universidad en el año de 1966.

Regla de cálculo

El 20 de julio de 1969 dos astronautas norteamericanos, Neil Armstrong  y Edwin Aldrin, caminaron en la luna. Viajaron en el Apolo 11.

Vimos el nacimiento y desarrollo de tecnologías de avanzada que cambiaron el mundo. Si bien en Lima ya existía la televisión, era en blanco y negro, y un profesor del colegio nos contó en Iquitos cómo había venido a Lima  y asistió a la Feria Internacional del Pacífico donde pudo ver una televisión a color, la cosa más maravillosa. Ahora ustedes tienen todos televisión a colores y les parece nada nuestro asombro por cada uno de estos surgimientos que en su momento nos pareció tremendo, y en verdad lo fue.

Antes que las sumadoras portátiles o las calculadoras, de cualquier tipo, electrónicas, tuve la primera calculadora mecánica de bolsillo, el Addimult, que me facilitó en gran medida la recolección de datos de importación para la elaboración de mi Tesis.

Tuve la primera calculadora de bolsillo Sharp, todo un lujo y muestra de una creciente pasión por la tecnología. También la agenda electrónica Sharp, que hasta ahora funciona.

Útiles tecnológicos

El 10 de marzo de 1986 pasó por el cielo peruano el Cometa Halley, que gira alrededor del sol y cada 76 años pasa cerca de la Tierra. Tuvimos la oportunidad de verlo en vivo gracias a la televisión porque jamás iba a llevar a mi familia a los balnearios del sur para verlo en vivo y en directo. Desde niño fui entrenado por mis padres para no ubicarme en ninguna situación que no me permita la rápida retirada por cualquier emergencia. Fue una experiencia alucinante. La próxima vez que pase será en el año 2062, no falta mucho.

En Iquitos no hubo televisión hasta que el general Velazco Alvarado desmanteló el Canal 11 de Ricardo Belmont y lo envió a Iquitos donde se convirtió en canal del estado, en blanco y negro.

En Lima nuestro primer televisor fue de  un Westinghouse 24 pulgadas B/N, de consola, es decir que se paraba sobre el piso, comprado a plazos en Yompian, donde ganan los que van.

Los compañeros de mis hijas tenían televisores a color que traían de contrabando porque sus padres eran comerciantes e importaban sus productos de Estados Unidos. En el Perú en ese entonces todos los empresarios tenían en sus casas artefactos de 110 voltios, la tensión eléctrica de Estados Unidos, que traían de contrabando. Cuando el general Velazco fue derrocado por el general Morales Bermúdez, su mujer, Consuelo Gonzáles Posada, contaba a la prensa que su esposo, el general Velazco, se pasaba los días viendo telenovelas a colores, evidentemente en televisores de contrabando que los mismos militares habían prohibido en el Perú.

El primer televisor a colores que compramos fue un Tatung de 20 pulgadas. Era un televisor de sobremesa. Si querías cambiar de canal tenías que ponerte de pie, acercarte al televisor y girar la perilla con la mano. El control remoto llegaría varios años después. Este televisor me lo consiguió nuestro buen amigo Armando Samaniego, agente vendedor estrella de Phillips.

Televisor Tatung

Entonces todos los televisores eran voluminosos porque usaban tubos de rayos catódicos. Ahora todo es digital y ultra delgado.

Todas nuestras hijas estaban premunidas del afán por la tecnología y nos coludíamos para enterarnos y comprar la mejor opción en computadoras personales, entonces muy pequeñas y de muy poca capacidad que teníamos que conectar al televisor para poder  jugar o desarrollar programas en el lenguaje más simple, el Basic. Mis tres hijas se diplomaron como Programadores en Computación, en Commodore 64.

Commodore 64

Nuestra primera computadora fue Sinclair ZX81, B/N y apenas 4 KB, sin sonido. Luego compramos la computadora Laser con color y sonido. Tenía 8 KB pero te lo entregaban con una expansión a 16 KB. Se le podía conectar grabadora de casete y grabadora de disquete de 5 ¼. Siempre conectados al televisor. Luego le tocó el turno al videojuego Atari, que marcó toda una época en la vida de mis hijas. Las mellizas lo llevaban a Iquitos donde tenían un club particular con los “peluqueros”, hijos de Estela, amiga y colega de su mamá, , quienes vivían a la vuelta en la peluquería del abuelo. Ellos tenían una colección de cartuchos de juegos y juntos se divertían a más no poder. Llevábamos el Atari con la factura de “comprado en Lima” para que podamos regresarlo.

Computadoras «personales»

Compramos nuestro carro SW Datsun en 4 millones de intis. Una maravilla de auto con el que recorrimos todo el Perú.

Compramos un Centro de Cómputo PowerMac, computadora Apple, escáner e impresora a color en 10,000 dólares, pues, nuestra hija Claudia estudiaba Diseño gráfico en la Pontificia Universidad Católica y allí les enseñaban en computadoras MacIntosh.

En 1975 compramos un departamento en la Plaza Manco Cápac en La Victoria, el mismo que vendimos para pasarnos en 1986 a nuestra casa actual en Pueblo Libre.

Estudié ensamblaje de computadoras en el Instituto Nacional de Computación, en Miraflores, para poder ensamblar mi propia computadora PC.

Las computadoras de nuestrotiempo

Hemos visto discurrir el desarrollo de las PCs desde la 80286, 80386, 80486, luego la Pentium, vendrían después los procesadores Intel core i3, core i5, core i7, etc. Cada vez más potentes y más durables.

Vivimos también el desarrollo de la telefonía, ahora tenemos teléfono inalámbrico. Mi hija Luisa adquirió gratis un celular, como es odontóloga lo necesitaba. El problema era que tenía que firmar un contrato con la telefónica para pagar 20 dólares mensuales por 12 meses. A los dos meses le robaron el celular y tuve que pagar los 12 meses los 20 dólares.

Observamos igualmente el Transbordador espacial Challenger, que era un avión montado en un cohete que luego de su misión regresaba solo y podía aterrizar. Se lanzó por primera vez en 1983 y realizó 10 viajes. En el último viaje, el 28 de enero de 1986,  explotó a segundos de su lanzamiento. Llevaba a la maestra Christa McAuliffe. Una verdadera tragedia.

Vivimos el final del siglo XX y del primer milenio, y el inicio del siglo XXI y del segundo milenio.

Sí, estoy orgulloso de haber nacido  casi al final de la primera mitad del siglo XX y ya llevamos recorridos casi la cuarta parte del siglo XXI, en el segundo milenio.

 

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