44 HOMONIMIA

¿Qué es la Homonimia?

            Es la existencia de dos o más personas sin ningún parentesco que tienen el mismo nombre. Este es un problema que viven muchos peruanos y sin siquiera saberlo.

            Este tipo de casos suelen presentarse y si tu homónimo comete algún delito, ese hecho se te podría atribuir injustamente.

El martes 24 de setiembre de 1991 regresamos de Iquitos con mi cuñada Maria Florentina Alva de Ramos, volvíamos de enterrar a su hermano Javier Domingo. Mi esposa Maria Judith se quedó todavía en Iquitos para cumplir el duelo y asistir a la Misa por el Eterno Descanso de su Alma. Y yo no podía quedarme porque en la empresa privada no  nos dan permiso por el fallecimiento del cuñado, y por cada día que no asisto al trabajo me descuentan.

Al entrar en el Terminal Aéreo presentamos nuestro documento de identidad y el señor de la Policía de Investigaciones me dijo que debía detenerme por una requisitoria del Juzgado a pedido de la Fuerza Aérea.

Estuve muy sorprendido y preocupado, me identifiqué y mostré mi Credencial de Funcionario de la Cervecería Backus y Johnston S.A.

Me dijo que una vez que se indaga en la computadora mi nombre, queda registrada en la Oficina de su Superior y no puede dejarme ir.

Me preguntó si tuve un pleito con alguien de la Fuerza Aérea, si tuve un choque manejando mi carro o una discusión de borrachos en algún lugar con alguien de la Fuerza Aérea. Le dije, pues, que no, que no tuve jamás un choque con nadie, que nunca discuto y que jamás me emborracho en ningún lugar. Que a nosotros nos llega la cerveza a mi casa y no vamos a ningún lugar a beber.

Llamó a su jefe y trató de explicarle. El Jefe, como un imbécil, le dijo “Tú tráelo nomás, ya después vemos”

El Oficial seguía insistiendo “Jefe, no le puedo llevar. Es un señor de 47 años y es Ingeniero de la Cristal. No es cualquier persona”

Y el Jefe, erre, que erre, “Tú tráelo, nomás”

Mi cuñada sufre del corazón y dijo

  • Me va a dar un ataque – Le expliqué al policía que ella sufre del corazón, además de su avanzada edad.

El distinguido oficial logró convencer a su superior comprometiéndose a hacer que yo me presente en el Palacio de Justicia al día siguiente, “a primera hora”

Personas como este oficial, considerado, comprensivo y firme, no se encuentra así nomás. Dios lo bendiga siempre.

Al día siguiente pedí permiso por Asuntos personales (sujeto a descuento) para ir al Palacio de Justicia.

Pero antes de salir a la calle pasé por la Oficina de Relaciones Industriales donde se encontraba el Jefe de RRII, quien me tenía mucho aprecio. De entrada me dijo

  • ¿Qué le pasa, Ingeniero, que le veo preocupado?

Le conté lo que había ocurrido la noche anterior  en el Aeropuerto y que ahora debía ir al Palacio de Justicia para aclarar todo.

Me llevó donde uno de los abogados de la Sección y le dijo

  • Doctor, quiero que acompañe al Ingeniero Suárez al Palacio de Justicia, hay una diligencia que él debe hacer.
  • El Ingeniero no va al Palacio de Justicia – contestó el abogado, y dirigiéndose a mí
  • Usted no va al Palacio de Justicia, no va a ningún sitio donde haya Control Policial, no va a Ancón, no va a Pucusana, no va al Aeropuerto. Nosotros vamos a Palacio de Justicia para averiguar qué es lo que está pasando, ya le informamos – Así que volví a mis labores.

Resulta que la Fuerza Aérea había solicitado la detención de Jorge Juan Suárez Sandoval, de 19 años, por Deserción Simple (Es decir, que salió de paseo y no regresó).

Como era una cuestión bastante sencilla, un simple trámite para sacar el Certificado de Homonimia, mi esposa se hizo cargo del asunto. Ella fue a la Oficina Judicial de la FAP en el Castillo Rospigliosi. Allí le dijeron que es un caso de Homonimia y de inmediato enviarán al Palacio de Justicia el documento que indica que la persona buscada es diferente a mí.

Mes tras mes, semana tras semana, día tras día, iba mi esposa a preguntar si ya llegó el documento y el mal policía le respondía invariablemente que no había llegado. Luego de tres meses de verla en esta tragedia, un “tramitador” que siempre pululan por estas oficinas se apiadó y le dijo, bajito, a mi esposa

  • Señora, dígale que le va a recompensar

Mi esposa, desesperada, se acercó al fulano y le dijo

  • Teniente, yo le voy a recompensar

De inmediato el tipo puso papel en la máquina de escribir y se puso a redactar el Certificado de Homonimia. Mientras el mal policía hacía el documento que me salvaría la vida, mi esposa le preguntó al tramitador que la había enseñado

  • ¿Y, con cuanto se le recompensa a esta basura?
  • Este es un “muerto de hambre” dele cinco soles nada más

Y por cinco miserables soles este sinvergüenza retrasa todos los trámites de Homonimia, no le importan ni el sacrificio ni los problemas que causan la carencia de este vital documento.

Había una señora que venía desde Chincha para tramitar para su hijo el Certificado de Homonimia, desde hacía seis meses. Ni el dolor de una madre, ni el gasto que irroga el tener que desplazarse desde Chincha, le importaban a este “policía” Apenas vio que las palabras mágicas funcionaban, también ella le dijo lo mismo, ya sabía que era solamente 5 soles el precio de esta vergüenza, y obtuvo el tan ansiado documento, y regresó feliz a su tierra.

Mi hija Claudia, quien estudiaba en la PUC, nos contó que a un profesor de la Católica lo habían detenido e incomunicado en la Carceleta del Palacio de Justicia, y nadie sabía su paradero. Un día este profesor escribió un papel y lo lanzó por una de las ventanillas y alguien con buen corazón lo leyó y se fue corriendo a la Universidad Católica donde mostró el papel. La Universidad se hizo cargo de su caso y obtuvo el inmediato rescate de su profesor. Resulta que la policía había llenado la ficha del delincuente con los verdaderos datos del profesor y lo metieron preso sin más ni más. Por causa de este gravísimo error el Congreso de la República dio una ley que obliga a la policía a incluir el nombre de los padres en la requisitoria.

Pero el teniente de marras medraba a su gusto. ¿Dónde estaban sus superiores? ¿Nadie sabía lo que hacía este sinvergüenza? O sus jefes son tan ignorantes, tan incapaces o tal vez socios de este delincuente. Qué vergüenza.

Antigua máquina de escribir

 

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